El realismo trascendental del realismo crítico

El realismo crítico de Bhaskar propone una filosofía de la ciencia que busca rechazar la posición positivista de pensar la explicación científica apelando a la idea humeana (y aún vigente hasta hoy) de “conjunciones constantes” (la cual asume que el mundo es un sistema cerrado). En lugar de esto, lo que el realismo crítico destaca como función de la ciencia es la detección de mecanismos y estructuras reales (independientes al pensamiento), los cuales son responsables causalmente de lo que percibimos empíricamente. Dichos mecanismos generativos son propiedades de las entidades que existen en el mundo, y son las que constituyen sus poderes causales para generar efectos en el mundo.

Para cuestionar la concepción positivista de la ciencia, la cual supone un realismo metafísico de tipo empirista, Bhaskar presenta un tipo específico de falacia en la cual caería el positivismo: la falacia epistémica. Dicha falacia consiste en suponer que las aseveraciones sobre el ser pueden ser siempre reducidas a aseveraciones sobre nuestro conocimiento del ser. Esto implica colapsar la ontología en epistemología, reduciendo lo real a lo que puede ser observable.

En contra de esto, Bhaskar quiere defender la independencia ontológica de entidades frente al pensamiento que podamos tener de ellas (realismo ontológico), y al mismo tiempo busca defender que la actividad científica consiste en medios de producción que a su vez son producidos (relatividad epistemológica). Esto es denominado como la dimensión transitiva del conocimiento, por el hecho de que está sujeta a cambios histórico-sociales. Sin embargo, el objetivo de la ciencia es poder comprender los mecanismos que, en combinaciones complejas, producen los fenómenos que observamos en el mundo. Esto es denominado como la dimensión intransitiva del conocimiento, en tanto que alude a lo que conocimiento refiere. En pocas palabras, se trata de conocer mecanismos que no dependen de nuestro conocimiento para ser. Y si uno acepta que la ciencia requiere de una dimensión intransitiva, entonces se admite la posibilidad de reflexionar filosóficamente sobre dichas entidades (ontología). Esta aceptación para Bhaskar no depende de un mero dogma. Todo lo contrario: para él la dimensión intransitiva es reconocida cuando uno presta atención a las prácticas científicas concretas. Esta posición filosófica del realismo crítico es denominada por Bhaskar en A Realist Theory of Science (1975)* como realismo trascendental. Bajo esta perspectiva el objetivo de la ciencia es comprender mecanismos causales reales e independientes al pensamiento, pero la ciencia misma es concebida como el producto histórico de una actividad social específica.

En el caso de la filosofía de la ciencia, la ontología filosófica es importante para Bhaskar en tanto responde a la pregunta de cómo debería ser el mundo para que la ciencia pueda ser posible. Esto opera hipotéticamente. Su punto de partida es que podría haber mundo sin ciencia, pero como hay ciencia (algo contingente), el mundo debe ser de cierta forma para que ello sea posible. Como mínimo, el mundo debe tener cierta estructura. La ontología filosófica en este caso es bastante básica: no nos dice qué estructuras o mecanismos concretos existen, pues eso es justamente lo que la investigación científica sustantiva determina. Sin embargo, la filosofía nos permite hacer explícito el hecho de que la actividad científica persigue el conocimiento de estructuras y mecanismos. Conocer algo es entonces conocer lo que algo tiende a hacer en circunstancias adecuadas.

La experiencia observable que el empirismo supone, para Bhaskar requiere de una dimensión intransitiva y estructurada. Y esto se debe a que es posible que la actividad científica cambie nuestras percepciones sobre los objetos que se investiga. Frente a las experiencias, Bhaskar añade el concepto de eventos. Los eventos son condición de posibilidad de experiencias, pero no al revés. Podría haber un mundo de eventos actuales, sin que existan seres que puedan percibir dichos eventos. Incluso es posible concebir que en nuestro mundo, dadas las capacidades actuales de la ciencia, existen eventos actuales que no podemos percibir (y que en un caso radical, quizá nunca podríamos percibir). Es la dimensión transitiva de la ciencia que la transforma nuestras capacidades de percepción y nuestros instrumentos teóricos. Pero además de esta diferencia entre eventos y experiencias, el realismo trascendental localiza a los mecanismos y estructuras en un dominio diferente: el real. Y es que, de lo que se trata es de admitir mecanismos generativos o estructuras causales en el mundo que producen eventos que, a su vez, podemos percibir. Sin embargo, dado que el mundo es un sistema abierto, es posible que los efectos regulares no se den por combinaciones complejas o por nuestra ignorancia de los mecanismos mismos que se encuentran en juego. De esto se sigue que la posibilidad de no tener regularidades no anula la independencia de mecanismos o estructuras independientes al pensamiento. En síntesis, existe una diferencia entre mecanismos reales y patrones de eventos actuales, así como de nuestras percepciones empíricas. Esto lleva a Bhaskar a distinguir entre lo real, lo actual y lo empírico.

Las leyes causales que se buscan en los experimentos no son creadas por los científicos. Suponen la independencia de éstas. Esto se debe a que en un laboratorio, debido a los controles que existen, se opera en un sistema cerrado. Pero los investigadores buscan producir patrones que identifiquen leyes causales que operen en un ambiente no-controlado, léase en el mundo (el cual por contraposición, opera como un sistema abierto). Pero en este contexto, dichas leyes no operan como conjunciones constantes regulares, pues éstas solamente emergen (en sentido eminente) en sistemas cerrados.

Los mecanismos generativos o estructuras son entendidos como poderes causales de entidades en el mundo, los cuales operan como tendencias (ya que operan en un sistema abierto). De ahí que sean denominados como transfactuales por el hecho de asumir que están operando, aunque los efectos no sean necesariamente regulares (esto es formulado bajo lo que Bhaskar llama aseveraciones nórmicas, las cuales no son aseveraciones empíricas). La consecuencia crucial de todo esto para el entendimiento de la ciencia es que el objetivo principal de esta última es comprender qué tipo de entidades existen y cuáles son sus poderes causales o tendencias transfactuales, y no predecir de manera determinista qué es lo que debe darse. Lo que la filosofía provee, dado que la ciencia ocurre, es cómo debería ser el mundo (como una hipótesis provisional): con entidades reales e independientes al pensamiento que operan de acuerdo a mecanismos, los cuales operan de manera tendencial y transfactual1. Sin embargo, saber qué entidades existen, de qué tipo son y cuáles son sus mecanismos es tarea de la ciencia misma.

El descubrimiento científico de dichos mecanismos y niveles de estratificación depende de las condiciones históricas, sociales y materiales de la producción científica. Dichas condiciones permiten la posibilidad de una lógica de descubrimiento científico que supone identificar regularidades, para luego postular entidades y mecanismos que explican dichas regularidades, los cuales son luego corroborados como existentes. Y si bien estas entidades y mecanismos (así como los diferentes niveles de estratificación ontológica) pueden ser tenidos como hipotéticos, el punto es poder tener evidencia suficiente para tenerlos provisionalmente como reales y no como meras ficciones teóricas. La ciencia deviene una actividad sin un término predeterminado, debido a que no es posible asumir un estrato de realidad último o final2.

Lo que Bhaskar quiere destacar en este contexto de sociología filosófica, o de análisis sobre la actividad social científica, es que dicha práctica supone una dimensión intransitiva como condición de posibilidad. Esto implica la imposibilidad de reducir la ciencia a una pura cuestión sociológica o lingüística. Pero también implica que la ciencia como proceso supone siempre antecedentes, pues nunca empieza desde cero. La articulación de todo lo anterior permite concebir el rol de la teoría como la producción hipotética de estructuras y mecanismos (producción conceptual del objeto) que pueden ser corroborados experimentalmente (hacer el objeto perceptible, sea directa o indirectamente), con lo que el pensamiento no queda “atrapado” dentro de sí. La idea es que si uno es falibilista sobre el conocimiento, eso quiere decir que uno es realista sobre el ser.. Y, parafraseando a Kant, Bhaskar sostiene que la teoría sin experimento es vacía, mientras que el experimento sin teoría es ciego. Y dado que ambas dimensiones son componentes de la historia de la producción científica, pueden haber desfases entre las teorías y las técnicas de experimentación, con lo que se admite la posibilidad (usualmente olvidada) de una refutación de teorías basada en instrumentos de detección (todavía) deficientes.

