Analiticismo

La tercera de las ontologías filosóficas que Jackson desarrolla en su libro es denominada”analiticismo” (no recuerdo haber leído antes dicha expresión. Parece ser un neologismo propuesto por Jackson). Básicamente, comparte con el neopositivismo el compromiso con el fenomenalismo. Sin embargo, rechaza el dualismo mente-mundo y en su lugar adopta una posición monista. Esta ontología filosófica contiene una de las tesis más polémicas del libro de Jackson, ya que argumenta que es el analiticismo la ontología filosófica que subyace a la teoría de Kenneth Waltz (algo que no está exento de discusión, debido a la enorme influencia de Waltz en el campo de IR). Jackson considera que en este punto ontológico, Waltz ha sido malentendido las más de las veces (por ejemplo, cuando se piensa que su teoría es neopositivista).

El punto de partida clave, de acuerdo a Jackson, es que las teorías para Waltz no son algo que deben compararse con la realidad. Waltz concibe las teorías de manera instrumental (contra el realismo crítico): los términos teóricos son construcciones que deben evaluarse en función a qué tan útiles son. Teorizar no es representar una realidad, sino que más bien implica una simplificación o idealización útil que permita ordenar la realidad empírica de una forma mucho más manejable (es por esto último que, para Jackson, Waltz está comprometido con una posición fenomenalista). Pero al mismo tiempo, no existe aquí una rígida distinción entre lo teórico y lo empírico. Jackson defiende que para Waltz lo que existe es un contínuo entre ambos. Y por eso es que señala que en Waltz existe una suerte de monismo mente-mundo, donde no es posible distinguir claramente entre la mente y el mundo. Este monismo analítico estaría en la misma línea del teorizar de Max Weber, donde lo que uno construye son tipos ideales.

El analiticismo no puede apelar a la búsqueda de mecanismos o poderes causales independientes (como sí lo hace el realismo crítico), porque dicha independencia está puesta en cuestión vía el rechazo del transfactualismo y del dualismo mente-mundo. Al mismo tiempo, tampoco es posible la búsqueda de covariación entre correlaciones, debido a que (como se acaba de mencionar) se ha rechazado el dualismo, aunque se mantenga el fenomenalismo. El analiticista lo que hace es analizar casos singulares intentando mapear configuraciones particulares de tipos ideales, con el fin de explicar resultados históricamente específicos en casos particulares. El objetivo es ordenar exitosamente hechos y no buscar una correspondencia con el mundo. Las afirmaciones basadas en tipos ideales nos indican qué esperar bajo circunstancias ideales. Los hechos empíricos no operan nunca de una manera tan pura, pero lo ideal permite dar sentido a qué pasó y por qué (para esto también es importante usar contrafácticos).

Si bien es intuitivo pensar que el monismo mente-mundo implica idealismo, Jackson considera que el idealismo solamente puede surgir como respuesta al dualismo, privilegiando la mente por sobre el mundo (para Jackson es como si el idealismo fuese el anverso del dualismo cartesiano). Lo que el analiticismo supone es el rechazo de tal separación. Jackson sostiene que Nietzsche sería un caso de esto, ya que el conocimiento desde la perspectiva de Nietzsche no sería un discurso sobre cómo es el mundo en sí, sino que más bien sería una manera práctica y útil de organizar experiencias. Dichas lecciones articulan narrativas que se transmiten socialmente (honestamente aquí tengo reparos con la interpretación que Jackson hace de Nietzsche). La idea que busca abstraer de ahí es que el conocimiento emerge de la experiencia y la experiencia siempre viene ya estructurada por categorías, valores, y propósitos nuestros. Entonces la disolución del dualismo y la adopción del monismo es en realidad pensada por Jackson como una apuesta filosófica fundada en prácticas sociales regidas por reglas intersubjetivas, lo que les da estándares más o menos impersonales o contextuales/ circunstanciales, lo que permite superar la objeción de que ello sería puramente subjetivista (o sea, más que Nietzsche, en realidad aquí lo que prima es algo cercano al pragmatismo de Dewey). Desde esta concepción pragmatista, conocer algo implica poder hacer algo, juzgar que conocemos algo es juzgar que podemos hacer algo, y juzgar que una aseveración es verdadera es juzgar que dicha aseveración nos es de ayuda para realizar un fin que nos proponemos. La investigación científica lo que hace es construir mejores herramientas para realizar dicha actividad. Considero que siguiendo las posiciones filosóficas que modela Quentin Meillassoux, sería mucho más útil considerar el monismo mente-mundo de Jackson como correlacionismo fuerte (no es posible pensar un afuera de la correlación) y no como idealismo o correlacionismo débil (Kant), debido a que el ejemplo más sólido para ilustrar dicha ontología es el pragmatismo (los principales ejemplos filosóficos son una lectura pragmatista de Nietzsche, el pragmatismo de Dewey, Heidegger y Wittgenstein, los cuales también pueden ser más o menos leídos de manera pragmatista)

Este fundamento pragmatista parte de señalar que el involucramiento práctico y concreto precede y da lugar a la reflexión de los sujetos y a la posibilidad de un registro distinga entre sujetos y objetos. Es un argumento similar al que Heidegger presenta en Ser y Tiempo cuando pretende fundar el dualismo sujeto/objeto en el estar-en-el-mundo del Dasein. También guarda relación con la importancia que da Wittgenstein a seguir reglas y a poder jugar un juego determinado. El conocimiento científico para esta ontología filosófica es, pues, eminentemente práctico, pues busca organizar intersubjetivamente (y de manera sistemática) nuestras experiencias, con el fin de generar resultados útiles.

Articular el monismo mente-mundo con el fenomenalismo implica restringir la investigación a la experiencia posible. Esto va más allá de un empirismo simple, pues admite poder aumentar lo que poder experimentar con instrumentos más sofisticados. Jackson crea el neologismo “analiticismo” para nombrar esta ontología filosófica porque, si bien reconoce que ello puede ser llamado “constructivismo social” o “constructivismo empirista”, en IR el constructivismo es un término de uso diario que alude a una ontología científica y no filosófica. La ventaja del neologismo es que nos remite a analizar en el sentido de descomponer y en el sentido de simplificar. El resultado son tipos ideales para generar narrativas analíticas que expliquen resultados particulares con la ayuda de contrafácticos. Lo que hace el analiticista es, pues, construcciones analíticas que funcionan como instrumentos para lo perceptible. Los tipos ideales en sí mismos no pueden ser verificados o falseados. Y Jackson considera que la teoría de las relaciones internacionales de Waltz hace opera bajo esta ontología filosófica (la teoría de la elección racional también para Jackson es parte de la ontología analiticista, ya que genera modelos idealizados).

A pesar de ello, los tipos ideales pueden ser refinados y revisados en función a su utilidad explicativa. Son provisionales y están sujetos a los objetivos que la investigación persigue. La idealización simplifica debido a criterios prrgmáticos. Por eso rechazar tipos ideales es algo que se hace no porque sean falsos, sino que más bien ello ocurre si es que se manifiestan como inútiles. Los tipos ideales son una especie de “línea de base” para comprender resultados concretos, vía medición o comparación. El síntesis, de lo que se trata es de ordenar la realidad de acuerdo a ciertos intereses teóricos (esta máxima es tomada de David Easton, en tanto representante de la ontología filosófica analiticista). La validez de los tipos ideales depende de la aplicación que se haga de ellos. Falsear los tipos ideales no tiene sentido y de hecho sería muy fácil por el hecho de que son idealizaciones que desde el principio no se enucentran en el campo empírico (como cuando se crítica la teoría de la elección racional por no describir a los seres humanos como realmente son).

La explicación causal depende de concebir si el resultado observado hubiese ocurrido si las cosas hubiesen sido diferentes. Por ejemplo, en el caso de Waltz, su modelo esperaría que si los Estados no tienen a generar un balance de poder en el sistema anárquico, ello se tendría que deber a factores adicionales no contemplados en el modelo. Si en una situación contrafáctica dicho factor no hubiese alterado el resultado, entonces ese factor no debe ser considerado como parte de la explicación causal. Este análisis por eso requiere de centrarse en análisis causales singulares, apelando a situaciones contrafácticas plausibles para ver si es imposible imaginar el resultado como habiendo ocurrido sin los factores que se aducen como explicación causal de dicho resultado.  Como los tipos ideales son generales, para Jackson se desprende que no tiene mucho sentido utilizarlos con data empírica muy amplia o general. Su verdadera utilidad radica en analizar casos singulares. A diferencia del neopositivismo, el analiticismo no tiene un interés fundamental por la comparación de casos. Al rechazar el dualismo, no busca covaración entre correlaciones, con el fin de generar cuasi leyes generales. Si el analiticista usa varios casos, es con el fin de captar la particularidad de cada caso y no su generalidad (es la idea de Charles Tilly de “comparaciones individualizantes”). Finalmente, es la simplificación de los tipos ideales la que permite la investigación cuando el caso concreto resiste una aplicación puramente mecánica. Y es la aplicación y la narrativa la que es susceptible de crítica por parte de la comunidad científica. Si el tipo ideal no resulta útil para explicar, puede ser descartado para ese caso. Sin embargo, ello no hace el tipo ideal haya sido “falseado”. Esto se debe no solamente a que los tipos ideales no pretenden no ser falseados. Lo fundamental es que solamente este sentido para la investigación empírica, asumiendo una ontología filosófica específica.

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4 responses to “Analiticismo

  • Reflexividad | Vacío

    […] ontología comparte con el realismo crítico la apuesta filosófica por el transfactualismo; con el analiticismo comparte la apuesta filosófica por el monismo mente-mundo (monismo que vimos que en Jackson […]

  • Pluralismo científico en las relaciones internacionales | Vacío

    […] de haber realizado una tipología de ontologías filosóficas (neopositivismo, realismo crítico, analiticismo y reflexividad) para distinguir las apuestas filosóficas básicas (dualismo mente-mundo, monismo […]

  • Metateoría: IR y los criterios científicos para elegir una teoría | Vacío

    […] Otro eje de discusión tiene que ver con si es que las entidades que observamos son reales. Los positivistas lógicos no consideraban a los términos teóricos como reales. Pero los realistas científicos argumentan que la ciencia no puede ser realmente entendida, si es que los términos teóricos no son asumidos como aludiendo a entidades reales. Algunos empiristas y pragmatistas toman una posición instrumentalista, según la cual las teorías científicas son herramientas para hacer ciertas cosas en el mundo. Eso hace que las teorías no sean en sí mismas susceptibles de verdad o falsedad. En todo caso, serían más o menos útiles, dependiendo de propósito que tenemos en el mundo. Dado que la simplicidad de la teoría es importante, es mucho más razonable limitar lo real a lo que se observa y considerar los términos teóricos como ficciones útiles organizar mejor la experiencia. Y esto sobre todo debido a que la ciencia tiene para el instrumentalista el objetivo de describir, explicar y predecir el mundo observable, con lo que ir más allá del ámbito de la observación sería problemático. Otro argumento del instrumentalismo tiene que ver con la sub-determinación de la teoría por la data, lo cual quiere decir que nunca tendremos una certeza última sobre si tenemos la mejor teoría disponible en base a la evidencia con la que contamos. Nuestro número finito de observaciones siempre será consistente con más de una teoría. Esto imposibilita determinar de manera final cuál sería la teoría correcta. Podremos rechazar varias alternativas, pero siempre será posible tener otra teoría que sea compatible con la evidencia dispoible. Finalmente, algunos autores como Quine radicalizan la sub-determinación diciendo incluso que la data nunca permite de manera puramente lógica poder eliminar o falsear a las teorías. Los criterios para elegir son mucho más pragmáticos y dependen de lo que queremos realizar en el mundo (y porque, además, al ser holista y no fundacionalista, es importante también que los ajustes tomen en cuenta el cuerpo de creencias que uno tiene). La verdad aquí es entendida de manera mucho más pragmática (en esta discusión, me parece que bajo la agrupación anti-realista de empirismo, fundacionalismo, holismo , instrumentalismo y pragmatismo se encuentran las ontologías filosóficas que Jackson piensa como neopositivismo y analiticismo). […]

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