Carta abierta a Gonzalo Portocarrero

Lo que sigue es una breve, y excelente, carta abierta a Gonzalo Portocarrero hecha por Javier Urbina, a propósito de lo sucedido en la presentación del libro Profetas del odio.

***

Estimado Gonzalo, he observado con profunda preocupación lo ocurrido en la presentación de tu libro a la que me hubiera encantado asistir, pues he adquirido este libro tuyo, como otros. Pero ocurre que justamente porque te he leído la preocupación que siento no es producto de la actitud de los seguidores del MOVADEF sino de tú reacción y la los demás miembros de la mesa.

Evidentemente no defiendo para nada la posición senderista, ni sus ideas, ni el pasado que defienden, ni su lucha “reivindicativa” actual, pero reconozco que lo que hemos visto en la presentación de tu libro es un acto político sin lugar dudas. Un acto político que, como seguro bien sabes, Sendero Luminoso ha utilizado constantemente durante su existencia: irrumpir en el espacio académico con consignas políticas y crítica ideológica sostenidos en una demanda de objetividad histórica y positividad científica. Los que hemos estudiado en San Marcos o los que han sido universitarios en los años ochenta se conocen de memoria ese discursete.

Es frente a esto que me preocupa de sobremanera la reacción de la mesa. No eran académicos cualquiera los que estaban sentados allí. Estaba Rocío Silva Santiesteban, presidenta de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos; estaba Felix Reátegui y estabas tú, estudioso de la dinámica social y política del Perú, además del presentador de un libro precisamente sobre Sendero.

¿Por qué, Gonzalo, guardar silencio frente a la interpelación política senderista y continuar con tu presentación tal como había sido planificada? ¿Por qué recurrir al argumento falaz de que era una “presentación de libro” y en ellas no se debate (?)? ¿Por qué huir a la confrontación política en el momento que más era requerida y reducir sus intervenciones al puro saber académico, ya inútil en ese momento?

Leo tus descargos y me preocupo más aún. Adjetivas la presentación como truculenta y creo que no te equivocas. Evidentemente fueron sobrecogidos por el dramatismo mórbido de las consignas políticas de los senderistas y rehuyeron la confrontación. Rehuyeron hacer de su saber una posición política antitética a la planteada en ese momento, lo cual (con el público a su favor como estaba) hubiese ejemplificado una excelente manera de responder a la truculencia senderista.

Pienso que es inevitable asumir una posición política cuando se investiga sobre Sendero Luminoso. Eso te toma aunque uno lo evite. Es un problema aún vivo en nuestro país y frente a eso no hay objetividad posible. En eso Crespo no se equivoca e interpela tu posición política sobre Abimael Guzmán. Tú decides ignorarlo (con una respuesta escueta para salir del paso), del mismo modo que Belaunde los ignoraba como abigeos cuando realizaban sus primeras incursiones, del mismo modo que Lima los ignoró hasta que las bombas empezaron a explotar en nuestros patios traseros.

Gonzalo, me llena de preguntas lo sucedido. ¿De qué sirve el saber académico si no puede hacer frente a las interpelaciones mas endebles? ¿Qué DDHH representamos si no podemos defenderlos frente a su principales violadores? ¿De qué vale la memoria si no fortalece nuestro accionar político en el presente para que el pasado no se repita?

Hablas de lo doloroso y enigmático de ver a los jóvenes senderistas, y sostienes que es un problema de falta de conocimientos e ingenuidad. Pues yo no lo creo. El acto político no requiere necesariamente el saber (por eso los senderistas no necesitan leer tu libro, ni ninguno otro), pero este indudablemente lo fortalece. Esos jóvenes están convencidos de lo que hacen y dicen, creen en ello como ustedes creían en la revolución en los 70 y responden igual que ustedes cuando la reacción los llamaba ingenuos.

Es mi humilde opinión que ustedes perdieron una excelente oportunidad de dar un ejemplo en ese momento, de sentar una posición política democrática clara de rechazo a la violencia y a la manipulación de la historia. Pero no lo hicieron. Prefirieron ceñirse a las reglas del Otro de las presentaciones de libros y callaron, ignoraron, y perdieron. Me preocupa tanto la facilidad con la que Sendero se lleva una victoria (pues estoy seguro que así lo sintieron) en un auditorio en contra y frente a tres de los más reconocidos académicos de nuestro medio. ¿Qué podemos esperar?

