La temperatura de los medios

por Erich Luna

Sigo con la serie de posts sobre McLuhan, basándome en la primera sección de Comprender los medios de comunicación. Voy a utilizar esa sección para las sesiones dirigidas del curso que dictaré con Victor, Bárbara y Jose Carlos. El primer post fue sobre el primer capítulo y el segundo una entrevista (estudiar a McLuhan solamente leyéndolo creo que es inconsecuente… ¡Hay que verlo y escucharlo!). Para esta tercera entrega quiero escribir un poco sobre los capítulos 2 y 3. Así como con el otro post (y creo que lo mismo será con los otros dos), resumir o presentar el pensamiento de McLuhan se me hace muy difícil. Su estilo y sus intuiciones no son fáciles de comprender. De ahí que opte por prestar atención a lo que más me interesa. Asimismo, quizá haya un exceso de citas, pero creo que estas engloban muchas ideas y pueden servir para que uno se haga una idea de lo que McLuhan quiere decir. He puesto, además, algunos videos que buscan explicar algunos conceptos de McLuhan.

El medio es el mensaje (por tashighiro)

En el capítulo 2 se hace la clásica (y bastante confusa) distinción entre lo que son “medios fríos” y “medios calientes”. De lo que poco que pude asimilar….habrá que empezar contraponiendo ambos medios.

Medios fríos y calientes (por jimenz9008)

Sobre los medios calientes, habría empezar diciendo que lo propio de estos es que

Extienden, en “alta definición”, un único sentido. La alta definición es una manera de ser, rebosante de información (43).

Los medios calientes, según McLuhan, no requieren que el público los “complete” tanto. Es decir, se tata de medios donde la participación es baja y que excluyen. Los ejemplos de McLuhan son los siguientes: la radio, las películas del cine, el alfabeto fonético.

La intensidad, o alta definición, engendraba especialización y fragmentación, en la vida y en los entretenimientos; ello explica por qué una experiencia intensa ha de ser “olvidada”, “censurada” y reducida a un estado muy frío antes de poder ser “aprendida” o asimilada (44).

Los medios fríos son, por contraposición, los medios en los que se recibe poca información.Puede decirse, por ello, que generan una alta participación del público. Se trata de medios inclusivos. Como ejemplos, McLuhan menciona los siguientes: el teléfono, la televisión, el habla, los jeroglíficos, los ideogramas.

McLuhan considera que se da un “censor” (freudiano) que enfría muchas experiencias para que puedan ser asimiliadas y soportadas. Cree que esto es esencial en las épocas de innovación tecnológica, donde dicho “censor” termina haciendo a los seres humanos “sonámbulos”. Podríamos de dicho censor, parafraseando a Marx, que a través de procesos de “enfriamiento” genera “el opio del pueblo”.

McLuhan medios calientes y fríos (por pedrocosas)

Los medios mecánicos que son calientes influyen en el colapso de las jerarquías tribales o feudales tradicionales. Pero esto no pasa con los medios eléctricos:

La tecnología especializada destribaliza. La tecnología eléctrica no especializada retribaliza (45).

Esta época eléctrica es la que se empieza a preocupar por estudiar el “efecto total” de los mensajes y no su significado.

La preocupación por el efecto en lugar del significado es un cambio básico de la edad eléctrica, ya que el efecto implica la situación total y no un único nivel de movimiento de información (47).

Un aspecto interesante en relación con esto es que McLuhan considera que los países atrasados, aquellos que no han tenido una fuerte influencia de los medios y de la cultura mecánica, estarían “mejor preparados” para enfrentar a la tecnología eléctrica.

Las culturas atrasadas y no industriales no sólo no tienen que vencer hábitos especializados en su encuentro con el electromagnetismo, sino que conservan parte de su cultura oral tradicional que tiene el carácter de “campo” total unificado propio del nuevo electromagnetismo. Nuestras viejas regiones industriales, al haber desgastado automáticamente sus tradiciones orales, tienen que volver a descubrirlas para poder arreglárselas en la edad eléctrica (47).

McLuhan radicaliza estas nociones de “caliente” y “frío”, al punto de concebir que dicho “clima emocional” (mediático) podría equilibrarse mediante políticas pública:

Podrían programarse culturas enteras para que se mantuviera estable su clima emocional, del mismo modo que empezamos a saber algo sobre el mantenimiento del equilibrio en las economías comerciales del mundo (48).

Aún así, los efectos no son tan deterministas pues dependen del contexto:

De todos modos, hay una gran diferencia si un medio caliente se emplea en una cultura caliente o en una fría. El medio caliente de la radio empleado en una cultura fría no alfabetizada tiene un violento efecto, muy distinto del que causaría en Inglaterra o América del Norte, por ejemplo, donde la radio se percibe como un espectáculo. Una cultura fría o con un bajo nivel de alfabetización no puede tomar como espectáculo los medios calientes del cine o de la radio. Resultan, como mínimo, tan radicalmente perturbadores para ella como resultó el medio frío de la televisión en este mundo altamente alfabetizado (50).

Es por la relevancia del contexto y de la tradición cultural-mediática, en lo que respecta a la temperatura de ésta, por lo que McLuhan infiere que los norteamericanos prefieren los medios impresos y los soviéticos los medios orales (el libro fue publicado en 1964)

La decisión de emplear el caliente medio impreso en lugar del frío medio participativo del teléfono es extremadamente desafortunada. No cabe duda de que dicha decisión fue provocada por el alfabetizado prejuicio de Occidente a favor del medio impreso, al ser éste más impersonal que el teléfono. La forma impresa tiene implicaciones muy distintas en Washington y en Moscú. Y lo mismo pasa con el teléfono. El amor que sienten los rusos por este aparato, tan congenial con su tradición oral, se debe a la rica implicación no visual que permite (54).

En todo caso, lo central es prestar atención a cómo los medios tienen efectos esenciales en los patrones sociales, culturales e institucionales de organización.

El aumento de velocidad desde lo mecánico hasta la forma eléctrica instantánea invierte la explosión en implosión. En la actual edad eléctrica, las energías en implosión, o contracción, de nuestro mundo chocan con los antiguos patrones de organización, expansionistas y tradicionales (55).

El carácter de lo eléctrico es descentralizar. Y esto debe pensarse para todo, desde la educación no fragmentada o compartimentalizada, pasando por la división social del trabajo, hasta los Estados modernos centralizados.

Ahora bien, ¿cuál es el papel de los intelectuales en todo esto? McLuhan cree que los intelectuales siempre han tenido el papel de

servir de unión y mediación entre los nuevos grupos de poder y los anteriores (57).

Los intelectuales para McLuhan son medios entre grupos de poder.

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