¿Por qué solamente un ateo puede ser un verdadero cristiano?

por Erich Luna

Slavoj Žižek – Why Only an Atheist Can Be a True Christian

He querido intentar hacer un ejercicio quizá improductivo (veremos con resulta más adelante): sintetizar las principales tesis de Žižek que me parecieron interesantes en la conferencia, al margen de las anécdotas, chistes y ejemplos que siempre resultan interesantes y divertidos. De manera muy muy breve, creo que hay tres ejes principales (o “tesis” que también son directrices ya constantes en sus reflexiones):

1. Lo primero partir de la conocida frase atribuida a Dostoievski:  “Si Dios no existe, entonces todo está permitido”. Žižek , siguiendo a Lacan, invierte la frase y afirma lo contrario: “si Dios no existe, entonces nada está permitido”. Esta idea debe entenderse en la línea de sentirse permitido a obrar en tanto instrumento de Dios o de lo que ocupa su lugar. Aquí resulta útil, y Žižek  lo hace, hablar del Otro. Y es que, este concepto abre la posibilidad de comprender casos que estén estructurados por la misma lógica, pero que no dependan de un Dios en el sentido metafísico o religioso tradicional. El ejemplo que me interesa aquí es el de los marxistas ortodoxos (desde los estalinistas hasta los miembros de Sendero Luminoso, me parece): los marxistas ortodoxos tenían su propio “Dios” (Otro) y todo les estaba permitido: eran instrumentos de la necesidad y del progreso histórico. Las sociedades supuestamente posmodernas y seculares, al no tener este Dios o garante, tendrían una serie de regulaciones o prescripciones “superyoicas” que Žižek ve en mucho del capitalismo tardío, sobre todo en lo que respecta al hedonismo contemporáneo, donde la  nutrición o espiritualidad, por poner algunos ejemplos, terminan con algo de eso (creo que un ejemplo de estas regulaciones se encuentran ejemplificadas muy bien por “Fitter happier” de Radiohead). Lo importante para con el cristianismo es pensar en cómo es una religión que no tiene un Dios entendido como Otro. La posibilidad que algunos autores como Vattimo o Caputo piensan como un Dios “débil” o “post muerte de Dios”, “post fin de la metafísica” es pensada por Žižek vía la imagen originaria del cristianismo: la muerte de Jesús en la cruz. Para Žižek ello simboliza la muerte de Dios como Otro.

2. El segundo punto que afirma, y que viene desde obras tan tempranas como El sublime objeto de la ideología, consiste en sostener básicamente que la ideología no debe pensarse bajo el paradigma de la “falsa conciencia”. Žižek defiende una teoría lacaniana de la ideología, dónde esta tiene que ver más con una fantasía o fantasma que estructura nuestra realidad social, antes que con un sistema de creencias o saberes subjetivos que nos “distorsionan” la verdad de las cosas. La idea es prestar atención a lo que las personas hacen y no a lo que las personas creen “subjetivamente” (que creen internamente, o que “creen que creen”). Lo importante es ver cómo actúan, ya que es ahí donde realmente se ve cómo se estructura la realidad social y la creencia (la idea de la creencia como algo externo que luego se interioriza es algo que Žižek toma de Pascal vía Althusser). El fetichismo, entonces, está en lo que hacemos, no en lo que “sabemos”. La creencia se daría no de manera subjetiva. Se daría en los actos o en la praxis cotidiana. En el caso de la religión, lo que se derivaría de esto es que la creencia cristiana se manifiesta a través de los actos, antes que a través de las “creencias subjetivas”. Ser cristiano es entonces actuar de determinada manera, antes que saber determinadas cosas. Uno cree “objetivamente” a través de sus actos.

3. Finalmente, el último punto que me parece relevante de la conferencia es el hecho de que Žižek, siguiendo a Chesterton, interpreta el momento de la crucifixión en el que Jesús le pregunta a Dios por qué es que éste lo ha abandonado, como el único instante en el que Jesús deviene ateo. Al mismo tiempo, Žižek añade que quien muere en la cruz es Dios mismo (en tanto de Otro). Lo que queda después de esto, y no es poca cosa, es el espíritu santo: la comunidad virtual de creyentes (basada en lazos de amor y con pretensiones de universalidad). Es por eso que Žižek resalta que es Dios quien confía en nosotros (“donde dos o más estén…”): la idea es que la tarea ahora depende de nosotros (aquí hay posibles conexiones y referencias con la manera en que la Teología de la Liberación piensa la acción humana genuinamente cristiana en la historia). La libertad y la responsabilidad recae ahora enteramente en la comunidad de fieles y no en un garante externo y trascendente.

Bueno, entonces ¿por qué solamente un ateo puede ser un verdadero cristiano? Žižek normalmente tiene la habilidad para titular sus conferencias con preguntas que no responde, por lo menos no directamente. Si intentara responder a la pregunta, en base a lo que desarrolló en la conferencia, pensaría que un verdadero cristiano para Žižek tendría que ser alguien que conforme un nosotros basado en lazos de amor, buscando abolir diferencias al mismo tiempo que construye universalidad. Se trata de una comunidad de fieles que cree en tanto vive esa fe en acciones. No se trata de saberes o de teología, mucho menos de catecismo. Se trata de una vida orientada a la acción guiada por el amo cristiano. ¿Y por qué el ateo es el que podría ser verdaderamente cristiano? Porque Žižek piensa que el cristianismo en su núcleo más radical nos muestra la muerte del Dios trascendente y garante (Otro) y nos confía la tarea, la libertad y la responsabilidad. De esta manera, Žižek cree que el cristiano, mientras sea creyente (notar la diferencia) será un cristiano imperfecto.

El cristiano radical tiene que abandonar la creencia en un mundo supraterrenal, en un Dios garante de certezas. Tiene que devenir ateo y asumir plenamente su libertad y responsabilidad para con los demás. Sin embargo, lo que no queda claro es como esa libertad y responsabilidad se condicen como la primera tesis lacaniana (“Si Dios no existe, nada está permitido”). Asumo que la única manera es pensar que lo que no está permitido para el cristiano es el sufrimiento el prójimo y la ausencia de amor en el mundo (el pecado). El resultado es irónico: el cristiano no creyente y el “comunista no creyente” (en el Otro, en tanto “el progreso histórico” o “las leyes del materialismo histórico/ materialismo dialéctico”) guarduan fuertes semejanzas en los ideales de Žižek. Lejos de ser el opio del pueblo, el cristianismo es la fidelidad a la la universalidad humana en tanto comunidad basada en el amor.

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