Carta abierta a Gonzalo Portocarrero

por Erich Luna

Lo que sigue es una breve, y excelente, carta abierta a Gonzalo Portocarrero hecha por Javier Urbina, a propósito de lo sucedido en la presentación del libro Profetas del odio.

***

Estimado Gonzalo, he observado con profunda preocupación lo ocurrido en la presentación de tu libro a la que me hubiera encantado asistir, pues he adquirido este libro tuyo, como otros. Pero ocurre que justamente porque te he leído la preocupación que siento no es producto de la actitud de los seguidores del MOVADEF sino de tú reacción y la los demás miembros de la mesa.

Evidentemente no defiendo para nada la posición senderista, ni sus ideas, ni el pasado que defienden, ni su lucha “reivindicativa” actual, pero reconozco que lo que hemos visto en la presentación de tu libro es un acto político sin lugar dudas. Un acto político que, como seguro bien sabes, Sendero Luminoso ha utilizado constantemente durante su existencia: irrumpir en el espacio académico con consignas políticas y crítica ideológica sostenidos en una demanda de objetividad histórica y positividad científica. Los que hemos estudiado en San Marcos o los que han sido universitarios en los años ochenta se conocen de memoria ese discursete.

Es frente a esto que me preocupa de sobremanera la reacción de la mesa. No eran académicos cualquiera los que estaban sentados allí. Estaba Rocío Silva Santiesteban, presidenta de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos; estaba Felix Reátegui y estabas tú, estudioso de la dinámica social y política del Perú, además del presentador de un libro precisamente sobre Sendero.

¿Por qué, Gonzalo, guardar silencio frente a la interpelación política senderista y continuar con tu presentación tal como había sido planificada? ¿Por qué recurrir al argumento falaz de que era una “presentación de libro” y en ellas no se debate (?)? ¿Por qué huir a la confrontación política en el momento que más era requerida y reducir sus intervenciones al puro saber académico, ya inútil en ese momento?

Leo tus descargos y me preocupo más aún. Adjetivas la presentación como truculenta y creo que no te equivocas. Evidentemente fueron sobrecogidos por el dramatismo mórbido de las consignas políticas de los senderistas y rehuyeron la confrontación. Rehuyeron hacer de su saber una posición política antitética a la planteada en ese momento, lo cual (con el público a su favor como estaba) hubiese ejemplificado una excelente manera de responder a la truculencia senderista.

Pienso que es inevitable asumir una posición política cuando se investiga sobre Sendero Luminoso. Eso te toma aunque uno lo evite. Es un problema aún vivo en nuestro país y frente a eso no hay objetividad posible. En eso Crespo no se equivoca e interpela tu posición política sobre Abimael Guzmán. Tú decides ignorarlo (con una respuesta escueta para salir del paso), del mismo modo que Belaunde los ignoraba como abigeos cuando realizaban sus primeras incursiones, del mismo modo que Lima los ignoró hasta que las bombas empezaron a explotar en nuestros patios traseros.

Gonzalo, me llena de preguntas lo sucedido. ¿De qué sirve el saber académico si no puede hacer frente a las interpelaciones mas endebles? ¿Qué DDHH representamos si no podemos defenderlos frente a su principales violadores? ¿De qué vale la memoria si no fortalece nuestro accionar político en el presente para que el pasado no se repita?

Hablas de lo doloroso y enigmático de ver a los jóvenes senderistas, y sostienes que es un problema de falta de conocimientos e ingenuidad. Pues yo no lo creo. El acto político no requiere necesariamente el saber (por eso los senderistas no necesitan leer tu libro, ni ninguno otro), pero este indudablemente lo fortalece. Esos jóvenes están convencidos de lo que hacen y dicen, creen en ello como ustedes creían en la revolución en los 70 y responden igual que ustedes cuando la reacción los llamaba ingenuos.

Es mi humilde opinión que ustedes perdieron una excelente oportunidad de dar un ejemplo en ese momento, de sentar una posición política democrática clara de rechazo a la violencia y a la manipulación de la historia. Pero no lo hicieron. Prefirieron ceñirse a las reglas del Otro de las presentaciones de libros y callaron, ignoraron, y perdieron. Me preocupa tanto la facilidad con la que Sendero se lleva una victoria (pues estoy seguro que así lo sintieron) en un auditorio en contra y frente a tres de los más reconocidos académicos de nuestro medio. ¿Qué podemos esperar?

Saludos.

Javier Urbina

PD: Entiendo que el video ha sido editado por MOVADEF y que, de pronto, no se observa todo lo que la mesa dijo. Si ha sido así y, felizmente, estoy equivocado en todo lo que digo, te rogaría que nos los hicieras saber, con el fin de tener el panorama completo.

Anuncios