¿Hay contradicción entre Las reglas del método sociológico y Las formas elementales de la vida religiosa de Émile Durkheim?

por Erich Luna

¿Advertencia?

Este breve texto fue escrito, a partir de algunas lecturas y discusiones del curso Teoría sociolgíca 2 con Guillermo Rochabrún. Curso extraordinario, caracterizado por exigir del alumno rigor, actitud crítica y pensamiento. Rochabrún realmente es un maestro. Este texto le gustó bastante y recién hoy me di con la sorpresa que lo tenía, pues lo había dado por perdido. Pensé que podría compartirlo en el blog, así que le he hecho algunas modificaciones mínimas, en lo que respecta a formato y redacción. Aún así, no me gusta mucho cómo está escrito. Supongo que en 4 años uno puede cambiar sustantivamente su manera de escribir. En mi caso, creo que ello se debe sobre todo al blog. Sin más preámbulo…

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¿Hay contradicción entre Las reglas del método sociológico y Las formas elementales de la vida religiosa de Émile Durkheim?

 

“También nosotros pensamos ‘que un árbol se conoce por sus frutos’, y que su fecundidad es la mejor prueba del valor de sus raíces”

-Durkheim

En este corto trabajo trataré de examinar si es que, a la luz de la lectura de Las formas elementales de la vida religiosa, se plantea una contradicción entre esta obra y Las reglas del método sociológico, además de ver, en caso que la haya, cómo es que podría abordarse o, en todo caso, intentar esbozar una posible explicación o respuesta. Mi opinión, en base a una primera lectura introductoria y a lo visto en clase [Teoría sociológica 2, semestre 2007-2 con el profesor Guillermo Rochabrún], no tratará de zanjar definitivamente la cuestión. Ellos excede por completo mis posibilidades actuales. Sin embargo, trataré de ver si es que las pautas generales vistas en clase, acerca de por dónde podría ir la contradicción, podrían matizarse o comprenderse, si es que distinguimos planos, temas, objetivos y fines distintos en ambas obras.

Los planos que distinguiré, y que constituirán las secciones del trabajo, han sido denominados como el plano “genealógico”, el plano “epistemológico” y el plano “metodológico”. En la sección dedicada al plano genealógico (§ 1) me basaré en las tesis principales de Las formas acerca de cuál es el origen de la religión. Esto desembocará en el carácter social del pensamiento lógico y nos llevará a tener las herramientas conceptuales para pasar al siguiente plano. En el plano epistemológico (§ 2), plantearé, de manera breve y esquemática, la polémica acerca del conocimiento representada en las figuras de Hume y Kant. Una vez establecidos los lineamientos fundamentales de la problemática, mostraré la solución que plantea Durkheim, la cual él considera que goza de las ventajas de las dos posiciones anteriores sin padecer de las deficiencias. Finalmente, esto nos llevará a encajar ésta solución epistemológica en su aplicación metodológica (§ 3). En esta sección veremos si es que Las reglas pueden ser consecuentes con lo planteado anteriormente o si es son contradictorias con los planteamientos de Durkheim en los planos anteriores.

§ 1. Plano genealógico.

Intencionadamente he empezado por la obra posterior, ya que presupone el método que Durkheim propone en las reglas. La idea es ver si es que Durkheim, siguiendo su propio método, llega a resultados que evidencien que el método empleado deba descartarse.

Su objeto de estudio es la religión en general, el fenómeno religioso como hecho social. Partirá de una definición provisional y general que permita cierta estabilidad y delimitación del hecho social a investigar. Como lo esencial de la religión debe ser común a todas las que existen en el momento en que Durkheim realiza la investigación, lo que se necesita es un rasgo elemental, que será el propio de la religión más elemental. Esto es ventajoso, ya que, en paralelo con Las reglas para la dirección del espíritu de Descartes, lo que se debe hacer es descomponer el problema en partes simple. Luego se aborda lo complejo, constituido a partir de lo simple, pues se ha analizado y entendido este simple.

La religión más elemental es, para Durkheim, la religión totémica de Australia. Ser más elemental implica que es la religión con menos nociones o categorías complejas. Un ejemplo de noción compleja es el concepto de Dios, ya que, por ejemplo, implica una personalidad perfecta, divina, sagrada y diferente del mundo. La idea de alma, como la conciben los cristianos, es también un fenómeno derivado, según Durkheim.

Lo que va a definir el campo de la religión es el rasgo de lo sagrado. Esta idea es, para Durkheim, una categoría simple que se distingue de las oposiciones tradicionales que pueden subsumirse bajo un género. Por ejemplo, vimos en clase que lo caliente y lo frío puede subsumirse bajo el género de temperatura, mientras que las categorías de lo sagrado y lo profano son radicalmente diferentes e inconmensurables entre sí. Es, según Durkheim, sobre estas categorías donde se apoyan todas las demás religiones existentes. En el totemismo están pues, las formas más elementales de lo sagrado.

El postulado sociológico en el que Durkheim se basa es del que una institución humana no puede durar, si es que no está fundada sobre la naturaleza de las cosas (FE, 29). Este sería el caso de la religión. Por lo pronto, puede decirse que dicha tesis es ya discutible, ya que eses lógicamente concebible que existan errores que puedan llegar a tener una larga duración ¿Por qué no podría ser la religión ese error?

Durkheim va a buscar discernir las causas presentes en las formas elementales de la religión. Esto es importante, ya que lo una de las cosas que busca la sociología, según Durkheim, es la relación causal que tienen los hechos sociales. Lo paradójico va  a ser el hecho de Durkheim busca las causas de los fenómenos religiosos y que estos fenómenos lo van a llevar a reformular el origen de las categorías lógicas, como la causalidad que el propio Durkheim trata de establecer.

Y es que en esta genealogía que se va a remontar al totemismo australiano, Durkheim va a encontrarse con que es la religión la que es origen de todas las demás ciencias de los hombres. Es más, para Durkheim, el origen de la religión es la sociedad y, en el fondo, lo sagrado es realmente la sociedad. Las representaciones sagradas son colectivas, en ellas se expresa la realidad colectiva. Son formas de vida, en el más complejo sentido de la palabra. Lo más importante de esta genealogía es que las categorías del pensamiento tienen también un origen religioso

§ 2. Plano epistemológico.

¿Hay necesidad o contingencia en la ciencia? Hume consideraba, siendo el empirista escéptico que es, que lo que hay son individuos que pasivamente reciben impresiones sensibles por medio de los sentidos. A partir de ahí elaboran ideas y las asocian. Pero las nociones absolutas y necesarias que la ciencia necesita, como la causalidad, son tan solo el producto de un hábito que tenemos.

Para Hume, la causalidad es fruto de la costumbre, esto significa que vemos una sucesión de impresiones sensibles, pero no la causalidad. Por ejemplo, cada día vemos que sale el sol, pero no es necesario que salga mañana. De la misma forma, no es necesario que de lo que consideramos que es una causa se siga un efecto. Esto deja a la ciencia como algo meramente probable en lo que confiamos por costumbre, pero que podría cambiar de un momento a otro radicalmente.

Es a partir de este problema que Kant considerará que el sujeto no es meramente pasivo en el proceso del conocimiento, sino que constituye la objetividad de la naturaleza (el llamado “Giro copernicano”). Para esto postula que la razón humana posee en su sensibilidad unas formas puras de la sensibilidad (espacio y tiempo) que, por ponerlo de alguna manera, “espacio-temporalizan” la experiencia. Además, tenemos un entendimiento con doce categorías, dentro de las cuales se encuentra la causalidad, que “categorizan” esta experiencia sensible. Esto significa que los seres humanos se representan de manera fenoménica el mundo de una misma manera porque tienen una estructura intrínseca e inherente que “racionaliza” el mundo siempre de la misma manera. De esta manera es que podemos hablar objetivamente de causalidad en la naturaleza, ya que somos nosotros quienes siempre la ponemos para hacer posible la experiencia.

