Estructura

Lo que se concluyó en el post anterior expresa uno de los compromisos más importantes de Wight, y de la tradición del realismo crítico de Roy Bhaskar a la cual pertenece: las cuestiones ontológicas tienen primacía por sobre las epistemológicas y metodológicas. Obviamente los compromisos ontológicos requerirán justificación epistemológica y una metodología adecuada. Sin embargo, para Wight la prioridad que la ontología posee es de tipo analítica, en el sentido de que epistemología y metodología sin ontología sería algo puramente vacío. Y como se mencionó aquí, una de las principales discrepancias entre el realismo crítico y el positivismo es que, para el primero, los términos teóricos sí pretenden y pueden llegar a referir a entidades reales. Dado que no se quiere caer en dogmatismos a la hora de postular entidades, la demanda por justificar la existencia de entidades es crucial. Y en el campo de las ciencias sociales, la noción de “estructura” es una de las centrales en dicho debate. Tanto los positivistas, como los posestructuralistas tienden a ser anti-realistas e instrumentalistas con la noción es estructura, pues su postulación tiene fines puramente explicativos y no pretensiones ontológicas .

Para entender a estas dos importantes tradiciones en las ciencias sociales, Wight va a tratar de hacer explícita la herencia y tradición en la cual se enmarca. Dicha “genealogía de la estructura” es uno de los momentos más interesantes del capítulo, ya que permite tener un mapa tentativo de los compromisos centrales de cada tradición. El ejemplo más claro sobre el choque de dichas tradiciones puede verse en la famosa crítica de Ashley a Waltz, donde el primero acusa al segundo de no ser suficientemente estructuralista. Ya se ha ido discutiendo el problema de dicha interpretación sobre la teoría de Waltz. Lo que importa ahora es entender la raíz teórica del malentendido: Waltz pertenece a una tradición que se remonta a Durkheim (y a Marx) y que luego pasa por Parsons, Merton y la teoría de sistemas para pensar la estructura. En cambio, la tradición para pensar la estructura de Ashley también parte de Durkheim (y también por Marx), pero que pasa por Saussure, el psicoanálisis, Lévi-Strauss y Althusser (y por una crítica a filosofías de la subjetividad y existencialistas). Es entonces Durkheim el punto de partida de donde ambas tradiciones toman insumos iniciales para concebir la estructura.

La razón por la cual Durkheim daría origen a dos tradiciones opuestas tiene que ver con la ambigüedad con la que pensó la idea misma de lo que es un “hecho social”. Por un lado, es posible encontrar definiciones más morfológicas, ecológicas y demográficas (volumen y densidad poblacional, tasas de natalidad y mortalidad, etc.). Sin embargo, también se encuentran en sus escritos alusiones a los hechos sociales, donde éstos son concebidos como representaciones colectivas (creencias, valores, normas, convenciones, etc.). En el primer caso se enfatizan más los aspectos cuantitativos, físicos y materiales, mientras que en el segundo se enfatizan aspectos más cualitativos, psicológicos y no materiales. La primera vertiente deriva en una concepción más positivista de la estructura, mientras que la segunda deriva en una concepción más afín a la tradición continental y posestructuralista. La tradición morfológica estudia la estructura como algo externo a los individuos en tanto medio ambiente en el cual se encuentran inmerso. La tradición basada en representaciones colectivas pensará a la estructura como algo intrínseco en interno a los individuos, al punto de concebir sus identidades y modos de ser. Lo que comparten ambas tradiciones, a pesar de sus irreconciliables diferencias, es la idea de pensar el estudio de la sociedad como una totalidad, o como un sistema.

De todas estas variantes, Douglas V. Porpora sistematiza cuatro definiciones de estructura a la que Wight añade una quinta. Dichas concepciones de estructura son las siguientes (he cambiado la enumeración que hace Wight en función del orden del tratamiento que hace luego):

  1. Patrones de comportamiento agregado que son estables a lo largo del tiempo. Esta tradición tiende hacia el individualismo ontológico y metodológico, partiendo principalmente del funcionalismo estructural. Dado que es una abstracción del comportamiento observable de los individuos, la estructura social aquí no tiene ningún tipo de poder causal.  En IR, Hedley Bull podría ser un caso de este tipo, en tanto individualista metodológico (no queda claro para Wight si Bull era un individualista ontológico).
  2. Regularidades (cuasi-leyes) que regulan el comportamiento de los hechos sociales. Aquí el hecho social es pensado como una fuerza externa que influye y restringe a los individuos. Aquí la estructura sí tiene un poder causal independiente, y en casos extremos puede implicar una cadena causal estructural independiente a la de los individuos Esta aproximación tiende a un estructuralismo ontológico y metodológico. Sin embargo, es también posible solamente ser un estructuralista metodológico como Waltz.
  3. Relaciones diferenciales que constituyen y definen las propiedades de los elementos.  Aquí las relaciones diferenciales propias de la estructura no son meramente causales (como en Waltz), sino constitutivas. Este enfoque, dado a partir de Saussure, y luego por el giro lingüístico en la filosofía continental, pone el peso principal para entender lo social en el lenguaje y el significado. El lenguaje termina siendo hipostaseado en todos los dominios, como si fuese la meta-estructura de todas las demás estructuras del mundo social. El resultado es que las unidades son lo que son por oposición, y la referencia al mundo pierde sentido en el análisis, el cual se concibe ahora como un estudio del lenguaje. El posestructuralismo radicalizó la intuición del juego de puras diferencias hasta sus últimas consecuencias, defendiendo la idea de que la estructura misma también es estructurada (no hay un principio último que organiza la estructura) y que no es posible un afuera del lenguaje, o del “texto” (lo cual genera una ontología plana y reduccionista). Lo que resulta es un determinismo de efectos indeterminados, donde prácticamente la agencia es disuelta y el proceso es un resultado contingente e indeterminado de indeterminadas lógicas y estructuras que articulan diferencias.Como vimos antes, en IR esto es algo que Doty ejemplifica.
  4. Reglas y recursos colectivos que estructuran el comportamiento. Esta tradición está vinculada al giro lingüístico, a Wittgenstein y a la teoría de la estructuración de Anthony Giddens. Las reglas y los recursos posibilitan a los agentes hacer ciertas cosas, y es la capacidad para poder hacer la que es tenida como agencia. La estructura termina teniendo un estatuto virtual que se instancia en las practicas de los agentes, haciéndola dependiente de la comprensión que los agentes tengan de ésta. El problema principal para Wight con este tipo de visión de la estructura es que su poder causal queda subordinado al entendimiento que los agentes tienen de dichas reglas (formales e informales) y recursos (materiales y asignados), deviniendo en una suerte de voluntarismo (algo señalado por Alex Callinicos) o en un reduccionismo del problema agente-estructura a una ontología y metodología de la praxis (la estructura termina siendo una propiedad de los agentes).  En IR, autores como Onuf, Dessler y Wendt (por momentos) representan este tipo de aproximación, donde los aspectos materiales terminan siendo subordinados a los aspectos no-materiales, generando así una posición básicamente idealista (el propio Wendt considera su enfoque como un “idealismo estructural”). Contra Giddens, Wight va a defender la posibilidad estructuras autónomas, anteriores, con poderes causales y consecuencias que no dependen del conocimiento de los agentes para su funcionamiento, aunque sí de su actuar en tanto que contribuye a la reproducción de las estructuras mismas. Las estructuras, desde el realismo científico, son dependientes de conceptos, pero no son puramente conceptuales y la materialidad de las estructuras no puede ser puramente subordinada a ideas, ya que también tienen un poder causal. En términos de crítica y emancipación, superar ciertas estructuras sociales por sus efectos no se da puramente porque las redescribimos de manera más creativa e interpretamos de cierta forma (como en el caso de Rorty). Y en el campo de los discursos, es posible aceptar que los agentes constituyen significados compartidos, pero destacando que es necesario investigar por qué algunos significados terminan teniendo mayor preponderancia. Es por este interés entre lo social y lo material que Wight considera a Marx fundamental para pensar la estructura.
  5. Sistemas de relaciones humanas entre posiciones sociales. Para Marx las clases sociales son diferenciadas en función al lugar que ocupan en las relaciones de producción. El lugar que uno ocupa es constitutivo de su identidad, sus intereses, prácticas (modos de ser y de hacer). Wight considera esta visión fundamentalmente correcta, pero quiere ampliarla para que no solamente dependa de clases. No caer en el reduccionismo lingüístico implica concebir relaciones y propiedades que no son puramente internas (algo que para Wight posibilita el realismo científico de Bhaskar). En términos de ontología social, el invididualismo ontológico extremo negaría el rol constitutivo de las relaciones internas (A no sería lo que es, si es que no estuviese relacionado a B en determinada manera), mientras que el estructuralismo ontológico no admitiría la posibilidad relaciones externas (A o Be pueden existir sin el otro). Para Wight (y para Bhaskar) ambas relaciones existen y constituyen el mundo social. Una manera de entender esto es pensar a la estructura como un contexto que puede influenciar en el desarrollo y actualización de ciertos poderes de los agentes que no son puramente el producto de constitución interna (digamos, sus “capacidades”).  Las relaciones externas parecen tener que ver mucho más con la relación de lo que tradicionalmente llamamos “lo social” y “lo natural” (por ejemplo, cuestiones ecológicas). Y las relaciones internas tienen que ver con significados compartidos donde las relaciones constituyen la identidad. Sin embargo, son susceptibles de ser cambiadas y modificadas (el matrimonio como relación no es necesario, y los roles de los esposos pueden ser modificados) y es posible distinguir a los elementos que componen la relación, de la relación misma (el esclavo, en tanto esclavo particular es diferente de la categoría esclavitud y de la relación amo-esclavo). El “cubo social” de Bhaskar trata de enumerar las diferentes dimensiones interdependientes:
    1. Transacciones materiales con la naturaleza (recursos, atributos físicos, etc.). Waltz privilegia este aspecto.
    2. Acciones inter-intra-subjetivas (reglas, normas, creencias, instituciones, etc.). Los constructivistas privilegian este aspecto.
    3. Relaciones sociales (clase, identidad, producción, etc.)
    4. Subjetividad del agente (identidad, subjetividad, etc.)

Para Wight todos estos planos pueden tener diferentes impactos decisivos, dependiendo del caso. De ahí que sea la investigación empírica la que dictamine qué factores serían más importantes en cada problema de investigación. Las estructuras son las que articulan dichos planos en cada caso, distribuyendo y circunscribiendo un rango de posibilidades, no siempre de manera simétrica, entre los agentes. Por eso es que la solución del problema agente-estructura aquí sirve para pensar una ontología social que contribuya a una meta-teoría. Las teorías sustantivas parten de estos compromisos básicos, pero tienen alcances más delimitados y fines de investigación social concreta y empírica. Reconocer esto es clave porque obliga a explicar problemas concretos con investigación y no con deducciones teóricas. Pero la ontología social tiene un rol clave meta-teórico, en tanto posibilita la formulación de ciertas preguntas y de posibilidades explicativas. Es solamente teniendo compromisos sobre lo que son ciertas entidades, que podemos pensar en métodos adecuados y criterios epistemológicos para poder investigar y explicar dichas entidades. Finalmente, este conocimiento científico que obtenemos es una condición necesaria para cualquier crítica y acción orientada a la emancipación, en tanto que no podemos buscar la superación de un problema, sin conocer bien el problema y las razones de por qué una situación que consideramos opresiva es producida y reproducida en la sociedad.


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