5 sueños dogmáticos en los que un estudiante de filosofía no debe caer

(Continuando con la reflexión sobre los “sueños dogmáticos”)

1. Sabiduría versus juventud: El estudiante de filosofía muchas veces se considera alguien que de verdad “ama el saber”. Una vez que empieza a llevar cursos en el pregrado, sus expectativas se ven defraudadas porque él quiere “más profundidad”. Quiere detenerse y saborear cada pregunta, cada problema, cada período histórico de la filosofía, cada filósofo, cada texto, cada argumento, cada concepto, cada palabra. Pero las clases avanzan “muy rápido”. Entonces nuestro estudiante contempla la posibilidad de llevar menos cursos, de ser posible tres cursos como máximo, aunque lo ideal sería llevar un curso, de ser posible . De esta forma el podrá tener todo el conocimiento necesario para… bueno no lo sabe, pero cree que así debe ser. Finalmente, en La República se espera que los filósofos-reyes estudien como 50 años y Platón es Platón .

El error consiste en pensar que la carrera académica se trata solamente de “saber”. Hay una variable “heideggeriana” muy importante que es el tiempo. La carrera académica tiene su propio tiempo y lo normal es que los que buscan invertir en alguien lo hagan tomando en cuenta, no solamente lo capaz que es, sino también la edad que tiene (esto lo tomo del Homo academicus de Pierre Bourdieu donde se desarrolla de una manera muy interesante y sugerente). Verdad dolorosa: a nadie le interesa invertir en la carrera de alguien mayor solamente porque supuestamente “sabe”. Asimismo, los programas de posgrado extranjeros (que asumo nuestro estudiante querrá realizar, ya que su amor a la sabiduría lo impulsa a querer salir de aquí) también van a tomar en cuenta la edad de sus postulantes.

Además, si uno quiere casarse o tener una familia (algo posible en un filósofo, aunque para Nietzsche ello será siempre de comedia), la edad es esencial. Es difícil querer tener una familia siendo jefe de práctica con más de 30 años y sin posibilidades de ascenso. A menos que uno tenga serios problemas económicos, en cuyo caso estudiar filosofía no es algo muy recomendable (por todos los sacrificios que ello implica: filosofía desde un punto de vista pragmático), acabar la carrera cuanto antes es el mandato imperativo. Es cierto que la carrera académica es de largo plazo, pero ello no debe hacer olvidar que sus inicios también suelen ser (en la mayoría de casos) “precoces”.

p.d.: No se trata de mediocridad (¡Hay que sacar muy buenas notas!), sino de ser consciente que el pregrado es el punto de partida y no el punto de llegada.

2. Ser jefe de práctica no es un trabajo (de jure): Una vez que nuestro estudiante de filosofía se interesa en la carrera académica y cumple con los créditos requeridos, puede (si hace bien sus conexiones y postulaciones) empezar a “inciarse” en la docencia siendo jefe de práctica. Este es el sistema que posee la PUCP que no tienen otras universidades, necesariamente. Es como una especie de teaching assistant. Si bien puede no ser aplicable a otras universidades y, por ende, a muchos estudiantes de filosofía, lo que sí puedo decir de manera general es que se trata del primer trabajo de “inserción laboral” de índole académica en la universidad. Si alguien que lee este post es de otra universidad, apreciaría mucho que comentara cómo se caracteriza dicho “primer trabajo académico” (sobre todo en lo referente a otras universidades de Perú y de habla hispana).

Debo decir, de manera bastante personal, que ser jefe de práctica es una labor que he disfrutado muchísimo en Estudios Generales, los dos primeros años que todos los estudiantes de la PUCP hacen juntos (más adelante está ya pendiente un post sobre la experiencia de la jefatura de práctica y todo lo que ella implica). La labor del jefe de práctica consiste en dirigir y evaluar las sesiones de “práctica” de los cursos introductorios de filosofía que todos los estudiantes deben llevar en sus primeros años de estudios generales. Uno aprende muchísimo en lo que respecta al dictado, al trato con los alumnos, al diseño de evaluaciones y a la corrección de éstas. Algo no menos importante es que uno empieza a trabajar en equipo con profesores y alumnos. Es una gran experiencia.

¿Dónde están las “letras pequeñas” (o el “lado oscuro”), entonces? En que dictar como jefe de práctica no puede equipararse, sin más, con empezar a hacer una carrera académica. Dictar es importante. Podríamos decir que se trata, prácticamente, de una condición necesaria, aunque no sea algo suficiente. Dictar un par de prácticas puede ayudarle a uno a aprender lo necesario y a tomar contacto con los temas que a uno más le puedan interesar. El problema es que creer que mientras más prácticas dictes, más “adentro” de la carrera académica estarás. No hay nada más falso y alejado. Recordemos el punto 1: necesitas tener las credenciales académicas lo antes posible. No importa si una persona ha dictado 5 jefaturas por 5 años. Si viene alguien del extranjero que nunca dictó muchas prácticas, pero ya es doctor (o magíster) es mucho más probable promuevan su carrera (a menos que las variables políticas jueguen un papel mayor, pero eso es muy difícil de predecir). Sugerencia: si recién empiezas a dictar prácticas, pregunta (a modo de encuesta) los años que la gente con la que chambeas tiene en esto. Si el promedio de años es alto, quizá deberías empezar a asustarte (primero) y luego ver qué posibilidades realistas de inserción laboral podrías tener.

Hay que añadir a esto el hecho de que ser jefe de práctica es un trabajo complementario a los últimos semestres de pregrado (1 año), al tiempo en el que uno hace su licenciatura (que no debería pasar de 2 años, si somos fieles al punto 1) y al tiempo en el que uno está haciendo la maestría acá  (2 años), ya que permite acceder a un “préstamo”/ “descuento” (como el 50%), además de poder servir como experiencia académica para una postulación al extranjero. Como puede apreciarse (y desde mi humilde y modesta opinión), uno no debería estar más de 5 años, en el peor de los casos, dictando prácticas. Quiero reiterar lo de complementario: no es un trabajo “de verdad”. Y es que, la remuneración no es muy alta (se pagan las horas dictadas, pero no las horas dedicadas a la preparación de clase, no las horas dedicadas a la corrección de evaluaciones), como para vivir de manera plenamente independiente (ya que formalmente el máximo de comisiones que uno puede tener creo que es de 5 o 6). Son solamente 4 sueldos al semestre, 8 sueldos al año, sin mayores derechos laborales (de esta forma se hace difícil vivir una vida independiente). Además, si uno quiere ingresar a trabajar en el “mundo real” (no académico-universitario) esa experiencia no es la más importante.

Conclusión provisional: ser jefe de práctica es un trabajo chévere si te gusta dictar. Yo lo disfruté muchísimo. Lo que debes saber es que no garantiza nada, si lo que quieres es hacer una carrera académica.

3. La tesis no es tu magnum opus: Mientras el estudiante es jefe de práctica o algo análogo (revisar el punto 2), la tesis será un momento bastante difícil y traumático. El estudiante quiere hacer la tesis “definitiva” y cree que debe tomarse todo el tiempo que sea necesario. El paradigma es el caso de Kant: se encerró diez años a escribir un clásico. nadie la va a leer. El tema es que la tesis sí debe ser un trabajo riguroso y bien hecho. Sin embargo, no debe tomar una cantidad excesiva de tiempo, sobre todo si es que se trata de una tesis de bachillerato, de licenciatura o de maestría.

Es mucho más ventajoso acabar la tesis cuanto antes ya que ello aumenta las credenciales académicas para postular a un posgrado en el extranjero, además de aumentar las posibilidades de poder enseñar un curso como profesor (pero de ninguna manera garantiza nada, ya que hay muchas variables más que deben ser tomadas en cuenta). La tesis no debe ser vista como la obra más importante de uno. Se trata de todo lo contrario: es la evaluación de que uno es capaz de hacer una buena investigación sobre un tema, demostrando conocimiento y manejo especializado. Más que asemejarse a un gran viaje, se trata más de tomar un examen para obtener la licencia de conducir (aquí diríamos de “pensar o filosofar”).