Saludos.

Javier Urbina

PD: Entiendo que el video ha sido editado por MOVADEF y que, de pronto, no se observa todo lo que la mesa dijo. Si ha sido así y, felizmente, estoy equivocado en todo lo que digo, te rogaría que nos los hicieras saber, con el fin de tener el panorama completo.


21 responses to “Carta abierta a Gonzalo Portocarrero

  • Stephan

    En efecto, la edición es de MOVADEF, ojala exista un video institucional para ver mejor lo sucedido o en todo caso, un comentario de los presentes.

  • Ronald Castillo

    Es muy simple, y sin tanto bla, bla, blá: La agenda de una reunión no la pone Sendero ni ningún otro delincuente. La ponen los organizadores. Que Crespo insulte y gritonee a su mujer, si acaso se atreve.

    • jorge

      que están presentando ? si no lo puedes sustentar .acaso estas por engañar a los presentes .
      de que te vale tu teoría

  • Dureaznito

    Muy cierta tu apreciación, ciertamente en el video se le ve a portocarrero anonadado, sin saber qué hacer. Una pena que no pueda responder a las interpelaciones del Senderismo en ese instante, ello demuestra que aun no hay claridad en cuanto a lo que pasó, da mucho que pensar. Hasta por ahí se escucho un “y los muertos”, claro, por supuesto que Crespo increpó y respondió firmemente ante tal prerrogativa, con total descaro, ciertamente ¿Por qué Portocarrero no hizo lo mismo?, realmente una lástima. Ello da mucho que pensar, en época de crisis, creo que ellos, serían los menos capacitados para defender la institucionalidad de los DDHH, mucha palabrería, pero a la hora de los loros. NADA. Mala actuación, muy mala.

  • Mario Zolezzi

    Un hecho político se responde con otro hecho político. Si se interrumpió un acto académico, la respuesta académica no sirve. Lo que se requiere es organización y participación política, no quejarse. Nosotros tenemos que responder.

  • Pedro Heredia

    Dos cosas: Primero. Hay que saber que todos somos humanos y que a veces nos agarran de súbito y no sabemos reaccionar. Segundo. Este “acto político” no debe ser -creo yo- sobre estimado. Es una presentación de un libro. Habrá muchas más y prominentes instancias en las que, no sólo el buen Gonzalo con toda la sabiduría condensada, sino que todos y cada de uno de nosotros -con la actitud y altura que como académicos tenemos- podremos apagar el mechero ínfimo que siempre quieren hacer los que defienden lo indefendible (y que por cierto puede entenderse como legítimo, toda vez que cada quien puede pensar en cambiar esta sociedad como guste) luego de tanto horror y atropello creado por estos peruanos equivocados y -ahora con un nuevo impulso- concientizados con la perorata de la “guerra interna”, sus costos políticos y demás eufemismos que a sus execrables acciones adhieren.

  • mayu

    todavía puede contestar

  • Carmen Luz Gorriti

    hace 25 años, un grupo de senderistas irrumpió en una conferencia en un sindicato, yo era la ponente.Los gritos, la insolencia, las amenazas, el terrorismo eran los mismos que en esta escena en la PUC. Los dirigentes que me habían invitado estuvieron semidesaparecidos en sus sillas, yo intenté responder como conferencista pero los gritos me acallaron. Se fueron cuando se cansaron de chillar,los trabajadores desaparecieron un poco antes, yo me retiré sola, ya era de noche, temblando de miedo porque temía ser emboscada. Nada ha cambiado excepto que movadef -sendero ya no puede asesinar impunemente… pero seguimos sin saber cómo enfrentar la violencia sin caer en su violencia

  • Eli

    Bueno no se equivoca sr. Javier Urbina, no hubo tal sustento de los referidos académicos, yo estuve presente, y la edición no ha sido manipulada a favor, solo han colocado la parte en la que habló Crespo y la parte última, por lo demás, así han sido los hechos, así como usted dice “perdieron”.
    Y realmente no dudo que en otras condiciones, también hubieran perdido porque los señores no tienen mayor argumento, se les noto el temor a debatir, al señor Gonzalo se le puso la piel de gallina porque no sabía qué hacer, y eso generó vergüenza. Me parece increíble que una persona que escribe todo un libro sobre Sendero, cuando tiene al frente al abogado de Abimael no sabe cómo sustentar todo lo que ha escrito?
    Realmente quedó como un mamotreto porque no sirve para cuando tiene que poner los cojones para debatir, al contrario se corre con expresiones de desprecio, porque así se vio, y también me pongo a pensar viéndolo con esas actitudes, ¿a qué realmente quiere aportar el sr. Portocarrero?
    efectivamente comparto la opinión de Crespo: a nada, porque en la práctica no se evidencia nada de lo que dice.

