Stuart Mill

Lo siguiente es el audio y la guía de la doceava sesión de prácticas del curso de Teoría política moderna del cual soy asistente este semestre. La idea de compartir estos recursos es triple: (1) poder hacer que estos recursos sirvan a un público más amplio; (2) que los propios alumnos del curso tengan estos recursos con mayor disponibilidad; y (3) el que una mayor exposición de estos recursos posibilite una discusión crítica constructiva que lleve a mejorar la propia clase y mis propias lecturas, con el fin de brindar un mejor curso cada semestre. No está demás decir que cada uno de estos textos y autores daría para muchas horas (o meses) de discusión  teórica. Sin embargo, las sesiones asignadas son de dos horas semanales. Al mismo tiempo, el curso está pensado para alumnos de sexto semestre, alumnos que recién están empezando sus estudios de especialidad de ciencia política. De ahí que los temas tiendan a tratarse con un tono más introductorio y general.

 ***

§ 1. Ciencia, modernidad e historia.

El progreso social es posible y deseable, pero no inevitable.

Barbarie – civilización (gobierno responsable, conocimiento científico).

Etapas, desarrollo, “avance”.

Los más aptos para gobernar deben ejercer mayor autoridad en la sociedad.

Influencia de Comte.

Etapa teológica, metafísica y positiva (o “experimental”) de la humanidad.

El progreso depende de ideas nuevas. Las ideas nuevas desafían a las antiguas y suponen (cierta) libertad.

Influencia de Tocqueville.

Desarrollo de la igualdad de condiciones.

Problema futuro: el igualitarismo puede ser injusto y puede acabar con la libertad, que es condición de del progreso.

Placer y dolor

Placeres (distinción cuantitativa y cualitativa).

Placeres superiores.

El gobierno debe educar a sus ciudadanos a perseguir los placeres superiores.

Educación moral.

La sociedad debe propiciar las condiciones para que cada uno pueda desarrollar sus talentos y pueda ponerlos a disposición de la comunidad.

Gobierno

Tres condiciones.

El pueblo debe estar dispuesto a aceptarlo.

El pueblo debe estar dispuesto a hacer lo que sea necesario para mantenerlo en pie.

El pueblo debe estar dispuesto a hacer lo que sea necesario para permitirle cumplir su propósito.

Objetivos: orden (“cautela”) y progreso (“audacia”).

Se trata de promover la virtud y la inteligencia del pueblo.

Mejorarlo.

Gobierno representativo.

El despotismo promueve la pasividad.

El progreso requiere de actividad y de libertad.

§ 2. El buen déspota.

[Para mostrar la verdad de su tesis (de que el gobierno representativo es el modelo ideal de gobierno), Stuart Mill partirá de lo opuesto: lo que hará será llevar el despotismo absolutista hasta sus últimas consecuencias. El sentido común del cual se partirá es el que sostiene que si es que se tuviese un buen déspota, entonces la monarquía despótica sería la mejor forma de gobierno]

Dicho común: si pudiera garantizarse un buen déspota, la monarquía sería la mejor forma de gobierno.

Poder absoluto en manos de un individuo eminente (¿Supuesto teísta?).

Virtuosa e inteligente manera de realizar todos los deberes de gobierno.

Buenas leyes, buenas reformas, buenos hombres en los puestos de responsabilidad, justicia bien administrada.

Tendría que estar en todo momento informado, correctamente y con detalle, sobre la conducta y funcionamiento de toda rama de la administración.

Si asumimos dicho ideal, con todas las condiciones ideales que supone, más allá de si es posible o imposible, lo que se constata es un supuesto ideal fundamental y polémico:

Un individuo de una actividad mental sobrehumana, administrando todos los asuntos de un pueblo mentalmente pasivo.

La pasividad del pueblo va implícita en la idea de poder absoluto.

La nación no tendría voz no voto en su destino, en sus intereses colectivos.

¿Qué desarrollo humano, de facultades de pensamiento y acción podría alcanzarse en un régimen de ese tipo?

¿Reflexiones que no tengan que ver con política?

¿Humildes sugerencias prácticas?

¿Qué incentivos hay para pensar si es que no hay posibilidad real de tener un efecto?

“El único incentivo capaz de suscitar el ejercicio mental es, salvo en algunas pocas mentes por cada generación, el prospecto de que pueda hacerse algún uso práctico de sus resultados” (pág. 74).

Se tendrán, básicamente, intereses materiales, ornamentales y de entretenimiento (vida privada).

Y no solamente la inteligencia del pueblo sufre: también sus capacidades morales.

Sentimientos limitados y empequeñecidos.

“No le dejéis a una persona que haga cosas por su país, y a esta persona acabará no importándole su país. Se ha dicho desde antiguo que en un sistema despótico sólo hay un patriota: el déspota mismo. Y este dicho se basa en una justa apreciación de los efectos de la sujeción absoluta, incluso en el caso de que esté sujeto a un amo bueno y prudente” (75).

Otra posibilidad: un déspota que respete las reglas y controles propios de un gobierno constitucional (Padecería de las desventajas de ambos).

Libertad de prensa, discusión, opinión pública.

Intereses locales gestionados por el pueblo, concejos de gobierno.

Mantiene la suprema autoridad legislativa, ejecutiva y fiscal.

Pero la opinión pública genera la posibilidad de manifestar opiniones o posiciones adversas al gobierno del déspota.

¿Si devienen mayoría?

Si delega el poder en manos de la nación: monarquía constitucional.

§ 3. El gobierno representativo.

