“Compromiso de clases y Estado”

por Erich Luna

 Lo siguiente es el audio y la guía de la sexta sesión de prácticas del curso de Teoría del Estado del cual soy asistente este semestre. La séptima sesión tuvo por eje la discusión del texto “Compromiso de clases y Estado” de Adam Przeworski. La idea de compartir estos recursos es triple: (1) poder hacer que estos recursos sirvan a un público más amplio; (2) que los propios alumnos del curso tengan estos recursos con mayor disponibilidad; y (3) el que una mayor exposición de estos recursos posibilite una discusión crítica constructiva que lleve a mejorar la propia clase y mis propias lecturas, con el fin de brindar un mejor curso cada semestre. No está demás decir que cada uno de estos textos y autores daría para muchas horas (o meses) de discusión  teórica. Sin embargo, las sesiones asignadas son de dos horas semanales. Al mismo tiempo, el curso está pensado para alumnos de quinto semestre, alumnos que recién están empezando sus estudios de especialidad de ciencia política. De ahí que los temas tiendan a tratarse con un tono más introductorio y general.

 ***

[Introducción]

Marx no pensaba que la relación entre democracia y capitalismo podría ser estable.

Esta tensión se resolvería en un capitalismo autoritario o en el socialismo.

Supuesto: conflicto irreconciliable entre el interés material de los capitalistas (“ganancias”) y el de los trabajadores (“salarios”). Mientras las ganancias sean mejores, los salarios serán peores y viceversa.

Entonces… ¿Qué mecanismos han hecho posible que el capitalismo haya durado más de cien años?

El Estado cumple la función fundamental de ser un “factor de cohesión” que reprime, organiza y domina ideológicamente al liderazgo de la clase obrera.

Pero para Przeworski esta tesis es insuficiente: no basta decir que el Estado reproduce las relaciones capitalistas, no basta decir que esa “es” su función.

Marx no podía pensar que la democracia capitalista podría ser estable porque requería de algo que para él era imposible: un compromiso de clases.

Un pacto tal sería imposible porque los intereses materiales entre los capitalistas y los trabajadores serían irreconciliables.

Lo que se requeriría para que los trabajadores optasen por el socialismo sería: (1) que el socialismo sea más eficiente que el capitalismo en la satisfacción de las necesidades materiales; (2) que el tránsito hacia el socialismo mejore inmediata y continuamente las condiciones materiales de los trabajadores.

Consecuencia: si los trabajadores quieren una continua mejoría de sus condiciones materiales y, si son racionales, entonces deben optar por el socialismo.

Esto podrá cuestionarse si es que:

1. El capitalismo es superior al socialismo en la asignación eficiente de recursos a finalidades socialmente preferidas (usos que escogería la totalidad de los ciudadanos a través de un sistema de votación razonable).

2. El desplazamiento al socialismo deja a los trabajadores en peores condiciones, frente a un desplazamiento al capitalismo.

Si hay que hacer un sacrificio para el socialismo (asumiendo que su desempeño es superior), en lugar de una mejora gradual y continua capitalista, Przeworski afirma que los trabajadores no aceptarían tal transición. Preferirían más bien hacer un compromiso con la clase capitalista.

¿Se puede mejorar el bienestar de los trabajadores a través de un compromiso con la clase capitalista?

El capitalismo busca la ganancia y con esto se mueve la producción, el consumo y empleo. Es esta ganancia la que constituye la inversión futura que generará producción, consumo y empleo.

La ganancia es condición necesaria para el desarrollo, pero no es condición suficiente para mejorar las condiciones materiales de ningún grupo en particular.

El capitalista podría hacer otras cosas con su ganancia: consumirla, invertirla improductivamente, atesorarla, exportarla. No toda ganancia tiene que ser usada necesariamente para aumentar la productividad.

Si se hiciese esto, los trabajadores tendrían diferentes alternativas:

1. Apropiarse de los medios de producción y emprender una transición al socialismo, reorganizando el sistema de producción (ahorro, inversión, etc.).

2. Reivindicar la totalidad del producto o sólo una parte del stock del capital, sin reorganizar el proceso de ahorro e inversión (“economicismo militante”).

3. No reivindicar la totalidad del producto, dejando una parte a los capitalistas, con la condición de que se mejoren las condiciones materiales (compromiso de clases con los capitalistas).

“Puesto que la apropiación capitalista de la ganancia es una condición necesaria pero no suficiente para la mejoría del bienestar material obrero bajo el capitalismo, sólo es posible un compromiso de clase bajo la condición de que los trabajadores tengan una certeza razonable en el sentido de que los futuros salarios aumentarán en función de las ganancias presentes. Cualquier compromiso debe adoptar la siguiente forma: los trabajadores aceptan la perpetuación de la institución de la ganancia a cambio de la expectativa de una mejoría de su bienestar material en el futuro. En términos de un compromiso tal, los capitalistas mantienen su capacidad de retener parte del producto, porque los trabajadores esperan que la ganancia apropiada se ahorre, se invierta, se transforme en potencial productivo, y en parte se distribuya entre los trabajadores como utilidades. Luego, cualquier compromiso de clase debe basarse en la expectativa de un aumento salarial futuro como consecuencia de las ganancias presentes” (pág. 247).

Los trabajadores deben tener la expectativa de que los capitalistas ahorrarán e invertirán una parte de las ganancias para posibilitar la mejoría de las condiciones obreras.