La objeción de Durkheim al apriorismo kantiano se debe a que Durkheim considera que realmente no resuelve el problema. Es más, podríamos decir que hasta cierto punto no explica realmente nada. Y es que para Durkheim, decir que las categorías lógicas, como la causalidad, son necesarias porque son condición de posibilidad de la experiencia es realmente decir que son necesarias porque son necesarias.

Frente a esta problemática, Durkheim plantea una propuesta de solución basándose en la genealogía de las categorías que él ha hallado al investigar el totemismo australiano. Para él, las categorías lógicas

“son representaciones esencialmente colectivas, traducen ante todo estados de la colectividad: dependen de la manera en que ésta esté construida y organizada, de su morfología, de sus instituciones religiosas, morales, económicas etc.” (FE, 50).

Lo que tenemos son individuos organizados socialmente que, al estar organizados de determinada manera, constituyen determinados conceptos y categorías lógicas que son asimiladas por los individuos. Ésta es la coerción esencial que el hecho social independiente ejerce sobre el individuo.

Son las formas de comportamiento y los vínculos entre los hombres organizados socialmente los que constituyen las categorías lógicas que los individuos tienen para representar el mundo. Lo que hacen es superponer estas categorías socialmente constituidas sobre la realidad. Con esto, Durkheim busca superar el escepticismo empirista contra la objetividad, pero sin caer en un apriorismo kantiano que no pueda dar cuenta de sí científicamente. Durkheim no apela a un ámbito trascendental, sino a la sociedad misma, donde el individuo se constituye a partir de sus vínculos sociales y aprende a pensar el mundo desde los conceptos que la sociedad ha instituido.

Esto implica cambiar la variable trascendental por la variable social (e histórica) para sustentar la objetividad del conocimiento que los sujetos pueden tener. Hay que aclarara que el hecho de afirmar que la constitución de las categorías lógicas sea social no significa que sea una mera convención arbitraria, en el sentido de ser totalmente gratuita. Es más bien una producto necesario de la organización social para los fines el ideales que esta se autoimpone para constituirse y constituir a los individuos, además de acercarse cada vez más a la realidad, de manera asintótica, ya que el acuerdo intersubjetivo corrobora esto.

De esta manera parece sugerirse una suerte de “círculo emergente”. Tenemos individuos que organizados de una manera determinada hacen emerger a la sociedad como algo independiente y externo. Así como una superposición de colores daría un nuevo color, la disposición de los individuos y sus vínculos darían lugar, tomados en su totalidad, a algo que podríamos entender como una “individualidad colectiva”.

Pero esta individualidad, en base a la organización social, tiene fines, ideales e instituciones que establecen las categorías lógicas que la sociedad necesita. al mismo tiempo, estas categorías lógicas emergen en los individuos y son inherentes a ellos en su representación de la realidad, en la medida en que pertenecen a esa sociedad y han sido coaccionados, a través de los vínculos sociales que deben tener, para tener las categorías lógicas que tienen.

Hasta aquí lo que tendríamos es que pensamos lógicamente no porque eso sea algo intrínseco a una razón a-histórica que todos poseemos. Es más bien un producto histórico, fruto de la sociedad en la que vivimos. Esto implica que el origen de las ciencias también corresponde a este criterio. Solamente que Durkheim considera que la religión engendra a la ciencia que le pone límites en el aspecto cognitivo, aunque no puede abarcar los otros aspectos, como el volitivo o el valorativo. De ahí que para Durkheim la religión no sea un fenómeno que pueda extinguirse, ya que realmente responde a una experiencia real.

§ 3. Plano metodológico.

El proceso histórico de configuración social del pensamiento lógico y de articulación de la diversidad de ciencias parece llevamos a una serie de cuestiones que merecen llamar nuestra atención. Lo primero es el surgimiento de la sociología como ciencia en un momento dado.

Y es que, si la sociología ha surgido como disciplina, esto se debería a que la propia sociedad, en cuanto organización, necesita de ella. Esto parecería hacer de la historia un proceso que ha llegado finalmente a necesitar que surja una ciencia que pueda estudiar lo que condiciona y posibilita toda ciencia. No solo eso, sino que lo que busca, como relaciones causales entre los hechos sociales, son categorías lógicas que se han constituido en la sociedad. Esto parecería indicar que la sociedad ha constituido una ciencia que la estudie y además, le ha instituido lo que tiene que buscarle.

La contradicción que parecería aparecer frente a Las reglas se evidencia cuando éstas sostienen que el método sociológico debe imitar el método de las ciencias naturales, es decir, que debe de apoyarse en ellas. La pregunta es ¿Por qué debería imitarse a las ciencias naturales, si es que los conceptos de las ciencias naturales son originariamente sociales y no son tomados objetivamente de la naturaleza?

La respuesta que parecería posible, a mi juicio, se encuentra en Las formas. Lo que se sostiene es que no se debe entender a la naturaleza como algo opuesto a lo social. Si consideramos al hombre como siendo parte de la naturaleza ¿Cómo la sociedad no va a serlo?

“Si bien la sociedad es una realidad específica, es, pese a ello, un imperio dentro de un imperio; forma parte de la naturaleza, de la que es la más alta manifestación. El reino social es un reino natural, que no difiere de los otros más que por su mayor complejidad. De modo que es imposible que la naturaleza, en lo que tiene de más esencial, sea radicalmente diferente de sí misma, aquí y allá. Las relaciones fundamentales que existen entre las cosas –precisamente aquellas que las categorías tienen por función expresar- no podrían, pues, ser esencialmente diferentes según los reinos de la realidad” (FE, 54, las cursivas son mías).

Podríamos usar las mismas categorías, hasta cierto punto, porque lo social es parte de la naturaleza. En base a este enunciado las categorías que se superponen a la naturaleza son las categorías comunes (las más elementales) que tiene la sociedad, lo más complejo de la naturaleza, con lo más simple de ésta. De ahí que, hasta cierto punto, no esté del todo mal imitar a las ciencia naturales, teniendo en cuenta solamente que lo que tienen en común es lo más elemental y que la sociedad es algo más complejo.

Pero el problema final, a mi juicio, es del de la tarea de depurar las prenociones para lograr objetividad. Y es que, si los conceptos y categorías lógicas son fruto de la sociedad, entonces la objetividad también lo es. Con lo cual, la tarea de un sociólogo por desprenderse de sus prenociones parece complicarse. Y es que la tarea por depurar las prenociones acerca del hecho social, con el fin de no ser víctima del “sentido común” no podría tener un final. Y no por una mera humildad acerca de las posibilidades de completar la objetividad de la ciencia, sino porque uno no podría pensar lógicamente si es que se aísla y sale por completo de la sociedad a la hora de hacer sociología. Solamente puede querer buscar causas porque la sociedad ha constituido esas categorías y ha creado una ciencia cuyo objeto es ella misma.

En todo caso lo que podría decirse para dar una posible salida, es que Las reglas del método sociológico, por estar en el plano metodológico no se problematizan el origen, ni el estatuto del conocimiento, sino que más bien se interesan en cómo se obtiene éste. Y la objetividad de la sociedad en la que viviría Durkheim estaría regida por las categorías lógicas que la sociedad habría constituido a lo largo de la historia, además de generar a la ciencia que la va a tener por objeto de estudio. Solamente así parece tener sentido el imperativo de depurar las prenociones, pues implica deshacerse de los rasgos individuales de los conceptos lógicos y quedarse con lo más universal y establece que la sociedad ha instituido como lo lógico.

Como se ve he tratado de comprender y explicar los problemas como perteneciendo a diferentes planos, con el fin de mostrar que estas contradicciones no tienen los mismo objetivos y fines, ni se mueven en los mismos planos. Por eso, quizá podrían eventualmente no ser contradicciones.

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