Teoría de las relaciones internacionales y decisión política: realismo, liberalismo y constructivismo

Luego de haber partido de posibles decisiones políticas concretas, Chernoff va a pasar a discutir lo que entiende por teoría y el rol que ella cumple en este proceso. La definición de teoría que usa implica (1) un conjunto organizado de proposiciones que especifican el dominio del mundo que buscan delimitar para explicar, (3) el recurso de principios generales (universales o probabilísticos), donde factores claves o variables organizan las observaciones, (3) el intento por explicar (causalmente) patrones o regularidades, y (4) generar predicciones (deterministas o probabilísticas). Esta definición me parece que (con una que otra modificación) es básicamente la definición que Kenneth Waltz desarrolló en su clásico Theory of International Politics de 1979.

Recordemos que para Chernoff la decisión racional supone algún tipo de teoría, evidencia empírica y valores, sea que todos estos componentes se encuentren más o menos explícitos. Por eso lo que Chernoff hace en un esquema es sostener que la elección política se hace basada la suma de (1) creencias factuales, (2) creencias causales (y aquí es sobre todo donde se encuentra el rol de una teoría de las relaciones internacionales), (3) valores, fines o efectos deseados a conseguir (ahora, sí debo decir que aquí podría considerarse problemático que el esquema no tome en cuenta la influencia de cuestiones como relaciones de poder. Es más bien una visión donde la política pública surge de una confluencia entre ciencia, hechos y valores). En este rubro, los “naturalistas” (los que creen que las relaciones internacionales pueden ser estudiadas científicamente más o menos como las ciencias naturales) piensan que el propósito de la teoría es proporcional un buen instrumento para explicar causalmente ciertos fenómenos, dada cierta evidencia (y tratando de dejar de lado lo más posible a los elementos valorativos).

Dado que las políticas buscan generar ciertos resultados en el futuro, esto supone comprender cómo funciona el mundo, lo cual requiere de una teoría (la cual provee de creencias sobre nexos causales). Esto es lo que dota de la racionalidad contar con expectativas sobre los resultados que se darán, si es que uno realiza dicha acción. El punto de Chernoff es que si la teoría es importante para la decisión política, es porque un mínimo de predicción debe ser posible (acá predecir es entendido de manera básica, básicamente aludiendo a la posibilidad de tener creencias razonables sobre el futuro). Si ningún tipo de predicción es posible gracias a la teorización y a la investigación empírica, entonces el conocimiento no sería de mayor utilidad para las decisiones políticas en cuestiones internacionales, como la seguridad.

Antes de distinguir lo esencial de las tres tradiciones teóricas, Chernoff hace una revisión rápida de algunos de los principales ejes en los que las teorías de las relaciones internacionales tienen que tomar algún tipo de posición. Un primer eje tiene que ver con la situación de anarquía que caracteriza al sistema internacional. En la política doméstica, los Estados mantienen la máxima jerarquía. Sin embargo, en el campo internacional, dada la ausencia de una jerarquía similar o análoga, la situación es anárquica y por eso la acción colectiva un sistema de Estados soberanos opera de manera diferente. Un segundo elemento tiene que ver con que las teorías en IR necesitan destacar qué tipo de actores o unidad de análisis es la más efectiva para explicar las relaciones internacionales. Algunas teorías se enfocan con el rol de los individuos, otras lo hacen las características internas de los Estados (por ejemplo, si son democracias o no). Finalmente, un tercer tipo de teoría aborda al sistema internacional en su conjunto. Estas diferencias que Chernoff menciona se encuentran presentadas, por ejemplo, en la distinciones que hace Waltz cuando habla de las tres imágenes para explicar las causas de la guerra en su Man, the State and War (o lo que Singer llama niveles de análisis). Los niveles de análisis (individuo, Estado y sistema) permiten a las teorías elegir dónde debemos enfocarnos para desarrollar mejores explicaciones.