***

Lo que me resulta interesante a mí del realismo crítico como proyecto es cómo esto va a derivar en una ontología social diferente y una filosofía de la ciencia social diferente (espero poder escribir sobre los trabajos seminales de Bhaskar y Archer en función a estos temas, pero quién más me interesa como representante contemporáneo de dicho proyecto metateórico es Elder-Vass). Pero desde lo que se anuncia aquí (aunque sea más más vinculado a las ciencias naturales), es que se presenta como una posición un poco más abierta y pluralista para con ciertos motivos críticos y continentales (la tradición filosófica de la que provengo), pero sin que ello implique el rechazo del quehacer científico por el hecho de ser “positivista” (lo cual, muchas veces es básicamente una generalización caricaturesca basada en la ignorancia o en debates de hace décadas). Y además del background filosófico continental, debe recordarse que mi primer encuentro con esta aproximación fue en el campo de las Relaciones Internacionales (por ejemplo, en el caso de Wight y en la presentación de Jackson), con lo que las cuestiones teóricas, metodológicas, y empíricas se mostraban en constante conexión.

Al mismo tiempo, la filosofía aquí opera no desvinculada de la práctica científica, lo que en las ciencia sociales me resulta bastante valioso en lo que refiere la relación que puede tener la teoría política con la ciencia política (inquietud que empezó por comprender la diferencia, si la hay,  entre teoría política y filosofía política). Y en lugar de asumir que la teoría debe ser pura o siempre abstracta, aquí existe una relación mucho más productiva. Finalmente, si bien pueden haber investigaciones que asuman explícitamente una metateoría positivista, el punto de Bhaskar es que lo que manda es el proceso de la práctica de la investigación científica concreta, y si nuestras mejores metateorías no son positivistas, mucho de los sesgos contra de la investigación social pierden sentido (esto es fructífero, como ya dije, contra varios sentidos comunes continentales). No solamente entonces la cuestión metateórica genera un efecto hermenéutico o reconstructivo sobre la práctica concreta, sino que lo puede hacer sobre teorías sustantivas. Y en el caso de teoría política, me interesa mucho explorar esa posibilidad en la teoría crítica, dado que el diálogo con las ciencias sociales es intrínseco. Ahí nuevas formas de entender lo que la ciencia social hace (fuera de los aportes sustantivos mismos), así como diferentes variaciones de ontología social presentan posibilidades y límites a lo que una teoría crítica sustantiva puede hacer.

Notas

* Lo que he escrito en este post se basa básicamente en el libro de Bhaskar, pero existen unas breves conferencias dadas por Bhaskar donde explica las diferentes fases del realismo crítico. He podido revisar la que es dedicada al realismo trascendental y creo que podría serle útil a quién no está familiarizado con la obra de Bhaskar. El enlace se encuentra aquí.

1 Dado que en la realidad operan múltiples mecanismos y estructuras, dando lugar a resultados complejos que están co-determinados, Bhaskar infiere que esta es una manera naturalista para hacer un lugar a la agencia humana (en tanto la asumimos como libre y como parte del mundo, simultáneamente). Esto es pensado bajo una ontología donde la realidad se encuentra estratificada por diferentes niveles de complejidad y organización, que mantienen una relación de emergencia entre sí, la cual es irreducible.

2 Píensese que esto contrasta con la posibilidad que admite Meillassou en After Finitude o en La inexistencia divina sobre la manifestación de algo sin causa alguna (ex nihilo). Bhaskar puede responder que si bien es posible admitir “milagros” como posibilidad, no es posible poder conocerlos en tanto milagros. Y la razón se debe a que lo que nos parece un claro caso de producción ex nihilo, podría luego ser explicado científicamente. La historia de la producción científica tiene suficientes ejemplos de esto. Y ello, me parece, podría incluso expandirse a los “mundos” de Meillassoux.


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