El desarrollo de las instituciones políticas

Si bien podemos abstraer formalmente una lógica para comprender la interacción de los actores políticos, resulta imperativo entender el marco de reglas en el que estos actores se sitúan, así como el proceso y legado histórico del cual dichas instituciones son herederas. No hacerlo nos dejaría con una visión unilateral (otros dos aspectos pendientes son economía y la guerra). Un reciente intento de síntesis para abordar esa gran pregunta se encuentra en el reciente trabajo de Francis Fukuyama sobre el orden político (en dos volúmenes), trabajo dedicado a Samuel P. Huntington. El segundo volumen publicado el año pasado, Political Order and Political Decay: From the Industrial Revolution to the Globalization of Democracy (New York: FSG, 2014) busca comprender a un nivel macro-histórico dichas transformaciones. Intentaré hacer una presentación introductoria del libro, para así poder discutir y complementar los temas anteriormente vistos.

Tomando los recientes sucesos ocurridos en Libia y en los países de la llamada “primavera árabe”, Fukuyama sostiene, contra el sentido común “neoliberal”, que el principal problema que dichos países enfrentan es en realidad la falta de Estado, entendido weberianamente  como una autoridad centralizada que pueda ejercer el monopolio de la violencia legítima sobre el territorio para mantener la paz y hacer cumplir la ley. Dicho problema también se extiende a varios países de África y constituye una de las principales respuestas a la pregunta por las causas de pobreza, ingreso, salud y educación (sobre todo si se hace la comparación con países de Asia oriental). Estos ejemplos le permiten a Fukuyama resaltar la importancia de las instituciones políticas, entendidas (vía la teoría institucional clásica de Huntington esbozada en El orden político y las sociedades en cambio), como patrones recurrentes de comportamiento que son estables y valorados, y que trascienden a los individuos. Se trata, pues, de reglas que moldean, limitan y canalizan el comportamiento humano. El otro elemento que no debe perderse de vista es que desde esta perspectiva, las instituciones tarde o temprano pueden entrar en una etapa de decadencia. Para Fukuyama, los Estados Unidos constituyen ese caso. Sus instituciones son fuertes, pero su captura por los intereses privados y la rigidez de su diseño plantea serios desafíos para su adaptabilidad futura (esto se aborda en la parte final del libro). Finalmente, otro aspecto a considerar para comprender esta decadencia y la tensión de las instituciones políticas tiene que ver con su naturaleza histórico-contextual. Si las condiciones históricas y sociales cambian, las instituciones tendrán que adaptarse (los ejemplos contemporáneos tendrían que ver aquí con las recientes movilizaciones en Brasil y Turquía). Esto se ve claramente cuando el cambio económico y social genera nuevas clases, diferentes niveles educativos, ideas y tecnologías. Todo ello puede plantear demandas que, si no son atendidas, presionarán a las instituciones para que lo hagan o buscarán cambiar las instituciones.

Fukuyama considera que es necesario reconocer el aspecto biólogico de los seres humanos y la historia en su conjunto para poder comprender este largo proceso, aunque con la atingencia de que desde la revolución industrial ciertas condiciones previas han cambiado (todo lo que sigue a continuación es una breve síntesis del primer volumen, volumen que espero poder ampliar en algún futuro). A partir de la biología, es posible sostener que la sociabilidad natural de los seres humanos está construida a partir de dos fenómenos: selección de parentesco y altruismo recíproco. El parentesco expresa la tendencia a favorecer a los seres humanos con los que uno comparta mayor carga genética. El altruismo recíproco involucra el intercambio de favores o recursos entre individuos. En la práctica, lo que esto implica es que por naturaleza la sociabilidad humana tenderá a favorecer “familiares” y “amigos”. Las instituciones políticas pueden imponer otras reglas, pero Fukuyama considera que no debemos perder de vista este punto natural cuando queramos pensar la política en una escala histórica de larga duración. De ahí que una pregunta fundamental para con la modernización no sea “¿Por qué existe el clientelismo y el patrimonialismo?”, sino más bien “¿Cómo fue posible la modernización cuando parece ser algo absolutamente ‘contra-natura’?”

El siguiente peldaño tiene que ver con que los seres humanos crean normas y siguen normas. Esto permite regular las interacciones sociales y posibilitar acción colectiva (sería interesante pensar este desarrollo desde las posiciones filosóficas herederas del giro normativo de Kant que intentan pensar la racionalidad). Estas reglas pueden ser racionalmente diseñadas, o estar basadas en emociones. Asimismo, dichas normas pueden llegar a ser valoradas en sí mismas, como en el caso de las normas religiosas. Las instituciones son las reglas que persisten en el tiempo, y al ser valoradas, tienden a ser conservadoras y a resistir su cambio. El proceso evolutivo de las instituciones políticas, resaltemos que es evolutivo y no teleológico como en la visión “hegeliana”, habría resultado en una contingente articulación híbrida de tres tipos de instituciones políticas de trayectorias diferentes. Estos tres grupos son el Estado, el estado de derecho (rule of law) y el gobierno que rinde cuentas (accountable government) y el resultado sería lo que entendemos hoy de manera efectiva como “democracia liberal”.