Demorarse mucho en las primeras tesis puede llegar a ser contraproducente por el tema de la edad (punto 1). Sugerencia: hacer un buen trabajo y rápido. ¿Alguna vez has leído una tesis? Es probable que eso pase con la tuya: que con las justas sea leída por el jurado. Lo importante es la obtención del grado: es el grado el que aumenta las posibilidades de tener más grados e insertarse en el mundo académico. Lo complicado el asunto, como en los puntos anteriores, es que tener grados académicos no garantiza nada per se, aunque aumente significativamente (en la mayoría de casos) las posibilidades de ascenso académico y profesional.

p.d.: no quiero que se piense que defiendo una actitud meramente pragmática o cínica ante la carrera académica. Lo que trato de resaltar es que no se trata únicamente de variables estrictamente académicas en sentido “puro” o de pura “meritocracia” o “talento” o “amor a la sabiduría”. Se trata de ser talentoso, de desarrollar ese talento (o de generarlo), y de ser consciente que hay cosas que van más allá de eso: cosas como hacer la carrera rápido, con los grados respectivos. Lo triste del caso es que incluso cumpliendo con estas variables académicas y “pragmáticas” uno no tiene garantizado nada porque la cosa es más compleja (sin embargo, ello no quita que aumentemos significativamente nuestras posibilidades). Si todo dependiera del talento, Aristóteles hubiese sucedido a Platón en la Academia. Sin embargo, para los que no lo recuerdan (o no quieren recordarlo), Platón (el filósofo que escribió que la cuestión debía ser puramente meritocrática) nombró como su sucesor a Espeusipo, su sobrino.

4. Escribe y habla aunque no tengas “nada” que decir: No estoy diciendo que hay que hablar o escribir sin ningún sentido. No quiero incentivar que los estudiantes hagan cualquier cosa. Lo que quiero incentivar es que hagan cosas. El estudiante de filosofía puede ponerse una “valla” de rigor tan alta que lo lleve a la castración reflexiva (“No tengo nada que interesante que decir o escribir, entonces leo más a ver si algo pasa”). El problema es que leer más no genera, sin más, algo así como “ideas novedosas”. Así como uno se entrena en la lectura, uno debe ejercitarse en la escritura y en las habilidades docentes y expositivas.

Si te comprometes a un simposio o coloquio de estudiantes, a publicar algo en una revista o en un blog (puede revisarse aquí: La blogósfera y la academia¿Por qué un estudiante de filosofía debería tener un blog? y La blogósfera y la filosofía), tendrás deadlines (y todos sabemos que muchas veces las personas producen cosas interesantes bajo presión). Escribir más te hará escribir más, dictar clases te hará dictar mejores clases, dar ponencias y presentaciones te hará un mejor expositor (¡Y exigirá desarrollar tu capacidad reflexiva y, eventualmente, creativa!). Se trata de generar o mejorar esas habilidades que son esenciales para cualquier trabajo, sobre todo para el académico. Si no escribes, a medida que pasa el tiempo (punto 1) ello pesará más: habrá más presión sobre lo que uno escriba y la ausencia de producción académica no se verá bien en un CV que quiera postular al extranjero o a un puesto académico (sobre todo a uno de tipo ordinario).

Solamente de esa manera los textos irán puliéndose hasta hacerse publicables en revistas o en compilaciones o en libros. Y las ponencias en eventos o congresos luego generan más invitaciones a más eventos de ese tipo. Aumenta las posibilidades de generar una especie de “efecto bola de nieve”. Es obvio que igual que los puntos anteriores, ello no garantiza inserción profesional en el mundo académico. Sin embargo, sí garantiza el desarrollo de habilidades esenciales que van más allá de la vida académica: saber leer, saber escribir, saber editar textos, ser riguroso, ser buen expositor, saber enseñar. Y esas cosas son importantes (y valiosas, siempre y cuando sean bien canalizadas)

5. Conocer y trabajar en cosas no directamente filosóficas puede ser esencial para la filosofía: Muchas veces el estudiante de filosofía puede tener una visión muy academicista de la filosofía. Puede llegar a pensar que solamente debe leer filosofía y enseñar filosofía y que “alejarse” de ese camino es el “fracaso”, es no haber sido un verdadero filósofo, un pensador “puro”. No hay ningún filósofo que haya tenido “ideas valiosas” leyendo únicamente libros de filosofía. El ámbito laboral sí está más ligado a la universidad (de Kant en adelante), pero ello no quita que pueda redefinirse o complementarse. Leer y trabajar en otras cosas aumenta nuestra capacidad de vincular cosas (algo que mencionó Alejandro en su ponencia aludiendo a Deleuze y al pensamiento). Se trata de poder aprehender diferentes perspectivas y aproximaciones sobre las cosas, se trata de comprender cómo piensan otras disciplinas (Puede revisarse la relación entre la filosofía y la interdisciplinariedad, así como cinco posts previos sobre el tema que reuní, de manera un tanto “huachafa”😀,  en una especie de manifiesto).

