#Acelerar: Manfiesto aceleracionista de izquierda

En relación al problema de la modernización, vale la pena discutir el Manifiesto aceleracionista:

Las últimas transformaciones ponen en ridículo las organizaciones y estructuras que dieron lugar a los Estados-Nación modernos, teniendo como principales problemas los de índole ecológica y demográfica. Esto sumado a las crisis financieras, austeridad  desempleo y recorte de servicios sociales (neoliberalismo 2.0).  La edad de oro se terminó. No vuelve más y  los estándares de vida de la clase media del norte empiezan a desvanecerse. La política contemporánea, frente a estos problemas, no ha podido generar nuevas idea sus modos de organización que permitan superarlos y transformar las sociedades.  En el mejor de los casos, las izquierdas piden keynesianismo, cuando las condiciones de la posguerra ya no existen (trabajo industrial fordista de masas). Otros movimientos buscan primitivamente una autenticidad comunitaria o política localista y directa que no tiene oportunidad frente al capital global . Lo que debe recuperar la izquierda, si es que aspira a una hegemonía global, es a la recuperación del futuro (y esto implica superar, a nivel ideológico, la tesis del fin de la historia).

En el caso del capitalismo, la competencia y el crecimiento son los ejes fundamentales de su tendencia aceleracionista. Land captura esto, pero cae en la miopía de pensar que el desarrollo científico y tecnológica arribará sin más. Su problema es que aceleración no es simplemente velocidad y que el neoliberalismo no va a generar de manera espontánea lo que Land vaticina. La lectura correcta es ver cómo hay, siguiendo a Deleuze y Guattari, desterritorialización (desregulación Thatscheriana) y reterritorialización (valores victorianos).  Neoliberalismo no es sin más modernización. Marx es un pensador paradigmáticamente aceleracionista que, con las herramientas teóricas y empíricas más avanzadas de su época, busco comprender y transformar su mundo. Marxismo, teoría crítica y política emancipatoria no están desligadas de la ciencia. La requieren como una condición necesaria, aunque no suficiente.La izquierda tiene la tarea de actuar en pro de una efectiva aceleración que por ahora es reprimida por el sistema económico actualmente vigente.

La política aceleracionista es la que reconoce complejidad, globalidad y tecnología como ejes constitutivos que son ineludibles. Retener los avances del capitalismo y superar sus patologías, sistema de valores y estructuras de gobernanza. La aceleración emancipatoria debe terminar con que el ser humano trabaje menos, en lugar de repetir absurdamente la contemporánea producción de meros gadgets. Pero promover esto es buscar una vuelta al pasado. No hay vuelta al fordismo. Incluso debe ser tenido por indeseable por lo que suponía (colonias, imperios, una periferia no desarrollada, jerarquías nacionales, racismo y sexismo). El aceleracionismo de izquierda quiere desarrollar las fuerzas productivas, yendo más allá de lo que puede hacer el neoliberalismo y con vistas a un post-capitalismo. Sin embargo, esto no es techno-utopismo: la tecnología no es una condición suficiente para la emancipación. Solamente se alcanza suficiencia si esta condición se articula con acción socio-política. La tecnología acelerada no supera conflictos sociales de manera automática. En realidad, de lo que se trata es de que la tecnología debe ser acelerada porque es necesaria para poder ganar los conflictos sociales. No hay nada espontáneo aquí: se requiere planificación. Por eso la izquierda requiere estar a la vanguardia, en lo que a avances científicos y tecnológicos se refiere. La modelización económica, análisis de redes, de big data, simulación basada en agentes… todo esto y más es necesaria para hacer inteligible un mundo complejo. La izquierda aceleracionista debe ser alfabeta en esto y más.

La clásica acción directa no basta para estas cosas: marchar, llevar carteles. No basta hacer eso. El criterio de una buena táctica no debe ser hacer “algo”. Debe ser si posibilito algún tipo de éxito significativo. Incluso si esto implica abandonar la retórica “radical” de apertura, horizontalidad e inclusión. Una acción política efectiva puede requerir también de verticalidad, exclusión y de secretos. Pero, además, la democracia no se piensa de manera puramente procedimental (voto, discusión, asambleas y elecciones). El ideal debe ser sustantivo  el autogobierno colectivo.  Se trata de una neo-ilustración en tanto se piensa que este autogobierno requiere del conocimiento del mundo. Lo que busca el aceleracionisnmo es una planificación no totalitaria que pueda superar un orden caprichoso y emergente que se encuentra fuera de control. Lo que buscan es el matrimonio de la planificación con el orden improvisado de las redes.

Sus objetivos de mediano plazo son tres. Primero: construir una infraestructura intelectual. Esto implica una nueva ideología y modelos socio-económicos. Se trata tanto de ideas, como de instituciones y caminos materiales para realizar estas ideas. Segundo: reformar los medios de gran escala. Es fundamental pelear porque estos medios puedan estar lo más cerca posible del control popular. Tercero  reconstituir el poder de clase. Esto implica abandonar la idea de un proletariado sustantivo y orgánicamente generado, para pasar a la idea de articular diferentes identidades proletarias, fruto de las formas de trabajo precario de la era post-fordista. El ensamblaje de tácticas y organizaciones es lo único que podrá generar un efectivo cambio sistemático.

Solamente una política prometéica de este tipo es la única que podrá vencer al capital. El control y el dominio no debe ser inherentemente fascista, como la posmodernidad lo afirma. Conocimiento de la complejidad es la mejor manera que tenemos para llevar a cabo las tareas necesarias para una sociedad que se quiera emancipada. En última instancia, el aceleracionismo retoma los motivos clásicos y comunis de la crítica al capital: un sistema injusto y perverso, pero añade uno que ya no se suele mencionar: es un sistema que frena el progreso. El aceleracionismo quiere desencadenar el desarrollo tecnológico que es reprimido por el capitalismo. La culminación de la ilustración, en tanto auto-crítica y auto-dominio. Tal es el ideal a seguir.

La disyuntiva para el aceleracionismo es la siguiente: “¿post-capitalismo globalizado o fragmetación primitivista, crisis perpetua y colapso ecológico global?”. Recuperar el futuro para arribar al afuera.

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6 responses to “#Acelerar: Manfiesto aceleracionista de izquierda

  • Land sobre #Acelerar | Vacío

    […] Leave a Comment Etiquetas: aceleracionismo, Nick land Comentario de Land sobre el Manifiesto (tomado de aquí): Thanks for the Accelerationist Manifesto — I enjoyed it. As you might […]

  • Santiago Alayza

    Primera ironía: el manifiesto está en digital pero imitando la forma del papel. No solo el capitalismo, sino la ideología en un sentido más amplio restringe el potencial de la tecnología y de nuestros valores.

    Tomo de esta referencia este punto, para tender una analogía con las patentes y como todo ahora en el mundo de las ideas es predeterminadamente de carácter privado, no solo en el futuro no tendremos los medios de producción o reproducción, sino en un mundo donde la impresora 3d es la norma, no tendremos permisos para usar las piezas para ensamblar nuestras máquinas y productos, sino que no tendremos acceso a los artículos que critiquen estas nuevas relaciones de producción.

    Justamente por estas razones no creo que el esquema de centro periferia no se ha roto, solo se reconfigura.

  • Javier Urbina Languasco

    Dices en tu texto:

    “Lo que busca el aceleracionisnmo es una planificación no totalitaria que pueda superar un orden caprichoso y emergente que se encuentra fuera de control. Lo que buscan es el matrimonio de la planificación con el orden improvisado de las redes.”

    Leyendo con detalle el manifiesto tengo la impresión que no hay, en realidad, una reflexión profunda sobre las bases morales del proyecto emancipatorio. Por ello, cuando hablas de “planificación” no puede dejar de sonarme preocupante. Es cierto que dices “no-totalitaria”, pero francamente no creo que esa distinción sea posible. ¿Cómo planificar sin ejercer cierto tipo de control? Incluso las p2p networks (como la comunidad en torno a los torrents) tienen un cierto modo de planificación, organización e ideología moral. Cuando planificas moralizas, determinas un camino mejor que otros y lo persigues, haces alianzas, sumas a otros a tu causa.

    Me pregunto si estos “aceleracionistas de izquierda” estarían de acuerdo con la ideología de gente como Cody Wilson y su Defense Dist. (http://defdist.org/). Esa organización se sirve de la tecnología buscando sobrepasar los límites impuestos por los Estados neoliberales y sus ideologías pseudodemocráticas (hasta tienen su propio manifiesto, que parecen estar de moda). ¿Se diferencia la Defense Dist. del proyecto aceleracionista que nos presentas? Si es así, ¿en qué radica su diferencia?

    Lo preocupante es que, finalmente, esta diferencia apunta a la dimensión moral del proyecto aceleracionista de izquierda, que es la dimensión moral de todo proyecto de izquierda. La moral de los sacerdotes, del resentimiento, de la igualación, decía Nietzsche en su Genealogía de la moral. Ellos ya saben lo que es mejor, lo que es bueno para TODOS nosotros, son los profetas del buen camino, los apologetas de la deuda, del deber.

    Creo que el aceleracionismo de Nick Land se diferencia de su mutante izquierdista en que, justamente, la posición de Land supone una crítica despiadada a la moral subyacente a toda política igualitaria y democrática. Si la aceleración tecnológica como proyecto político no va de la mano con la crítica a los fundamentos cristianos de la moral izquierdista, termina siendo una nueva herramienta de colonización, otra vez de la mano de los sacerdotes vestidos ahora como demócratas y defensores de los derechos.

    Por lo tanto, considero que este manifiesto no es más que un simulacro de cambio, pues, al fin, detrás de su celebración de la tecnología libre no hay más que un nuevo intento de someter a las personas a un Idea moral.

    Sigamos conversando.

    • Erich Luna

      Hola Javier

      Gracias por tu comentario.

      Estoy de acuerdo contigo cuando manifiestas que no es tan claro y convincente la idea de una “planificación no totalitaria”. Creo que la única manera en la que podría defenderse eso sería sosteniendo una soberanía autoritaria global en pro de la supervivencia de la especie, so pena de no desaparecer por depredación de recursos y crecimiento demográfico “espontáneo” vía un mercado sin fuertes regulaciones. Sé que eso obviamente antenta contra las libertades individudales democrático-liberales básicas, y por eso reitero mi preocupación al igual que tú, pero lo entiendo de esa forma: privilegiando un supuesto bien, por sobre otro.

      Y sí, creo que tiene bases morales y normativas que deben ser justificadas. Me imagino que ellos creen que ello puede hacerse. Erik Olin Wright, un importante marxista analítico, también considera que la fundamentación normativa de la emancipación es una tarea fundamental que todo proyecto de ciencias (sociales) emancipatorias debe realizar. Ahora, entiendo tu preocupación por la necesidad de justificar tales bases morales. Lo que sí querría aclarar es si rechazas toda fundamentación normativa porque hablas de ella, me parece, como un lastre que habría que abandonar. Hablas de la moral del resentimiento vía Nietzsche para enjuiciar a la izquierda. Asumamos que esa crítica es válida y buena. Mi pregunta es qué debe reemplazarla… ¿señores y siervos? ¿”titanes” y “patanes”? Siento que tu crítica a que alguien le diga al otro lo bueno tiene que devenir en un individualismo libertario, donde nadie debería imponerse a nadie.

      Concuerdo con que Land no tiene ese problema porque para él el aceleracionismo capitalismo va desterritorializando todo a su paso y nada sacro y tradicional permanece en pie. La filosofía antropocéntrica (incluido el Nietzsche literario de los liberales, diría yo) sucumbe frente a una totalidad tanatrópica, donde lo que hay al final del camino es muerte (lo quiera uno, o no).

      Puede ser que el aceleracionismo de izquierda sea un simulacro. Sin embargo, prefiero una izquierda aliada con la ciencia y la idea de pensar en políticas e instituciones, en lugar de una zarta de intelectuales “radicales” que se dedican a ver películas y criticar lo existente, sin mayor preocupación de una alternativa viable. Esa izquierda que juega a criticar la ideología me parece el máximo cinismo político que el progresismo debe abandonar.

      Seguimos,
      Daniel

      • Javier Urbina Languasco

        Gracias por tu respuesta Daniel. Acá va la mia:

        Nadie podrá negar que los intelectuales de izquierda no han hecho un aporte significativo a las luchas contra el capitalismo y el neoliberalismo desde los años 70, ni en el Perú ni el mundo. La hiperteorización “chic” de las ideas asociadas a la militancia, la revolución y la lucha de clases han culminado en aproximaciones esteticistas, eticistas y, en le peor de los casos, pseudoreligiosas. Estoy de acuerdo contigo en que esa posición es poco fértil y autoerótica. Sin embargo, no sé si es preferible la versión aséptica inglesa: entusiastas del saber científico como verdad y junkies tecnológicos con poca experiencia sobre la opresión aparte de los DRM o los requisitos de sus ISP. Con su voluptuosa apología a la aceleración, con su llamado a ser legión y su convocatoria a enchufarnos creo que antes muestran ignorancias atrevidas que vectores de lucha. Es evidente que desconocen la posibilidad de que existan otros modos de producir conocimiento más allá de la ciencia occidental y otras maneras de hacer comunidad más allá del elitismo tecnológico. Quizá para ellos una carretera es algo elemental o tal vez lo sea un vaso de agua potable o un lugar donde cocinar tu comida o el tener comida (podría seguir por varias horas). Autoproclamarse de izquierda y desconocer tan groseramente: ¡eso si es radical!

        Por mi parte, estoy más que harto de los que hablan por todos, nos dicen lo mal que estamos y nos señalan el camino hacia la libertad. ¿Y si “emancipación” fuera la trampa de los moralizadores? ¿Y si “libertad” fuera el señuelo hacia las jaulas? ¿Y si ya tuviéramos “libertad” y “emancipación”? ¿Y si nunca las hubiéramos perdido? Cuando cito a Nietzsche no es para tomar sus herramientas de construcción sino sus máquinas de destrucción. No me interesan sus propuestas superhumanas porque precisamente son lo que son: humanas demasiado humanas. Su Genealogía nos permite ver que no somos lo que decimos que somos, así como nuestros fundamentos normativos no son de la solidez que aparentan. Su atrevimiento revela el vacío de nuestros discursos a la vez que multiplica los actores implicados en el cosmos de nuestras creencias. No hay buenos y malos en ese combate, hay flujo, movimiento, deseo en producción, ¿qué faltaría? ¿Quién se atreve a decir lo que falta?

        Daniel, ¡por supuesto que quiero rechazar toda fundamentación normativa! ¡Quiero matarla! Quiero diseccionar el cuerpo de la fundamentación normativa y esparcir sus tripas en una mesa. Quizá luego podría clasificar cada órgano con banderitas y rótulos, para volver a meterlos en su cuerpo frío e inerte en lugares inesperados, produciendo efectos de locura. ¿Es eso posible? ¿Lo permite la Razón? ¿Lo permite la Filosofía y su academia? ¿Lo autoriza la bioética de sus sacerdotes?

        Finalmente, no estoy seguro que el individualismo libertario implique el cero absoluto de la imposición. Y tampoco estoy seguro que “libertario” debe necesariamente ir junto a “individualismo”. En todo caso, pienso que las entidades ya siempre están eligiendo por dónde quieren ir, ya sea que lo elijan con su alma, su goce, su inconsciente, su razón, su cuerpo, sus órganos, quizá con sus ideas o sus experiencias, sus percepciones, sus necesidades o sus deseos. Y ya siempre su acto implica una suerte de moralidad, de proceso de selección, de alianzas y traiciones, ya siempre colectivas. Los Discursos que erigen un único camino/fenómeno como Lo Bueno, son los Discursos que repudio y son los Discursos del resentimiento. Sea la izquierda o la derecha, al final son siempre igual: asesinos.

        No me interesa qué vamos a hacer, me interesa qué estamos haciendo…

        Sigamos.

  • 4 años en el Vacío | Vacío

    […] #Acelerar: Manfiesto aceleracionista de izquierda […]

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