¿Por qué un estudiante de filosofía debería tener un blog?

por Erich Luna

Hace tiempo quería escribir un post breve que desarrollara algunas razones de por qué creo que un estudiante de filosofía debería tener un blog (podría extenderse a otras disciplinas, sin ninguna duda. Sin embargo, he querido hablar de lo que particularmente he estudiado yo). Ahora que se viene el VII Simposio de Estudiantes de Filosofía, me pareció que el momento era propicio (sobre la relación de los blogs con la academia, ya he escrito algo acá. Eduardo también ha escrito algo aquí).

La tesis que sostengo es que un blog puede ser un excelente complemento a la formación universitaria (lamentablemente, yo empecé a bloggear después de acabar la carrera, así que lo digo más como un hallazgo “retroactivo”). Creo que puede ayudar a mejorar algunas habilidades (“levelear skills”) que el filósofo necesita, además de contribuir a la producción de contenido (potencialmente) relevante. Se trata de mejoras sustantivas, tanto en la forma, como en el contenido. A continuación, una lista de las principales ventajas que he encontrado. Si a alguien se le ocurren otras, está invitado a hacer crecer la lista. La enumeración no expresa prioridad. Nada de esto es determinista. Se trata de mejorías altamente probables. El “tipo ideal” de estudiante de filosofía es, básicamente, una abstracción del estudiante que encontré cuando estudié la carrera. Es más que obvio decir que esto no pretender aplicarse a cualquier estudiante, en general. Sin embargo, al margen de las caracterizaciones e inquietudes, sí creo que bloggear es algo bueno en general para la formación filosófica.

1. Escribir (más, mejor y rápido). Un blog puede ayudar a un estudiante de filosofía a acostumbrarse a escribir. Escribir es algo que el filósofo va a hacer a lo largo de su carrera (nótese que digo “carrera”, enfatizando el perfil profesional del asunto). Más allá de talentos o vocaciones literarias, bloggear puede ayudar a que el estudiante desarrolle hábitos de escritura y pueda escribir con más soltura y facilidad. Trabajos, ensayos, ponencias, reseñas (¡Y no mencionemos la infame tesis!), etc… si normalmente escribes algo cada día, no tendrás problemas con empezar a escribir. Ayuda a romper el trauma que muchos estudiantes tienen con escribir. Para los que tienen intereses principalmente académicos, este punto es clave ya que la universidad gira en torno sobre todo a la escritura.

2. Claridad expositiva. Si normalmente uno tiene un estilo “oscuro” o “hiper-técnico” o hasta “confuso”, escribir en un blog puede ayudar a fomentar la claridad expositiva, si es que uno asume que lo van a leer personas no necesariamente familiarizadas con muchos de los temas. El cuidado por el lector (y potencial comentador/ interlocutor) ayudará a incentivar que el estudiante de filosofía busque maneras ordenadas y claras de decir las cosas que quiere decir, además de acostumbrarse a ilustrar sus puntos con ejemplos pertinentes. Si solamente escribes para los que saben lo que vas a decir en medios especializados, nunca podrás llegar a más personas y creo que ello no es una habilidad nada desdeñable. Este punto es clave para quienes quieren llegar a auditorios más amplios que el círculo de especialistas al cual pertenecen.

3. Work in progress siempre: Bloggear puede ser muy bueno para ayudar al estudiante de filosofía a “desfetichizar” el ideal regulativo académico del “libro completo, perfecto o definitivo”. La habilidad de ser consciente de poder siempre editar y complementar lo que vamos haciendo es muy útil para generar hábitos que rompan con el estancamiento o frustración de los estudiantes que pequen de ser excesivamente perfeccionistas. De ninguna manera se trata de fomentar la mediocridad, sino de impedir la “castración”  en la producción por el hecho de poner la valla demasiado alta. Podemos resumir esto en “espíritu hegeliano”: el miedo al error es ya haberse equivocado. Esto es esencial para los que no quieren demorarse toda su vida en hacer su tesis de licenciatura (y ni hablar de maestría o doctorado) o en nunca sentirse listos para decir “algo”.

