No tirar al bebé con el agua sucia

Luis Bacigalupo, profesor mío y amigo, escribió hace poco algunas ideas aquí para matizar la manera cómo piensan la educación los humanistas y las universidades sin fines de lucro (es una respuesta a una columna de Salomón Lerner. Lerner respondió a Bacigalupo aquí).

Para los que me conocen, no soy un fan del establishment académico sin más o un “filo-humanista” militante y acérrimo. Sin embargo, creo que las críticas que se hacen al ideal de universidad humanista son algo limitadas. Creo, en buena cuenta, que se cae en “tirar al bebé junto con el agua sucia”.

Con el ánimo de discutir y discrepar abiertamente (y que, siguiendo a Flores-Galindo, ello puede ser otra manera de aproximarnos), afirmo lo siguiente en respuesta a Bacigalupo:

1. Los humanistas sí creen que si la universidad extingue la producción, reproducción y circulación de la investigación humanística, ello puede terminar estrechando los horizontes de las personas que son educadas. Y lo mismo, por si acaso, pensarían si es que se hiciese lo mismo con las ciencias y las artes (incluso en sus versiones más “útiles”, “practicas” o “aplicadas. El verdadero humanista no sería sectario o reduccionista en ese sentido. Tan limitada sería una universidad sin humanidades, como una que solamente cuente con ellas.

2. Bacigalupo diagnostica un supuesto prejuicio en los humanistas que consistiría en que solamente las humanidades generarían pensamiento crítico, virtudes ciudadanas y éticas. Estoy de acuerdo con que ello puede ser un error de algunos, pero no sé si ello debería ser tenido como una actitud genuinamente humanista. Más bien simplemente parece ser un intelectualismo moral reduccionista que, en su versión caricaturizada, sería más o menos el siguiente: “si uno estudia humanidades, luego es una buena persona y, además, crítica”. Sin embargo, si uno no cree que la formación universitaria se rige bajo esa lógica, ello no tiene por qué ser atribuido a los humanistas. De hecho, lo mismo podría atribuirse al estudio de la religión, del derecho, de la deontología disciplinar o de la ética en general. En el peor d elos casos se podría reconocer que las humanidades podrían ser beneficiosas para tales competencias, pero como una condición necesaria más y nunca como una condición suficiente.

3. El humanista genuino defiende una universidad sin fines de lucro. Y tiene como evidencia el que las mejores universidades del mundo, tanto en investigación, como en posicionamiento profesional son sin fines de lucro. Es evidencia empírica. Incluso en nuestro país, si rankeamos a las instituciones académicas, veremos que la gran mayoría de universidades-empresa tienen una pésima calidad. Aquí no hay especulación. Es evidencia. Bacigalupo tiene que presentar su ranking de instituciones académicas expresamente lucrativas y mostrar que son mejores, si no iguales. El pésimo contra argumento que muchos dicen cínicamente esas universidades son implíictamente lucrativa porque sus profesores tienen sueldos altos o porque es costosos estudiar en ellas. Que los profesores ganen más o menos no tiene nada que ver con que la universidad tenga fines de lucro, dueños o utilidades que se reparten entre accionistas. Apelar a los sueldos es demagógico (no lo digo por Bacigalupo, lo digo por una opinión que suele ser recurrente) y de hecho, si por mí fuera, los sueldos de los profesores deberían ser altos y meritoráticos, Y esto en todo nivel. Soy de los que piensan que una sociedad puede evaluarse también por cómo trata a sus maestros (desde la primaria pública hasta los posgrados de universidades privadas).

4. La actitud humanista no debe ser tan extremista y apocalíptica como la que critica Bacigalupo. No es cierto que “solamente las humanidades salvarán a la humanidad”. Pero sí puede ser razonable que son igual de importantes que las otras disciplinas. Y esto se declara frente al que piensa en la universidad en términos puramente lucrativos, ofreciendo programas sin calidad como en muchas universidades de nuestro país. Se opone al discurso mediático de que aprender muchas cosas diferentes es una pérdida de tiempo y que lo mejor sería empezar a practicar y aprender la carrera lo antes posible. Si por ellos fuese, no habría secundaria y de frente uno empezaría a practicar. Repito, las humanidades son un componente importante, entre otros. No son la cabeza o la vanguardia, son una parte más (con voz y voto).

5. El argumento “los humanistas no son buenas personas, luego el humanismo no es bueno” es un mal argumento. Por dos razones: primero porque uno podría afirmar el segundo punto de los que estoy presentando y no ser un intelectualista moral. Pero también porque uno podría defender un” ideal regulativo humanista” que no necesariamente se realice plenamente en las instituciones académicas. Estos principios hacen, además de criterio crítico normativo para evaluar lass instituciones académicas y a sus miembros. Entonces, no porque existan humanistas que se comporten de manera individualista o utilitaria, ello quiere decir que todos sean así o que la universidad no pueda desarrollar mejores mecanismos institucionales para contrapesar esas tendencias. Por eso los alumnos pueden criticar si la educación se hace costosa, o los profesores pueden hacer demandas, o los trabajadores no docentes (¿En qué universidad empresa hay política estudiantil?). Se puede apelar al mismo principio para denunciar si las istituciones realmente existentes no están a la altura. Lo otro sería similar a decir de que porque el capitalismo y la democracia en el Perú son defectuosos, entonces hay que abandonar el ideal de una mejor democracia liberal y de una buena economía de libre mercado (uso estos ejemplos porque Bacigalupo es liberal e imagino que estaría dispuesto a conceder esto). Sí estoy de acuerdo cuando dice que hay elementos instrumentales y utilitarios que se dan en toda institución, incluyendo la universidad. La producción de conocimiento no se da en ingenuas condiciones ideales y en medio del reino de los fines. Concuerdo con ello, pero me parece trivial. Es como decir que el mundo no es perfecto. Lo importante es buscar perfeccionarlo cada vez más (una cada vez mejor universidad sin fines de lucro) y no simplemente equipararlo con lo inequiparable (universidades-empresa).

6. Si las humanidades no forman mejores profesionales, como lo dice Bacigalupo apelando a la experiencia de constantes fracasos y contradicciones entre teoría y práctica, mi conclusión sería que el problema sería de los docentes y no de las humanidades per se. Lo mismo podría pensarse de un departamento de ciencias o de artes que de jure afirmarse una cosa, pero que de facto hiciese otra. El fracaso no tiene que ser de las humanidades sin más. Otra defensa posible es que las humanidades, siguiendo el ya mentado segundo punto, podría no buscar formar “mejores personas” (en un sentido moralista), sino dotar de habilidades importantes a sus alumnos. Y es que, si la sociedad que se quiere es liberal, quizá la moral se enseña en otros lados (o puede ser pensado como algo transversal: en una universidad católica no solamente los sacerdotas pueden enseñar valores cristianos). Y ello no tiene que implicar que sean únicamente ellas las que dotan de buenas habilidades a sus alumnos. Lo otro sería un reduccionismo estéril.

Actualización

Luis Bacigalupo gentilmente respondió a mi post e hizo una seria de comentarios para seguir discutiendo. Los coloco aquí para que su respuesta no se pierde y sea posible seguir discutiendo.

Lucho Bacigalupo:

Hola Erich Daniel, te agradezco tus observaciones y las respondo punto por punto, lo más concisamente posible.

1. De ningún modo estoy por la extinción de las humanidades. Yo también creo que en ese caso se estrecharían los horizontes. Incluso abogo por que se enseñen desde el colegio y en los primeros años de la universidad. Lo que discuto es el supuesto que la comprensión de la virtud haga virtuosos a quienes la comprenden. Como el arte en todas sus manifestaciones, las humanidades pueden ser muy útiles para la formación continua de las personas, pero por otras razones, no por un pretendido efecto primario sobre la ética personal.

2. En ese sentido, lo que llamas intelectualismo moral reduccionista suena bien. Creo que, en efecto, de eso se trata en mi crítica. Lo que no me queda claro es tu referencia a un mundo universitario ideal en el que habitarían los humanistas genuinos.