  • sara solano

    Una verdadera pena. Qué facil es escribir sobe un hecho considerado ¿histórico? ¿político? ¿violento? Pero es que Sendreo fué eso y más…..¿es que lo escrito no servía para rebatir argumentos? ¿Es que nunca se va a hacer frente al terror? ¿Es que no nos damos cuenta que despreciándolos como “pobre ingenuos”, “abigeos” e “ignorantes” seguimos manteniendo la polaridad campo-ciudad que de alguna manera alimentó ese proceso, doloroso, y desgraciadamente no tan pasado?

  • Toño

    Y que opinan de la actitud del público???

  • Erick

    Nada hermano, siempre es así… ya Marx lo decía… “lo que importa es la praxis”… suena positivista pero los hechos marcan y los senderistas bien lo saben… a los intelectuales les falta actitud política…

  • Edgar Vilca

    Creo que nadie en el auditorio era pro senderista, por tanto, no había nada que debatir. Ellos mismos, los senderistas, se mostraron como siempre lo fueron, violentos. Fue una buena demostración de su brutalidad. Yo no soy ingenuo para pensar que podemos “debatir” con quienes se conducen por consignas. ¿Alguien puede pensar que no se les puede vencer en un debate?, Creo que Jarvier Urbina lo sabe, pero no entiendo porqué discrepa del “silencio” de los académicos.

  • No solamente se trata de MOVADEF « Sleipnir

    […] con Martín Tanaka cuando dice que la solución es política, comparto las preguntas de Javier Urbina a Gonzalo Portocarrero. He aquí que encontramos precisamente que el proceso de despolitización […]

  • RUMALDO PACHECO

    LA MISMA CARTA NO ASUME UNA POSICION Y CRITICA DE NIVEL, SOLO ADJETIVOS DE POCO VALOR PRETENDIENDO LA REPRESION DE QUIENES SUPUESTAMENTE SON LOS VIOLENTOS, LOS COMENTARIOS CONTINUAN POR ESA MISMA SENDA, TAN SOLO BUSCAN LA REPRESION ANTE LA CARENCIA DE RECURSOS TEORICOS CONCEPTUALES PROPIOS DE SU SUPUESTA INTELECTUALIDAD. OJALA APAREZCAN COMENTARIOS COMO LOS QUE EXIGE, NUESTRO GRAN AMAUTA JC MARIATEGUI, SIN REHUIR A LO IDEOLOGICO POLITICO.

    • Rogue Academic

      Hola Romualdo. Me extraña que consideres que mis argumentos no plantean una posición y tienen un nivel de crítica deficiente. Sobre lo primero creo que mi posición está bastante clara (quizá hayas leído demasiado rápido): frente a un problema político vivo como es el senderismo los peruanos debemos tener (también) una posición política, especialmente la presidenta de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, un excomisionado de la CVR y un académico con años de estudio sobre el tema. Si no podemos o nos abstenemos de responder políticamente (además de otras respuestas) a sus manifestaciones, cedemos terreno democrático al violentismo y al terror. Frente a los fundamentalistas de Sendero, cada uno de nosotros encarnamos la defensa de la democracia que deseamos.

      Sobre la falta de nivel de mi crítica no diré nada porque no es mi intención estar a la altura de los estándares y las expectativas de todos. Solamente digo lo que pienso. Y justamente por eso me parece ligero de tu parte decirme que suelto puros adjetivos sin valor, porque he procurado escribir mis ideas con el mayor respeto por Gonzalo y el resto de la mesa, pues no tengo absolutamente nada personal contra ellos. En realidad, tampoco “adjetivo” a los senderistas: presento de manera crítica sus argumentos, que considero errados, y su historia de violencia. Sus planteamientos teóricos fundamentados en manuales marxistas de bolsillo son completamente arcaicos e inútiles para comprender la realidad de nuestro país y eso hay que decirlo. Mi comentario no pretendía hacer un análisis minucioso de su posición teórica-ideológica, por lo que solo lo expuse en unas cuantas líneas.

