La experiencia de la Transparencia

 

Ayer participé como veedor de Transparencia en las elecciones municipales. Estuve en el Alfonso Ugarte. Sé que, en general, se han hablado de muchos problemas en provincias y en algunas zonas de Limas. Problemas serios. En mi centro de votación asignado no presencié, por suerte, nada tan radical. Sin embargo, no quería por ello dejar de señalar algunas breves cosas que pude presenciar, ya sea para bien o para mal.

  • Las mesas que pude ver se instalaron bastante tarde. La que me fue asignada se instaló a las 10:20 am. La razón: las personas sorteadas no asistieron. Había poca gente capacitada y la gente que quería votar temprano no quería quedarse y ser miembro de mesa. Mi mesa debía ser presidida por Pancho Tudela. Pero obviamente se imaginarán que no fue.
  • Poca gente capacitada hizo que las mesas se instalaran tarde y que votar sea más lento e ineficiente. Se empezaron a hacer colas porque la gente está acostumbrada a pensar que a ciertas horas no hay cola. Lo cierto es que sí hubo muchas colas porque todo se instaló más tarde.
  • Los votantes quieren todos los derechos y ningún deber. Todos se quejaban de las cosas, pero nadie quería ser miembro de mesa. Muchos se tranquilizaron cuando les explicaba que la lentitud se debía a que era gente de la cola no capacitada. Casí parecía que se generaba una empatía con ellos.
  • Los discapacitados, las personas mayores, las madres que estaban con hijos pequeños hacían las colas, cuando podrían haber exigido entrar a votar rápidamente. Tuve que ayudar en las colas a que gente que era bastante mayor (más de 80 años) y gente que estaba con hijos bien pqueños pudiesen votar rápido. La gente era bastante insensible en muchos casos y casi pensaba que eran “privilegios inmerecidos”. Hace falta una mayor campaña de conscientización de que la gente que tiene “asiento reservado” en la combi también puede votar sin tener que hacer excesivas colas.
  • Fue una pésima idea que la ONPE tuviera dos números: los grupos de votación y los números de mesa. La gente no sabía dónde votar, los mapas y cuadros eran difíciles de seguir y todos terminaban preguntándole a las personas del JNE y de la ONPE dónde tenían que votar. La demanda de información fue tan grande que la policía tuvo que empezar a realizar esa tarea. Yo también terminé haciendo esa tarea. Espero que se corrija eso para las elecciones generales del próximo año.
  • Un niño muy pequeño estaba llorando porque no lo dejaban votar. Fue lo más tierno del día.
  • Finalmente regresé en la noche a Transparencia a compartir experiencias con los demás voluntarios. Fue algo bastante enriquecedor. De todas maneras volveré a ser voluntario el próximo año. Lo recomiendo bastante. Creo que es el momento donde los ciudadanos pueden “fiscalizar” a los organismos electorales sobre el proceso donde los ciudadanos eligen a sus representantes y gobernantes.

Realmente falta mucho (si es que ello es posible) para que tengamos una “República de ciudadanos” (parafraseando el célebre ensayo de Buscando un Inca de Flores galindo), seres humanos que tienen derechos, pero también deberes.


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