3. No creo que tenga que presentar ningún ranking, primero porque no creo mucho en los rankings y segundo porque no estoy en absoluto en contra de las universidades sin fines de lucro. Las amo. Lo único que critico es la satanización de la universidad lucrativa bajo el sofisma criticado arriba, sofisma que circunstancialmente se ve respaldado por el hecho que, en nuestro medio, muchas universidades lucrativas (no todas) sean una estafa.

4. Se explica por lo anterior.

5. El argumento que criticas no lo he sostenido en mi artículo ni lo sostendría bajo ningún motivo. Como escéptico, lo que critico es la pretensión que el conocimiento de las Humanidades sea indispensable para la vida ética. Mi cuestionamiento no es empírico sino epistemológico.

6. Insisto, no he dicho que las Humanidades no formen mejores profesionales. Creo que sí lo hacen y por eso debería haber una mejora sustantiva de la enseñanza de las Humanidades en la secundaria, y estoy convencido de que algunos modelos universitarios hacen muy bien en enseñarla en los primeros años. Lo que sostengo es que las Humanidades no son indispensables para la formación ética de las personas, porque el conocimiento juega un papel secundario ahí, a lo más de refuerzo de disposiciones habituales ya adquiridas o en proceso de consolidación.

Espero que esto haga ver que, a pesar de mi anti-platonismo, estamos básicamente de acuerdo en este tema. Si no lo consideras así, que siga la conversación.

Un abrazo,
Lucho

Erich Luna

Muchas gracias por tus comentarios Lucho

Estoy de acuerdo con 1.

Concordamos en 2. Mi referencia no tendría que ser a humanistas ideales. Simplemente sostiene que un humanista no tiene que estar comprometido con un inetelctualismo moral reduccionista.

No entiendo el punto 3. Diría al respecto:

3.1. No basta decir que uno no cree en Rankings. Creo que se debe aducir razones de por qué uno no debería guiarse por alguno de ellos o por ellos en general. Yo no creo que son perfectos, pero creo que puedan a veces ayudar. Y la evidencia apoya que las universidades sin fines de lucro son mejores.

3.2. Criticas una satanización, supuestamente fundada en un sofisma, pero justamente el hecho local de que las universidades empresa sean malas es evidencia empíríca para defender la tesis anterior y no un añadido circunstancial.

Concuerdo con 5 y creo que un humanista que defendiese una universidad sin fines de lucro podría creer lo mismo. No es indispensable.

Saludos,

Lucho Bacigalupo

Excelente, Erich.

Para 3.1. digo que tomar en cuenta los rankings es necesario para cualquier gestión universitaria porque el mercado lo exige. Cómo se elaboran es lo que pongo en duda. Cabe la posibilidad de que las universidades sin fines de lucro estén mejor rankeadas simplemente porque llevan más tiempo en el negocio (en el buen sentido del término) y tienen por tanto más que mostrar. En ese sentido, es importante saber qué factores hacen el puntaje en cada ranking.

Sobre 3.2. insisto en que la evidencia es circunstancial. En las actuales circunstancias la mayoría de las universidades lucrativas creadas a partir del 882–insisto, no todas–son malas, pero eso no significa que sean malas por ser lucrativas. Ese es el sofisma. Son malas porque sus gestores no están usando adecuadamente sus recursos. En cuanto empiecen, obligados por el mercado, a invertir en mejoras sustantivas, no veo por qué no podrían convertirse en instituciones de calidad. No veo por qué no querrían hacer esas inversiones si desean seguir siendo empresas competitivas.

El paso siguiente para cuestionar mi punto de vista tendría que ser éste. En la argumentación contra el lucro se supone, razonablemente, que los gestores de esas universidades no invertirían en las humanidades. Correcto. Pero eso nos devuelve al tema que nos divide. El problema para muchos opositores del lucro es que suponen que una universidad solo puede ser de calidad si imparte humanidades. Eso, a mi juicio, depende del modelo. En el nuestro las humanidades son parte de la identidad institucional (y no sin problemas). Hay que defender esa identidad, no cabe duda, pero eso no implica satanizar al otro modelo, que por lo demás ya tiene derechos adquiridos.


One response to “No tirar al bebé con el agua sucia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: