Maquiavelo I

Lo siguiente es el audio y la guía de la primera sesión de prácticas del curso de Teoría política moderna del cual soy asistente este semestre. La primera sesión tuvo por tema algunas cuestiones introductorias, pero centrales, del pensamiento político de Maquiavelo. La idea de compartir estos recursos es triple: (1) poder hacer que estos recursos sirvan a un público más amplio; (2) que los propios alumnos del curso tengan estos recursos con mayor disponibilidad; y (3) el que una mayor exposición de estos recursos posibilite una discusión crítica constructiva que lleve a mejorar la propia clase y mis propias lecturas, con el fin de brindar un mejor curso cada semestre. No está demás decir que cada uno de estos textos y autores daría para muchas horas (o meses) de discusión  teórica. Sin embargo, las sesiones asignadas son de dos horas semanales. Al mismo tiempo, el curso está pensado para alumnos de sexto semestre, alumnos que recién están empezando sus estudios de especialidad de ciencia política. De ahí que los temas tiendan a tratarse con un tono más introductorio y general.

***

 1. Introducción.

[Nuestro tema es la teoría política moderna: vamos a intentar presentar y discutir la generación de la visión moderna de la política, lo cual va de la mano con nuevas concepciones sobre el ser humano, la ciencia y la relación con los demás. Estos cambios se expresan en el surgimiento del Estado moderno, uno de los hilos centrales de nuestro curso. Nosotros veremos cómo ha ido desarrollándose la reflexión teórica en torno a estos temas]

[Nuestro punto de partida es Maquiavelo]

 [Maquiavelo articuló las bases fundamentales de la política moderna, de la cual somos herederos. Es con él con quien ya podemos empezarnos a sentir como “en casa”, algo que Hegel pensaba de Descartes y el inicio de la filosofía moderna y que menciona en sus Lecciones sobre la historia de la filosofía. Esa es la razón por la cual nuestro curso de “Teoría política moderna” se inicia con él]

[¿Leer a Maquiavelo no es como leer a Nietzsche? Es un autor que subvierte y trastoca muchas de nuestras creencias, mucho de nuestro sentido común “políticamente correcto”]

  

§ 2. Hacia la política moderna (filosofía, ética y la autonomía de lo político).

 Maquiavelo va a concebir a la política como un campo (más) “autónomo” de estudio, como una región propia de la existencia humana, dotada de sus propias características. Se va a distanciar, en parte de la visión filosófica tradicional de la antigüedad:

“Llegaremos a reinos o repúblicas imaginarios si nos orientamos por el modo en que debieran vivir los hombres, en la virtud. Eso fue, exactamente, lo que hicieron los filósofos clásicos. Llegaron así a los mejores regímenes de La República y de la Política. Pero al hablar de reinos imaginarios, Maquiavelo no sólo está pensando en los filósofos; también piensa en el reino de Dios que desde su punto de vista es un invento de visionarios, pues, como lo dijo su discípulo Spinoza, la justicia sólo reina donde reinan los hombres justos. Pero, según los filósofos, la realización del régimen mejor es posible pero muy improbable. Según Platón, su realización depende literalmente de una coincidencia, de una coincidencia muy improbable: la coincidencia de la filosofía y el poder político” (Strauss, 289).

Por eso es que no tenía interés en la filosofía tradicional para con la política.

Sus observaciones buscaban generar máximas que sirvieran al estadista.

Nos da la conclusión de que la política es más compleja en la práctica que en la teoría.

Nos propone (de manera similar a Hobbes) que los pactos que no descansan en la espada (fuerza) no son buenos para fundar el orden político.

“Las medidas políticas y militares son casi el único objeto de su interés, y las separa casi por completo de toda consideración religiosa, moral y social, salvo en la medida en que éstas afectan a los expedientes políticos” (Sabine, 270).

Dentro de su pensamiento existe una (creciente y progresiva) separación entre la política y la moral (ética) que va a ser transversal a toda su argumentación, y que lo diferencia, por ejemplo, de Aristóteles o de Platón (y, en general, del pensamiento político clásico).

En ella no se aprecia, como en casos anteriores, la idea de que el buen político tenga que ser “bueno”, “virtuoso” o “moral”, donde la ética y la política son imposibles de separar.

La tesis de Maquiavelo es que no hay una conexión necesaria, esencial o intrínseca entre la virtud del gobernante y una “buena polis”; y, en general, más bien, que el “campo”, “región” o “dominio” de la política es distinto y no reducible al de la moral.

Esto va a implicar decir que la política posee su ámbito propio.

[Mucho después, Max Weber en sus conferencias de 1919 sobre La ciencia como vocación y La política como vocación distinguirá entre la ciencia y la política, mostrando otro aspecto de la especificidad de lo político mismo: la política es “hacer un pacto con el diablo” y seguir el “sermón de la montaña” (o el principismo kantiano) solamente es posible “dentro de la universidad”]

A diferencia del pensamiento clásico, el hombre no es considerado ya como un animal político, entendiendo por esto la idea de que el ser humano es esencialmente un ser que vive en comunidad y que, si quiere ser fiel a su esencial intrínseca debe buscar el bien (común) de su comunidad.

Maquiavelo va a pensar que lo político del ser humano excede dicha visión ideal de la relación entre el ser humano y su comunidad política, entre los gobernados y el gobernante.

De lo que se trata es de que la política no solamente implica “comunidad”, “armonía”, “organicidad”, sino que alberga la posibilidad de “antagonismo” y “conflicto”. Esto último va a ser central en su reflexión sobre las repúblicas.

Por haber sido funcionario público, usa su experiencia y su formación histórica para exponer su saber político y adecuarlo al análisis de la realidad.

¿Cuál va a ser ahora, entonces, la finalidad de la política?: conservar y aumentar el poder político, sobre todo en el caso de los principados; y conservar la libertad cívica, sobre todo en el caso de las repúblicas.

Criterio: el éxito en la consecución de este propósito.

No importa si las medidas son, en determinados casos, crueles, desleales o injustas.

“Maquiavelo es el único pensador político cuyo nombre ha entrado en el uso común para designar un tipo de política que existe y que seguirá existiendo cualquiera sea su influencia, una política guiada exclusivamente por consideraciones de conveniencia, que emplea todos los medios, justos o injustos, el acero o el veneno, para alcanzar sus fines –siendo su fin el engrandecimiento de la propia patria-, pero también poniendo a la patria al servicio del engrandecimiento del político o el estadista, o del propio partido. Pero si este fenómeno es tan viejo como la sociedad política misma, ¿por qué se le ha dado el nombre de Maquiavelo, que pensó o escribió  hace relativamente poco tiempo, unos 500 años? Maquiavelo fue el primero en defenderlo de manera pública en libros, con su nombre bajo el título. Maquiavelo lo hizo públicamente defendible. Esto significa que su realización, sea detestable o admirable, no puede interpretarse en términos de la política misma, o de la historia de la política –digamos, en los términos del Renacimiento italiano- sino sólo en materia de pensamiento político, de filosofía política, de la historia de la filosofía política” (Strauss, 286-287).

 

§ 3. Virtud y Fortuna.

 Maquiavelo menciona que existen dos elementos que rigen en el ser humano, en su existencia concreta e histórica: la virtud y la fortuna.

[Esa es la razón por la cual, asumo, el blog de Martín Tanaka se llama “Virtú e Fortuna”]

a) “Fortuna”.

 Buena diosa, aliada.

Honores, riquezas, influencias (Séneca).

Gloria, honor, poder (Salustio).

Honor y gloria (Cicerón).

Todos los hombres desean alcanzar los bienes de la fortuna.

¿Cómo persuadir a la “Fortuna” de que permanezca con nosotros? Es una diosa, pero es finalmente una mujer.

[Creo que esto, aunque suene machista, puede ser interesante para pensar la fortuna. De la misma manera que con las mujeres, nadie entiende cómo opera la fortuna, o qué quiere de nosotros.

En la misma línea, Sigmund Freud, el padre del Psicoanálisis, es conocido por haber dicho lo siguiente: “He aquí la gran incógnita que no he podido resolver, a pesar de mis treinta años de investigación sobre el alma femenina: ¿Qué es lo que quiere la mujer?” (Nosotros podríamos preguntar “¿Qué es lo que quiere la fortuna?”)]

