Política y administración

 Lo siguiente es el audio y la guía de la última sesión de prácticas del curso de Teoría del Estado del cual soy asistente este semestre. La novena sesión tuvo por eje la discusión del texto “Política y administración” de Adam Przeworski. La idea de compartir estos recursos es triple: (1) poder hacer que estos recursos sirvan a un público más amplio; (2) que los propios alumnos del curso tengan estos recursos con mayor disponibilidad; y (3) el que una mayor exposición de estos recursos posibilite una discusión crítica constructiva que lleve a mejorar la propia clase y mis propias lecturas, con el fin de brindar un mejor curso cada semestre. No está demás decir que cada uno de estos textos y autores daría para muchas horas (o meses) de discusión  teórica. Sin embargo, las sesiones asignadas son de dos horas semanales. Al mismo tiempo, el curso está pensado para alumnos de quinto semestre, alumnos que recién están empezando sus estudios de especialidad de ciencia política. De ahí que los temas tiendan a tratarse con un tono más introductorio y general.

*** 

El Estado fundamenta la legitimidad de su autoridad en el universalismo.

Organizador del poder político de toda la comunidad.

En las democracias, los que dirigen el Estado son reclutados a través de elecciones (partidarias).

¿Por qué estas personas actuarían en beneficio de todos?

Los políticos tienen metas universales, partidarias y personales.

Quieren que el país progrese, quieren conservar sus puestos de trabajo y tienen además sus propias ambiciones.

Hay pues, intereses universales, intereses partidarios e intereses personales.

Hay una tensión entre las metas partidarias y las metas universales, entre los políticos y la administración, entre quienes toman decisiones en beneficio de la comunidad política y quienes implementan dichas decisiones: las burocracias.

La burocracia implementa las decisiones de los políticos.

Pero la burocracia puede querer ser utilizada también para fines partidarios.

Esto genera presiones contradictorias.

Hay dos opciones: la burocracia deviene instrumento de fines partidarios o es autónoma de toda decisión política.

El ideal es que sea autónoma de lo partidario (que no sea “clientelista”, “nepotista”, “prebendalista”, “patrimonialista”) y que implemente lo que sea verdaderamente público y universal.

La democracia es el régimen que, a través de elecciones, designa autoridades para que decidan e implementen políticas que afectarán a todo el mundo.

Hay algunos intereses que son “armoniosos” (no es necesaria la coerción). Si todos desean lo mismo, harán voluntariamente lo que sea debido para llegar a ese estado de cosas.

El conflicto de intereses surge cuando los individuos no están seguros de cuál es la mejor decisión.

Por eso el proceso colectivo de toma de decisiones es un proceso de búsqueda de la verdad.

Pero puede darse el “Dilema del prisionero”.

El voto autoriza la coerción.

Construir escuelas o caminos. Alguien los recibirá primero.

El ideal de una administración racional es que se tengan criterios universalistas en cada momento del proceso de toma de decisiones (necesidades, meritocracia).

En muchas situaciones es difícil distinguir entre el interés universalista y el interés partidario.

En algunos casos podrían coincidir.

El gobierno sólo está abusando del poder si sus decisiones son colectivamente subóptimas en función de algún criterio definido de bienestar social.

El partido quiere alcanzar y retener el poder.

Necesita de la mayoría.

Pero se necesita de control.

Control multipartidario: ningún partido controla por sí solo todas las agencias electorales del gobierno, de manera tal que los intereses partidarios de cada uno de ellos son controlados por los demás partidos (pág. 204).

Gobiernos de coalición o control del ejecutivo y minoría en el legislativo.

Diferentes partidos deben estar de acuerdo antes de que una política sea implementada.

Si el poder es compartido por varios partidos, la capacidad de cada uno para utilizar a la burocracia con fines partidarios se ve restringida.

Control contramayoritario: vigilancia de las autoridades elegidas por parte de aquellas no elegidas (pág. 204).

Cortes judiciales, agencias independientes de control (nombramientos vitalicios o de largos períodos que son renovables por procedimientos que no requieren consentimiento partidario).

El poder judicial aquí es fundamental (el imperio de la ley para limitar el gobierno de la mayoría).

Pero el gobierno de los jueces no siempre es el gobierno de la ley.

Organismos reguladores semiindependientes.

Naturaleza técnica: velar por la aplicación correcta de la norma.

También pueden ser captados por intereses.

[Conclusión]

No se puede eliminar la política de la administración pública (autoritarismo).

La posibilidad de evitar los abusos partidistas reposa, en última instancia, en los electores.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: