Hacia el problema de la modernización

por Erich Luna

Sin caer en un determinismo o evolucionismo social, uno puede distinguir ciertas trayectorias. Lo que se debe pensar es en la modernización como un proceso traumático (quizá en lugar de Siete ensayos, se podría tener uno: “El problema de la modernización”). Cuando los primeros países se modernizaron se generaron una serie de transformaciones brutales, con altos “costos sociales” (como algunos los llamarían hoy). Podría decirse que un problema nuestro es que queremos modernizar, pensando que ello puede ser posible sin ese tipo de costos y con la presión de que ahora, por lo menos de jure, la vida de las personas importa (así como sus libertades y derechos, incluso para instancias y organismos internacionales). Transformar con consensos, deliberación y consultas (las consultamos als ob fuesen vinculantes). ¿No es una fantasía esa modernización? ¿Armónica? ¿Dónde todos ganan y nadie pierde? ¿Son posibles cambios estructurales con tantas restricciones y consideraciones previas? Las derechas extremas (más conservadoras y autoritarias) no tienen problemas con esos costos, pueden pagar eso y más. Las izquierdas extremas (más conservadoras y autoritarias) pueden oponerse, irónicamente, a esa modernización sin algo muy claro en su lugar (fortaleciendo un ideal ecológico y soberano, expresando un radicalismo profundamente reaccionario). En el centro, las derechas liberales y las izquierdas liberales (caviares e izquierdistas “modernos”) concuerdan en que la modernización va. De lo que se trata es acordar qué tanto deben perder los que necesariamente van a perder.

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