Neo-Cuba

por Erich Luna

Y finalmente llegó el día en que el partido debía decidir si era viable mantener la revolución. Habían sido muchas décadas, pero cada día parecía más indefendible continuar de la misma forma con “el proceso” (solamente lo creían un par de grupos minoritarios de la región porque no vivían ahí). Entonces reconocieron que tenían dos grandes opciones, como en los viejos tiempos de las disputas ideológicas izquierdistas: la Unión Soviética y China. El primer caso consiste en abrir prácticamente en simultáneo el sistema político y el sistema económico. El resultado es el colapso del régimen (léase: no existe hoy la URSS). La otra opción consiste en abrir el sistema económico sin abrir el sistema político y promover el desarrollo del primero en función a la élite que controla el segundo (resultado: gran potencia que disputa el poder hegemónico global).

Tras evaluarlo, consideraron que era obvio que debían seguir la vía china. Comparándose con el resto de países latinoamericanos tenían una serie ventajas que habían sido hechas por la revolución (y como buenos marxistas, sabían que en el progreso de la Historia una sociedad realmente no sabe para quién trabaja hasta que ello es inevitable). (1) La primera de ellas tenía que ver con la sociedad: a diferencia de otros países latinoamericanos, ellos contaban con cero desnutrición y cero analfabetismo. En general, contaban con una gran igualdad social que haría felices a los teóricos liberales y libertarios con sus modelitos contractuales. (2) Lo segundo era que tenían un Estado que controla el territorio, que hace cumplir sus leyes y que tiene la posibilidad de vigilar, disciplinar y ejercer la violencia legítima en todo el territorio, fuera de tener presencia burocrática relevante también (no del más alto nivel, pero nadie es perfecto). Los weberianos latinoamericanos también podrían envidiar algo de ello frente a otros países de América Latina donde no existe el Estado y donde no hay efectividad de la ley o efectividad de cualquier cosa. (3) Y, finalmente contaban con un partido político fuertemente organizado e institucionalizado, un ideal más que gourmet en el resto de países. Eran todas las ventajas que un opositor leal como Huntington reconocía en medio de la Guerra Fría: los comunistas saben construir gobiernos.

Entonces pensaron que si en los demás países de la región se hicieron reformas neoliberales con mucha desigualdad, Estados débiles y colapsados, y partidos inservibles, ellos tendrían cierta ventaja al dirigir tales reformas, pero contando con (1) igualdad social, (2) Estado y (3) partido. Entonces diseñaron un plan de liberalización de la economía que diese a los ciudadanos libertades civiles, económicas y sociales. La presencia de inversiones privadas extranjeras tendría impuestos que repercutirían en sus servicios sociales socialistas de educación y salud, dando lugar así a una mayor igualdad social con mayor calidad. Los médicos recibirían mejores salarios y se promovería la investigación en medicina y biotecnología, posicionando a Neo-Cuba a la vanguardia en este tipo de temas. Y la exportación de rones y puros serían mucho más que potenciada. Con poca población y territorio, sus beneficios sociales y seguridad serían más que objetivos realizados. Y las personas al tener libertad económica y de tránsito, no envidiarían tanto la libertad política que muchos réditos no ha traído en estos países. Entonces quizá más que China, la vía sería Singapur por el tamaño territorial y poblacional. No Mao, y más que Deng Xiaoping, Lee Kuan Yew.

Y el comercio agresivo, pero dirigido por el gobierno, tendría la posición privilegiada de estar muy cerca de los Estados Unidos, con lo que el desbloqueo sería altamente beneficioso. Los neoliberales celebrarán esto y lo atribuirán a sus recetas de organismos multilaterales que cambian cada cierta cantidad de años, pero que se presentan como eternas. Sin embargo, la condición estructural habría sido la revolución y su constitución de estructuras estatales, partidarias y de igualdad social. La revolución trabajando para hacer viable un autoritarismo neoliberal eficiente sin voz, pero con salida. El motor sería una modernización acelerada que genere en la isla el surgimiento tecnológico, junto con libertades sociales y civiles y sin los costos de una democracia liberal e instituciones políticas débiles, como las que constantemente lamentan los científicos de la política de la región que abandonaron la teoría de la modernización clásica, pero no tanto sus ideales normativos.

Lo que unos intelectuales escépticos manifestaron es por qué la élite del partido realmente haría eso y beneficiaría a la sociedad, en lugar de ser meramente rentista y extractora, agudizando los problemas de su país. Y la respuesta de la élite fue que ellos quieren gobernar para siempre y es más deseable en el mediano y largo plazo hacerlo de esta forma. Al día siguiente empezaron las reformas.

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