4. Promover la “transpiración”: bloggear puede acostumbrarnos a tener que estar constantemente escribiendo y discutiendo y ello motiva al mismo tiempo los temas y las maneras sobre los que reflexionamos filosóficamente. La idea es acá “desfetichizar” la tesis siguiente: “pienso (me ‘inspiro’), luego escribo”. Se trata de abolir esa práctica que asume que el filósofo debe pensar mucho antes de escribir, tiene que tener “todo claro”, antes de “ponerlo en papel”. Si queremos ser fieles a mucho del giro lingüístico, no nos comportemos como si creyésemos en que las palabras son mero vehículos de ideas. Escribir, hablar y pensar no están desligados. Bloggear es una manera complementaria a las clases y lecturas académicas de aprender a pensar y reflexionar filosóficamente. Kant no se encerró 10 años a “pensar”, sino a escribir. Este punto es importante pues, si uno no cree en que las grandes ideas filosóficas vienen meramente gracias a la “ayuda de las musas”. ¿Quieres hacer algo interesante? No pienses en que quieres hacerlo, empieza a hacerlo (contra la procastinación académica, vicio fuerte en los estudiantes de filosofía).

5. Anti-solipsismo: Si bien mucho de la reflexión contemporánea destaca el papel de la intersubjetividad o del otro, muchas veces resulta irónico que el estudiante aprenda esto, pero no pueda interactuar de manera satisfactoria con otros interlocutores (sobre todo debido al punto 2). Bloggear genera habilidades para dialogar con peronsas conocidas y desconocidas, a partir de los comentarios que es posible dejar (publicar en revistas no nos da esa posibilidad y este feedback es bueno, sobre todo cuando somos estudiantes). Asimismo, bloggear nos entrena en la posibilidad de entrar en polémicas, nos enseña a ser tolerantes y a aprender a discrepar. No es nada desdeñable aprender a interactuar, a través de este medio, con amigos, desconocidos, enemigos, trolls y, sobre todo, con personas ajenas al campo filosófico.

6. Compartir:  Es muy difícil para los estudiantes el que puedan dar a conocer las cosas que hacen, debido a que todavía se encuentran ellos mismos en un proceso de formación “básica” (Por eso es que el Simposio de Estudiantes de Filosofía me parece un espacio muy valioso en nuestro medio local). Bloggear puede permitir que los estudiantes publiquen sus trabajos o monografías de los cursos que llevan (y que puedan discutirlos entre sí o con otras personas), artículos o reflexiones que vayan desarrollando, ponencias que hayan presentado en eventos como el Simposio mismo. Incluso es posible compartir opiniones o impresiones sobre las lecturas que van haciendo, resúmenes, reseñas, opiniones sobre libros (y posts de otras personas). Si a uno le interesa que lo que produce para sus cursos llegue a más personas que al profesor del curso, este punto es esencial.

7. Conectarse: en la medida en que los estudiantes desarrollan intereses por temas y cuestiones y empiezan a producir en torno a ellas, es cuestión de tiempo para que reciban feedback de personas que no conocen. Esto es importante porque nos genera la posibilidad de poder conocer a gente con temas afines a los nuestros, al margen de si están en nuestra universidad o en nuestro país. Si los estudiantes de filosofía suelen ser pocos, y cada uno suele buscar temas diferentes, bloggear deviene una buena manera de conocer a gente que pueden interesarse en lo mismo y contribuir a la reflexión de uno. Si uno se siente “solo” en la facultad, en internet, podría probar mejor suerte.

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Bueno, creo que estas son (por el momento) algunas de las principales razones que se me ocurren. Creo que estas 7 razones pueden sintetizarse en una: contribuir a la producción filosófica de uno, tanto en las habilidades formales, como en las ideas o contenido que uno vaya desarrollando (la distinción de ambos planos es analítica, obviamente). De la misma manera que la filosofía nunca más fue la misma después de la imprenta, no podemos pretender hoy que siga siendo igual en la era del internet y de las TICs. Ello simplemente significaría no estar a la altura de la época.

No se trata de ser un apologeta o ingenuo “optimista”. Se trata de no intentar ser indiferente o hacer como si ello no existiese o no hubiese pasado. La reflexión filosófica que consideramos valiosa (e incluso “clásica”) es la que nunca fue indiferente a su época. Un blog es una manera posible de abandonar esa posición indiferente (o reaccionaria).

En todo caso, si algún estudiante de filosofía llega a animarse a hacer un blog, apreciaría que me mandarán el link 🙂

(Volver a Filosofía, academia y nuevas tecnologías)

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