Sobre Guillermo O’Donnell (1)

(foto tomada de La Nación)

Guillermo O’Donnell (1936-2011) ya no está con nosotros. Sin embargo, tanto su obra, como su vida, estarán siempre presentes como como ejemplo a seguir para quienes estemos interesados en las ciencias sociales y en América Latina. Hay muchas maneras de rendir homenajes (Mainwaring ha escrito uno excelente aquí). En este caso me gustaría señalar algunas cosas sobre la vida y obra de O’Donnell que me parecen fundamentales y que sirven como punto de partida para la reflexión y discusión. Por los límites inherentes que un post puede tener, voy a toma como eje básico la excelente entrevista que Gerardo Munck le hizo en marzo del año 2002 (es la entrevista que se encuentra en el libro que editó con Snyder, Passion, Craft, and Method in Comparative Politics). Los datos que presentó aquí son tomados, básicamente de ahí. Esto es en parte una especie de resumen de dicha entrevista, pero complementada con algunas reflexiones u apreciaciones enteramente personales que me suscitan las respuestas de O’Donnell. Cuando sea estrictamente necesario citaré. Y es que, como la entrevista está en inglés, prefiero que la mayor parte del texto, si no todo, esté en español para que sea más accesible a los lectores de habla hispana que no sepan inglés.

El interés de O’Donnell por estudiar la política surgió por su propio compromiso con la política Argentina. O’Donnell entró a los 16 años a la Universidad de Buenos Aires, pero para ese entonces ya era un ávido lector de historia y filosofía. La razón: O’Donnell tuvo polio de niño y eso hizo que “tuviera más tiempo” que los otros niños para leer (dos intelectuales peruanos que también tuvieron problemas en las piernas desde la infancia fueron José Carlos Mariátegui y Gustavo Gutiérrez ). Por eso O’Donnell dice que esa situación fue al mismo tiempo una “ventaja” y una “desventaja”, dependiendo de cómo se mire.

Ya en la universidad, O’Donnell perteneció a la FUBA. Durante el gobierno de Perón, O’Donnell fue uno de los líderes estudiantiles que fueron considerados peligrosos y, por ello, perseguidos. Cuando Perón cayó en 1955, O’Donnell ya era un líder estudiantil bastante reconocido y pensó que podría tener una carrera política exitosa. Luego se dio cuenta que su interés por la política no implicaba que fuese un buen político.

O’Donnell estudio derecho en la universidad. Hay dos razones principales de por qué eligió esta carrera. La primera es que no existía la ciencia política (o el estudio de la política desde las ciencias sociales) como carrera profesional (y esto es algo bastante común en América Latina, algo que por suerte se ha ido remediando en las últimas décadas). La otra razón es que ser abogado le iba a permitir a O’Donnell poder ganarse la vida. Es importante este hecho porque muestra que esta interrogante que tienen los estudiantes sobre de qué van a vivir o cómo se van a desempeñar profesionalmente no es ninguna “trivialidad”. Es algo que pasa hasta en los mejores científicos sociales (por lo menos , en el caso de este latinoamericano). Sin embargo. O’Donnell encontraba el derecho bastante aburrido. En su departamento la discusión estaba dividida en dos grupos: unos decían que todo había sido dicho por Tomás de Aquino y los otros, por Hans Kelsen.

O’Donnell luego se casó y tuvo hijos. Por eso se dedicó al derecho por un par de años. Pero su interés en el estudio de la política se mantuvo. Por eso es que se dedicó a enseñar el curso “Historia de las ideas políticas” en la Universidad Católica de Buenos Aires. Pero, a medida que fue ahondando en estos ejes teóricos, descubrió que quería desarrollar una orientación más empírica. La lectura de autores como Harold Laswell y Abraham Kaplan fueron decisivas: Power and Society de 1950 y Who Gets What, When, How de 1936. Lo que O’Donnell quería era estudiar algo que pudiese ayudarlo a romper con su “background legalista”. Por eso es que decidió estudiar ciencia política y postuló a los Estados Unidos, a la Universidad de Yale.

O’Donnell eligió Yale porque había leído varias cosas de los profesores de Yale y había hablado con personas diversas sobre si debía o no postular ahí. Quedó claro que Yale era el lugar perfecto para él. O’Donnell estudió 3 años en Yales (de 1968 a 1971). Pudo conocer ahí a Charles Lindblom, Robert Dahl (con quien llevó un seminario decisivo, cuando estaba escribiendo Poliarquía), Harold Laswell, David Apter, Juan Linz (con quien llevó un curso extraordinario sobre Weber, Parteo y Durkheim), David Mayhew y un joven Alfred Stepan. O ‘Donnel siempre recordaba como un momento muy feliz de su vida el estar en la biblioteca de Yale, pensando que se encontraba en el paraíso: estudiar a tiempo completo con una beca bastante razonable para investigar.

Dos libros que fueron claves para él cuando estuvo estudiando en Yale fueron El orden político en las sociedades en cambio (1968) de Samuel P. Huntington y Los orígenes sociales de la dictadura y la democracia (1966) de Barrington Moore. De Huntington, O’Donnell reconoció como muy valiosa la descripción de las instituciones, política del poder y sociedades pretorianas. Sin embargo, su elogio del leninismo le pareció altamente cuestionable. Moore, por su parte, causó fascinación en él (aunque a Dahl no le haya gustado por ser muy estructuralista y marxista).

Una vez terminados sus estudios, O’Donnell ya contaba con el borrador de su tesis doctoral (eran unos capítulos de su famoso libro Modernización y autoritarismo burocrático de 1973). Para este momento, O’Donnell , de 35 años, contaba con cierto prestigio. La Universidad de Harvard le había ofrecido ir a trabajar ahí. O’Donnell tenía que elegir entre ir a Harvard o regresar a Argentina, Y 1971 fue un año crítico para la política argentina y O’Donnell eligió regresar, pues tenía muchas esperanzas en que pudiese haber una democracia en Argentina. Sin embargo, había un problema: O’Donnell no tenía prácticamente posibilidades laborales en Argentina y tenía una familia que mantener. Y regresar para ejercer derecho hubiese implicado, en parte, que los años en Yale hayan sido un “desperdicio”. Por suerte, O’Donnel obtuvo la Dantforth fellowship. Esto le permitía recibir por 3 años suficiente dinero para vivir en Argentina y trabajar investigando como politólogo.

De buena parte de esas investigaciones resultó la versión final de Modernización y autoritarismo burocrático, texto que decidió publicar como libro en 1973. Esto implicaba abortar la posibilidad de obtener su doctorado en ciencia política en Yale (ya que el texto en cuestión había sido publicado antes como libro). O’Donnell no sintió que esto fuese algo malo, de hecho sintió que, para términos laborales y profesionales, no era necesario que tuviese un PhD. Esto es esencial, pues nos muestra que en esta coyuntura, O’Donnell no era una persona que estudiara esto para meramente desarrollar una carrera académica (¡rechazo trabajar en Harvard por estar en Argentina en momentos bastante críticos! ¡rechazó sacar su doctorado antes de publicarlo como libro!). Su estudio de la política nunca fue predominantemente “profesional”. Siempre fue bastante comprometido y eso es algo que no debe olvidarse pues constituye, para mí, uno de los máximos ejemplos de calidad humana, así como de científico social.

El problema que surgió al final, irónicamente pragmático, es que cuando O’Donnell estaba trabajando en Brasil, quiso presentar un proyecto en 1984 (con Vilmar Faría) al FINEP, su propuesta fue rechazado porque no tenía doctorado. En ese momento, se le propuso hacer lo que allá se conoce como “jeita”: alguien que tuviese doctorado podría firmar por él y así el proyecto podría hacerse el proyecto, recibiendo el financimiento. O’Donnell rechazó esa posibilidad y reconoció que ya era momento de obtener el grado de doctor (más por circunstancias profesionales, que académicas). A los 48 años, entonces, le escribe a Robert Dahl, a David Apter y Alfred Stepan para ver si es que estarían dispuestos a aceptar un manuscrito que tenía sobre el autoritarismo burocrático en Argentina de 1966-1973. Lo aceptaron, O’Donnell pudo ser doctor en ciencia política por la Universidad de Yale y más tarde, en 1988, publicó su tesis doctoral como libro.

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