Una ironía democrática

No se trata de lo que puede ser la democracia. En ese caso existen ideales normativos de todo tipo, siendo los de Dahl y O’ ‘Donnell (su discípulo definitivo) de los más importantes. Sobre lo que de hecho es la democracia: una ironía sobre el llamado “autogobierno del pueblo”. En la práctica tenemos políticos que compiten por votos para poder gobernar. Para poder competir se requieren recursos. En sociedades desiguales hay pocos grupos grandes con muchos recursos que financian, en lo esencial, a quienes compiten. Los recursos se usan para poder aumentar las posibilidades de ganar. Para ganar se requiere una mayoría de votos. La ironía es que los políticos prometen a los más para obtener mayorías, pero financian su competencia con los recursos de los menos. Los menos invierten mucho y esperan mucho (¿Cómo sería posible una gran inversión que no esperara nada a cambio?). Y si no financian, pueden ejercer presión sobre los que ganen (saben mucho de eficiencia y eficacia). Y en ciertos casos, tal presión es mayor a la de la ciudadanía que, a lo mucho hoy, sale a decir que están indignados con las cosas y etc (La “sociedad civil” participando, todo un ideal de los republicanos ).

El que gana tiene que decidir, en el caso extremo, a quien traicionar: a los que dan sus votos o a los que dan recursos.


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