El tercer elemento tiene que ver con que algunas teorías toman al Estado de manera unitaria, aunque éste esté compuesto de múltiples burocracias y personas. En esta línea, también es posible discutir si es que los Estados deben ser tratados como si fueran personas. A su vez, otras teorías toman como unidad de análisis burocracias específicas, o ideas o acciones individuales. Ahora bien, fuera del carácter unitario del Estado, otra discusión es si uno debe tomar a los Estados o a los líderes políticos como actores racionales. Aquí algunas teorías entienden racionalidad como los medios más efectivos para realizar los objetivos que los actores se proponen, de acuerdo a la información disponible con la que cuentan. Esta definición formal, como puede verse, no evalúa si es que los objetivos propuestos son en sí mismos irracionales. Otras teorías sí consideran que debe de haber una evaluación moral sobre los fines. Y otras teorías buscan señalar los fines que todos los actores deberían de perseguir (por ejemplo, supervivencia, maximizar el poder, mejorar la vida de los ciudadanos, etc.). Y es en base a estos fines propuestos que la racionalidad de los actores es evaluada. Otro punto de discusión es si los actores tienen una serie de fines preestablecidos, o si dichos fines pueden cambiar (o sea, si las preferencias son fijas) a lo largo del tiempo, o dependiendo del contexto o de cierta interacción con otros actores. Adicionalmente, otra división entre las teorías es si los Estados dan prioridad a ganancias relativas o a ganancias absolutas, y si es que los intereses de los Estados mantienen un conflicto fundamental, o una armonía fundamental subyacente.

Asimismo, otro eje de división es si existe progreso en el sistema internacional, o si únicamente hay ciclos bélicos que se repiten eternamente. Esto implica discutir si el sistema internacional, por ser anárquico, puede ser susceptible de cambios que lo hagan menos conflictivo. Otra división es sobre qué tan importantes son las instituciones internacionales. Aquí hay tres grandes opciones: (1) que no importan para nada (son dependientes de los Estados), (2) que son importantes porque permiten que las políticas sean realizadas de manera más efectiva (por ejemplo, promoviendo la cooperación), y (3) que son importantes porque además otorgan legitimidad (moral y/ o legal) a ciertas políticas (por ejemplo, en lo que respecta al uso de armas). Finalmente, sobre la relación que puede tener una teoría con valores morales, Chernoff piensa que existen tres posibilidades: (1) que no tenga ninguna relación (los fines son puramente explicativos), (2) que exista una relación puramente descriptiva (acá la teoría describen o explican los valores de los casos que estudian) y (3) que exista un elemento normativo (ciertos valores son imperativos de la teoría). Todos estos criterios será más o menos revisados a la hora de presentar a las tres tradiciones teóricas más importantes e influyentes en el campo de IR: el realismo, el liberalismo y el constructivismo.

Realismo

A grandes rasgos, el realismo político en IR supone que existe una lucha por aventajar a los rivales de uno. Es una tradición que tiene como antecedentes clásicos a Tucídides, Maquiavelo, Hobbes; y como antecedentes contemporáneos a Morgenthaus y Waltz. La unidad de análisis más importante en el realismo es el Estado. Los Estados, además, tienen las mismas motivaciones en el sistema internacional (esto al margen de cómo sean domésticamente, por ejemplo, si son más o menos democráticos). También suele ser recurrente en la tradición realista concebir a los Estados como actores racionales, con preferencias y objetivos fijos que no son susceptibles de cambio (por ejemplo, buscar la supervivencia, o expandir el poder del Estado). Además, las ganancias son relativas y están basadas en un esquema de suma cero. De ahí que el conflicto entre los Estados sea inevitable porque no todos pueden ser igualmente poderosos. Y dado que el sistema es anárquico, no hay derechos, deberes u obligaciones vinculantes. De ahí que si unos obedecen a otros, o si emergen ciertos consensos, es porque esto está basado en última instancia en el poder coercitivo de los Estados más poderosos del sistema (las grandes potencias no van a aceptar nada que vaya en contra de sus intereses fundamentales). Por eso las instituciones internacionales son concebidas puramente como instrumentos dependientes de los Estados más poderosos del sistema). Esto hace que el comportamiento cooperativo sea difícil de realizar. La historia es, bajo estas premisas, un ciclo perenne de guerra y paz sin posibilidad de superar el carácter anárquico del sistema internacional. Finalmente, las teorías realistas buscan no basarse en prescripciones morales (buscan tratar las cosas “como son” y no como “quisiéramos que sean”).

El neorealismo (o realismo estructural) se distingue del realismo clásico porque presta atención al sistema internacional en su conjunto, y no a un Estado o líder político particular (es una teoría sistémica). La estructura del sistema internacional supone (a) el principio ordenador (anarquía), (b) la no diferencia funcional entre las unidades del sistema (los Estados) y (c) la distribución de capacidades entre las unidades (por ejemplo, el poder bélico y económico de los Estados). Entre los neorealistas, existe una variante defensiva o posicional (Waltz), donde los Estados buscan la supervivencia y la tedencia del sistema es al balance. Los realistas ofensivos (Mearsheimer) enfatizan que los Estados compiten por el poder y que por eso están mucho más dispuestos a entrar en guerra (los Estados son aquí concebidos de manera más agresiva y expansionista). A pesar de que la tradición realista presta mucha atención al poder y a las capacidades militares, ello no quiere decir que los realistas siempre aboguen por la guerra. Al ser una teoría sustantiva para la investigación empírica, ello está sujeto al tipo de evidencia que exista (de ahí que muchos realistas como Waltz y Mearsheimer se hayan opuesto a la invasión a Irak firmando una carta abierta).

Excurso: realismo democrático (neoconservadurismo)

Chernoff también revisa rápidamente el realismo democrático, también conocido como neoconservadurismo (sus representantes principales son Fukyama, Kagan, Krauthammer y Kristol). Lo que enfatiza el neoconservadurismo es que el poder de los Estados es importante en el sistema interncaional (y donde las instituciones internacionales no son consideradas como fundamentales). En lo que se distingue del realismo es que supone que el deseo de los seres humanos es vivir en democracias, y que las democracias son más pacíficas entre sí (esto es tomado de la hipótesis sobre la paz democrática, la cual proviene de la tradición liberal en IR). Otro elemento distintivo es que los Estados Unidos deberían actuar guiados por principios morales. A pesar de su importancia doctrinaria en la administración Bush, el establishment académico no considera al realismo democrático como una teoría legítima de las relaciones internacionales, por el hecho de que es difícil poder evaluarla empíricamente (esto también se ve expresado en que esta doctrina no ha tenido mayor presencia en los debates académicos de la disciplina, los cuales son publicados en revistas especializadas). El único caso donde la teoría  podría evaluarse es en Irak, que es justamente donde fracasó porque todo lo que predijo la teoría no se cumplió.

El realismo y la política

Los realistas en su mayoría estuvieron en contra de la invasión de Irak. El argumento era que la democratización del Medio Oriente traería beneficios mínimos. Más importante: no había evidencia concluyente de que Irak estaba cooperando con Al Qaeda, que Hussein no usaría armas nucleares (si las tuviese), que la conquista de Irak traería inestabilidad en el Medio Oriente, y que el uso de armas químicas y biológicas podría generar costos en las tropas estadounidenses. Finalmente, incluso tomar control de Irak haría muy difícil que los Estados Unidos pudiesen salir de ahí rápidamente, por lo difícil que sería construir un Estado funcional (aumentando el sentimiento anti-Estados Unidos y reduciendo los recursos que Estados Unidos podría usar más eficazmente para luchar contra Al Qaeda). En concreto, a la base del rechazo realista se encuentra la tesis de que Irak nunca generó ningún tipo de amenaza para los Estados Unidos. Con Corea del Norte, los realistas tienden a avalar la destrucción del régimen vía la intervención militar, ya que las sanciones económicas siempre serán insuficientes. Sin embargo, que Corea del Norte consiga armas nucleares no implicaría que las usaría contra los Estados Unidos por el costo que ello traería (un contraataque nuclear). Por eso, el efecto de tener las armas nucleares sería un comportamiento mucho más cauto, ya que su comportamiento va a ser mucho más monitoreado por el sistema internacional. Finalmente, en el caso de China el realismo tendría preocupaciones por el crecimiento económico (ya que todo ello a larga aumentaría el interés de China por tener mayor poder en el sistema internacional). El realista considera que es cuestión de tiempo antes que China busque anexar a Taiwan, y que busque un mantener una explícita situación de hegemonía en la región. A la larga, esto llevaría a un conflicto con los Estados Unidos. Esto podría resolverse bélicamente, o promoviendo sanciones o aislamientos para que Chine no se beneficie del sistema económico internacional como lo viene haciendo (por ejemplo, exigiendo que cumpla con muchas más normas).

Liberalismo

La tradición liberal destaca la posibilidad de la cooperación, la armonía y la coexistencia pacífica. Sus principales referentes clásicos son Kant, Smith y Stuart Mill. Dentro de la tradición liberal también muchas veces se habla de idealismo. Aquí a lo que se alude es a la posición que destaca la importancia de la moral en la política internacional. Kant sería el referente clásico también, pero su representante contemporáeno sería Woodrow Wilson. Los líderes políticos no están exentos de obligaciones morales según el idealismo. Y por eso los criterios morales también deben estar presentes en las decisiones políticas (por ejemplo, apelando a los derechos humanos). Por eso el idealismo está mucho más ligado al nivel de las personas, pues es difícil adscribir responsabilidad moral a Estados o sistemas. El liberalismo, en general, concuerda con que los Estados persiguen su propio interés de manera racional. Pero cuestionan que dicho fin esté enmarcado en una lógica de suma cero. Para los liberales los Estados buscan principalmente ganancias absolutas y no relativas. Asimismo, dan bastante énfasis al hecho de que la justicia va de la mano con una liberad individual (civil, política y económica) que debe ser protegida de los gobiernos. Esto hace que el liberalismo sí preste atención a los aspectos domésticos de los Estados (por ejemplo, el régimen político). El sistema internacional, para los liberales, sí puede promover la paz y la cooperación (a pesar de aceptar su carácter anárquico). Pero para ello requiere que se constituyan normas, reglas e instituciones que persigan dichos fines. Dichos mecanismos permitirán comunicación, negicación, acuerdos y cumplimiento de los acuerdos (lo que se consigue es una reducción en los costos de transacción y un aumento en la diseminación de información relevante). A diferencia del realismo, existen teorías liberales que se ocupan de los tres niveles de análisis ya mencionado (personas, Estados y el sistema internacional).

La perspectiva sistémica es denominada institucionalismo neoliberal (cuyos representantes más importantes son Keohane, Nye y Martin). Aquí la tesis básica el sistema internacional funcionará diferente, si cuenta con regímenes internacionales que promuevan la cooperación entre los Estados. Otra diferencia con el realismo es que existen diferentes issues que los militares y diplomátcos (por ejemplo, energía, textiles, telecomunicaciones). Y no siempre los Estados van a ser poderosos en todos los issues. Ser militarmente poderoso no le da a uno igual poder en todas las áreas en las que hay intereses en juego. Ahora bien, a pesar que los objetivos de los Estados, según los liberales, sean diferentes a los de los realistas, ambos mantienen que las preferencias de los Estados son fijas. Las implicancias de la visión general para el sistema son que el progreso es posible, en términos de generar un sistema internacional anárquico más pacífico. Y en esta línea muchos sotienen que las democracias no suelen hacerse la guerra entre sí, con lo que se espera que el aumento de democracias traiga un aumento en la paz mundial (lo que se conoce como la hipótesis de la paz democrática). Finalmente, el uso de la fuerza en la visión liberal requiere de legalidad y legitimidad. De ahí que los Estados no puedan simplemente hacer lo que quieran, sin recibir legítimas críticas por parte de los demás miembros que componen el sistema internacional, así como de las instituciones y sistemas normativos creados para la cooperación.

Liberalismo y política

En lo que respecta a las políticas, los liberales para el caso de Irak defiende que la invansión (si debía tener lugar), tenía que ser un esfuerzo cooperativo entre varias partes. Otro énfasis estaba en la importancia de los derechos humanos de las personas oprimidas por Hussein, y de la necesidad de construir un régimen democrático (las armas podrían estar legitimidas por dicho fin, pues el idealismo no siempre tiene que ser pacifista). Y como las democracias no se hacen la guerra entre sí, democratizar Irak sería beneficioso para el sistema internacional. Sin embargo, si no se genera un acuerdo para la invasión (por ejemplo, vía el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas), dicha invasión carecería de legitimidad y, por ende, no debería ser realizada. Como eso no sucedió, la mayoría de liberales se opusieron a la invasión. Con el caso de Corea del Norte los liberales abogan más por aumentar la interdependencia, el multilateralismo y que los ciudadanos elegirán democracia. Entonces, integrar a Corea del norte a la economía global disminuye el riesgo de guerra y da beneficios a Corea del Norte, haciendo que este país devenga más cooperativo con el sistema y sus normas, so pena de no perder dichos beneficios. Finalmente, el contacto con el resto mundo, hará que los ciudadanos devengan mas democráticos y busquen el cambio de régimen. Finalmente, con el caso de China el liberalismo aspira a una mayor cooperación entre Estados Unidos y China, debido al aumento de la interdependencia económica y la vinculación a instituciones internacionales. Hacer que China participe más de dicho sistema hace que su interdependencia disminuya el interés por cambiar el sistema mismo, debido a todo lo que estaría en juego para dicho Estado. Finalmente, si China llega a democratizarse (lo cual se esperaría del progresivo aumento en interdependencia), ello también disminuiría radicalmente las posibilidades de conflicto, debido a la hipótesis liberal de la paz democrática.