La ganancia es una institución, pero también se aceptan instituciones que hagan efectivas reivindicaciones obreras: sindicatos, partidos y un Estado intervencionista.

El resultado de este compromiso es lo que Marx pensaba como irracional. Los trabajadores aceptan el capitalismo y los capitalistas aceptan la democracia.

Sin embargo, debe tenerse presente que un compromiso es el resultado de determinadas estrategias elegidas en el presente. Funcionará mientras realice de la mejor manera ambos intereses.

“El consentimiento no es un estado mental, ni una obligación previamente aceptada, sino un rasgo de comportamiento imputable a las organizaciones. El consentimiento no es más que una característica de las acciones, de las estrategias. Las clases consienten en una modalidad específica de organización social cuando escogen estrategias que conducen a un compromiso, y escogen esas estrategias cuando, dada la estructura del conflicto, éstas permiten la mejor realización de sus intereses” (pág. 249).

¿Qué hace posible un compromiso de clases?

1. Grado de certidumbre sobre el respeto de ambas partes a las condiciones de dicho compromiso.

Se trata de certidumbre sobre que se dé un retorno de la inversión (capitalistas) y un aumento de los salarios (trabajadores).

2. El estado de la economía: la eficiencia media de la inversión.

Es muy importante también tomar en cuenta el grado de organización en cada clase para una negociación colectiva, si es que existe alguna organización que tenga el monopolio de la representación de intereses de clase. También es fundamental que dicha organización pueda forzar a la masa a adherirse al compromiso.

También es importante el grado de institucionalización de las relaciones entre el capital y el trabajo, además de su imposición por parte del Estado.

De lo que se trata aquí es si es que el Estado será capaz y si tendrá la voluntad suficiente para coaccionar a ambas partes.

“Lo que interesa en general es si es posible esperar que el estado actúe como un ejecutor -con la garantía de coacción- del compromiso, a través de la implementación de una legislación sobre salarios y ganancias, promoción de industrias nacionales y otras análogas” (pág. 251).

Otro elemento clave es el riesgo a las inversiones: incertidumbre, fluctuaciones en el mercado, competencia, cambio tecnológico y demás factores. La cuestión es qué tanto riesgo corren los capitalistas y los trabajadores (dependiendo de qué tan rígidos son los sueldos).

1. Para Przeworski no puede haber compromiso de clases si es que los capitalistas enfrentan un riesgo mayor que la eficiencia de la inversión (el aumento del producto debido a la inversión de una unidad de ganancia).

En este punto los trabajadores, si cuentan con poder político, podrán nacionalizar los medios de producción y abolir el capitalismo. Los capitalistas, si cuentan con poder político, podrán imponer una solución no democrática.

Pero si nadie tiene suficiente poder político, el capitalismo democrático sobrevive. Un punto muerto inestable donde se dan huelgas y represión.

2. Si el riesgo de los capitalistas es menor a la eficiencia de la inversión, y si el riesgo de los trabajadores es mayor que esa eficiencia, es posible un compromiso si es que no hay una alta militancia obrera.

Los obreros corren más riesgos y la relación capital-trabajo no está institucionalizada.

Los trabajadores tiene poca influencia en el Estado.

Hay legislación antilaboral y los sindicatos son muy vulnerables.

3. Si el riesgo de los trabajadores es menor que la eficiencia de la inversión, y si el riesgo de los capitalistas es mayor, es posible el compromiso si es que los capitalistas no consideran viable la desinversión.

Hay organización monopólica en ambas clases, alta institucionalización de las relaciones capital-trabajo y los partidos obreros no están en el poder.

4. Si para ambos el riesgo es menor que la eficiencia de la inversión, puede darse 2 o 3. Se trata de un caso con organizaciones monopólicas, partido socialdemócrata que ha estado en el poder, relaciones capital-trabajo institucionalizadas, bajo riesgo para la inversión.

En general, se puede ver que el compromiso requiere de condiciones políticas y económicas: certidumbre, eficiencia de la inversión alta, ambas clases temen las consecuencias de un conflicto abierto.

El Estado expresa aquí un compromiso, una coalición de clases e intereses.

“El compromiso de clase implica una forma particular (democrática) de relaciones políticas, una relación específica entre cada clase y el estado, un conjunto particular de instituciones y de relaciones entre ellas y una postura específica de estas instituciones por lo que respecta a políticas” (pág. 261).

Esto supone una serie de cosas:

“Si el estado se dispone a implementar estas políticas, debe ser capaz de ello, lo cual implica una organización específica. Para cobrar impuestos, necesita una burocracia que se especialice en ello. Para regular la inversión, debe emplear economistas. Para controlar los salarios o las ganancias, debe contar con una legislación que permita a los tribunales dejar sin efecto los contratos privados. Los ejemplos son triviales, pero es necesario enfatizar el punto: el estado que resulta del compromiso de clases debe contar con un conjunto de instituciones específicas con determinadas relaciones entre sí. El estado, incluso aquel que emplea la coerción con respecto a los intereses particular de los miembros de cada clase, es una cristalización de las relaciones de clase” (pág. 261).

Entonces, el compromiso de clases es posible cuando:

1. Trabajadores y capitalistas están organizados como clase.

2. Las relaciones entre el capital y el trabajo están altamente institucionalizadas.

3. El riesgo para la inversión no es excesivo.

4. La eficiencia de la inversión es relativamente alta.

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