¿Hierro o madera? ¡Sí, por favor!

Hace poco recibí la siguiente pregunta a mi correo (cito textualmente):

Existen muchos prejuicios acerca de los estudios filosóficos que una persona puede hacer en un seminario eclesiástico o una facultad eclesiástica, ya que se dice que no es una filosofía completa. A diferencia de una filosofía llevada en una universidad laica donde la filosofía esta separada de la sabiduría cristiana, ejemplo, la universidad de San Marcos.

se puede afirmar que no es filosofia el pensamiento aprendido en un seminario eclesiastico? con los de una filosofía secular que se puede estudiar en una universidad no confesional? Por ejemplo un laico que sin ser cristiano tenga interés intelectual del pensamiento católico? la filosofia acaso no puede tener muchos rostros?

Lo primero que me gustaría decir es que agradezco mucho la pregunta. Me gusta mucho que se me haga una pregunta por este medio y espero que, desde mi modesta posición, pueda ayudar a quien me escribió la pregunta. Escribiendo un pequeño post, creo que la misma pregunta puede servirnos a todos y generar, eventualmente, reflexión y discusión.

***

Brevemente, lo que tendría que decir al respecto sería lo siguiente:

1. Martin Heidegger solía decir que hablar de “filosofía cristiana” (podríamos decir nosotros “católica, para nuestro ejemplo”) era como hablar de un “hierro de madera”. La tesis es que la filosofía no es sierva de nadie. No es sierva de la teología, pero tampoco es sierva de la ciencia o la política. Esto es importante para resaltar que lo importante es la reflexión filosófica “por sí misma”. Esto no quiere decir que las otras cosas no sean importantes (ciencia, religión, política, etc.). Lo que es importante es que no se dé una mera “subordinación” de la filosofía a estas actividades que termine empobreciendo sus posibilidades. Frente a esto, estudiar filosofía en un seminario católico sería problemático si es que existe esta sumisión (por ejemplo, si se prohibiesen libros, autores o preguntas, si es que se resolviese todo a través de la Iglesia de manera “fácil”, etc).

2. La importancia histórica del cristianismo es fundamental e innegable. Debe estudiársele, así sea uno creyente o no (y esto va también para muchísimas otras religiones). En el caso de la filosofía, esto implica reconocer que los filósofos que han sido católicos no son irrelevantes. Pero los que son relevantes lo son, para la filosofía, por ser filósofos y no por ser católicos. Y debe por ello estudiárseles, sin ninguna duda. Estudiar todos estos temas en un seminario puede ser valioso, siempre y cuando el seminario no tenga una “doctirna filosófica oficial” que imponga para zanjar discusiones (por ejemplo, el tomismo). Toda institución tiene una orientación y una institución católica también la tendrá. Pero si quiere formar una comunidad de investigación, de ciencia y de rigurosidad, no se puede caer en simplificaciones.

3. No conozco mucho sobre los seminarios en el Perú, así que no podría decirte si existe alguno que cumpla con ambas condiciones.

4. En el peor de los casos, incluso si uno no fuese creyente, también sería muy bueno estudiar la historia de las religiones, leer sus textos tenidos por sagrados y acudir a sus teólogos e intelectuales. La religión es un fenómeno muy presente en la existencia humana y poder estudiar ese fenómeno nos permite comprender mucho de lo que ha sucedido y de lo que actualmente sucede.

5. No hay que olvidar que la filosofía requiere, a mi juicio, una tensión existencial importante. Y es que se requiere siempre de un espíritu “humilde”, dispuesto a aprender. Se trata de la exigencia socrática de ser consciente de la ignorancia para buscar el saber (sea para poseerlo o para contemplarlo). Pero también la filosofía implica un gesto de “soberbia” y “desmesura” al cuestionar lo que se tenía por incuestionable, al criticar lo que no se criticaba, al preguntar por lo que nunca era preguntado. La filosofía problematiza el sentido común y eso supone una disrrupción con el “orden establecido”. La filosofía y la sumisión a la autoridad no van bien juntas (“¡Nunca!”). Por eso es que pueden darse conflictos entre la filosofía y la religión, si es que la jerarquía eclesiástica comete excesos contra ella. A la filosofía no le bastará nunca que se diga que las cosas “son así” porque son “misterios” o porque “así lo dice el magisterio”. No existen límite definidos de manera apriorística para delimitar  lo que puede abordar la actitud filosófica. En ese sentido la filosofía siempre será radical: siempre será impulsada a ir a la raíz y al cuestionamiento de los fundamentos.

***

Por eso es que frente a la oposición entre religión y filosofía, una respuesta podría ser “ambas”. Hay que estudiar ambas cosas. Sin embargo, no hay que confundirlas, ni subordinarlas.

Esto es muy importante, tanto para los seres humanos que quieran trabajar en el campo de la filosofía (ámbito más institucional, académico y profesional), como  para los que tengan una genuina vocación filosófica (algo que va más allá de la profesión, que constituye mucho más una actitud particular ante la existencia). Resulta fundamental hacer esa distinción (a veces en sentido “nominal”, pero también en muchos casos en sentido “real”): la-filosofía-como-profesión y la filosofía-como-vocación. No es lo mismo vivir-de-la-filosofía que vivir-para-la-filosofía. Es imperativo escribir hoy una especie de Philosophie als Beruf weberiana, pero distinguiendo los dos sentidos (“vocación” y “profesión”) que se encuentran ahí.

Espero que algunas de estas ideas puedan servir.

Saludos,

[Si alguien tuviese con qué contribuir a la discusión, agradeceré hacer el comentario respectivo. Y  escríbanme]


2 responses to “¿Hierro o madera? ¡Sí, por favor!

  • rene

    yo tuve la oportunidad de estudiar filosofía en una facultad eclesiastica, solo hize tres años de bachillerato canonico, ya que mis intereses intelectuales se orientaban a ese tipo de formación. estudiar la cosmologia, la teologia filosofica, la estetica teologica, la metafisca clasica es demasiado interesante, y puede aportar mucho…

  • 4 años en el Vacío | Vacío

    […] ¿Hierro o madera? ¡Sí, por favor! […]

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