“La realización del régimen mejor depende del azar, de la Fortuna, es decir, de algo que está por esencia fuera de todo dominio humano. Sin embargo, según Maquiavelo, Fortuna es una mujer y, como tal, hay que golpearla a menudo para mantenerla tranquila; la Fortuna puede ser vencida por el tipo debido de hombre. Hay una conexión entre esta actitud hacia la Fortuna y la orientación por la cual muchos viven: al rebajar las normas de la excelencia política, garantizamos la realización del único tipo de orden político que es posible en principio” (Strauss, 289).

El cristianismo transformó esta concepción.

La “fortuna” se empezó a pensar como un poder ciego (Boecio).

El Renacimiento quiso regresar a la concepción latina de la fortuna.

¿Y la libertad?

No es absoluta.

La fortuna puede ser dueña de cómo la mitad de nuestras acciones.

La mujer se siente atraída por la virtus.

b) “Virtú”

 Verdadera hombría, valor viril.

La falta de virtus genera ira y odio en la diosa.

La fortuna puede sentir placer por el maltrato del hombre viril.

Sometimiento, maltrato, dominación.

¿Cuál es el objetivo que persigue el hombre de virtus que quiera a la fortuna de su lado?

Mantener el control del sistema vigente de gobierno.

Se buscan los bienes de la fortuna: el honor y la gloria.

Virtú: “conjunto de cualidades capaces de hacer frente a los vaivenes dela Fortuna, de atraer el favor de la diosa y remontarse en consecuencia a las alturas de la fama principesca, logrando honor y gloria para sí mismo y seguridad para su propio gobierno” (Skinner, pág. 54).

Los moralistas romanos pensaban que involucraba lo siguiente:

Prudencia, justicia, fortaleza y templanza (Cicerón y Platón). Honestidad, magnanimidad, liberalidad.

El principio que subyace a la visión “clásica”: el comportamiento es siempre racional.

“La honradez es la mejor política”. Política y moral van juntos. De no hacerlo el gobernante recibirá el castigo divino.

Maquiavelo critica esto.

Sostiene que está de acuerdo con los fines: mantener el control, el poder, el orden, así como obtener honor, gloria y los bienes de la Fortuna.

Sin embargo, cree que es equivocado que los medios morales son siempre los mejores medios para conseguir estos fines.

La mayoría de hombres no son buenos. Para proteger estos intereses, el príncipe no puede comportarse como si todos fueran buenos. Si lo hace, terminará siendo destruido.

En pocas palabras, no siempre es racional ser moral.

¿Y frente a la objeción del “castigo eterno”? Maquiavelo… guarda silencio.

Un príncipe prudente debe guiarse por los dictados de la necesidad.

Se trata de “saber hacer el mal” cuando “es necesario”.

Para mantener el gobierno, a veces es necesario actuar en contra de la verdad, de la caridad, de la humanidad y de la religión.

“La clave de un gobierno pleno de éxito está en reconocer la fuerza de las circunstancias, aceptando lo que la necesidad dicta, y armonizando el propio comportamiento con los tiempos” (Skinner, pág. 58).

-Virtú: Disposición a hacer lo que la necesidad dicte, sea esto bueno o malo.

Maquiavelo celebró como César Borgia expuso el cadáver de Rimirro de Orco (un subordinado que estaba ganando impopularidad y odio entre el pueblo) como sacrifico para la ira del pueblo.

Pero, a pesar de comportarse a veces perversamente, el príncipe no debe aparecer como perverso, ya que busca (recuérdese) el honor y la gloria.

Caso fallido: Agátocles.

No solamente, pues, necesita poseer las cualidades antes mencionadas. Es importante, también, aparentar poseerlas.

La virtud (“virtú” y no “areté” o “virtus”), que no tiene que ser entendida necesariamente como la virtud aristotélica (pues acepta la violencia y la crueldad, o potenciales elementos que llamaríamos quizá “inmorales”), consiste en toda excelencia humana que nos permite comportarnos de la mejor manera con respecto a la fortuna, ya sea a modo de previsión o decisión (para la política, cuyos fines ya hemos mencionado).