Conclusión: ello puede dar una mayor perspectiva y (eventualmente) mayores ingresos.

Si alguien tiene otros consejos valiosos, los agradeceré muchísimo.

Advertencia final: No he pretendido escribir esto como si estuviese “por encima” o como si hubiese “superado” o “resuelto” estos temas. Se trata más bien de ir pasando en limpio las cosas que voy pensando en torno a estos temas. De ninguna manera siento que estoy “por encima” de esto. Todo lo contrario: se trata de reflexiones que han ido surgiendo con el tiempo y que busco compartir con los que estén en la misma ruta, sea un poco más “atrás” o un poco más “adelante”. No busco ser prepotente, ni “dar cátedra” sobre esto. Solamente comparto reflexiones que puedan generar una discusión posterior o una reflexión que pueda ser “más colectiva”. Tampoco he querido desmerecer la vocación de personas que estudien filosofía y no tengan muchos recursos (simplemente quería prestar atención a la cuestión “material” que muchas veces no se tematiza). Finalmente, tampoco quise desmerecer que muchas personas se dediquen a ser jefes de práctica. He dicho que creo que es un trabajo muy bueno que he disfrutado bastante. Simplemente he señalado los problemas materiales que ello implica, así como la probabilidad de un ascenso posterior. No hay ni un ápice de cinismo, resentimiento o algo análogo en el post.

(Volver a Filosofía, academia y nuevas tecnologías)


6 responses to “5 sueños dogmáticos en los que un estudiante de filosofía no debe caer

  • gaby

    No pidas tantas disculpas. Interesante!

  • El exceso continental « Vacío

    […] y muere dentro de los departamentos de filosofía de las universidades (esto también lo denominé “el quinto sueño dogmático”). Lo filosófico no se encuentra en otros departamentos, en otras disciplinas o en otros espacios […]

  • Leoxander

    Lo que entiendo del texto, es que vivir de la filosofia es un sueño, y si tienes mas de 30 años estas out. Como absurdamente en muchas partes del mundo, se piensa que tener 30 es igual a que te metas un tiro a la cabeza, porque eres viejo, y a penas con 30.

    Hombre, se es conciente, que hay carreras que son mas demandadas que otras. La filosofia posee muy poca demanda. Incluso, acaso un ingeniero o un tecnico, no son filosofos aunque no tengan el titulo. El titulo de filosofo, es para ser un profesional, como muchos otros, para ingresar al mundo laboral.

    Y como muchas carreras existen hibridos: Médicos, que montan su propia empresa de farmacia, cosa mas contradictoria, o ingenenieros mecanicos enseñando administración, o contadores gerente de recursos humanos. Lo que quiero decir, es que el objetivo de la carrera de filosofia, viendolo desde un punto de vista directo, es para ser profesor; independiente de cuanto ganes, ya los otros campos también valido son: para ser investigador y escritor, pero estos dos campos, no son para ingresar de manera inmediata al mundo laboral, Son mas bien el fruto, pues todas las carreas tienen que tener investigadores y escritores de sus disciplinas. O las hibridaciones, como que un filosofo ayudo en realizar los estatutos de una empresa o lucutor de radio, etc.

    Los ingresos, esa es la realidad de muchas carreras, no son lo que se merecen, debido a tanta demanda de profesionales. Eso, debería ir frenandolo, con pocas universidades y un proceso de selección muy riguroso para saber quién merece de verdad estudiar X carrera, como en el Kung Fu (jaja).