La antropología nos muestra que los primeros grupos sociales fueron las sociedades banda y las sociedades tribales, la primera con raíces fuertes en el parentesco y la segunda con el añadido religioso para con los ancestros. Sin embargo, el paso principal aquí se da hacia las sociedades estatales. En este caso, los Estados poseen un monopolio de la coerción legítima y ejercen el poder sobre un territorio definido. Su carácter de centralización y jerarquía tiende a producir niveles de desigualdad mucho más altos que en los casos anteriores. Aquí podemos hacer dos grandes distinciones vía Weber: Estados patrimoniales, donde el gobernante, su familia, la administración y el gobierno son co-extensivos (el parentesco juega un rol clave aquí y expresa que el nepotismo, hasta cierto punto, es algo natural); y Estados modernos impersonales para con la administración burocrática y la relación del ciudadano con el gobierno. Contra Weber (y podriamos aquí añadir también irónicamente a Hegel), Fukuyama sostiene que China fue el primer caso de Estado moderno weberiano.

El otro componente que fue evolucionando por una trayectoria diferente fue el estado de derecho (rule of law), entendido como reglas que devienen vinculantes hasta para los actores políticos más poderosos de la sociedad. Tiene sus orígenes en la religión, ya que la autoridad religiosa era la que podía prevalecer sobre la autoridad de los guerreros (India y el Islam son casos emblemáticos de estos desarrollos). Donde el estado de derecho fue más institucionalizado fue en Occidente, a través de la Iglesia Católica. Solamente en Occidente se dio el fenómeno de una iglesia centralizada, jerárquica, con muchos recursos. Dicha iglesia se constituyo como un actor político que podía tener efectos cruciales en el destino de reyes y emperadores. La cúspide de este proceso se dio en el llamado “conflicto de las investiduras” del siglo XI. Lo que debe quedar claro aquí es que en el proceso occidental, el estado de derecho fue la institución que precedió al Estado moderno y al régimen democrático.  Esto es muy diferente a China donde el Estado moderno surgió sin estado derecho (y donde para Fukuyama no ha existido estado de derecho, incluso hasta el día de hoy). Prestar atención a esto es clave porque permite pensar en los legados institucionales como capas que interactúan entre sí produciendo diferentes resultados, casi como una especie de geología institucional.

Finalmente, la rendición de cuentas democrática tuvo sus orígenes en el parlamento, institución que evolucionó de la institución feudal de los estados (dietas, cortes, etc.). Las diferentes élites eran convocadas ahí para que el rey pudiese, entre otras cosas, subir los impuestos. Los monarcas desde el siglo XVI empezaron a buscar minar el poder de los estados para poder cobrar tributos directamente a sus súbditos. Esto tuvo diferentes resultados. En España y Francia el monarca pudo reducir el peso de los estados, en Polonia y Hungría los estados fueron victoriosos frente al monarca y en Rusia los estados eran muy débiles, con el que el absolutismo fue mucho más fuerte. Finalmente, en el caso de Inglaterra se pudo establecer un equilibrio entre la corona y el parlamento, luego de una terrible guerra civil y apelando a que no habrían impuestos sin representación. Un siglo después la independencia norteamericana haría suyo este reclamo enfatizando la idea lockeana de que el gobierno, además, requiere del consenso de los gobernados. En el caso de la Revolución Francesa, su impacto mayor no fue la democracia, sino la posterior expansión del código napoleónico y de una administración más moderna. Esto hizo que el gobierno fuese más transparente y uniforme en su tratamiento hacia los ciudadanos, haciendo mucho más efectiva la abolición del feudalismo. Si bien dichas reformas no son equivalentes a la democracia, el efecto en la sociedad fue un incremento de igualdad (el mismo Napoleón consideró esto como su victoria más importante). Creo que ese es el verdadero sentido en el cual podríamos entender que Hegel se refiriese a Napoleón como el “Espíritu del mundo”.

Lo que sigue luego de este breve preámbulo es comprender las trayectorias institucionales en los últimos doscientos años, en las diferentes regiones, prestando atención a algunos casos emblemáticos. De esa forma estaremos en una mejor posición para pensar las instituciones políticas hoy.

Anuncios

3 responses to “El desarrollo de las instituciones políticas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: