#Acelerar: Manfiesto aceleracionista de izquierda

por Erich Luna

En relación al problema de la modernización, vale la pena discutir el Manifiesto aceleracionista:

Las últimas transformaciones ponen en ridículo las organizaciones y estructuras que dieron lugar a los Estados-Nación modernos, teniendo como principales problemas los de índole ecológica y demográfica. Esto sumado a las crisis financieras, austeridad  desempleo y recorte de servicios sociales (neoliberalismo 2.0).  La edad de oro se terminó. No vuelve más y  los estándares de vida de la clase media del norte empiezan a desvanecerse. La política contemporánea, frente a estos problemas, no ha podido generar nuevas idea sus modos de organización que permitan superarlos y transformar las sociedades.  En el mejor de los casos, las izquierdas piden keynesianismo, cuando las condiciones de la posguerra ya no existen (trabajo industrial fordista de masas). Otros movimientos buscan primitivamente una autenticidad comunitaria o política localista y directa que no tiene oportunidad frente al capital global . Lo que debe recuperar la izquierda, si es que aspira a una hegemonía global, es a la recuperación del futuro (y esto implica superar, a nivel ideológico, la tesis del fin de la historia).

En el caso del capitalismo, la competencia y el crecimiento son los ejes fundamentales de su tendencia aceleracionista. Land captura esto, pero cae en la miopía de pensar que el desarrollo científico y tecnológica arribará sin más. Su problema es que aceleración no es simplemente velocidad y que el neoliberalismo no va a generar de manera espontánea lo que Land vaticina. La lectura correcta es ver cómo hay, siguiendo a Deleuze y Guattari, desterritorialización (desregulación Thatscheriana) y reterritorialización (valores victorianos).  Neoliberalismo no es sin más modernización. Marx es un pensador paradigmáticamente aceleracionista que, con las herramientas teóricas y empíricas más avanzadas de su época, busco comprender y transformar su mundo. Marxismo, teoría crítica y política emancipatoria no están desligadas de la ciencia. La requieren como una condición necesaria, aunque no suficiente.La izquierda tiene la tarea de actuar en pro de una efectiva aceleración que por ahora es reprimida por el sistema económico actualmente vigente.

La política aceleracionista es la que reconoce complejidad, globalidad y tecnología como ejes constitutivos que son ineludibles. Retener los avances del capitalismo y superar sus patologías, sistema de valores y estructuras de gobernanza. La aceleración emancipatoria debe terminar con que el ser humano trabaje menos, en lugar de repetir absurdamente la contemporánea producción de meros gadgets. Pero promover esto es buscar una vuelta al pasado. No hay vuelta al fordismo. Incluso debe ser tenido por indeseable por lo que suponía (colonias, imperios, una periferia no desarrollada, jerarquías nacionales, racismo y sexismo). El aceleracionismo de izquierda quiere desarrollar las fuerzas productivas, yendo más allá de lo que puede hacer el neoliberalismo y con vistas a un post-capitalismo. Sin embargo, esto no es techno-utopismo: la tecnología no es una condición suficiente para la emancipación. Solamente se alcanza suficiencia si esta condición se articula con acción socio-política. La tecnología acelerada no supera conflictos sociales de manera automática. En realidad, de lo que se trata es de que la tecnología debe ser acelerada porque es necesaria para poder ganar los conflictos sociales. No hay nada espontáneo aquí: se requiere planificación. Por eso la izquierda requiere estar a la vanguardia, en lo que a avances científicos y tecnológicos se refiere. La modelización económica, análisis de redes, de big data, simulación basada en agentes… todo esto y más es necesaria para hacer inteligible un mundo complejo. La izquierda aceleracionista debe ser alfabeta en esto y más.

La clásica acción directa no basta para estas cosas: marchar, llevar carteles. No basta hacer eso. El criterio de una buena táctica no debe ser hacer “algo”. Debe ser si posibilito algún tipo de éxito significativo. Incluso si esto implica abandonar la retórica “radical” de apertura, horizontalidad e inclusión. Una acción política efectiva puede requerir también de verticalidad, exclusión y de secretos. Pero, además, la democracia no se piensa de manera puramente procedimental (voto, discusión, asambleas y elecciones). El ideal debe ser sustantivo  el autogobierno colectivo.  Se trata de una neo-ilustración en tanto se piensa que este autogobierno requiere del conocimiento del mundo. Lo que busca el aceleracionisnmo es una planificación no totalitaria que pueda superar un orden caprichoso y emergente que se encuentra fuera de control. Lo que buscan es el matrimonio de la planificación con el orden improvisado de las redes.

Sus objetivos de mediano plazo son tres. Primero: construir una infraestructura intelectual. Esto implica una nueva ideología y modelos socio-económicos. Se trata tanto de ideas, como de instituciones y caminos materiales para realizar estas ideas. Segundo: reformar los medios de gran escala. Es fundamental pelear porque estos medios puedan estar lo más cerca posible del control popular. Tercero  reconstituir el poder de clase. Esto implica abandonar la idea de un proletariado sustantivo y orgánicamente generado, para pasar a la idea de articular diferentes identidades proletarias, fruto de las formas de trabajo precario de la era post-fordista. El ensamblaje de tácticas y organizaciones es lo único que podrá generar un efectivo cambio sistemático.

Solamente una política prometéica de este tipo es la única que podrá vencer al capital. El control y el dominio no debe ser inherentemente fascista, como la posmodernidad lo afirma. Conocimiento de la complejidad es la mejor manera que tenemos para llevar a cabo las tareas necesarias para una sociedad que se quiera emancipada. En última instancia, el aceleracionismo retoma los motivos clásicos y comunis de la crítica al capital: un sistema injusto y perverso, pero añade uno que ya no se suele mencionar: es un sistema que frena el progreso. El aceleracionismo quiere desencadenar el desarrollo tecnológico que es reprimido por el capitalismo. La culminación de la ilustración, en tanto auto-crítica y auto-dominio. Tal es el ideal a seguir.

La disyuntiva para el aceleracionismo es la siguiente: “¿post-capitalismo globalizado o fragmetación primitivista, crisis perpetua y colapso ecológico global?”. Recuperar el futuro para arribar al afuera.

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