“¿Sustancia o sujeto?” “¡Sí, por favor!” (3)

§ 4. Universalidad concreta.

Habiendo ya visto brevemente algunas intuiciones de Žižek sobre la negación de la negación hegeliana (§ 1), sobre la relación entre el sujeto y la sustancia (§ 2) (en función a dicha negación anterior) y sobre las tensiones no resueltas entre la Naturaleza y el Espíritu (§ 3), parece que podemos abordar algunas ideas de Žižek sobre la “universalidad concreta”. Žižek sintetiza muy bien algunas consideraciones sobre cómo entender dicho concepto hegeliano, en el campo de lo social y lo político:

Hegel fue el primero en elaborar el concepto propiamente moderno de individuación a través de una identificación secundaria. Al principio, el Sujeto está inmerso en una forma de vida particular, en la cual ha nacido (la familia, la comunidad local) (101).

Lo que tenemos aquí es la condición inmediata en la que un sujeto ya siempre se encuentra inmerso: perteneciendo a la sustancia social, de la eticidad (Sittlichkeit). El momento más inmediato de la eticidad es institución de la familia (que está más cerca de la Naturaleza, aunque obviamente ya es Espíritu). Žižek cree que un límite de Hegel es su aproximación al matrimonio en lo que respecta a la sexualidad (básicamente, desde el Psicoanálisis busca mostrar que la sexualidad humana es mucho más que biología: está atravesada por el orden simbólico y la fantasía). En todo caso, esta visión más inmediata de los vínculos, más sustancial y más orgánica suele atribuirse a las sociedades tradicionales también (en la visión “nostálgica”, “romántica” e idealizada del mundo antiguo y medieval y que muchos pensadores expresan al oponer radicalmente la Gesellschaft, la sociedad, con la Gemeinschaft, la comunidad).

El único modo que tiene de arrancarse a esa comunidad “orgánica” primordial consiste en cortar sus lazos con ella y afirmarse como un “individuo autónomo”, cambiando su adhesión fundamental, reconociendo la sustancia de su ser en otra comunidad, una comunidad secundaria, que es universal y al mismo tiempo “artificial”, no ya “espontánea” sino “mediada”, sostenida por la actividad de Sujetos libres e independientes (nación versus comunidad local; la profesión, en el sentido moderno de empleo en una gran empresa anónima, versus la relación personal entre un aprendiz y el maestro artesano; la comunidad académica versus la sabiduría tradicional transmitida de generación en generación, y así sucesivamente, hasta el caso de la mujer que para criar a su hijo confía más en los manuales que en los consejos de su propia madre).

No me queda claro por qué tendría uno que querer (o tener que) “arrancarse” a dicha “comunidad orgánica”. De hecho, la posición anti-moderna o reaccionaria sostiene que ello es un error. En todo caso, el sujeto rompe sus lazos sustanciales con dicha comunidad inmediata. En sus Principios de la Filosofía del Derecho o Derecho Natural y Ciencia Política, Hegel presente el segundo momento de la eticidad con características análogas: se trata de la Sociedad Civil, donde los sujetos son individuos con intereses particulares (y en buena medida, contrapuestos). Aquí se muestran claramente las característcias de la visión moderna de la política inaugurada por Hobbes, sobre todo en lo que respecta al carácter artificial de la vida en común. Cuando este momento gana primacía, las relaciones modernas son las que priman y despalzan a los vinculos sustanciales de la comunidad orgánica tradicional.

Este pasaje de la identificación primaria a la secundaria no implica una pérdida directa de las identificaciones primarias: lo que sucede es que las identificaciones primarias sufren una especie de transustanciación; comienzan a funcionar como la forma de aparición de la identificación secundaria universal (por ejemplo, precisamente por ser miembro de una buena familia yo contribuyo al funcionamiento adecuado de mi Estado-nación) (101-102).

Entonces lo que tenemos en la filosofía política de Hegel, y que Žižek está tematizando desde otro ángulo, es como la libertad de la voluntad se viene realizando a través de estas múltiples figuras, momentos y determinaciones. Desde los inmediatos lazos de la familia, hacia la libertad particular de la sociedad civil donde uno trabaja, compite y busca satisfacer sus necesidades. Tal es el lugar del interes particular. Sin embargo, Hegel no cree que ahí termina la realización de la libertad. Lo que tenemos es la agrupación de las voluntades particulares en corporaciones. Dichas corporaciones promueven el interes general de los estamentos que componen la sociedad civil (agricultores, industriales, comerciales, artesanos, burócratas, si mal no recuerdo). Finalmente, dichos intereses coroporativos son tomados en cuenta, a través de la asamblea de estamentos que preside el Monarca Constitucional, pero en pro del interés universal, que es el interés del Estado nación moderno, expresión culminante de la objetivación del Espíritu (del pueblo) en instituciones políticas y sociales racionales en las cuales sus miembros libremente se reconocen. En este punto, para Žižek, se da una inversión entre la identificación primaria y la identificación secundaria. La idea es que es a través de mi familia, mi actuación en la sociedad civil (tanto particular, como a través de corporaciones) como yo busco realizar el interés del Estado, Ser hijo, padre, hermano, profesional, miembro de una coporación, esposo, etc., todo ello está en función de ser un ciudadano, un miembro de la comunidad política racional y libre: el Estado.

En esto reside la diferencia hegeliana entre la universalidad abstracta y la universalidad concreta: la identificación universal secundaria es “abstracta” en cuanto se opone directamente a las formas particulares de la identificación primaria: es decir, en cuanto obliga al Sujeto a renunciar a sus identificaciones primerarias, se vuelve “concreta” cuando reintegra las identificaciones primarias, transformándolas en los modos de aparición de la identificación secundaria (102).

La idea de la universalidad concreta hegeliana radica, pues (de acuerdo a Žižek), en que la relación entre las identificaciones no puramente de oposición o antagónica. No se trata de que el ciudadano es ciudadano y no importa nada más y todo debe sacrificarse sin mayor objeción (que parece ser muchas veces la caricatura del Estado hegeliano). En tal caso, lo que tendríamos sería una universalidad abstracta. Para que dicha universalidad devenga concreta, lo que debe suceder es una articulación entre las identificaciones secundarias y las primarias, de tal manera que las identificaciones primarias se subordinen (“ontológicamente”, casi podríamos decir) a las identificaciones secundarias, en la medida en que aquellas devengan apariciones de éstas. Desde esta perspectiva ya no se trata de elegir entre mi familia o mi Estado, se trata de comprender que mi Estado se expresa a través de mi familia y que soy un ciudadano en la medida en que me realizo en la familia y la sociedad civil.

La pregunta que surge, si hacemos la analogía (sea o no pertinente) con los temas que hemos tocado en los posts anteriores, es la siguiente: ¿Podría pensarse en la universalidad de la universidad como una universalidadconcreta, o se trataría más bien de una universalidad abstracta? ¿En qué casos se trataría de cada una?


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