Constructivismo

El constructivismo apareció primero en IR como una metateoría. Por eso acá Chernoff va a concentrarse en las teorías sustantivas y no en la metateoría (la cual será abordada en en una sección posterior del libro). Esto en la práctica simplemente implica que la teoría sustantiva constructivista sería algo similar a lo que Wendt desarrolla en la segunda mitad de su Social Theory of International Politics de 1999, mientras que la metateoría sería la primera parte. Los principales referentes son aquí Adler, Onuf, Ruggie y Wendt. La idea básica es que el sistema internacional es algo socialmente construido y, por eso, depende de cómo los seres humanos lo conciban. De esto se desprende la importancia de dimensiones culturales y sociales en el sistema internacional. Por eso es que una de las principales diferencias con el realismo y el liberalismo es que para el constructivismo las identidades y preferencias son formadas por las estructuras sociales (no hay preferencias fijas). Asimismo, los objetivos de los Estados pueden cambiar, así como la cultura estratégica que mantienen entre sí a la hora de interactuar. Entonces, el constructivismo puede aceptar que el realismo y el liberalismo pueden ser teorías adecuadas, si es que el sistema internacional es construído de manera más liberal o más realista. Pero el punto básico es que de la anarquía del sistema, por sí sola, no se desprende inevitablemente, o cuasi deductivamente, cooperación o conflicto. Y es que, no solamente es importante el poder material o bélico, sino que las ideas y el conocimiento compartido también generan una diferencia sustantiva, en tanto que socializan a los actores y regulan su interacción (de ahí que el constructivismo preste mayor atención a las normas y a los valores). Por eso Wendt, influenciado por la Escuela Inglesa de IR (Bull, Butterfield y Wight) piensa que es posible tener diferentes culturas anárquicas, y establece tres grandes posibilidades en su tipología: una hobbeseana (mayor conflicto), una lockeana (mayor cooperación) y una kantiana (mayor armonía de intereses).

Constructivismo y política

En lo que respecta a políticas, el constructivista también tendería a rechazar la invasión a Irak por el hecho de que no sigue las normas del sistema. Incluso las desafía, sentando precedentes para que los poderes hegemónicos tengan carta libre frente a países más débiles. Por eso se requiere de un consenso, como en el caso del liberalismo. Supervisar más de cerca a Irak también sería consistente con la idea de aumentar el conocimiento compartido. Pero incluso no hacer nada es un problema porque si Irak viola normas internacionales, debe hacerse algo al respecto. La vía pacífica sería la preferida por el constructivismo para fortalecer las normas compartidas del sistema internacional. En el caso de Corea del Norte, el constructivismo seguiría la política moderada de integración por el hecho de que ello influiría en el comportamiento de Corea del Norte (vía la socialización y aumentando el conocimiento compartido en el sistema). Finalmente, con China el constructivismo también sigue más la linea de cooperación, concibiendo que ello tiene un efecto de socialización fundamental en los Estados, y sobre todo en el caso de los miembros más influyentes. La integración económica y el cumplimiento de ciertas normas y tratados sobre armas nucleares hacen que para el constructivista China sea mucho más un Estado partidario del status quo que revisionista.

Estas tres grandes tradiciones teóricas que representan buena parte del mainstream académico en IR (por lo menos en América del Norte), nos pueden permitir explicar fenómenos políticos a nivel internacional. Sin embargo, para poder evaluarlas en tanto teorías y decidir qué teoría sería mejor elegir, en términos de investigación científica y/o progreso, es necesario recurrir a la discusión metateórica. Es esta discusión de segundo orden la que permitirá clarificar qué criterios deberíamos tomar en cuenta para elegir una teoría sustantiva de las relaciones internacionales.


4 responses to “Teoría de las relaciones internacionales y decisión política: realismo, liberalismo y constructivismo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: