Nohlen sobre el método comparativo (1)

Para hacer estos dos posts sobre , me estoy basando en el capítulo 2  (“El método comparativo”) de la compilación Instituciones políticas en su contexto. Las virtudes del método comparativo (Buenos Aires: Rubinzal – Culzoni Editores) es un artículo que se publicó en el Lexikon der Politik en el año 2002. Se publicó una versión similar en el Diccionario de Ciencia Política del año 2006. La idea es que estos posts hagan de esquema para una exposición que tendré que hacer para un curso sobre instituciones políticas comparadas con Henry Pease (es lo más cercano que encontré a una web suya actual).

Sobre Nohlen ya he escrito algunos otros posts: Cfr., Dieter Nohlen y la “trilogía” del sistema político, Sistema electoral y democracia liberal según Dieter Nohlen: elecciones competitivas, Nohlen sobre el diseño y la evaluación de los sistemas electorales (1)(2). Parece que Nohlen va a venir este año por acá. Será motivo de ir pensando en algunas preguntas.

***

Nohlen empieza sosteniendo que el método comparativo, de ya larga tradición, es el método propio de las Ciencias Sociales y, sobre todo, el método de la Ciencia Política.

El método comparativo es el procedimiento de comparación sistemática de objetos de estudio que, por lo general, es aplicado para llegar a generalizaciones empíricas y a la comprobación de hipótesis (35).

Si bien esta es la definición general, deben de hacerse precisiones varias precisiones. Lo primero es que la comparación puede entenderse en “sentido amplio” y en “sentido estricto”. En el sentido amplio puede hablarse de (1) un uso cotidiano de la comparación o de (2) basarse en la comparación, pero con vistas a la obtención del conocimiento científico. De ahí que sea esta última la que propiamente deba llamarse “método comparativo”, mientras que la primera puede ser tomada por (¿mera?) “comparación”. Más allá de esta distinción, lo cierto es que Nohlen nos propone cuatro posiciones (o aspectos) para pensar al método comparativo en sentido amplio.

1. La comparación es inherente a todo procedimiento científico. El método científico es comparativo. La ciencia política es Política comparada. Grosser (1973), Lasswell (1968) y Almond (1966) estarían en esta línea. Obviamente el problema de esta tesis radica en que no se distinguen propiamente las diferencias de los diferentes métodos. Si bien es cierto que comparar es algo que suele estar presente en todos ellos, no por eso debemos ser ciegos a las diferencias y sutilizas propias de cada metodología particular.

2. La comparación es el fundamento para la formación de conceptos en la Ciencia Política y, en general, en las Ciencias Sociales. Grosser (1973) también iría por esta línea. Los “tipos” con los que trabaja la Ciencia Política serían la prueba de que la comparación cumple siempre este papel.

3. La comparación hace de criterio para hacer interpretaciones valorativas sobre los hallazgos empíricos. El referente aquí es Hartmann (1980). La idea es pues, comparar la realidad social y empírica con los ideales normativos y axiológicos que tengamos sobre el “buen orden”.

4. La comparación nos  la posibilidad de alcanzar otos fines. La “comparación pedagógica” nos permite conocer lo desconocido por comparación con lo conocido (similitud, analogía, contraste). La “comparación heurística” nos permite resaltar lo especial. La “comparación sistemática” acentúa las diferencias y considera al objeto de estudio como una especificidad (no como una singularidad). Ello permite, y por ello su nombre, sistematizar. Grosser (1973) es el referente aquí también.

Una vez visto esto podemos pasar a pensar qué puede ser la comparación para la Ciencia Política y qué relación guarda con lo no conocido. Y es que, el sentido común suele considerar que solamente lo similar puede compararse con lo similar, so pena de no caer en “mezclar papas con camotes”. Sin embargo, y esto parece una situación aporética al modo de los Diálogos de Platón (tales como el Menón), para poder saber qué algo no es similar o que es incomparable, debemos ya haber hecho una comparación para saber qué es lo comparable y que lo no-comparable.

En todo caso, esas son las cuestiones que nos plantea el sentido amplio de “comparación”. Ahora bien, en lo que respecta al sentido estricto del método comparativo, Nohlen nos dice lo siguiente:

El método comparativo en sentido estricto trata de investigar las relaciones causales e intenta aislar factores que puedan considerarse como causa (variables independientes) de un efecto (variables dependientes), en lo que se conoce como causalidad y que constituye para las ciencias sociales el substituto del experimento (38).

El método comparativo busca, pues, establecer relaciones causales para los fenómenos que busca estudiar, con el fin de poder generar modelos explicativos y, eventualmente, predictivos. Todo ello siempre teniendo en cuenta los límites inherentes a los objetos de estudio propios de las Ciencias Sociales y de la Ciencia Política. Dentro de la metdología comparativa existen dos empleos: el cualitativo y el cuantitativo.

Para empezar a diferenciar estos dos empleos, podemos decir que la comparación cualitativa trabaja con pocos casos, a diferencia de la cuantitativa que puede abordar muchísimos casos. Asimismo, las variables cualitativas no pueden llegar al nivel de estandarización al que llegan las variables cuantitativas. Hay límites en las posibilidades de experimentación, así como límites por el número de casos que se estudian. Pero debemos tener en cuenta que, en última instancia, es el objeto de estudio, con sus propias características, lógicas y estructuras, el que determina el método y el empleo de éste. Creo que aquí puede haber mucha afinidad con la máxima fenomenológica y con el pathos de la fenomenología en general (Cfr., ¿Qué es esto, la fenomenología? (4): el concepto preliminar de “fenomenología”¿Qué es esto, la fenomenología? (5): rasgos de la investigación fenomenológica). La idea es que no todo puede ser estudiado de la misma manera y, en nuestro caso, no todo puede ser comparado de la misma manera.

Nohlen sostiene que fue Lijphart (1971) quien confrontó el método comparativo cualitativo con el experimento, el método estadístico y el estudio de caso. Nohlen no se va a dedicar a hacer esto, sino que se va a concentrar en el empleo cualitativo del método comparativo de la ciencia política.

La situación propia de dicho método es la de pocos casos que poseen una gran cantidad de variables.

Los criterios de investigación seleccionados son casi siempre estructuras muy extensas, tales como una sociedad, un Estado o un sistema político, cuyo número es limitado, su estructura compleja y su selección, por consiguiente, no tan fácil de determinar en caso de que se persigan afirmaciones generales o se traten de confirmar. La discusión metodológica apunta entonces a aclarar la función del método comparativo en el proceso de investigación y la conveniencia científica de sus diferentes formas de aplicación. En ambos casos los comparatistas toman puntos de vista controvertidos (39).

Al investigar, siguiendo este método, se dan múltiples funciones. Nohlen enumera 5:

1. Heurística.

2. Empírico-generalizadora.

3. Generadora de hipótesis.

4. Empírica-cuantificadora.

5. Comprobadora de hipótesis.

Si queremos ser fiel a estas funciones y lograr un trabajo que se precie de tener rigor científico no debemos dejar al “azar” ningún aspecto. Digo esto porque Nohlen resalta, a partir de ya haber mencionado el hecho de que los casos son pocos y complejos, que no pueden escogerse los países al azar. Uno debe tener criterios razonables y serios sobre la elección de casos (aquí Nohlen sigue a Dogan y Pelassy, 1981 y a Geddes, 2003). Y esto por una condición esencial de la investigación de las ciencia sociales:

A diferencia del experimento en las ciencias naturales, a la científica/ el científico social le resulta imposible mantener constantes las condiciones marginales en el ámbito del objeto a investigar. Lo que puede hacer es suponer que las variables no sujetas a estudio se mantienen constantes, aun cuando en realidad varíen con el tiempo, pero siempre y cuando estos cambios y desvíos no rebasen ciertos límites (41).

Debido a esta condición de la Ciencia Social, la selección de casos es importante. Dependiendo del problema y tema a tratar, el número de casos y el tipo de empleo del método comparativo cambiará. Debemos optar, a grandes rasgos, entre más casos y menos elementos cualitativos o a la inversa.

Lo que la hipótesis gana en validez general lo pierde en contenido informativo. Es así que ambos criterios están en una relación tensa que fundamentalmente no hay que resolver, sino que hay que aprovechar correctamente de acuerdo a cada caso, puesto que es constitutiva del método comparativo (41).


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