Tocqueville

Lo siguiente es el audio y la guía de la onceava sesión de prácticas del curso de Teoría política moderna del cual soy asistente este semestre. La idea de compartir estos recursos es triple: (1) poder hacer que estos recursos sirvan a un público más amplio; (2) que los propios alumnos del curso tengan estos recursos con mayor disponibilidad; y (3) el que una mayor exposición de estos recursos posibilite una discusión crítica constructiva que lleve a mejorar la propia clase y mis propias lecturas, con el fin de brindar un mejor curso cada semestre. No está demás decir que cada uno de estos textos y autores daría para muchas horas (o meses) de discusión  teórica. Sin embargo, las sesiones asignadas son de dos horas semanales. Al mismo tiempo, el curso está pensado para alumnos de sexto semestre, alumnos que recién están empezando sus estudios de especialidad de ciencia política. De ahí que los temas tiendan a tratarse con un tono más introductorio y general.

 ***

 

“Este libro no se pone al servicio de nadie.

Al escribirlo, no pretendí servir ni combatir a ningún partido.

No quise ver, desde un ángulo distinto del de los partidos, sino más allá de lo que ellos ven; y mientras ellos se ocupan del mañana, yo he querido pensar el porvenir” (pág. 41).

[Introducción]

§ 1. La igualdad de condiciones.

Lo que más sorprendió a Tocqueville cuando estuvo en EEUU: la igualdad de condiciones.

Influye en:

La dirección del espíritu público.

Cierto giro propio de las leyes.

Las máximas de los gobernantes.

Las costumbres de los gobernados.

Influye no solamente en el gobierno (costumbres políticas, leyes), sino que también influye en la sociedad civil.

Crea opiniones, genera sentimientos, sugiere usos.

Tocqueville cree que cuando la igualdad de condiciones aumente en Europa (que para él era algo que ya estaba sucediendo), la democracia también aumentará.

“Tocqueville fue el primer escrito de los tiempos modernos que emprendió una investigación global del modo en que el principio democrático –la igualdad- funciona como causa primera, formando o afectando todo aspecto de la vida dentro de la sociedad” (Zetterbaum, pág 716.).

La historia puede leerse en esa clave: como un progresivo aumento en la igualdad.

“Las cruzadas y las guerras de los ingleses diezman a los nobles y dividen sus tierras; la institución de las comunas introduce la libertad democrática en el seno de la monarquía feudal; el descubrimiento de las armas de fuego iguala al villano con el noble en el campo de batalla; la imprenta ofrece iguales recursos a su inteligencia; el correo lleva la luz, tanto al umbral de la cabaña del pobre, como a la puerta de los palacios; el protestantismo sostiene que todos los hombres gozan de las mismas prerrogativas para encontrar el camino del cielo. La América, descubierta, tiene mil nuevos caminos abiertos para la fortuna, y entrega al oscuro aventurero las riquezas y el poder” (pág. 33).

En todos los lugares del universo cristiano opera esa revolución: los nobles “bajan” en la escala social y los demás “suben”.

La igualdad de condiciones es un hecho providencial.

Es universal, durable, escapa a la potestad humana.

Todos los acontecimientos sirven a su desarrollo.

“Querer detener la democracia parecerá entonces luchar contra Dios mismo. Entonces no queda a las naciones más solución que acomodarse al estado social que les impone la Providencia” (pág. 34).

La revolución democrática se ha dado, en Europa (Francia), en el estado social, pero no ha sido canalizada por los jefes de Estado en leyes, ideas, costumbres, hábitos para que la revolución fuese útil.

Cómo el “feudalismo”/ nobleza:

“Si el noble no tenía la sospecha de que quisieran arrancarle privilegios que estimaba legítimos, y el siervo miraba su inferioridad como un efecto del orden inmutable de la naturaleza, se concibe el establecimiento de una benevolencia recíproca entre las dos clases tan diferentemente dotadas por la suerte. Se veían en la sociedad, miserias y desigualdad, pero las almas no estaban degradadas” (pág. 34).

El ideal de democracia de Tocqueville:

Todos contemplan la ley como obra suya y la aman.

Se someten a ella.

La respetan como necesaria y no como divina.

El respeto al jefe de Estado se basa en la razón, no en la pasión.

Los ciudadanos gozan de sus derechos.

El movimiento social está reglamentado y es progresivo.

Tiene menos “brillo”, pero menos “miseria”.

Ciencia menos profunda, pero menos ignorancia.

Surge desde Descartes.

Atomismo, individualismo (liberalismo).

Riesgo para la mediocridad.

Desinterés de lo público.

Hoy lo que hay es mayor igualdad, pero la autoridad no se respeta.

Se le teme.

