Gianni Vattimo en Lima (3): algunas anécdotas e impresiones finales.

por Erich Luna

Ya he escrito acerca de las dos conferencias que Gianni Vattimo dio con motivo de la Feria internacional del libro (Véase al respecto: Gianni Vattimo en Lima (1): modernidad y posmodernidad y Gianni Vattimo en Lima (2): “Diálogo” con Luis Bambarén) . Ahora quería cerrar esta “trilogía” de posts sobre Vattimo escribiendo un poco sobre algunos comentarios y respuestas que tuvo a varias de mis dudas e inquietudes, así como el contar un poco sobre la impresión que me causó, en general, el poco trato personal que pude tener con él.

Debo decir de antemano que los dos días que pude tener la oportunidad de intercambiar algunas palabras con él ya era algo tarde. Menciono esto porque él estaba ya bastante cansado por el día (tiene 74 años aunque no lo parezca) y lo confesaba abiertamente. Sin embargo, ello nunca impidió que al terminar las dos conferencias siempre se quedara, todo el tiempo que fuese necesario, a las dudas y comentarios de los asistentes (las conferencias no tenían espacio para preguntas, éstas tenían que hacerse luego de concluido el evento). Muy amable y jovialmente respondía, aclaraba, daba ejemplos y firmaba libros (a Raúl le firmó el libro que editó Jeffrey Robbins sobre Caputo y Vattimo).

Por eso es que las principales dudas que tenía sobre su filosofía, su concepción del pensamiento débil, de la posmodernidad, de la democracia, del comunismo y de la religión no fueron respondidas con el rigor académico que ello exigía. Por un lado ello obviamente me causa algo de decepción. Sin embargo, al mismo tiempo es algo que le enseña a uno que los filósofos (siguiendo a Nietzsche) son humanos, demasiado humanos. Ello implica reconocer que los grandes filósofos que caminan hoy por la Tierra no son, necesariamente, “filósofos full-time”. Hay obvios límites, límites análogos a los descritos por Schmitt en relación a quién posee el poder, así como límites en relación a la cotidianidad de nuestra existencia (tal y como Heidegger la tematiza en Ser y tiempo). La actitud filosófica y la preocupación no es algo que se erradique de un momento a otro, pero sí podríamos decir que puede pasar a un “estado de latencia”, o pasar a un “trasfondo”, como cuando Husserl en La crisis de las ciencias europeas y la fenomenología trascendental nos habla del “tiempo profesional” y de la “epojé” (ἐποχή).

Aclarado esto, puedo pasar a mencionar las “anecdóticas” y “posmodernas” intervenciones de Vattimo en relación, no ya a cuestiones fundamentales de su filosofía, sino a su impresión de determinados filósofos y cuestiones. Lo primero que quise saber de Vattimo era lo que pensaba en relación a sus dos constantes referentes filosóficos: Nietzsche y Heidegger. Y es que, si el propio Vattimo se reclama públicamente como siendo de izquierda (o “extrema” izquierda), pues sus dos mayores influencias filosóficas están bastante “lejos” de ese lugar del espectro político.

Heidegger y su relación con el nacionalsocialismo es un tema que me interesa bastante (la ontología política de Heidegger y su relación con el nacionalsocialismo) y del que he presentado, comentado y escrito cosas bastante breves y esquemáticas en Humano demasiado humano: Heidegger, Heidegger y el nazismo: aproximaciones de Emmanuel Faye y Julio Quesada y Heidegger sobre el comunismo. En relación a esto Vattimo obviamente está del lado de los que creen que no fue le “mejor decisión”. Sin embargo, si valoró el hecho de Heidegger haya asumido un compromiso político, más allá de que no haya sido uno muy bueno. Trató de hacer comprensible la decisión en relación con el contexto. En última instancia resumió, con el estilo que lo caracteriza, su posición sobre el tema de la siguiente manera: “Quizá las cosas hubiesen sido diferentes si por esa época hubiese leído más San Pablo y menos Hölderlin”. En la misma línea, cuando le pregunté sobre los aportes y contribuciones de Nietzsche que él recogía para su posición política, Vattimo no me supo responder. Me dio a entender que no le veía mucho potencial en ese aspecto. En todo caso, en ambos autores recoge lo ontológico y epistemológico, mas no lo político.

El otro gran tema sobre el que le hice algunas preguntas fue sobre la izquierda y sobre algunos de los intelectuales de izquierda vivos más importantes. Supe que hace poco de publicó en español Sobre la idea de comunismo (hice un post sobre las conferencias aquí: Sobre la idea de Comunismo). En todo caso, dichas a dichas conferencias asistieron Badiou, Žižek, el propio Vattimo, Negri, entro varios otros, como Hardt y Eagleton.

Vattimo me dijo que le gustó bastante el evento y que simpatizaba en varias cosas con Badiou y Žižek en ideas políticas o en la tarea de repensar el comunismo para nuestra época. Confesó, además, que a Lacan no lo entiende mucho, así que cuando Žižek lo cita el deja de entender bastante. Sin embargo, lo considera un gran conferencista. En el caso de Badiou es algo similar: Vattimo afirmó que no entendía El ser y el acontecimiento, así que (con el humor que lo caracteriza) para remediar estaba esperando la tesis de una alumna suya que iba a ser sobre dicho texto. Todo ello con el fin de que le explicarán la filosofía de Badiou.

Sobre Negri, me dijo que desde Imperio concordaba en varias cosas con él (la influencia de Hardt parece ser para él el criterio dirimente). Y es que, antes de ello Vattimo recuerda a Negri como alguien muchísimo más ortodoxo y dogmático. En el caso del posmarxismo de Laclau y Mouffe, Vattimo aceptó simpatizar bastante con ellos y con la visión de una democracia radical, así como con la visión del populismo de Laclau. Esta mención a Laclau merece también una relación con éste autor y Chmosky. Los tres, intelectuales de izquierda que han pasado por estas tierras, se muestran favorables hacia Venezuela. No tuve mucho tiempo de saber las principales razones de la simpatía de Vattimo, pero en general el asunto se reduce a la oposición a los EEUU y a la inclusión social. Sea ello cierto o no es materia de debate. Lo cierto es el apoyo que los tres manifiesta.

Finalmente, sobre sus próximas publicaciones, me adelantó que va a publicar un libro con Santiago Zabala titulado Comunismo hermenéutico (de Marx a Heidegger). El libro será editado en inglés por Columbia University Press en el año 2011 y en español será publicado por la editorial Herder en el año 2012. “Comunismo hermenéutico” es una expresión que merece revisarse. Esperemos que en ese libro Vattimo aclare mucho más sus puntos y reflexiones sobre lo político y la izquierda.

Vattimo ha vuelto a ser elegido diputado del parlamento europeo. Esperemos que tenga una buena gestión política. El poco tiempo que tuve para conversar con él me mostró a una persona bastante comprometida con sus ideas políticas, a alguien bastante tolerante y jovial. Si dije al inicio que no era un filósofo “a tiempo completo”, sí debo decir que él era un ser humano, demasiado humano ¡y demasiado posmoderno “a tiempo completo”!.

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