¿Es posible la ideología (hoy)? (2)

[Continuo con lo desarrollado en el post anterior]

3. El “síntoma” es una especie (particular) que subvierte su género (universal). “Utópico” es creer que puede haber un universal ideológico sin el particular que lo subvierte.

Retomando lo anterior, el síntoma que Marx habría inventado alude a un desequilibrio que es un momento constitutivo. Otra manera de verlo es como si el síntoma fuera una especie que “subvierte” el género al que pertenece. El síntoma es pues:

un punto de ruptura heterogéneo a un campo ideológico determinado y al mismo tiempo necesario para que ese campo logre su clausura, su forma acabada (47, las cursivas son de Žižek).

La ideología funciona, desde esta perspectiva, como un universal que es “falso” porque incluye un caso que deja al descubierto su falsedad. Žižek pone como ejemplo la libertad liberal, cuyo síntoma es la “libertad” que posee el proletario para vender “libremente” su fuerza de trabajo. Lo interesante es que puede haber gente que crea que puede superarse ese problema con “progreso” o “desarrollo”. Es decir, se trata de creer en que puede existir el universal ideológico sin su síntoma. Esto es, según Žižek, lo “utópico”. Esa es la razón por la cual Marx y Engels denominaron a determinados socialismos como “utópicos”: sociedades con intercambio y producción para el mercado, pero obreros que sean propietarios de los medios de producción y que no estén explotados.

Esta crítica a algo como “utópico” por querer ser universalidad sin desequilibrio me lleva a preguntar si es que puede existir un universal “no ideológico”. Entiendo que para Žižek el sueño de los liberales de izquierda sea “utópico”, pero ¿no es ser (y querer) un comunismo sin los males de los países con “socialismo real” algo utópico? ¿Por qué ese universal no sería ideológico? ¿Por qué no tendría una especie que subvierta su género? ¿O sí la tendría, pero es un universal ideológico preferible a éste? Laclau compartiría mucho esta lógica del síntoma o la idea de que para cerrar una totalidad (“un pueblo”) hay que sacar algo y generar un antagonismo, pero sería escéptico de para pensar en un universal que no sea fruto de una sublimación particular (lógica de la hegemonía).

4. “Fetichizar” es pensar que el efecto, lo mediato y posterior es la causa, lo inmediato y lo anterior (en sí).

Žižek pasa a continuación a precisar lo relativo al “fetichismo”. Entiende por éste, en el caso de Marx, al “falso reconocimiento” que piensa como en sí, independiente, previo, anterior e inmediato, a algo que es posterior y efecto de determinadas relaciones. En las sociedades previas al capitalismo las relaciones sociales entre hombres eran las que estaba fetichizadas (hay “amo” y “súbditos”). En el capitalismo es el intercambio de mercancías el que está fetichizado y las relaciones sociales entre los hombres se desfetichizan, pero a costa de reprimir estas relaciones. Persiste el dominio y la servidumbre. Esta verdad reprimida surge con el síntoma que subvierte el universal ideológico de la libertad burguesa. Tal síntoma es la propia fetichización de las relaciones sociales entre cosas, es decir, el fetichismo de la mercancía.

5. La “ilusión ideológica” está del lado del “hacer”. Lo que se reconoce falsamente no es la realidad, sino la ilusión que estructura al actividad social real: “fantasía ideológica” (inconsciente).

Peter Sloterdijk sostiene que en nuestra época la crítica ideológica, entendida como poner al descubierto la “falsa conciencia” para que los que “no saben, pero lo hacen”, dejen de hacerlo o hagan otra cosa. La razón es que hoy el modo de funcionamiento dominante de la ideología es cínico. El cínico sabe la distancia que hay entre la máscara ideológica y la realidad social, pero insiste en la máscara. Los cínicos saben muy bien lo que hacen, pero lo hacen. Uno no renuncia al universal ideológico aunque sepa que es ideológico. ¿Esto significa vivir en un mundo post-ideológico? ¿Significa que estamos en la época del “fin de las ideologías”? Žižek piensa que no.

(…) la razón cínica, con toda su separación ideológica, deja intacto el nivel fundamental de la fantasía ideológica, el nivel en el que la ideología estructura la realidad social (58, las cursivas son mías).

¿Dónde está pues la ilusión ideológica? ¿en el “saber” o en el “hacer”? La tesis ya cuestionada de la ideología como “falsa conciencia” o “falsa representación” de la realidad social pondría el peso en el “saber”. Žižek piensa que el acento fundamental debe ponerse en el “hacer” mismo. Es el actuar “como si” lo que tiene el verdadero peso. Žižek cree que las personas en su vida cotidiana sí saber, pero actúan como si no supieran. Podemos pues reformular la tesis número 4: “Fetichizar” es actuar como si el efecto, lo mediato y posterior fuera la causa, lo inmediato y lo anterior (en sí). Se trata de ser fetichistas en la práctica y no en la teoría.

Lo que “no saben”, lo que reconocen falsamente, es el hecho de que en su realidad social, en su actividad social -en el acto de intercambio de mercancías- están orientados por una ilusión fetichista (59).

Más adelante desarrolla la esencia de esta tesis:

Lo que ellos no saben es que su realidad social, su actividad, está guiada por una ilusión, por una inversión fetichista. Lo que ellos dejan de lado, lo que reconocen falsamente, no es la realidad, sino la ilusión que estructura su realidad, su actividad social real. Saben muy bien cómo son en realidad las cosas, pero aún así, hacen como si no lo supieran. La ilusión es, por lo tanto, doble: consiste en pasar por alto la ilusión que estructura nuestra relación efectiva y real con la realidad. Y esta ilusión inconsciente que se pasa por alto es lo que se podría denominar fantasía ideológica (61, las cursivas son del propio Žižek).

El nivel fundamental de la ideología se encontraría, pues, en la fantasía ideológica. Dicha fantasía se caracterizaría por ser inconsciente y por estructurar nuestra propia realidad social. Se trata de que ellos saben que en su actividad siguen una ilusión, pero aún así lo hacen. La ideología tiene que ver pues con saber cómo son en realidad las cosas, pero a la hora de actuar uno actúa como si uno no supiera. Lo que no me queda claro aún, y que fue el eje de la discusión que tuvimos hoy, es por qué el cínico si es víctima de la ideología. Ya hemos visto que el problema con el cínico no es que no sepa, él sabe como es la realidad. El problema, se supone, es que actúa cómo si no lo supiera. Lo que no entiendo es por qué el cínico no podría, justamente por es cínico, actuar como si no supiera lo que sabe. ¿Es acaso la “inconsistencia” entre el saber y el hacer lo que determina el hecho de que el cínico sea post-ideológico?  ¿Se trata de cómo está estructurada la vida social para hacer que actuemos como si no supiésemos ? ¿El cínico no puede saber de la fantasía ideológica y quererla?

 


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