Los pobres y los ricos ahora se odian más.

El cristianismo que reconoce a todos los hombres como iguales antes Dios, no debería tener problemas con reconocer a todos los hombres como iguales ante la ley.

Tocqueville cree que tarde o temprano los europeos llegarán a la igualdad de condiciones, como ya lo han hecho los norteamericanos.

Pero Tocqueville no es determinista: no cree que ese estado social generará los mismos resultados políticos.

“La Democracia de Tocqueville está dedicada explícitamente a hacer una exposición del modo en que una condición social particular, una condición de igualdad, se ha hecho sentir en las instituciones políticas de la nación, y en las costumbres, modales y hábitos intelectuales de los ciudadanos. El estado social es la causa de que un régimen tena sus propias características particulares. Esto no equivale a decir que el estado social lo explica todo en una sociedad, pues las costumbres anteriores y los factores geográficos, entre otros, también desempeñan un papel al forjar un régimen. Pero en ningún caso duradero, estos factores secundarios ocultarán o frustrarán la operación del principio motor fundamental. El estado social forma opiniones, modifica pasiones y sentimientos, determina las metas que hay que buscar, el tipo de hombre que se admira, el lenguaje     que se emplea y, en última instancia, el carácter de los hombres a los que reúne.

Ese estado social que es el principio motor de los regímenes democráticos es la condición de igualdad” (Zetterbaum, pág. 716).

§ 2. Democracia, mediocridad y tiranía de la mayoría.

La democracia puede darse de diferentes maneras.

Se trata de ver si habrá lugar para la virtud pública.

Todos van a  buscar satisfacer sus deseos personales.

Dos grandes posibilidades:

Que se satisfagan, si es que hay suficientes recursos (espíritu comercial y “materialista”).

Que se moderen los deseos.

Bienestar general.

Conciencia de semejanza mutua.

Sentimientos de auténtica simpatía.

Pero puede ser debilitada por el cálculo.

La igualdad de condiciones no garantiza la democracia.

Podría dar lugar, también, a despotismos nunca antes vistos.

A cambio de cierto bienestar.

Muchos piensan que debe sacrificarse la libertad en pro de la igualdad.

Posibilidad de un poder tutelar que de comodidad y bienestar a los ciudadanos.

Estado centralizado.

Un “despotismo blando”.

Puede darse también el caso de la tiranía de la mayoría, tiranía que busca igualar todo.

[Muchas de estas críticas sobre la tiranía de la mayoría van a ser compartidas por Stuart Mill. Su diagnóstico de la condición del hombre moderno e igualitario también guarda cierta semejanza con la de Nietzsche, aunque es materia de debate qué tan “pesimista” era Tocqueville sobre esto]

Hay cosas que son desiguales: inteligencia y riqueza.

Disposición de la democracia hacia la mediocridad.

Tiranía de los más pobres (que son la mayoría frente a los ricos y a los de medios moderados).

Las instituciones pueden ayudar (autogobierno local, separación entre la Iglesia y el Estado, libertad de prensa, elecciones indirectas, judicatura independiente, fomento de asociaciones de toda clase).

Empezar por lo local (comuna, comunidad).

Sistema de jurados.

Libertad de asociación.

Protegen los derechos de la minoría contra la tiranía de la mayoría.

Es un  proceso de formación civilizatorio.

No son, como se pensaba, puro faccionalismo y divisionismo.

En condiciones de igualdad el interés particular se convierte en el principal resorte de la acción humana.

Hay que enseñar que es para promover esto que se requiere la ayuda mutua y el dedicar tiempo al bienestar del Estado y de la comunidad.

Moral pública, patriotismo.

Lo que es justo puede ser también útil.

La religión popular puede ayudar y complementar esto.

La libertad es imposible sin moral y ésta es imposible sin religión.

Separar la Iglesia del Estado puede hacer a la primera fuerte para ejercer efectos benéficos en la sociedad civil.

“Con la desaparición de estos privilegios también desaparecieron los códigos morales que así surgieron, y sólo queda aquel simple y uniforme código de justicia que se basa en los deseos y en los intereses comunes a todos los hombres como tales. En otras palabras, al igualarse las condiciones, desaparecerán los códigos morales convencionales para ser reemplazados por ese código natural  de moral correspondiente a la condición natural del hombre: la igualdad. De este modo, la condición democrática es la única condición que no da lugar a un código moral convencional y, en esto, podemos inferir del pensamiento de Tocqueville, recibe su justificación la democracia. Al menos en sus fundamentos, la democracia está de acuerdo con la naturaleza” (Zetterbaum, pág. 736).

Tocqueville aceptó la revolución democrática.

Vio sus flaquezas.

Pero trató de remediarlas con medios democráticos.

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