Sobre Marx

por Erich Luna

[2011] [¿Qué queda?]

¿Dialéctica?, ¿Materialismo?, ¿Filosofía de la historia? ¿Economicismo? ¿“Metodo” (al decir de Lukács)?

Quizá no sea algún “contenido” o “verdad revelada”. Podría ser la importancia de las condiciones sociales o materiales, la crítica a ciertas ideas que se reclaman como “verdad desinteresada”, pero que en realidad buscan legitimar una dominación o una explotación de manera velada. Quizá sea revindicar el trabajo y la producción como algo central en el ser humano. Quizá sea pensar siempre históricamente.

Quizá la actitud crítica, que creo es el mayor legado de Marx. Si Marx viviese hoy, es más que seguro que no creería en lo que sus libros dicen, continuaría diciendo que él “solamente sabía que no era marxista”, como lo dijo en una entrevista hacia el final de su vida. Por eso creo que quienes quieran ser fieles a Marx y a la “causa marxista” (usando la expresión en analogía con la “causa freudiana” que reivindica Lacan) deberían tener como máxima de elaboración intelectual y de actividad crítica escribir libros y hacer denuncias que el propio Marx haría si es que estuviese vivo, al margen de si eso está en concordancia con sus tesis más “ortodoxas” (casi como un “como sí” kantiano). Por eso es que los marxistas más interesantes y más relevantes siempre han tenido elementos que pueden ser tildados de “heterodoxos”. Ser fiel a Marx significa, por lo menos para mí, ser fiel a esa heterodoxia; heterodoxia que caracteriza al espíritu crítico de la obra del propio Marx, heterodoxia que se funda en un real contacto con “las cosas mismas” y no con lo que digan los “profetas” y los “manuales”. Parafraseando la undécima tesis, podríamos decir que “los ortodoxos (¡y falsos marxistas!) se han dedicado a interpretar (“correctamente”) a Marx, de lo que se trata es de transformarlo con actitud crítica”.

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