Algunas consideraciones sobre la Carta de Javier Urbina

por Erich Luna

No quería dejar de hacer algunas precisiones y aclaraciones a la carta de Javier:

1. La “carta” estaba pensada como un comentario para el blog de Gonzalo Portocarrero. Se mandó el comentario y recién acaba de ser aprobado. Sugerí a Javier publicar su comentario en mi blog porque me parece que plantea una serie de temas importantes.

2. Que Javier y yo tengamos una posición que pueda verse como “crítica” no significa de ninguna manera que tengamos algún tipo de problema personal con Gonzalo Portocarrero o con los miembros de la mesa. De hecho, en mi caso, es todo lo contrario: las reflexiones interdisciplinarias de Portocarrero siempre me causan interés. Suelo leer su blog y tengo pendiente leer su último libro para un grupo de lectura y discusión. Lo mismo para con Rolando Ames, Rocío Silva Santisteban y con Felix Reátegui. El compromiso de los tres con una serie de temas (por ejemplo: democracia, derechos humanos, etc) es absolutamente fundamental. Finalmente, el trabajo que hace Patricia Arévalo en el Fondo Editorial de la PUCP es admirable y las publicaciones que viene haciendo la universidad con ella son una clara muestra de ello. En resumen, no se trata aquí de ninguna “mala leche” o “crítica personal” a los miembros de la mesa. Aquí no hay más que respeto.

3. Nosotros estamos absolutamente en contra de las ideas de MOVADEF, y de Sendero Luminoso en su conjunto. Es por este rechazo que no somos críticos con cómo se terminó dando la situación.

4. Lo que hizo MOVADEF fue buscar politizar la presentación del libro con sus arengas y con su discurso. Frente a eso considero que hay dos posiciones opuestas:

4.1. No permitir la politización del ámbito académico a través de la represión de su discurso o presencia. Esto va desde llamar a seguridad hasta ignorarlos. Es la posición liberal (y no digo esto con ningún matiz peyorativo). La idea central es que no se puede deliberar con ellos (son “tontos”, “fundamentalistas”, “intolerantes”, etc.) y por eso es que o (a) se les saca del espacio o (b) se les ignora en lo que digan y hagan. Pero es liberal porque esto se hace sobre la base de derechos, libertades y garantías.

Si se radicaliza (a) como lo haría una derecha no liberal, lo que tendríamos es la represión sin ningún tipo de derecho. Si se radicaliza (b) lo que tendríamos es la misma historia de siempre: hacer como si esto no existiera en el país, creyendo ingenuamente que así desaparecería o algo parecido.

Me parece que en el fondo lo que supone la posición liberal es que si no puedes discutir racionalmente con alguien, no debes discutir y no hay posibilidad de política aquí. Me parece un ideal noble, pero no real (La racionalidad comunicativa habermasiana en el tercer mundo suena como las películas del tipo “Un ninja en Beverly Hills”). Hay mucha política no racional e intelectual (aunque no nos guste). Mi punto es que, si bien uno podría desear que toda la política fuese liberal (y que la democracia fuese lo más deliberativa posible, etc.), lo cierto es que ello no es así. Lo que siento es que se asume mucho aquí que la política funciona como una universidad, como hombres de ciencia que persiguen conocimiento. Y si no hay eso, entonces no hay política.

4.2. Permitir la politización del ámbito académico y “polemizar” (no sé qué palabra sería mejor, pero la idea es diferenciar la discusión política con grupos no liberales, de la deliberación liberal y de la discusión académica o universitaria) con MOVADEF.

Esto es rechazado por la posición liberal, diciendo que ello sería “caer en el juego de ellos” y demás. No se trata de una propuesta. Cuando ellos ingresan y actúan como lo hacen, la cuestión deviene política (lo otro sería análogo a que uno eligiese no ser ofendido, no ser robado, no ser invadido, etc.). Responder como si todo fuese una “presentación del libro normal”, el punto (4.1.b) es el error. Por eso estamos de acuerdo con Tanaka cuando dice que la respuesta debe ser política (y es sintomático que lo diga él, un académico que suele ser criticado por no ser suficientemente “militante” u “orgánico”).

 Es obvio que es materia discutible qué sería una respuesta política. Y pensar en organización, participación y demás. Pero sí creo que ello no es igual a seguir con el protocolo como si nada hubiese pasado.

5. Lo que se hizo frente a lo anterior fue una especie de “posición intermedia”: se les dio espacio para que hablen, abandonando (a) y (b). Luego, cuando dijeron cosas que iban más allá de lo que el liberal toleraría, se trató de reprimir sin coerción, ignorándolos y siguiendo con el protocolo de la presentación. Digamos que fue una mala posición por lo “tibia” o “intermedia”. Con interlocutores no moderados la cuestión no va por darles la palabra a medias y luego hacer como si no existiesen.

6. La respuesta de Portocarrero no estuvo mal, en sentido formal: yo concuerdo con que “ya no dan miedo” y que los tiempos han cambiado. Sin embargo, creo que se debía tratar de evidenciar frente al auditorio eso y no refugiarse en las notas que uno ya había escrito. Algo inesperado (que tan inesperado no era) exige una acción inesperada que está fuera del protocolo y de lo preparado.

7. Es obvio que cuando se dan los hechos uno puede ser más crítico y pensar en más cosas. Y uno nunca sabe qué habría hecho en una situación similar. El punto es tratar de pensar cómo deberíamos estar preparados. Pero es un aprendizaje ideológico-político. No tiene que ver con una lógica puramente académica. Decir que no haber estado ahí invalidad la crítica haría imposible mucha crítica constructiva y relevante. Criticar al gobierno, por ejemplo, devendría ilegítimo, so pena de no haber sido gobierno.

8. Nuestra posición puede ser tildada de “crítica”. Pero busca ser constructiva y no busca ser un ataque personal a nadie de la mesa. Lo único sobre lo que queremos llamar la atención es a la diferencia entre la lógica política y la lógica académica (¡la diferencia entre la política y la ciencia!). La lucha contra MOVADEF y Sendero Luminoso puede hacerse en ambos campos. Lo que no puede pretenderse es que uno pueda reducir al otro. La academia es importante. El libro de Portocarrero es importante. Pero también es importante saber enfrentar políticamente ataques políticos. El mundo no es tan liberal como para decir “son maleducados y con ustedes no juego”. La razón es sencilla: ellos no están jugando y no son un juego. Pero en este país muchos todavía no se dan cuenta de eso.

9. Parece ser que la antipolítica que siempre es denunciada desde los intelectuales hacia los tecnocrátas está presente en la propia academia. Tan peligroso como un gobierno antipolítico es una academia antipolítica.

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