Desigualdad y economía I

Lo siguiente son los audios y la guía de la quinta sesión del curso Ética de la Gestión del cual soy profesor este semestre. La idea de compartir estos recursos es triple: (1) poder hacer que estos recursos sirvan a un público más amplio; (2) que los propios alumnos del curso tengan estos recursos con mayor disponibilidad; y (3) el que una mayor exposición de estos recursos posibilite una discusión crítica constructiva que lleve a mejorar la propia clase y mis propias lecturas, con el fin de brindar un mejor curso cada semestre. No está demás decir que cada uno de estos textos y autores daría para muchas horas (o meses) de discusión  teórica. Sin embargo, las sesiones asignadas son de dos horas semanales. Al mismo tiempo, el curso está pensado para alumnos de quinto semestre, alumnos que recién están empezando sus estudios de especialidad de Gestión y Alta Dirección. De ahí que los temas tiendan a tratarse con un tono más introductorio y general.

En esta sesión y las siguientes se tocan algunos aspectos sobre la economía en el Perú, buscando pensarla en relación al problema de la desigualdad, con el fin de posibilitar una reflexión ética más fundada. Estas aproximaciones son bastante básicas e introductorias, propias de un curso que tiene ese carácter dentro de la especialidad. El propósito es, como ya se dijo, poder contextualizar mejor la reflexión filosófica a la luz de dichos aspectos.

*** 

[Introducción]

§ 1. Sen: sobre ética y economía.

La economía ha avanzado muchísimo como disciplina caracterizando las motivaciones humanas de manera bastante limitada.

La economía no debe desligarse de la ética o de la filosofía (en el mundo clásico, Aristóteles es un ejemplo clave de ello).

Hay una visión de la motivación relacionada con la ética: todo ser humano se pregunta a lo largo de su vida “¿Cómo hay que vivir?” (asociar esto a la “uso ético de la razón práctica” que menciona Habermas).

Hay una visión del “logro social” relacionada con la ética: lo bueno para todos.

Hay un enfoque “técnico” de la economía.

Se ocupa de temas logísticos y no de “fines últimos”.

Se trata de buscar los medios más adecuados para alcanzar fines ya elegidos.

Se trata de la “racionalidad instrumental” o del “uso pragmático de la razón” (recuérdese a Habermas).

Es un enfoque más numérico, mecánico y centrado en el funcionamiento del mercado.

No hay aquí consideraciones éticas.

Se trata más de una “economía sin bondad” o ajena a consideraciones éticas.

No hay un análisis normativo profundo (sobre lo que “debería ser”).

Tendría pretensiones más científicas, neutrales, de objetividad, exactitud, descripción y predicción.

Para Sen, la economía moderna se ha empobrecido por el distanciamiento entre la economía y la ética.

Puede hacerse más productiva.

Por ejemplo: un supuesto clave en la economía moderna es el “comportamiento racional” de los seres humanos.

Los seres humanos reales no son 100% calculadores. Son más complejos (no son solamente el “uso pragmático de la razón práctica” del que habla Habermas).

Además: se equivocan, experimentan, se confunden, etc.

La tesis cuestionable es la que afirma que los actores se comportan racionalmente, básicamente, porque eligen acciones o estrategias consistentes y porque buscan maximizar su propio interés.

Sen: Elegir de manera consistente no es en sí mismo un comportamiento racional.

Una persona podría elegir consistentemente todas las elecciones y estrategias opuestas a lo que quiere obtener.

Para que sea racional tiene que haber cierta correspondencia entre lo que se busca obtener y las acciones que se encaminan a ello.

Sobre lo segundo: ¿Por qué sería irracional buscar otra cosa que la maximización del propio interés (crítica al “hombre económico”)?

Hay un egoísmo y divorcio de la ética que es cuestionable.

Para Sen, el éxito de la economía de libre mercado no es una prueba de que la teoría del “egoísmo universal” es verdadera.

Por ejemplo, para el caso de Japón, muchos añaden variables éticas: “lealtad”, “deber”, “buena voluntad”.

Esto obviamente tampoco significa decir que las personas siempre actúan de manera desinteresada.

De lo que se trata es de constatar que hay una pluralidad de motivaciones en el comportamiento humano, comportamiento que es bastante complejo.

Además de egoísmo puede haber prudencia, comprensión, autodisciplina.

¿Qué pensar para el caso del Perú?

§ 2. Algunas ideas básicas sobre la economía peruana.

La división y la desigualdad han sido características fundamentales de la sociedad peruana: división entre grupos étnicos y regiones, clases sociales, oportunidades en educación, en obtener ganancias y en hacerse escuchar políticamente, etc.

Las últimas cuatro décadas, de acuerdo a Sheahan (desde 1950, el libro se publicó en el año 2001 en español), han reducido significativamente esas brechas, pero aún así las divisiones siguen siendo fuertes y las desigualdades siguen siendo altas.

El crecimiento económico del Perú ha estado ligado al desarrollo de las exportaciones de productos primarios.

El Perú ha tenido en su historia un relativo éxito para desarrollar productos primarios de exportación.

a. Oro y plata (hacia el final de la colonia)

b. Guano (1830-1870 aprox.)

c. Exportaciones diversificadas de plata, algodón, caucho, azúcar y lana.

d. Harina de pescado.

Las exportaciones primarias pueden ser adversas para la industrialización y la diversificación de la economía.

Guano: elevó el ingreso nacional, estimuló el crecimiento y permitió que se obtengan nuevos recursos.

También contribuyó a aumentar la capacidad de influencia del gobierno central, gobierno que era bastante débil.