“El nuevo ‘deber’ de Maquiavelo exige, pues, el empleo juicioso y enérgico a la vez de la virtud y del vicio, según exijan las circunstancias. La juiciosa alternación de virtud y de vicio es virtud (virtú) en su interpretación del término” (Strauss, 290).

 

§ 4. El fin y los medios.

Es preciso, además, aclarar la siguiente pregunta, lugar común de lo que se suele decir sobre Maquiavelo: ¿el fin justifica los medios?

[¿Es acaso Maquiavelo este “idiota malvado” que pensaba que siempre debemos hacer cualquier cosa, no importa qué con tal de acceder a los fines?]

Dicha frase no se encuentra sostenida textualmente por Maquiavelo, pero suele inferirse de su obra. Podemos, en base a lo anterior, desarrollar algunas líneas de interpretación posibles:

El justifica los medios tiene como marco de posibilidad la virtú del gobernante y la fortuna con la que cuenta.

Maquiavelo no sostiene que el fin es cualquier capricho del gobernante.

Para él, los fines del principado tienen que ver con conservar y aumentar el poder político, mientras que en la república se promueve la conservación de la libertad cívica y la búsqueda del bien común.

Anteponer cualquier otra cosa a los fines inherentes a dichos regímenes sería mera corrupción.

Son dichos fines los que justifican hacer “lo necesario” (y contar con virtú y fortuna es clave para ello).

No ser consciente de lo que es posible y obrar en contra de lo que se puede es falta de conocimiento de lo político (es carecer de virtú).

No se trata pues, de ninguna manera, de un mero capricho.

§ 5. El segundo canciller.

 Florencia Siglo XV – “Ciudades-estado” italianas.

Fue segundo canciller de la república florentina (¡A los 29 años!).

Estudios: Studia humanitatis (ideales pedagógicos de Cicerón – Roma)

“Humanidades”: latín, retórica, historia antigua, filosofía moral.

Valores:

Complacencia en subordinar los intereses privados al bien público. Luchas contra la corrupción y la tiranía. Ambición para alcanzar los objetivos más nobles: el honor y la gloria (de nuestro país y de nosotros mismos).

¿Qué tenía que hacer?

Correspondencia de la administración de los territorios.

Servir a los “Diez dela Guerra”.

Relaciones extranjeras y diplomáticas de la república.

¿A quiénes conoció?

Luis XII de Francia.

César Borgia: Lo critica por confiar en la pura fortuna. Arrogante por la confianza que tenía en sí mismo.

Maximiliano: el sacro romano emperador (Jefe dela Casa Habsburgo, casa que llega hasta Carlos de Habsburgo-Lorena, príncipe de Austria). Era inepto, negligente y crédulo: gobierno endeble, incertidumbre. Precavido y extremadamente dubitativo.

Alejandro VI: Padre de César Borgia: trató mal a Juan II.

Pío III: fue Papa solamente 26 días.

Juan II (conflicto con César Borgia): Gran guerrero. Los tiempos estuvieron en consonancia con sus acciones. Impetuoso y sobreexcitado. Maquivelo celebró cómo no cumplió sus promesas a César Borgia.

Se alió con Fernando de España (suscribióla SantaAlianza) e inició una cruzada contra Francia. Pasaron por Italia, pero Florencia no suscribió la alianza (se mostró dubitativa). Arrasaron con todo, se disolvió la república y los Médici regresaron.

La debilidad básica de todos ellos:

Fatal inflexibilidad ante las cambiantes circunstancias (querían reformar su tiempo según el molde de sus personalidades).

Hubieran tenido (más) éxito si es que hubiesen amoldado sus personalidades a las exigencias de los tiempos.

Entonces, en 1512 (cuando se disuelve la república), Maquiavelo se queda sin chamba (¡A los 43 años!). Pero eso no es lo peor: en 1513 lo acusan injustamente de haber sido parte de una conspiración contra los Médici. Se le torturó y condenó a prisión.

Ese mismo año muere Julio II y el cardenal Giovanni de Médici va a Roma a volverse el flamante nuevo Papa: León X (¡primer Papa florentino!).

La ciudad lo celebró y se hizo una amnistía: Maquiavelo salió libre (y desempleado).

Empieza aquí a reflexionar sistemáticamente sobre su experiencia diplomática, sobre las lecciones del gobierno y sobre el papel del gobierno.

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