5 sueños dogmáticos en los que un estudiante de filosofía no debe caer

por Erich Luna

(Continuando con la reflexión sobre los “sueños dogmáticos”)

1. Sabiduría versus juventud: El estudiante de filosofía muchas veces se considera alguien que de verdad “ama el saber”. Una vez que empieza a llevar cursos en el pregrado, sus expectativas se ven defraudadas porque él quiere “más profundidad”. Quiere detenerse y saborear cada pregunta, cada problema, cada período histórico de la filosofía, cada filósofo, cada texto, cada argumento, cada concepto, cada palabra. Pero las clases avanzan “muy rápido”. Entonces nuestro estudiante contempla la posibilidad de llevar menos cursos, de ser posible tres cursos como máximo, aunque lo ideal sería llevar un curso, de ser posible . De esta forma el podrá tener todo el conocimiento necesario para… bueno no lo sabe, pero cree que así debe ser. Finalmente, en La República se espera que los filósofos-reyes estudien como 50 años y Platón es Platón .

El error consiste en pensar que la carrera académica se trata solamente de “saber”. Hay una variable “heideggeriana” muy importante que es el tiempo. La carrera académica tiene su propio tiempo y lo normal es que los que buscan invertir en alguien lo hagan tomando en cuenta, no solamente lo capaz que es, sino también la edad que tiene (esto lo tomo del Homo academicus de Pierre Bourdieu donde se desarrolla de una manera muy interesante y sugerente). Verdad dolorosa: a nadie le interesa invertir en la carrera de alguien mayor solamente porque supuestamente “sabe”. Asimismo, los programas de posgrado extranjeros (que asumo nuestro estudiante querrá realizar, ya que su amor a la sabiduría lo impulsa a querer salir de aquí) también van a tomar en cuenta la edad de sus postulantes.

Además, si uno quiere casarse o tener una familia (algo posible en un filósofo, aunque para Nietzsche ello será siempre de comedia), la edad es esencial. Es difícil querer tener una familia siendo jefe de práctica con más de 30 años y sin posibilidades de ascenso. A menos que uno tenga serios problemas económicos, en cuyo caso estudiar filosofía no es algo muy recomendable (por todos los sacrificios que ello implica: filosofía desde un punto de vista pragmático), acabar la carrera cuanto antes es el mandato imperativo. Es cierto que la carrera académica es de largo plazo, pero ello no debe hacer olvidar que sus inicios también suelen ser (en la mayoría de casos) “precoces”.

p.d.: No se trata de mediocridad (¡Hay que sacar muy buenas notas!), sino de ser consciente que el pregrado es el punto de partida y no el punto de llegada.

2. Ser jefe de práctica no es un trabajo (de jure): Una vez que nuestro estudiante de filosofía se interesa en la carrera académica y cumple con los créditos requeridos, puede (si hace bien sus conexiones y postulaciones) empezar a “inciarse” en la docencia siendo jefe de práctica. Este es el sistema que posee la PUCP que no tienen otras universidades, necesariamente. Es como una especie de teaching assistant. Si bien puede no ser aplicable a otras universidades y, por ende, a muchos estudiantes de filosofía, lo que sí puedo decir de manera general es que se trata del primer trabajo de “inserción laboral” de índole académica en la universidad. Si alguien que lee este post es de otra universidad, apreciaría mucho que comentara cómo se caracteriza dicho “primer trabajo académico” (sobre todo en lo referente a otras universidades de Perú y de habla hispana).

Debo decir, de manera bastante personal, que ser jefe de práctica es una labor que he disfrutado muchísimo en Estudios Generales, los dos primeros años que todos los estudiantes de la PUCP hacen juntos (más adelante está ya pendiente un post sobre la experiencia de la jefatura de práctica y todo lo que ella implica). La labor del jefe de práctica consiste en dirigir y evaluar las sesiones de “práctica” de los cursos introductorios de filosofía que todos los estudiantes deben llevar en sus primeros años de estudios generales. Uno aprende muchísimo en lo que respecta al dictado, al trato con los alumnos, al diseño de evaluaciones y a la corrección de éstas. Algo no menos importante es que uno empieza a trabajar en equipo con profesores y alumnos. Es una gran experiencia.

¿Dónde están las “letras pequeñas” (o el “lado oscuro”), entonces? En que dictar como jefe de práctica no puede equipararse, sin más, con empezar a hacer una carrera académica. Dictar es importante. Podríamos decir que se trata, prácticamente, de una condición necesaria, aunque no sea algo suficiente. Dictar un par de prácticas puede ayudarle a uno a aprender lo necesario y a tomar contacto con los temas que a uno más le puedan interesar. El problema es que creer que mientras más prácticas dictes, más “adentro” de la carrera académica estarás. No hay nada más falso y alejado. Recordemos el punto 1: necesitas tener las credenciales académicas lo antes posible. No importa si una persona ha dictado 5 jefaturas por 5 años. Si viene alguien del extranjero que nunca dictó muchas prácticas, pero ya es doctor (o magíster) es mucho más probable promuevan su carrera (a menos que las variables políticas jueguen un papel mayor, pero eso es muy difícil de predecir). Sugerencia: si recién empiezas a dictar prácticas, pregunta (a modo de encuesta) los años que la gente con la que chambeas tiene en esto. Si el promedio de años es alto, quizá deberías empezar a asustarte (primero) y luego ver qué posibilidades realistas de inserción laboral podrías tener.