    O sea el pensamiento de la vocación, es trabajar en lo que querias trabajar, independiente del sueldo. O sea, ganas tu alma o te ganas el mundo. Se escucha que los profesores son muy mal remunerados, pero bueno, es su vocación, y se necesitan para el funcionamiento social. A medida que te vuelvas bueno en lo que hagas, lo vida lo recompenza.

    Si se busca una carrera que de dinero, creo, que:

    1°Mirar el periodico, y muchos otras bolsas de empleo, para mirar que es lo que tu crees que estan necesitando el mercado.
    2°Que poseas vocación en lo que vas estudiar o simplemante que te llame la atención. Porque si sea visto contades sin vocación definida, y son disque buenos contadores, se ganaron el mundo. Pero aún no se han ganado su alma, y tarde que temprano, van a querer desertar.

    Ya el estudiante de filosofia, sabra que sera profesor, pero lo mas importante, sabra que hace lo que su vocación le pide y aún mas importante sabra que con disciplina y una meta definida, Dios ayuda, aunque a veces tarde.

  • Erich Luna

    Hola Leoxander

    Creo que no has entendido el texto. Nadie ha dicho que vivir de la filosofía es un sueño. Lo que se ha buscado decir es que no es algo fácil, debido sobre todo a cómo está estructurada la universidad, la carrera académica en relación con las tasas crecientes de natalidad de nuevos filósofos. De ahí que haya tenido que prestar atención a variables como el tiempo. No quiero decir que uno “está out” para la filosofía si tiene 30. Lo que quiero decir es que es difícil hacer una carrera académica, si es que uno no empieza joven. Recuerda que el espíritu de estos posts es pensar en la cuestión académico-profesional e institucional.

    Comparto tu idea de hibridaciones. De hecho, creo que la formación interdiscplinaria y la experiencia extra-académica pueden servir muchísimo a configurar un perfil profesional que vaya más allá de la universidad.

    Uno puede estar de acuerdo con que uno siga su vocación. Sin embargo, estos posts tratan de contextualizar mejor la opción para que uno sepa todo lo que ello implica. Más que desanimar a alguien a estudiar filosofía, mi intención es que los futuros estudiantes tengan mayores elementos de juicio para tomar una decisión responsable y madura. De ahí que preste atención a variables estructurales e institucionales para que no se peque de excesivo voluntarismo (o teísmo ex machina) a la hora de abordar este tipo de cuestiones.

    Saludos,
    Erich

  • Daniel

    Leyendo tu post, me he puesto a pensar en aquellas personas que deciden estudiar el pregrado de filosofía tarde (egresar de la carrera cerca de cumplir los 30 años). Podría parecer una locura (o probablemente lo sea), pero ellos están convencidos de que no podrían concebir su vida si no es dedicándola a la filosofía (no me refiero a aquellos que creen que su talento es tan prominente que a pesar de no ser un muchacho egresado de 21 años serán alabados por el público únicamente por su talento, sino aquellos que son conscientes de lo difícil que será sacar adelante su carrera, que tendrán que hacer muchos sacrificios económicos, que quizás su trabajo no será muy reconocido y que a pesar de todo eso deciden hacerlo porque piensan que vale la pena, se sienten bien y son felices con ese estilo de vida). En muchos casos se trata de personas que ya cuentan con una carrera profesional (universitaria o técnica), pero no necesariamente relacionada con las humanidades. En las universidades peruanas (léase PUCP, UNMSM, UNFV, etc), ¿la cantidad de este tipo de estudiantes es representativa o son muy contados?.

    He conocido algunos casos lejanos en los que estas personas han estudiado la carrera y una vez titulados, se dedican a la investigación sin trabajar como docentes (perciben ingresos a través del ejercicio de su primera profesión, pero han estructurado su tiempo de modo tal que la investigación filosófica les es compatible y complementaria). Yo pregunto: ¿a la edad en la que egresan la probabilidad de que realicen una carrera académica es nula?

    Es un tema que me interesa y que pienso está relacionado con tu post, no sé mucha historia de la filosofía (o la de los autores), por lo que no sé si en algún momento hayan existidos filósofos reconocidos por la academia que hayan estudiado tarde (según la referencia que he puesto al inicio de mi comentario).

  • 3 años en el Vacío « Vacío

    […] 5 sueños dogmáticos en los que un estudiante de filosofía no debe caer […]

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