La dicotomía “público”/ “privado” e introducción a la problemática filosófica de la desigualdad

Lo siguiente son los audios (en cuatro partes) y la guía de la tercera sesión del curso Ética de la Gestión del cual soy profesor este semestre. La idea de compartir estos recursos es triple: (1) poder hacer que estos recursos sirvan a un público más amplio; (2) que los propios alumnos del curso tengan estos recursos con mayor disponibilidad; y (3) el que una mayor exposición de estos recursos posibilite una discusión crítica constructiva que lleve a mejorar la propia clase y mis propias lecturas, con el fin de brindar un mejor curso cada semestre. No está demás decir que cada uno de estos textos y autores daría para muchas horas (o meses) de discusión  teórica. Sin embargo, las sesiones asignadas son de dos horas semanales. Al mismo tiempo, el curso está pensado para alumnos de quinto semestre, alumnos que recién están empezando sus estudios de especialidad de Gestión y Alta Dirección. De ahí que los temas tiendan a tratarse con un tono más introductorio y general.

 ***

[Introducción]

§ 1. Bobbio: la dicotomía “público”/ “privado”.

[Usos cotidianos de las palabras “público” y “privado”]

La dicotomía proviene sobre todo de la distinción del derecho romano: “derecho público” (lo que se refiere a la condición del Estado romano) y “derecho privado” (lo que atañe a la utilidad del individuo).

Se trata de lo que pertenece a la colectividad versus lo que pertenece a miembros específicos o grupos menores (familia).

En Roma la primacía la tenía el ámbito público, ámbito que no podía ser modificado por acuerdos privados. Se trata aquí de la res publica, de la “cosa pública”, del “bien común”.

Son relaciones que se dan “entre iguales” y “entre desiguales”.

En lo público, el gobernado se subordina al gobernante y al Estado (poder, mando, obediencia). Acá prima la figura del “ciudadano”. También a veces se habla de la “sociedad política”. Se trata de una autoridad que impone leyes. Lo común.

En lo privado se trata de relaciones entre iguales, relaciones económicas de mercado (coordinación). Acá primaría la figura del “burgués” (hoy diríamos “negociante”, “empresario”, “emprendedor”, y hasta “comprador”/ “vendedor”). También se habla de la “sociedad económica”. Se trata sobre todo de acuerdos bilaterales y el contrato. Lo individual.

El Estado no se funda en un contrato (crítica de Hegel al contractualismo y al isunaturalismo moderno). El Estado no se disuelve si las partes lo desean. Además, el Estado puede demandar, en situaciones excepcionales, el sacrificio de los ciudadanos.

Pueden darse procesos:

  1. “Publicitación de lo privado” (subordinar los intereses privados al interés de la colectividad representada por el Estado que va invadiendo e interviniendo en la sociedad). Este suele ser el miedo ideológico del liberalismo político y económico.
  1. “Privatización de lo público” (reivindicación de los intereses privados mediante la formación de los grandes grupos organizados que utilizan los aparatos públicos para alcanzar sus objetivos).

[Ejemplos]

Es una distinción importante, pero no es inmóvil. A lo largo de la historia se ha luchado y discutido por qué cosa debe ser pública y qué cosa debe ser privada. La libertad de los individuos frente a otros individuos y frente al Estado está en juego aquí. De ahí que resulte clave su demarcación en las democracias liberales.

Ahora, ¿la desigualdad es un problema privado o público? ¿por qué?

Las respuestas suponen teorías y concepciones de lo que significan los conceptos. Es importante saber qué es “desigualdad”, quiénes pueden o son desiguales, quién es o debe ser el responsable de esto, y si es que debe remediarse (y bajo qué criterios).

§ 2. Cuenca: argumentos filosóficos sobre la desigualdad.

Punto de partida: brecha entre ricos y pobres, indígenas y no indígenas, hombres y mujeres, zonas urbanas y zonas rurales (informes académicos y agencias de cooperación internacional).

¿Por qué existe la desigualdad?

¿Dónde se genera u origina?

¿En qué grado resulta aceptable?

¿Cómo se enfrenta?

Rawls: los ciudadanos deben contar con condiciones sociales y medios para desarrollarse adecuadamente (“bienes primarios”). Las desigualdades permitidas son las que promueven el bienestar de los menos aventajados (principio de la diferencia).

La idea es que si las personas nacen en condiciones de desigualdad (“natural”), es la sociedad y el Estado el que debe buscar remediar estas desigualdades. Los ciudadanos deben tener la mayor igualdad de condiciones u oportunidades posibles.

Habermas: las personas deben entrar en condiciones de libertad e igualdad a la “esfera pública”.

Walzer: la política igualitaria busca enfrentar la posibilidad de que el rico “explote” o “exprima” al pobre, imponiéndole su condición de pobre y determinando en él un comportamiento sumiso.

Sen: lo importante es desarrollar las “capacidades” de las personas. Se trata de aumentar la libertad de las personas para elegir un estilo de vida a partir de opciones disponibles. No basta con ver con los recursos o ingresos. Es importante ver qué pueden hacer las personas con los ingresos que tienen.

Fraser: las desigualdades tienen que ver sobre todo con problemas de redistribución y de reconocimiento. Ambas son categorías importantes para el análisis y tiene igual prioridad. Se trata de promover políticas culturales de la diferencia con políticas sociales de igualdad.

Honneth: el reconocimiento es más importante. El progreso de las sociedades tiene que ver con la inclusión y el reconocimiento de los demás.

Liberalismo: la desigualdad es un estado inherente a los individuos (algo “natural” o “esencial”) que hasta es bueno para estimular el desarrollo (por ejemplo, a través de la “competencia” y del “mercado”, produciendo y distribuyendo la riqueza de la manera más racional y eficiente posible).

Acá se piensa en un “Estado mínimo” que garantice igualdad de oportunidades para que los individuos puedan desarrollar las habilidades que luego les permitan procurarse su propio bienestar.

Marxismo: la desigualdad es producto de relaciones sociales y económicas injustas, asimétricas y explotadoras.

Acá se promueve un “Estado grande” que intervenga redistributivamente y genere igualdad, pero sobre todo en los resultados.

Pero la desigualdad parece ser multidimensional: económica, cultural y política (demandas: redistribución, reconocimiento, representación… ¿qué se demanda en el Perú?).

El principal problema parece ser conciliar la libertad con la igualdad (¿Se debe intervenir en la situación de desigualdad? ¿Hasta qué punto? ¿Libertad en qué? ¿Igualdad en qué?).

¿Cuánta desigualdad puede tolerar la democracia?

§ 3. Hacia el estudio de la desigualdad en el Perú (Cotler)

Nuestro punto de partida: América Latina es la región con mayor desigualdad del mundo.

65% más desigual que los países desarrollados.

Muchas instituciones denuncian esto.

Pobreza, deterioro ambiental, poco desarrollo de “capital humano”.

Una gran cantidad de personas acceden de manera restringida al mercado, al crecimiento económico, a la movilidad social y a servicios “públicos” (recuerden que “público” debe significar “común”/ “de todos” y no “para pobres”/ “los que no pueden pagar lo privado”).

Hay una gran debilidad institucional.

El Estado sirve muchas veces a grupos privados legales e ilegales que cometen actos de corrupción, rompiendo impunemente la ley.

Desconfianza interpersonal, delincuencia, inseguridad.

Todo esto hace difícil que se pueden cumplir las promesas de “libertad” e “igualdad”, propias de la democracia liberal.

Falta acceso a recursos sociales, institucionales, materiales y simbólicos para que muchos ciudadanos puedan desarrollar autónomamente sus intereses individuales y colectivos.

Esto aumenta el conflicto, la protesta y la posibilidad de acabar con la democracia, instaurando un régimen autoritario que sea populista.

¿Cuánta desigualdad puede tolerar la democracia?

¿La democracia puede resolver estas grandes desigualdades? ¿El mercado?

Liberales: el Estado debe restringirse a proveer seguridad pública y servicios para el que lo necesite (buscando mejorar sus condiciones). El mercado con competencia generará recursos y oportunidades.

Los beneficios se asignan por mérito y esfuerzo individual.

Ha habido cierto éxito: se ha reducido la desigualdad con estas políticas y han surgido nuevas capas “medias”.

Para ellos el problema es reducir la pobreza y no la desigualdad. Este último tema sería el tema de las ideologías populistas que asumen que los ricos explotan a los pobres y buscan que éstos se mantengan en la pobreza.

Problema: la mayoría de estas personas ha mejorado sus niveles de vida,pero son parte de un sector “informal”.

Los “nacional-populares/ populistas” proponen una integración vertical a través de un jefe que encarna al Estado.

Pasan por encima de las instituciones y redistribuyen los recursos estatales.

Apelan al pueblo y atacan a los que llaman “enemigos de la nación”: ricos, oligarcas, extranjeros, etc.

Es un régimen anti-liberal que desconoce, en caso sea necesario, las libertades y garantías básicas de los individuos (derechos, libertades, propiedad, etc.). Suelen ser liderados por militares o ex militares.

Estas medidas suelen generar la fuga de inversiones privadas. Aumenta la corrupción y la ineficiencia de la administración estatal.

Esto termina generando nuevas desigualdades y crisis económicas.

Un tercer grupo afirma que el problema son las históricas relaciones de dominación las que reproducen la desigualdad extrema de los recursos y de las oportunidades sociales.

(Se trata de problemas que vienen desde la época colonial)

Se piensa que es el Estado el que debe buscar revertir esta situación, con el fin de impedir una injusta concentración de los recursos en un pequeño grupo de la población.

La manera de hacer esto no es revolucionaria, sino reformista (dentro de la democracia liberal).

Se debe mantener la estimulación de la inversión privada, al mismo tiempo que se desarrolle un Estado con poder resditributivo.

De esta forma se podrá ampliar la igualdad de oportunidades.

El puro crecimiento económico generaría, para este grupo, más desigualdad y polarización.

El Perú, en este contexto, es uno de los países más desiguales de la región. Hay desigualdad económica, social, étnico-cultural y regional.


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