Nohlen sobre el diseño y la evaluación de los sistemas electorales (1)

Hay dos necesidades fundamentales  para la política y la ciencia política en este campo. La primera es una necesidad social-tecnológica. Lo que se busca es aplicar el conocimiento de los sistemas electorales para diseñar instituciones que cumplan con los objetivos del buen gobierno. La segunda necesidad es una necesidad de tipo evaluativa. Dicha necesidad tiene que ver con la posibilidad de medir las capacidades y funcionalidad de los sistemas y diseños institucionales.

En la década de 1990 se democratizaron países y se necesitaban nuevos que pudieran adecuarse a estas realidades, en lo que respecta a cuestiones tan básicas como representación y gobernabilidad. Estas circunstancias evidencian la importancia del contexto, así como la comparación, para poder realizar diseños exitosos.

Ahora bien, un primer elemento de esta compleja relación es la que concierne al vínculo que poseen las instituciones y la cultura política. Recordemos que el institucionalismo da muchísimo más peso a las instituciones y buenos diseños por sobre lo demás. En este extremo podríamos pensar en quienes defienden diseños como “mejores” de manera a priori. La defensa del parlamentarismo como mejor forma de gobierno para América Latina sería un ejemplo de este institucionalismo, tal y como la defendieron en su momento autores como Linz. La otra posición extrema sería la que abogue por un fuerte path dependence, donde los valores y la cultura están tan íntimamente arraigadas que es muy difícil lograr cambos profundos y efectivos. Nohlen pone a Putnam como un representante de esta tendencia.

Nohlen quiere resaltar dentro de esta polémica al enfoque histórico-empírico, enfoque que sí considera que las instituciones cuentan, pero que su desempeño e importancia “dependen de la contingencia política: estructuras sociales, memoria histórica, cultura política, retos políticos, etc.”[1]. Dento de estos múltiples aspectos y variables hay algunas relaciones que son centrales como, por ejemplo, la relación entre el Estado y la sociedad, la centralidad del sistema representativo, el sistema de partidos y los modos de interacción y comportamiento de los actores políticos, es decir, la cultura política. Sobre este último punto, Nohlen sí considera que la cultura política tiene una mayor incidencia en las instituciones[2].

De ahí que Nohlen concluya lo siguiente: “el politólogo/ politóloga que se dedica al diseño institucional debe saber que las instituciones cuentan, pero que su peso es relativo. Por lo demás hay factores políticos que determinan su estructura en la práctica. Y estos mismos factores influyen mucho en los efectos de las instituciones. El estudio de las instituciones y la alternativa entre opciones institucionales debe tomar en cuenta los contextos sociopolíticos. Del contexto depende la importancia que puedan alcanzar las instituciones”[3].

Hemos visto ya cuál es la posición de Nohlen en lo relativo a la relación cultura política-instituciones políticas. Ahora bien, en lo que respecta al sistema de partidos, Nohlen resalta una diferencia fundamental frente a las demás instituciones: el sistema de partidos responde a variables sociales, históricas y estructurales, además de las institucionales, y no al mero acuerdo de los legisladores. En pocas palabras, mientras que por decisión, uno podría cambiar la forma de gobierno, es imposible “decretar” que un sistema de partidos sea de tal o cual manera. Pero, al mismo tiempo que el sistema de partidos es una variable dependiente por los factores anteriormente mencionados, es una variable independiente ya que tiene mucho que ver en las posibilidades, opciones, efectos y comportamientos que puedan surgir en lo concerniente al diseño, aplicación y desempeño de las instituciones políticas.

Una vez dichas estas cosas, debemos pasar al problema de los diseños. En este campo, debemos situarnos en el nivel operativo. Y antes de decir algo acerca de ello, es necesario explicitar una tesis fundamental: “la política es mucho más compleja que como suele ser tratada en la ciencia política”[4]. La ciencia política, como toda ciencia o disciplina, estudia un “aspecto” o “porción” de la realidad. Por ejemplo, uno puede estudiar la relación entre el sistema electoral y el sistema de partidos, prestando atención a determinados aspectos. Otro elemento fundamental que no debe dejarse de lado es que la ciencia política tiene como premisa a la premisa ceteris paribus. Dicha premisa reduce la complejidad de la realidad ya que se asumen como constantes ciertas variables, con el fin de estudiar las que nos interese demostrar que tienen tal o cual efecto. Por eso es que la política es más compleja que la ciencia política, en tanto quehacer científico.

Es en el nivel operativo donde constamos que nunca se eligen diseños institucionales porque sean los “mejores” (best system approach). Lo que se dan son acuerdos y negociaciones entre las fuerzas políticas. Ello debe hacernos pensar en que las soluciones institucionales tienden hacer, por estas razones, combinadas. De esta manera, el debate por tipos institucionales “puros” deviene etéreo para el consulting político, ya que en este nivel las particularidades y complejidades específicas son determinantes. No hay pues, ningún tipo de deducción a priori sobre qué tipo de diseño debe ser el que una sociedad determinada debe tener.

Es por esta complejidad que el margen de opciones trasciende los clásicos dualismos de los tipos puros. No se trata simplemente de elegir “o lo uno, o lo otro”. La realidad es suficientemente compleja como para posibilita diseños combinados y complejos. Sin embargo, su complejidad tiene límites y ello implica el que no podamos tomar “cualquier decisión”, si es que queremos tener diseños que respondan a determinados criterios. En pocas palabras, Nohlen considera que tenemos varias opciones, aunque no tengamos una infinidad de ellas. Esta es una crítica, tanto a la posición de Sartori (“no hay alternativas”), como a la posición de autores como Linz, que creen que uno puede tomar decisiones que vayan en contra de la tradición y de la cultura política (“el parlamentarismo es superior al presidencialismo siempre, no importa dónde, ni cuándo”). Si bien podemos tener varias alternativas, no debemos dejar de mantener una mirada que sea realista y que busque medidas viables.

Por ello, y regresando a las cuestión de los enfoques de investigación y aproximación a los estudios comparados de la ciencia política, Nohlen reitera los principios esenciales que articulan y fundamentan el enfoque histórico empírico. El primero de ellos es que no hay ningún sistema ideal. Aquí Nohlen sigue a Sartori: el mejor sistema es el que mejor se adapta. El segundo principio afirma que las soluciones institucionales no pueden ser “generales”. Todo diseño debe ser pensado para una complejidad y contexto determinado. Finalmente, el tercer principio afirma que las soluciones son el resultado de procesos de negociación y toma de decisiones por parte de los actores políticos. Esto es extremadamente importante porque constituye un llamado de atención a reconocer que las decisiones son el fruto de las negociaciones de diversos actores, donde se evidencian múltiples intereses en conflicto. Esta es la razón por la cual es que Nohlen puede afirmar que, incluso si existiera una “solución general” (posibilidad que ya fue descartada por el segundo principio), esta solución no podría aplicarse “sin más” porque quienes toman las decisiones tienen intereses específicos.

Reconocer lo particular de cada contexto es, pues, el imperativo metodológico y epistemológico del diseño institucional exitoso. Por eso es que Nohlen nos invita a hacernos las siguientes preguntas, cuando de problemas de diseño se trata: “¿Cuál es el problema? ¿Qué soluciones alternativas hay? ¿Cuáles serían adecuadas en el caso concreto? ¿Qué factores condicionan qué variables? ¿Qué recursos propios existen en el país? ¿Qué solución es viable, políticamente realizable?”[5]. El institucionalismo contextualizado de Nohlen busca pues, rescatar la importancia del contexto, siendo fiel a un enfoque sistémico.

***

[1] Nohlen, Dieter, Sistemas electorales y partidos políticos, México D.F.: Fondo de Cultura Económica, 2004, pág. 138.

[2] Ibid., pp. 138-139.

[3] Ibid., pág. 139.

[4] Ibid., pág. 141.

[5] Ibid., pág. 146.


7 responses to “Nohlen sobre el diseño y la evaluación de los sistemas electorales (1)

  • Geviert-Kreis

    Hola Erich,

    excelente exposición sobre el institucionalismo y su debate, a partir de Nohlen. Un post claro y cristalino como el agua por el tema, que me es familiar. Ya me hacía falta sinceramente, luego de esa crítica un poco oscura que haces de Heidegger con los realistas especulativos (creo que ese sr. mister X ya dijo todo en su comentario, mi amigo).

    Ahora bien: es cierto que en el actual debate del (neo)institucionalismo – en sus tres corrientes: el racional (nivel micro), el histórico (nivel macro) y el sociológico (nivel meso)- no se da un diálogo multidisciplinario como debería sobre “ingenieria” institucional. Muchos problemas de una corriente aparecen como perspectivismos conceptuales en la otra. Bastaría, pues, un diálogo para superar las aporías en clave sistémico-constructista (tipo Luhmann). El actor racional de los americanos por ejemplo, con todo el formalismo de la econometría, no nota que si hay instituciones, es porque nacen del fracaso escrito del individuo ante la complejidad y contingencia de la realidad social y política. Al mismo tiempo, el institucionalismo histórico de los europeos (que está, en politología, todavía altamente viciado de marxismo, en LA más aún), tiene la idea fija sobre la “perpetuidad” de la estructura y el clivaje. los primeros pecan de voluntarismo heróico (el actor cambia las instituciones), mientras los segundos de conservadores (nada se puede hacer ante la estructura). Entre los das dos tradiciones, aparece la “vía mágica media” del institucionalismo sociológico que es culturolatra por el lado europeo e interaccionanista-hermenéutico por el lado americano. En esta vía media, la cultura política es variable independiente, pero si le preguntas a los investigadores la diferencia entre cultura en general y cultura política, te dan una respuesta tauotológica: “cultura política es la cultura sobre cuestiones políticas” Aja, bravo.

    Para superar estos dilemas yo veo las siguientes propuesta de solución, en este orden:

    1) epistemología constructivista (Luhman) que coloque multidisciplinariamente cada perpectiva institucionalista en términos policontexturales (G. Günther). El objetivo es lograr un enfoque múltiple del objeto de estudio.
    Schmitter, P.C. (2009), The nature and future of comparative politics in «European Politi-cal Science Review», 1,1, pp.33-61.

    2)metodología configuracional, macro-cualitativa y macro-cuantitativa conjunta. Es necesario obviamente un formalismo a la altura del punto 1, que permita el control de la hipótesis sin caer en el fetichismo del dato probabilistico-inferencial, ni en la falta de falsicabilidad de la ideografía creativa de los hermenéuticos de la historia.
    Ragin, Ch. (1987), The Comparative method. Moving Beyond Qualitative and Quantitative Strategies, Berkeley, University of California Press.
    Rihoux, B. Ch. Ragin (a cura di) (2009), Configurational Comparative Methods. Qualitative Comparative Analysis (QCA) and Related Techniques, London, Sage.

    El objetivo es lograr una fusión entre los métodos, sin espejismos, pero logrando, con el punto 1, una episteme politológica que supere el sectarismo geográfico del actual institucionalismo con sus soluciones teóricas intermedias, a medida. No pido, claro, una teoría general de ingenieria institucional (Luhman si lo pide, explícitamente e intrépidamente, con exito diría). A lo que voy es que me parece una derrota aceptar la culturología política y la sociología sin más, según ese segundo principio que afirma que las soluciones institucionales no pueden ser “generales”.

    3) El espejismo de la estructura “inmovil” se resuelve, creo yo, si prestamos atención a la unidad estatal, que ya no es la misma de una vez. Esto añade una ulterior complejidad a lo que planteas en este post, pero aclara ciertas dinámicas que el institucionalismo actual se niega a ver: me refiero a los regímenes internacionales, la Governance y ese un nuevo sector de la política comparada, denominada ” política comparada internacional” (ICP).

    A partir de este cuadro, me pregunto el problema de la ingenieria institucional referidad al sistema de partidos-sistema electoral como lo pones en tu post.

    retomamos,
    Giovanni

  • Geviert-Kreis

    …ah, me olvidada la nota al margen, muy al margen: ¡el sábado los mandamos a su casa a los argentinos, que ya es hora!

  • Erich Luna

    Hola Giovanni,

    Muchas gracias por el comentario. Justo tenía que escribir sobre esto y pensé en hacerlo en breves posts para poder discutirlo. Sobre lo del realismo especulativo, espero que vayan aclarando las cosas con tiempo.

    Tu diagnóstico sobre los problemas de las diversas corrientes institucionalistas está muy interesante, así como las dos soluciones. De hecho me gustaría saber si es que podrías escribir algo sobre la epistemología constructivista de Luhmann, pero medio introductoria como para gente como yo, que nunca ha tenido contacto con su obra (ni con la de Parsons). En todo caso algunas referencias a obras por las cuales uno podría empezar no estarían nada mal.

    (esta mención a Luhmann me hizo recordar a uno de nuestros primeros intercambios: https://erichluna.wordpress.com/2009/06/27/carl-schmitt-y-los-tipos-de-estado/#comment-30)

    Cuando dices que no quieres aceptar la tesis de que no hay solución “general”, a qué tipo de solución te refieres. Porque yo pensé que Nohlen hablaba de recetas generales que se apliquen sin más, no tomando en cuenta el contexto y etc.

    Concuerdo con que el ámbito internacional redefine muchas cosas tradicionales.

    Sobre lo de Argentina, mucha suerte!