      Cabe resaltar que no hablo nunca de represión. Al contrario. Planteo que el debate debe darse y no únicamente de manera académica. La confrontación también debe ser política y, como tal, servirse más del gesto político que del argumento racional-académico. En ese sentido, mi opinión es que a la mesa le faltó el reflejo político que (por lo menos yo) esperaría de personas con la trascendencia de ellos en el tema.

      Finalmente, déjame recomendarte que te abstengas de utilizar mayúsculas en tus comentarios. Podemos leerte bien sin ellas y más bien te hace parecer un troll o, en el mejor de los casos, alguien que leyendo demasiado rápido se dejó llevar por su indignación y no meditó sus ideas lo suficiente antes de escribirlas.

      Saludos.

      J. Urbina

  • No solamente se trata del MOVADEF | SubVersiones

    […] con Martín Tanaka cuando dice que la solución es política, comparto las preguntas de Javier Urbina a Gonzalo Portocarrero. He aquí que encontramos precisamente que el proceso de despolitización […]

  • Alberto

    He leido con mucha atencion la carta y los comentarios, adjunto un link que considero servira a continuar el debate

    http://lomaterialyloideal.blogspot.com/2012/08/la-politica-y-lo-monstruoso-una.html

    LA POLÍTICA Y LO MONSTRUOSO: UNA DIFERENCIA ENTRE EL PCP-SL Y EL MOVADEF
    “Cuando salgas a cazar monstruos, ten cuidado de no convertirte en un monstruo.”
    (Federico Nietzsche)

    En el Perú desde hace muchos años se ha generado una imagen sobre lo monstruoso y que tiene mucho que ver con el ejercicio del poder político. Tal figuración monstruosa ha adquirido un significado, que forma parte de una estructura ideal, que permite la reproducción ideológica de una serie de ideas sobre aquel pasado considerado como “los años del terrorismo”. Los hechos políticos, muchos de ellos funestos y vesánicos, que han acontecido a raíz del choque de dos fuerzas, a saber, entre la subversión y la contrasubversión (1980-1992), no son vistos como tales sino simple y llanamente como hechos de una “violencia pura” o de un “terror omnipresente”. En parte si se repara en la nominación de “violencia política”, con el que muchas veces se le conoce, en función de sus referentes de poder, la homogenización gradual de los hechos políticos ha sido la consecuencia clara de tal apreciación indeterminada. Esa apreciación ideterminada también ha sido acentuada, entre otros motivos, por cierta percepción psicologista que reproduce prejuicios sobre tales hechos políticos. Por eso aquella imagen monstruosa adquiere un mayor sentido en la indeterminación.

    La imagen monstruosa sobre el poder político que se reconoce en el Perú responde al significante “Sendero Luminoso” o simplemente “Sendero”. Escuetamente, las imágenes que muchos recrean sobre “Sendero” no son más que aquellas imágenes sobre “la violencia y el terror”, que muchas veces se reproduce de manera tendenciosa para lograr un único objetivo: el miedo [Véase por ejemplo la imagen que acompaña al texto (*)]. El miedo es indiscutible. Pero aquel significante, ya arraigado en el imaginario, sobre todo oficial, muchas veces, por no decir siempre, obnubila los hechos del pasado de la subversión en el Perú. Más aún si se considera las consecuencias de una serie de adjetivaciones que se le ha endilgado peyorativamente a “Sendero”, así como los discursos ideológicos que pretenden “combatirlo”, en el fondo no han hecho más que convertirlo en un mero fantasma. Fantasma que imposibilita el entendimiento, ya que se encuentra cargada de muchos prejuicios, acerca lo que ha ocurrido en aquellos años de la “insurgencia armada”. Lejos de caer en juicios oficiosos para “no quedar mal con nadie”, o en prejuicios infundados, y para no generar confusión se debe tomar en cuenta los estudios serios de aquellos que han estudiado el tema de manera honesta, como por ejemplo el periodista Gustavo Gorriti, quien anota sobre su libro, Sendero. Historia de una guerra milenaria en el Perú, lo siguiente: “Es un libro terminado en su relato detallado y profundo de las etapas iniciales de un movimiento revolucionario que ataca a una democracia incipiente” [Las cursivas son mías]. Aunque claro está, el relato oscila sólo entre los años 1980 y 1983: Los inicios del hecho político. El juicio de Gorriti a muchos, que gustan de levantar el fantasma de “Sendero” para expresar en muchos casos miedos y traumas particulares, les debe causar incomodidad. Al respecto el mismo Gorriti anota:

    “Hoy, como antes, los exorcismos apresurados y las histerias ocasionales, sirven de muy poco. Nada reemplaza el conocimiento para entender y eventualmente controlar lo aparentemente irracional”.

    Dar cuenta de la racionalidad de aquellos hechos “aparentemente irracionales” ha sido pretensión de la antropología. Desde luego una cara pretensión. El antropólogo Carlos Iván Degregori consideraba, e insistía, que a “Sendero” hay que reconocerlo como lo que era, a saber, un partido político. En las siglas que ya ha hecho conocida la CVR, bajo la imagen de “Sendero” se encuentra el Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso (PCP-SL). Asimismo el reputado antropólogo consideraba que hay que tomar en cuenta cinco puntos muy importantes: (1) “Politizar” al PCP-SL porque sólo así se puede reconocer su genealogía política y sus objetivos políticos definidos. (2) “Peruanizar” al PCP-SL porque forma parte de nuestra historia como país y a mi juicio (que no anotó el profesor Degregori, pero que es tácito) de una misma “estructura cultural” que expresa como se encuentra estructurada la sociedad peruana en su conjunto. (3) “Desindianizar” al PCP-SL porque tal fenómeno no tenía ribetes de indigenismo, milenarismo, ni mucho menos era un movimiento mesiánico (como muchos ligeramente fustigan), sino “marxista, stalinista, maoísta; que era, a su manera, moderno pero autoritario o totalitario”. (4) “Desproletarizar” al PCP-SL porque su núcleo partidario estuvo compuesto “por profesores y jóvenes universitarios y secundarios, es decir, intelectuales. Un determinado tipo de intelectuales (…)”. (5) Diferenciar al PCP-SL del resto de la izquierda latinoamericana en cuanto a procesos de insurgencia armada se refiere. Tales puntos pueden ser discutibles y observados, pero merecería otro espacio más extenso el abordarlos. Tan sólo los anoto para que uno se haga una idea de cuan distante se encuentra aquella imagen de “Sendero”, enfatizado siempre como lo monstruoso, del PCP-SL en el imaginario de muchos peruanos que reproducen althusserianamente los “aparatos ideológicos del Estado”.

    Una vez reconocido, o por lo menos hipotéticamente hablando, que no es lo mismo “Sendero” y el PCP-SL, se puede observar una identificación que reproduce enfáticamente la prensa a través de sus reputados “politólogos” y “periodistas”, a saber, identificar a “sendero” con el Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales (MOVADEF). Identificación que resulta siendo incuestionable, si de aparentar ser “demócrata” se trata claro está. Aunque claro la imagen de “Sendero” como fantasma no sólo tiene una significación sobre un gran miedo (el terror), sino también alude a la censura, que ha sido y es utilizada políticamente para no encarar los problemas actuales y urgentes de la política en el país, a saber, el cuestionamiento al modelo económico a través de los conflictos entre la gran minería y las comunidades campesinas, así como el problema de la educación pública y la inseguridad ciudadana, entre otros temas. Una tentativa respuesta sería reconocer que es fácil, y hasta catárticamente obsceno y placentero, “terruquear” e identificar sólo “terrorismo” con “Sendero” para deslegitimar al “otro”, que es considerado siempre como una amenaza; mientras que se silencia, y en muchos casos se consiente, al “terrorismo de Estado” que ejerció la contrasubversión. Como actualmente la amenaza política es la organización y la movilización del movimiento popular por eso no es nada casual que se hable tendenciosamente, para seguir con lo “políticamente correcto”, de “infiltrados”, puntualmente de infiltrados que pertenecerían al MOVADEF. Pero el detalle no es que pertenezcan o no al MOVADEF, sino en identificar al MOVADEF con “Sendero”: esa imagen monstruosa que les permite a muchos hacer una catarsis pública y hasta incluso defenderse de aquel “fantasma” con exorcismos prosaicos.

    Antes de hacer la diferencia entre el PCP-SL y el MOVADEF se debe partir por reconocer y tomar en consideración tres puntos necesarios: (1) No es lo mismo hacer referencia a las instituciones sociales o políticas que a los hechos sociales o los hechos políticos; (2) todo hecho social se encuentra sujeto a una determinación histórica que hace posible su relación con las demás instituciones sociales y (3) toda producción discursiva (así sea política) se encuentra sujeta a una práctica determinada que le da su significación.