La mejor forma de gobierno, y apenas si es necesario decirlo, no consiste en una que sea practicable o elegible en todos los grados de civilización, sino en una que, en las circunstancias en que sea practicable y elegible, vaya acompañado de la mayor proporción de consecuencias benéficas, inmediatas y futuras. Un gobierno totalmente popular es el único sistema que puede adjudicarse esta índole. Se distingue en las dos ramas en que se divide la grandeza de una constitución política. Ofrece condiciones más favorables para el buen gobierno y a la vez fomenta una forma mejor y más elevada de carácter nacional, que cualquier otro sistema (52-53).

El objetivo de un buen gobierno es la mejora del pueblo mismo.

En el gobierno libre el gobernante no puede pasar por alto lo que piensa el gobernado.

El déspota educa a los seres humanos para que sean máquinas.

La educación democrática enseña a desear y a exigir.

La mejor forma de gobierno es en la que la soberanía y el poder de control supremo residen en la comunidad entera.

Los ciudadanos tiene voz y potencialmente pueden ser funcionarios públicos.

Es el mejor en determinado contexto, grado de desarrollo y civilización.

Los derechos e intereses de todos tienden a ser atendidos porque los individuos son capaces y están interesados en luchar por ellos.

Cada uno es el guardián de sus propios intereses.

Por el momento (Mill no cree en el egoísmo universal).

“(…) desde el momento en que cese de ser verdad que la humanidad, como regla general, se prefiere más a sí misma que a los otros, y más a los más cercanos que a los más remotos, el comunismo no es sólo practicable, sino que constituye la única forma defendible de la sociedad, y cuando llegue ese momento, seguramente se instaurará” (53-54).

El parlamento podría resolver mejor los asuntos si todos estuvieran representados.

Caso de las huelgas, conflictos entre las clases dominantes y las clases trabajadoras.

La idea entonces es que el parlamento recoja las perspectivas de todos los grupos y clases. Si hay un problema que concierne a la clase trabajadora y a la clase de los patronos, en ese caso se debe escuchar a ambos y no descartar a los trabajadores.

“Es una condición inherente a los asuntos humanos que por más sincera que sea la intención de proteger los intereses de los demás, esto no puede ser seguro, ni saludable, si entraña el hecho de atar las manos de los demás. Aún más cierto es el hecho de que sólo por su propio esfuerzo puede elaborarse un mejoramiento positivo y durable de las circunstancias de su vida. A través de la influencia conjunta de estos dos principios, todas las comunidades libres han estado más exentas de la injusticia social y del delito, y han alcanzado una prosperidad más brillante, que cualesquiera otras. o que ellas mismas después que perdieron su libertad” (55).

“Debe reconocerse que los beneficios de la libertad, al grado en que se han disfrutado hasta ahora, se obtuvieron al extenderse los privilegios a una sola parte de la comunidad; y que un gobierno en el cual se propagan imparcialmente a todos es un ideal irrealizable todavía. Pero aunque todas las soluciones propuestas tiene un valor independiente, y aun cuando en muchos casos no pudo plantearse más de una posible solución, en el estado actual del adelanto general, la participación de todo el pueblo en estos beneficios es la concepción ideal del gobierno libre. En la proporción en que cualquier individuo, sin que importe quién sea, quede excluido de ese gobierno, sus intereses se ven privados de las garantías que se dispensan al resto, y él mismo tiene menos campo y estímulo que el que pudiera tener de otro modo para aplicar sus energías con el fin de lograr el bienestar propio y el de la comunidad, de lo cual depende siempre la prosperidad general” (56-57).

Su razón de optar por el gobierno representativo es que este genera un carácter mucho más activo en los individuos para poder mejorar su situación y la de los demás, frente a una pasividad propia de quien se debe por entero a la continua asistencia del déspota.

“De estas consideraciones acumuladas, es evidente que el único gobierno que puede satisfacer por completo todas las exigencias del estado social es aquél en el que todo el pueblo participa; que cualquier participación, aun en la más mínima función pública es útil, que la participación debe ser en todos lados tan grande como lo permita el grado general de progreso de la comunidad; y que, por último, no nada más deseable, que la participación de todos en el ejercicio del poder soberano del estado. pero en virtud de que, como no sea en una comunidad muy pequeña, no todos pueden colaborar personalmente sino en proporciones muy pequeñas, en los asuntos públicos, se deduce que el tipo ideal de gobierno perfecto debe ser el representativo” (66).

§ 4. Conclusiones.

El gobierno popular protege los derechos de los individuos y promueve su desarrollo moral e intelectual.

En los Estados grandes lo más cercano al gobierno popular es el gobierno representativo.

Es la forma política propia del mundo moderno.

Stuart Mill cree en el gobierno de los expertos, ya que las funciones son complejas (una democracia sin freno puede ser tan tiránica como una monarquía absoluta).

Pero cree que el pueblo debe supervisar estas operaciones a través de diputados periódicamente elegidos.

Debe haber equilibrio entre representantes (que supervisan) y expertos (que gobiernan).

Se trata de evitar la tiranía, tanto de la “mayoría”, como de la “minoría”.

La libertad es central para el progreso en el mundo moderno.

Supone modernización: que la sociedad sea más importante que el Estado.

Se debe impedir que la masa oprima al individuo.

Es esencial la moderación.

Que nadie (individuos, grupos de individuos, gobierno, masa) se inmiscuya en el pensamiento, la expresión y la acción de cada uno.

En resumen, un gobierno representativo genera participación y actividad ciudadana, y se muestra mientras estén más interesados en la pública.

Hace hincapié en el contexto, en los límites de la historia y de cada tipo de gobierno.

Es necesario que, mientras se amplía la sociedad, se amplíen los derechos.

Lo importante de la participación es que genera más competitividad y desarrollo.


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