Las condiciones geográficas y sus límites

(Continuación del post anterior)

Fukuyama considera que es por lo menos desde Adam Smith que los economistas se han venido preguntando por qué Europa y Occidente en general pudieron tener un mayor desarrollo y éxito económico que el resto del mundo. Dicha región fue la que se industrializó primero y, además, pudo mantener un liderazgo económico hegemónico durante por lo menos dos siglos. Esto a empezado a cambiar recientemente cuando a mediados del siglo pasado Japón, Korea Taiwán y Singapur se desarrollaron. En este siglo, los casos de Brazil, Rusia, India, China y Sudáfrica empiezan también a acortar esa brecha. La posición de Fukuyama, como es de esperarse (de acuerdo a lo que hemos ido viendo), va a  poner el énfasis de la diferencia histórica en las instituciones políticas de los países. Lo que se va a ir afirmando es que existe una fuerte correlación entre ser un país rico y tener instituciones fuertes (por ejemplo, contar con Estados relativamente poco corruptos y que tienen capacidad para hacer cumplir la ley). Sin embargo, una alternativa atractiva para explicar los resultados tiene que ver con los factores geográficos y climáticos.

Montesquieu pensó las diferencias de comportamiento entre lo que llamamos “el sur” y “el norte” no en términos de biología humana. Sin embargo, sí consideró que la diferencia principal radicaba en la geografía y en el clima, elementos que habrían influido de manera decisiva en los resultados. La libertad europea, por ejemplo, habría sido posible porque la geografía física de Europa mantuvo a las unidades políticas en un cierto equilibrio donde ninguna fuerza pudo imponerse de manera decisiva frente a las otras. En cambio, países como China pudieron centralizar el poder porque el territorio era favorable a posibilitar dicha empresa. Autores más contemporáneos como Sachs, Diamond, así como Engerman y Sokoloff (al margen de la importancia de sus contribuciones y de sus significativas diferencias que, por espacio, no pueden ser reseñadas con detalle aquí) pusieron el énfasis explicativo de las diferencias que conciernen al desarrollo económico también en elementos mucho más geográficos y climáticos (en Engerman y Sokoloff esto se expresa bajo la figura de la “dotación de factores”). Sin embargo, lo que Fukuyama destaca como elemento a considerar es que el sur históricamente durante varios siglos ha sido económicamente mucho más rico y productivo. Acemoglu y Robinsosn explican el cambio bajo la colonización europea, la cual en dichos casos exitosos se dedicó a la actividad extractiva y minó toda posibilidad de desarrollo ulterior. Los casos exitosos tuvieron condiciones favorables para generar instituciones inclusivas, las cuales generaron desarrollo económico y político. Sin embargo, su análisis en última instancia también requieren de la situación originaria de los lugares colonizados, la cual se debe a factores geográficos y climáticos (los incentivos de los colonizadores dependen de qué tanta extracción es posible y dicha posibilidad fue configurada por los incentivos de los colonizados para constituir dicho escenario extractivo, los cuales tenían que ver con lo geográfico y climático).

Sin embargo, a pesar de que no parece ser razonable tomar una posición tan determinista como en las aproximaciones anteriores, lo cierto es que para Fukuyama la geografía y el clima sí fueron sumamente críticos para la formación histórica inicial de los Estados. La fertilidad de los suelos posibilitó una agricultura productiva que pudo generar alta densidad poblacional (por ejemplo, en el Nilo, el Tigris, el Éufrates, el Río Amarillo y el Valle de México). Si su tamaño era pequeño, podrían generar casos como Papúa Nueva Guinea (poca población sin capacidad de centralización). Y si su tamaño era grande, el resultado sería más tribal, ya que no habría una manera efectiva de mantener a la población circunscrita al territorio del Estado. Las sociedades tribales o de bandas que existen incluso hoy solamente se encuentran presentes en contextos geográficos específicos: montañas, desiertos, junglas o en condiciones árticas extremas. Su existencia contemporánea se debe, pues, mucho más a que es difícil que los Estados puedan ejercer su control coercitivo en dichas zonas (más que a una fortaleza de los grupos, se debe a una debilidad estatal). La geografía de Europa pudo contribuir a la formación de Estados fuertes y dificultó que un Estado pudiese imponerse a los demás (léase: el Imperio Romano nunca pudo ser reconstruido). De ahí que no haya podido darse una unidad política centralizada y extensa al modo de Rusia o China. En este contexto, Inglaterra pudo beneficiarse al ser una isla, ya que pudo acumular riqueza y poder marítimo sin verse severamente amenazada, a diferencia de Prusia.

Lo que Fukuyama va a realizar a continuación es a analizar, a grandes rasgos, las trayectorias histórico-institucionales de tres regiones: América Latina, África y Asia.  Esta última ha podido desarrollarse política y económicamente y hoy disputa el liderazgo económico global a través de China. Por otra parte, África es la región más pobre del planeta, al margen del buen desempeño de algunos pocos países. Finalmente, América Latina es una suerte de región intermedia donde todavía ningún país se encuentra con niveles de ingreso similares a los del Primer Mundo. La geografía y el clima jugaron un rol fundamental para incentivar ciertas instituciones por parte de los colonizadores. Sin embargo, para Fukuyama esto no implica fatalidad alguna hoy, ya que en las regiones destacan ciertos casos que comparten dichos elementos con los demás países. De ahí que elementos como la ideología, elecciones y políticas públicas determinadas hayan sido decisivos en la divergencia de las trayectorias. Los legados o herencias coloniales son importantes, pero no destinos inevitables. Y también es importante tomar en cuenta la naturaleza de las instituciones preexistentes que los colonizadores encontraron (Estados más modernos en Asia, sociedades más tribales en África, Imperios grandes, pero débiles en Perú y México que colapsaron al ser colonizados). Entonces, lo que podemos ir viendo es que la explicación va a tomar en cuenta (a) las instituciones previas a la colonización, (b) las instituciones que los colonizadores impusieron, (c) los legados institucionales de dicho proceso en los países independientes, y (d) las maneras exitosas en las que ciertos países pudieron desarrollarse política y económicamente a partir de dichos legados.


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