    El PCP-SL surge en condiciones históricas distintas a las del MOVADEF eso es indiscutible. El PCP-SL surge de los conflictos y divisiones en el interior del campo político de la izquierda peruana que reivindicaba la lucha armada y la organización popular para generar una revolución social (Puede haber discrepancia al respecto, pero aquella orientación no está en discusión porque son hechos del pasado. Por ello discutir si cumplieron o no, esta demás porque no viene al caso). Además, la estructura del PCP-SL fue la de un partido de cuadros militarizados. El MOVADEF, por el contrario, surge a raíz de una facción del PCP-SL llamada los “Acuerdistas” (quienes siguen los “acuerdos de paz” firmados tras su derrota militar y política) y que actualmente no es nada subversiva, a menos que por subversión se entienda el pedir la Amnistía General, amnistía que a su vez es una facultad exclusiva del poder legislativo congruente a la democracia. Asimismo, la lucha que enfatiza el MOVADEF no es por la revolución social, sino por la conquista de los derechos fundamentales (igualmente puede haber discrepancia al respecto, y sobre todo sospechas, pero las sospechas son solo eso, sospechas. Por ello discutir sobre sospechas azuzadas más por el temor que por el raciocinio no viene al caso). A su vez, si uno observa la estructura y organización del MOVADEF, que pretende ser partidaria, evidencia la pretensión de ser un partido de masas y no de cuadros militarizados (como lo fue el PCP-SL). ¿Será un partido de masas? no lo sé. Auque es muy difícil ya que le han negado su inscripción partidaria. Por ello sus prácticas políticas se encuentran circunscritas a la reproducción de un movimiento político.

    Actualmente es evidente que los hechos políticos en el país no se desenvuelven en función de un contexto subversivo, la guerra (o conflicto armado como se quiera llamar, aunque lo cierto y empírico es que hubo muchos deudos y pérdidas humanas irreparables) ha terminado. Por el contrario los hechos internacionales apuntan al nacimiento de una democracia participativa en el que los partidos políticos se supeditan a los movimientos sociales. Y el camino electoral se ha convertido en uno de los instrumentos de la lucha popular a nivel continental. El contexto es distinto tanto nacional como continental. Hipotéticamente el contexto político nacional imposibilita la militarización de cualquier partido político, porque no sólo tendría que cargar con los pasivos que dejaron las guerrillas (el PCP-SL y el MRTA) en los 80, sino porque se vería frenado por el movimiento popular que de manera independiente se ha organizado y viene organizándose como parte de un proceso de democratización mayor, con todas las limitaciones del caso, a lo largo de los años de manera significativa y práctica.

    La subversión en el Perú surge en un contexto histórico específico, tanto en lo referente a la política nacional, así como a la política internacional. Es decir, ya no estamos en el mismo contexto internacional de la guerra fría (a pesar de que existe aún un discurso tendencioso que algunos sujetos políticos reproducen, sean estos de derecha así como de izquierda, esa polaridad policiaca ya no tiene sentido), la lucha contra el capital ya no pasa por la hegemonía de los partidos, como lo fue en el siglo XX, sino en la presencia y lucha por la hegemonía de los movimientos sociales. La toma del poder a través de la violencia revolucionaria alcanzó todos sus límites inimaginables a los que pudo llegar y generó consecuencias funestas a raíz de su enfrentamiento con la contrainsurgencia (el “terrorismo de Estado”) durante el siglo XX. Actualmente la política que pretende ser emancipativa se ejerce por el derrotero de la democracia participativa, nuevos liderazgos y nuevas agendas se han abierto y eso ha cambiado el escenario no sólo internacional, sino nacional, en la medida que la sociedad peruana ya no se caracteriza por la subversión, sino por ser una sociedad post-conflicto. Para decirlo de manera sencilla, ya se acabó “la guerra interna”, vivimos en tiempos de post-guerra, que desde luego sigue generando zozobra, pero esa zozobra ya no tiene sus raices en la subversión y la contrasubversión, sino en el neoliberalismo que se ha impuesto en el Perú, con la dictadura de Fujimori, que azuza todos los miedos y traumas no sólo del “shock económico”, sino también del “shock político”. Por ello es necesario dejar de tener miedo para acabar con ese gran fantasma recreado en el pasado llamado “Sendero” y que como todo fantasma es inexistente.