Hay que añadir a esto el hecho de que ser jefe de práctica es un trabajo complementario a los últimos semestres de pregrado (1 año), al tiempo en el que uno hace su licenciatura (que no debería pasar de 2 años, si somos fieles al punto 1) y al tiempo en el que uno está haciendo la maestría acá  (2 años), ya que permite acceder a un “préstamo”/ “descuento” (como el 50%), además de poder servir como experiencia académica para una postulación al extranjero. Como puede apreciarse (y desde mi humilde y modesta opinión), uno no debería estar más de 5 años, en el peor de los casos, dictando prácticas. Quiero reiterar lo de complementario: no es un trabajo “de verdad”. Y es que, la remuneración no es muy alta (se pagan las horas dictadas, pero no las horas dedicadas a la preparación de clase, no las horas dedicadas a la corrección de evaluaciones), como para vivir de manera plenamente independiente (ya que formalmente el máximo de comisiones que uno puede tener creo que es de 5 o 6). Son solamente 4 sueldos al semestre, 8 sueldos al año, sin mayores derechos laborales (de esta forma se hace difícil vivir una vida independiente). Además, si uno quiere ingresar a trabajar en el “mundo real” (no académico-universitario) esa experiencia no es la más importante.

Conclusión provisional: ser jefe de práctica es un trabajo chévere si te gusta dictar. Yo lo disfruté muchísimo. Lo que debes saber es que no garantiza nada, si lo que quieres es hacer una carrera académica.

3. La tesis no es tu magnum opus: Mientras el estudiante es jefe de práctica o algo análogo (revisar el punto 2), la tesis será un momento bastante difícil y traumático. El estudiante quiere hacer la tesis “definitiva” y cree que debe tomarse todo el tiempo que sea necesario. El paradigma es el caso de Kant: se encerró diez años a escribir un clásico. nadie la va a leer. El tema es que la tesis sí debe ser un trabajo riguroso y bien hecho. Sin embargo, no debe tomar una cantidad excesiva de tiempo, sobre todo si es que se trata de una tesis de bachillerato, de licenciatura o de maestría.

Es mucho más ventajoso acabar la tesis cuanto antes ya que ello aumenta las credenciales académicas para postular a un posgrado en el extranjero, además de aumentar las posibilidades de poder enseñar un curso como profesor (pero de ninguna manera garantiza nada, ya que hay muchas variables más que deben ser tomadas en cuenta). La tesis no debe ser vista como la obra más importante de uno. Se trata de todo lo contrario: es la evaluación de que uno es capaz de hacer una buena investigación sobre un tema, demostrando conocimiento y manejo especializado. Más que asemejarse a un gran viaje, se trata más de tomar un examen para obtener la licencia de conducir (aquí diríamos de “pensar o filosofar”).

Demorarse mucho en las primeras tesis puede llegar a ser contraproducente por el tema de la edad (punto 1). Sugerencia: hacer un buen trabajo y rápido. ¿Alguna vez has leído una tesis? Es probable que eso pase con la tuya: que con las justas sea leída por el jurado. Lo importante es la obtención del grado: es el grado el que aumenta las posibilidades de tener más grados e insertarse en el mundo académico. Lo complicado el asunto, como en los puntos anteriores, es que tener grados académicos no garantiza nada per se, aunque aumente significativamente (en la mayoría de casos) las posibilidades de ascenso académico y profesional.

p.d.: no quiero que se piense que defiendo una actitud meramente pragmática o cínica ante la carrera académica. Lo que trato de resaltar es que no se trata únicamente de variables estrictamente académicas en sentido “puro” o de pura “meritocracia” o “talento” o “amor a la sabiduría”. Se trata de ser talentoso, de desarrollar ese talento (o de generarlo), y de ser consciente que hay cosas que van más allá de eso: cosas como hacer la carrera rápido, con los grados respectivos. Lo triste del caso es que incluso cumpliendo con estas variables académicas y “pragmáticas” uno no tiene garantizado nada porque la cosa es más compleja (sin embargo, ello no quita que aumentemos significativamente nuestras posibilidades). Si todo dependiera del talento, Aristóteles hubiese sucedido a Platón en la Academia. Sin embargo, para los que no lo recuerdan (o no quieren recordarlo), Platón (el filósofo que escribió que la cuestión debía ser puramente meritocrática) nombró como su sucesor a Espeusipo, su sobrino.