La riqueza basada en recursos naturales (y no en productividad humana) desincentivo la industrialización y el empleo urbano, ya que se contaba con un acceso fácil a las importaciones.

Se fue reforzando un sentido sobre la riqueza: cuando viene, viene; cuando se va, se va. No se piensa como un asunto de trabajo duro y bien dirigido. Se ve como una apuesta en la que el mundo exterior tiene las principales cartas.

La inversión extranjera ganó una significativa presencia a partir del siglo XX sobre todo para el caso del petróleo y del cobre (también, pero en menor medida, en azúcar, textiles, finanzas, servicios públicos).

Hacia fines de la década del 20, las firmas extranjeras producían más del 60% de las exportaciones del Perú.

Sin embargo, la Gran Depresión afectó sustantivamente esta dinámica y para fines de los años 40 las exportaciones realizadas por firmas extranjeras habían caído al 30%.

Frente a estrategias proteccionistas realizadas por otros países latinoamericanos (Brasil, el Cono Sur, Colombia, México), el Perú mantuvo su orientación económica tradicional.

Había una baja industrialización y urbanización en el país (“modernización”). Los intereses industriales y profesionales pesaban poco en el sistema político.

Pero hubo demanda externa, sobre todo, de algodón y oro. Eso mejoró nuestra balanza comercial.

En general, salvo una breve etapa de intervencionismo (1945-1948), lo cierto es que el Perú siguió siendo una economía abierta.

Hacia fines de la década de 1950 las tasas de los aranceles sobre los bienes de consumo manufacturados eran mucho más bajas que las de países como Argentina, Brasil, Chile, Colombia.

Si bien el Perú evitó los traumas económicos que países como Brasil y Argentina tuvieron en los 50s y 60s,  lo hizo al precio de mantenerse rezagado en industrialización y diversificación. Sheahan sostiene que el Perú luego por eso heredará (en los 70s y 80s) algunos de los principales problemas que estos tuvieron.

Ahora, entre los factores de producción (mano de obra, tierra y capital) hubo cambios significativos entre el siglo XIX y el XX.

La mano de obra era escasa desde la Colonia (lo mencionamos también en la cuarta sesión). En el siglo XX se fue dando un crecimiento poblacional muy importante. Este crecimiento excedió la disponibilidad de la tierra cultivable y con las oportunidades de empleo fuera de la agricultura.

Se generó lo opuesto: un exceso permanente en la oferta de mano de obra no calificada.

1950: el 59% de la fuerza de trabajo estaba en la agricultura o en la pesca. Constituía el 24.4% del PBI.

La manufactura representaba el 19.4% del PBI y utilizaba el 13% de la fuerza laboral.

La minería (el principal sector exportador) representaba el 8% del PBI y utilizaba solamente el 2% de la fuerza laboral.

En concreto, la distribución de la fuerza de trabajo por secor en 1950, 1980, 1990 y 1994 es la siguiente:

1950

1980

1990

1994

Agricultura y pesca

59

40

34

31

Minería

2

2

2

1

Manufactura

13

12

11

13

Construcción

3

4

4

4

Servicios

23

42

49

51

Los orígenes por sectores del producto bruto interno en 1950-1995:

1950

1970

1980

1990

1995

Agricultura y pesca

24.4

16.6

10.7

13.6

13.3

Minería

7.7

9.4

13.2

12.3

10.8

Manufactura

19.4

25.7

24.5

21.7

21.9

Construcción

6.0

5.5

5.7

6.4

9.3

Gobierno

6.0

5.9

6.6

6.4

5.2

Otros

36.5

36.9

39.3

39.5

39.5

Una conclusión muy importante de este proceso, de acuerdo a Sheahan es la siguiente:

“La fuerza de trabajo agrícola cayó sistemáticamente, su proporción de fuerza laboral total bajó de 59% en 1950 al 31% para 1994. La minería y la manufactura no mostraron ningún crecimiento compensatorio: su porción combinada en el empleo también cayó ligeramente. El resultado neto fue un aumento drástico del empleo en servicios, del 23 al 51% del total. Pero ese incremento no parece haber contribuido mucho al producto nacional. Combinando gobierno y servicios privados (…) su participación en el producto nacional apenas se movió, del 42.5 al 44.7%. Mientras que la porción en la fuerza de trabajo del sector servicios más que se duplicó, el crecimiento tan leve en su contribución al ingreso nacional, vuelve evidente que mucho del empleo adicional tenía muy baja productividad” (pág. 81).

Otra conclusión a partir de esto:

“A pesar de todos los obstáculos el Perú logró sacar una considerable distancia de una economía pre-moderna dependiente para su crecimiento de exportaciones agrícolas y mineras, cuyos mayores beneficiarios eran los propietarios de la tierra y las minas. El porcentaje de la mano de obra ocupada en agricultura y pesca tuvo un descenso del 59% en 1950 al 31% en 1994 y el de las exportaciones no tradicionales, un crecimiento del 3% en 1970 al 30% para 1990. La estructura básica de la economía ha cambiado en formas más promisorias para el futuro” (pág. 89).

Pero hay tres debilidades importantes:

1. Falta de oportunidades adecuadas de empleo productivo para la gente que sale de la agricultura y para la que ingresa a la fuerza de trabajo, pero con más educación que en el pasado.

2. Debilidad de los salarios reales y ganancias reales del auto-empleo en el sector servicios. Esto contribuye a la pobreza y a la alta desigualdad.

3. La lentitud del sector industrial en elevar la productividad, lograr el cambio tecnológico y fortalecer su capacidad para competir en los mercados externos.

Estas tres debilidades hacen que el progreso sea muy difícil.

Ideal: oportunidades de empleo, un sector industrial más competitivo y una sociedad más equitativa.


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