Los anti-caviares son marxistas

por Erich Luna

Cada vez siento más interés en la palabra “caviar” (algunos también dicen “cívico”), por cómo se usa en nuestro medio. Muchas personas ya se han dedicado a reflexionar sobre la palabra (por ejemplo, Alberto Vergara). Aldo Mariátegui ha sido uno de los que más ha difundido su uso en los últimos tiempos. Todo termina siendo “caviar”. Es la palabra baúl perfecta (casi, como “huevada”), puede ser el insulto, la joda, la descalificación, la denuncia, la indignación, el resentimiento, etc, etc (¡Lo que usted decida! ¡Eso es!). Dentro se su infinidad de posibles usos (debido a su característica vaguedad), es el ad hominem definitivo para cualquier persona que, entre otras cosas:

(1) sea de izquierda (sea lo que ello signifique en este país) y no sea “pobre” (que sea de “clase media” o de “clase alta”),

(2) que no sea neoliberal, tanto en materia económica, como política,

(3) que defienda los derechos humanos,

(4) que no sea conservadora en materia política (más simpatizantes con la modernidad, la Ilustración y la secularización),

(5) que critique o denuncie la corrupción del gobierno, etc, etc (repito: ¡Hay infinidad de usos!).

Me interesa hacer un par de reflexiones sobre (1). Este quizá podría ser el “significado principal” de la palabra “caviar”. La idea es que tener cierta cantidad de dinero hace “inmoral”, “contradictorio”, “conchudo” e “hipócrita” (por usar algunos de los adjetivos comunes) tener posiciones políticas y económicas de “izquierda”. Desde una perspectiva teórica, lo que resulta irónico es que el argumento tiene esencialmente una matriz filosófica marxista (y en el sentido que los anti-caviares aborrecen, es decir, en el sentido de marxismo de manual ortodoxo) y estructuralista (en el amplio sentido en el que los politólogos usan la palabra).

Y es que, nuestros “liberales” (que deberían enfatizar la libertad individual, la agencia, la particularidad, la libertad, etc) consideran que no es racional (en el sentido de la “racionalidad económica” o “racionalidad instrumental”) tener determinados ingresos y ser de izquierda. No es una elección legítima o, en todo caso, es una elección inmoral. Y son estos dos planos los que me interesan: primero, que es “contradictorio” y segundo, que está “mal” (es “conchudo”, “hipócrita”). El primer plano es totalmente marxista: si perteneces a una clase social, deben alinearte con tus intereses de clase. Si eres rico, entonces votas por los intereses de los ricos. Si no lo haces, entonces eres un cojudo. Y acá entra el segundo aspecto: si no eres cojudo, entonces eres un conchudo porque vas en perjuicio del grupo al que perteneces (¡Un traidor “de-apellido-compuesto”!).

¿No resultad curioso que sean los anti-caviares (anti-marxistas por excelencia, supuestamente) los primeros en usar determinismos marxistas y estructuralistas simplones (tan simplones que ningún marxista o estructuralista serio usaría)? Y acá viene mi otro punto: los “liberales” suelen legitimar que sean los pobres los que podrían tener esas ideas “falsas”, “trasnochadas”, “populistas”, “autoritarias”, etc, debido a su “ignorancia” o “resentimiento” (¡Y algunos como García y PPK hablan de condiciones geográficas y climáticas!). Sin embargo, bajo este razonamiento, las personas que tienen acceso a educación y buenos recursos no deberían pensar así (y ello por lo que ya he venido diciendo: es contradictorio e hipócrita). Por eso es que una de las mejores universidades privadas del país, la Pontificia Universidad Católica del Perú, es considerada como la institución educativa que fabrica a los caviares de este país por parte de este sector (sobre todo en sus facultades de ciencias humanas y de ciencias sociales).

El error o contradicción que detectan es (a) buen nivel educativo (b) orígenes de clase media o alta y (c) posiciones políticas de izquierda. Lo que me gustará hacer es recordar a algunas personas que cumplen con estas características:  Marx (clase media), Engels (clase alta), Kautsky (clase media), Lenin (clase media), Trotsky (clase media). No digo que no existan intelectuales o teóricos marxistas que vengan de las clases sociales más bajas. Probablemente existan. Mi punto es que los más clásicos y relevantes teóricos (los que configuraron cierta ortodoxia) tienen orígenes, en su mayoría, de clase media.

¿El anti-caviar estaría dispuesto a decir que los principales teóricos marxistas son “caviares” también? ¿Cómo quedamos entonces? ¿Obreros organizados, sí, (argumento “ignorantes y resentidos”, pero comprensible), pero intelectuales militantes o activos no, (argumento “irracionales, contradictorios e hipócritas”)?

Mi punto entonces es el siguiente: un verdadero liberal no tendría que asociar ideas a estatus social o ingreso económico. Pensaría más en elecciones y creencias individuales. Podría pensar quizá que sería “irracional”, pero a nivel individual, ya que mide la racionalidad de la acción en términos de costo-beneficio. De esta manera sería “tonto” tener dinero y preocuparte de que los demás lo tengan, en lugar de velar por el aumento de tu propia riqueza. La persona tildada de “caviar” podría replicar que ella no lo hace buscando su propio beneficio: podría decir que cree en valores más elevados hacia los demás (como “justicia social”,” solidaridad”, lo que quieran). Su opción sería para él moral. Y acá es donde viene el siguiente asunto: el “liberal” no cree que la opción del “caviar” es verdaderamente moral. Cree que es hipócrita, injusta e inmoral. Cree que el caviar es una mala persona porque no hay correspondencia entre lo que cree y lo que hace, entre cómo vive y lo que predica.

El siguiente problema que se abre es, entonces, el que enfatiza lo moral: ¿es el “caviar” un inmoral por ser de izquierda y, al mismo tiempo, vivir bastante bien? Por lo pronto, lo que puedo ir adelantando es que la tesis central del anti-caviar es que, si bien el caviar dice que no es egoísta, en realidad lo es. Es un lobo con piel de cordero, o peor: “es un ser humano como nosotros, pero se cree santo e inmaculado”. Este problema será asunto de otro post. Por lo pronto, puedo ir adelantando de que la matriz filosófica problemática acá es de tipo kantiana (en su versión simple y de manual también). Es el “liberal” el que, en lugar de ser utilitarista a lo Stuart Mill, termina criticando al caviar por no tener algo análogo a la “voluntad santa” kantiana. El caviar, que se supone es un universalista, termina revelándose como el utilitarista, considerando que es mejor procurar más felicidad y bienestar para más seres humanos.

¿No se empieza a dibujar algo parecido a lo que Žižek sostiene en El sublime objeto de la ideología como lo esencial de la ideología? El anti-caviar se cree un buen liberal, cree (“en su cabeza”) en el rational choice y es un buen seguidor de Stuart Mill. Sin embargo, actúa como si fuese un marxista ortodoxo en materia social y como un kantiano “ortodoxo” en materia moral.

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