4. Escribe y habla aunque no tengas “nada” que decir: No estoy diciendo que hay que hablar o escribir sin ningún sentido. No quiero incentivar que los estudiantes hagan cualquier cosa. Lo que quiero incentivar es que hagan cosas. El estudiante de filosofía puede ponerse una “valla” de rigor tan alta que lo lleve a la castración reflexiva (“No tengo nada que interesante que decir o escribir, entonces leo más a ver si algo pasa”). El problema es que leer más no genera, sin más, algo así como “ideas novedosas”. Así como uno se entrena en la lectura, uno debe ejercitarse en la escritura y en las habilidades docentes y expositivas.

Si te comprometes a un simposio o coloquio de estudiantes, a publicar algo en una revista o en un blog (puede revisarse aquí: La blogósfera y la academia¿Por qué un estudiante de filosofía debería tener un blog? y La blogósfera y la filosofía), tendrás deadlines (y todos sabemos que muchas veces las personas producen cosas interesantes bajo presión). Escribir más te hará escribir más, dictar clases te hará dictar mejores clases, dar ponencias y presentaciones te hará un mejor expositor (¡Y exigirá desarrollar tu capacidad reflexiva y, eventualmente, creativa!). Se trata de generar o mejorar esas habilidades que son esenciales para cualquier trabajo, sobre todo para el académico. Si no escribes, a medida que pasa el tiempo (punto 1) ello pesará más: habrá más presión sobre lo que uno escriba y la ausencia de producción académica no se verá bien en un CV que quiera postular al extranjero o a un puesto académico (sobre todo a uno de tipo ordinario).

Solamente de esa manera los textos irán puliéndose hasta hacerse publicables en revistas o en compilaciones o en libros. Y las ponencias en eventos o congresos luego generan más invitaciones a más eventos de ese tipo. Aumenta las posibilidades de generar una especie de “efecto bola de nieve”. Es obvio que igual que los puntos anteriores, ello no garantiza inserción profesional en el mundo académico. Sin embargo, sí garantiza el desarrollo de habilidades esenciales que van más allá de la vida académica: saber leer, saber escribir, saber editar textos, ser riguroso, ser buen expositor, saber enseñar. Y esas cosas son importantes (y valiosas, siempre y cuando sean bien canalizadas)

5. Conocer y trabajar en cosas no directamente filosóficas puede ser esencial para la filosofía: Muchas veces el estudiante de filosofía puede tener una visión muy academicista de la filosofía. Puede llegar a pensar que solamente debe leer filosofía y enseñar filosofía y que “alejarse” de ese camino es el “fracaso”, es no haber sido un verdadero filósofo, un pensador “puro”. No hay ningún filósofo que haya tenido “ideas valiosas” leyendo únicamente libros de filosofía. El ámbito laboral sí está más ligado a la universidad (de Kant en adelante), pero ello no quita que pueda redefinirse o complementarse. Leer y trabajar en otras cosas aumenta nuestra capacidad de vincular cosas (algo que mencionó Alejandro en su ponencia aludiendo a Deleuze y al pensamiento). Se trata de poder aprehender diferentes perspectivas y aproximaciones sobre las cosas, se trata de comprender cómo piensan otras disciplinas (Puede revisarse la relación entre la filosofía y la interdisciplinariedad, así como cinco posts previos sobre el tema que reuní, de manera un tanto “huachafa” :D,  en una especie de manifiesto).

Conclusión: ello puede dar una mayor perspectiva y (eventualmente) mayores ingresos.

Si alguien tiene otros consejos valiosos, los agradeceré muchísimo.

Advertencia final: No he pretendido escribir esto como si estuviese “por encima” o como si hubiese “superado” o “resuelto” estos temas. Se trata más bien de ir pasando en limpio las cosas que voy pensando en torno a estos temas. De ninguna manera siento que estoy “por encima” de esto. Todo lo contrario: se trata de reflexiones que han ido surgiendo con el tiempo y que busco compartir con los que estén en la misma ruta, sea un poco más “atrás” o un poco más “adelante”. No busco ser prepotente, ni “dar cátedra” sobre esto. Solamente comparto reflexiones que puedan generar una discusión posterior o una reflexión que pueda ser “más colectiva”. Tampoco he querido desmerecer la vocación de personas que estudien filosofía y no tengan muchos recursos (simplemente quería prestar atención a la cuestión “material” que muchas veces no se tematiza). Finalmente, tampoco quise desmerecer que muchas personas se dediquen a ser jefes de práctica. He dicho que creo que es un trabajo muy bueno que he disfrutado bastante. Simplemente he señalado los problemas materiales que ello implica, así como la probabilidad de un ascenso posterior. No hay ni un ápice de cinismo, resentimiento o algo análogo en el post.

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