    La producción del discurso político al encontrarse sujeta a una práctica determinada su sentido se modifica en función de ella. Eso es lo que ha ocurrido con el llamado “Pensamiento Gonzalo”, asociado anteriormente al fantasma de “Sendero” a partir de las acciones violentas como si fueran actos puros y que en el fondo han sido generadas, políticamente hablando, por el choque entre la subversión y la contrasubversión, más no así como una simple emanación de su estructuración ideológica. Actualmente el Pensamiento Gonzalo se ha modificado, el “acuerdo de paz” y la apelación al “camino electoral” son síntomas que contraponen las prácticas políticas del MOVADEF a la estructura discursiva del PCP-SL tal como se reproducía durante el siglo XX. Una tentativa de explicación es la siguiente: el Pensamiento Gonzalo es una ideología política y como toda ideología política cambia en función de la práctica de los sujetos políticos que participan de un nuevo contexto político. Claros ejemplos al respecto son el aprismo en el Perú y los discursos del marxismo en todo el mundo, así como todos los demás “ismos” que comprenden las ideologías políticas. Más aún se debe reconocer que si bien el MOVADEF, como movimiento, reclama y defiende el Pensamiento Gonzalo, sus miembros en sentido estricto no son miembros del PCP-SL (partido inexistente a raíz de su derrota política y militar), ni mucho menos es su “fachada”, como muchos suelen observar partiendo desde una alarmante y simplista doxa, entre otras razones, porque la ideología política por si misma no tiene sentido, si no es en función de una determinada práctica política. Aunque claro el sentido de la “fachada” cobra significación si se sigue pensando al PCP-SL a partir de su imagen monstruosa como “Sendero”.

    Por ello hay que partir de lo que hay y lo que hay es un movimiento político (la discusión sobre su legitimidad, o no, y sobre sus “lineamientos programáticos”, merece otro espacio a ser discutido y que no es la finalidad del presente escrito) y todo movimiento político comprende la participación e interrelación de sus miembros en un determinado campo político, en este caso en el campo popular. Precisamente en el campo popular se les conoce, políticamente hablando, como “gonzalistas” (porque son seguidores del Pensamiento Gonzalo) que pretenden participar de la democracia representativa, más no así de ser autores de hechos subversivos, ya que ninguno de sus miembros actualmente ha subvertido el orden establecido y ni siquiera han cometido delito alguno. Además ya se ha iniciado una crítica al “gonzalismo”, como ideología política, a través de artículos y libros, como por ejemplo el de Eduardo Ibarra. Por otro lado, los miembros que han militado en el PCP-SL y que han formado el MOVADEF ya cumplieron condena por lo que hicieron de acuerdo a las leyes. Desconocer ese detalle no sólo es desconocer la democracia, sino desconocer el presente político y social del país. Y lo que es más grave aún, si aún se insiste en aquella identificación manida se sigue alimentando y reproduciendo aquella burda imagen monstruosa de “Sendero”, que simple y llanamente genera miedo: un gran miedo reactivo. “Imagen monstruosa” que si en el pasado obnubiló la política nacional, en el presente impide entender los hechos del poder político tal como acaece en la política nacional: He ahí el desafío político e intelectual contemporáneo.

    Juan Archi Orihuela
    Viernes, 10 de agosto de 2012.
    ________________
    (*) La imagen que acompaña al texto ha sido tomada de aquí:
    http://museocaricaturas.blogspot.com/2012/04/caricatura-de-abimael-guzman.html

    Referencia Bibliográfica
    DEGREGORI, Carlos Iván
    2011 Qué difícil es ser Dios. El Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso y el conflicto armado interno en el Perú: 1980-1999. IEP, Lima.
    GORRITI, Gustavo
    2008 Sendero. Historia de la guerra milenaria en el Perú [Tercera Edición]. Planeta, Lima.
    IBARRA, Eduardo
    2010 El pez fuera del agua. Crítica al ultraizquierdismo gonzaliano. Juan Gutemberg, Lima.

  • alberto

    viver sem filosofar e ter os olhos fechados sem nunca esfoçalos por abrilo

  • 4 años en el Vacío | Vacío

    […] Carta abierta a Gonzalo Portocarrero ( Javier Urbina) […]

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