Platonismo no euclideano

por Erich Luna

Una vez más (pero ahora sí en serio) el filósofo podría con el pensamiento acceder a lo absoluto. Se trataba de salir de la caverna y de las opiniones vigentes, de fideístas, sofistas, subjetalistas, correlacionistas e híper-físicos. Lo importante era mostrar que la absolutización de la facticidad y el materialismo especulativos eran posibles. Y que, además, el matema podía permitir al pensamiento aprehender lo absoluto y lo eterno (esto gracias al signo sin significado). La formación del filósofo una vez más permitiría ir más allá de lo meramente sensible y de lo que hay. Sin embargo, no se ascendería a un mundo inteligible, con formas e idealidades…. Lo que el filósofo encuentra ahora no es el fundamento de este mundo, sino el conocimiento de que no hay tal fundamento (el rechazo radical al argumento ontológico y al principio de razón suficiente). La contingencia radical a la que llega la especulación es el absoluto al que el pensamiento puede llegar. Y el filósofo, luego de poder aprehender esta verdad necesaria y eterna (el principio de la factualidad) también “regresa” a este mundo (en realidad, para hablar con propiedad, no se fue nunca, porque no hay otro mundo en esta inamencia radical sin fundamento). Decíamos que el filósofo regresa, pero ya no a gobernar, como el filósofo de antaño, que conociendo lo bueno y lo justo, podría ser rey, guardián o, en el peor de los casos, consejero del tirano de turno. No. Está vez el filósofo no viene a impartir justicia. Lo que hace es venir a esperarla con una esperanza filosófica, deseando la inmortalidad que una ética divina y filosófica posibilita. Una justicia para todos, vivos y muertos, realizada por un Dios que no existe ahora, pero que podría existir después (¡La tesis de la inexistencia divina!). Una justicia sin fundamento, que podría o no ocurrir realmente. Tal es el acontecimiento ex nihilo al que se consagra el filósofo especulativo. No es fatalismo o probabilismo. Es la esperanza de que lo que puede ocurrir sin razón alguna, ocurra realmente.

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