    Muchos saludos,
    Erich

  • Geviert-Kreis

    saludos,

    bueno, sobre lo de las soluciones generales me refería a que se ha abandonado la busqueda de “teorías generales” luego del desinterés por la primera teoría parsonsiana. Desinterés y desgano diría, no tanto porque no sea posible algo así. Una analogía podría ser lo que pasa en filosofía con esa episteme post-moderna y resignativa que le dice “adiós a la verdad”, antes de buscarla. No hay, pues, “teorías generales” o, más específicamente en nuestro campo, teorías que pretendan explicar “procesos generales de democratización” por ejemplo, válidos en cualquier lugar. Esto se ha abandonado por completo. Ahora hay una fragmentación de teorías parciales, limitadas, meso-analíticas, por grupos de casos, etc. Lo que yo veo aquí (no sólo en politología) es únicamente una falta de método y una terminología que permita coordinar intra-teóricamente (entre las disciplinas de un sector) y inter-teóricamente (entre disciplinas de diferentes sectores) una determinada pregunta en relación a un problema específico. Intra-teóricamente por ejemplo, “poner en diálogo” Teoría internacional, Ciencia política y Sociología. En el caso del proceso de integración de la Unión Europea por ejemplo, esta necesidad de perspectivas multi-nivel se ha hecho impelente para comprender nuevos fenómenos que la teorías parciales no lograban explicar. Como siempre se espera que el problema surja, luego nace la necesidad. Se dirá que es demasiado complejo, yo digo no, falta simplemente un método, una adecuada perspectiva múltiple hacia el problema y una terminología multidisciplinaria: teoría sistémica es mi propuesta, para la parte de la delimitación de la pregunta o hipótesis. El resto está resumido en el comentario anterior.

    Sobre Luhmann hay suficiente literatura en inglés. El clásico para empenzar es “sistemas sociales”. Hay una serie de lecciones introductivas de Luhmann mismo, son grabaciones realmente de sus clases (audio), que por acá están rotando. Se han publicado también. Yo tengo todas las grabaciones en MP3 y pensaba publicarlas en el blog, pero siempre me quedaba el pudor de no tener tiempo para traducir y lograr una mayor difusión del material que compartía con uds. (todo en alemán). Si crees que puede ser interesante ponerlo online, me dirás.

    Esto de la falta de una teoría general es muy similar a lo que criticabas en tu post sobre el “fin de la filosofia”: la falta de una coordinación multidisciplinaria, unitaria, que supere la fragmentación de las especializaciones. Antes era la filosofía a coordinar las ciencias. Heidegger vió correctamente cuando afirmó que la filosofía YA NO ES más la coordinadora principal entre las ciencias. Si tomamos en serio, Erich, esta afirmación en su máxima radicalidad, notarás cuánto radical suena entonces tu manifiesto. Aut-Aut: o se define el fin de la filosofía o se acepta su fin, su obsolescencia y no dedicamos a hacer otra cosa, historia de las ideas, pop-filosofía pop-corn-epistemología y demás onanismos. Heidegger no fue un apocalíptico cuando afirmó: “ahora es la cibernética a tomar el lugar de la filosofía como coordinadora de la ciencias”. Esto va comprendido en su sentido textual: la cibernética, es decir la ciencia de la coordinación entre información y control con finalidades de dirección. (Heidegger, Martin (1962):Die Frage nach der Technik. In Ders.: Die Technik und die Kehre. Pfullingen: Neske, S. 5-36).

    Precisamente son los sistémicos y los constructivistas que estamos tratando al inicio, los que se toman en serio esta frase de Heidegger y la desarrollan. La cibernética se convierte en LA filosofía del siglo XX-XXI, como episteme de coordinación entre las ciencias parciales. Suena como una publicidad dirás, pero cuando ves esta epistemología en acción que logra manejar varios tipos de ciencias parciales, coordinándolas hacia núcleos de problemas altamente contigentes, entrópicos y hasta con pérdidas humanas como en el caso de la inteligencia militar o la geo-strategia o la geo-política, te pasan las ganas de bromas como la pop-filosofía. Notas finalmente la responsabilidad del aut aut en tu manifiesto. Con una metáfora: es necesario “sentir el hambre”, sentir la necesidad, para ver la necesidad misma y superarla. Lo mismo con el fin de la filosofía y la necesidad de una teoría general, que supere la fragmentación y la profesionalización autística, basada en libros y autores. La responsabilidad de tu generación es ponerse esa pregunta y fracasar o triunfar en su respuesta. Porque el fin, el final de la filosofía se convierte en el fin de los filósofos. El resto es manierismos de alcoba, dandismo.

    Regresando al punto ahora. Yo aconsejaría leer:

    http://geviert.wordpress.com/2009/07/25/tecnica-y-biologia-sistema-social-y-sistema-politico-introduccion-a-la-logica-no-aristotelica/#more-2950

    sobre el nexo entre esa frase-clave de Heidegger y los espistemólogos sistémicos. Ese texto de Reiser es muy bueno para introducirse en esta lógica post-aristotélica, que está a la base de todo esto.

    Luego:

    http://geviert.wordpress.com/2009/07/29/policontexturalidad-y-teoria-cibernetica-de-la-subjetividad-material/

    donde están los dos textos que diferencian esta espisteme entre los europeos y los americanos. Si te interesa el tema descubrirás que no todo es “teoría del conocimiento”, no mi amigo: hay muy buenos ejemplos prácticos, que pocos saben: descubrirás cómo se llega a la decisión política de colocar para uso civil el proyecto militar ARPANET, que es lo que ahora se ha convertido en esto que estamos usando ahora, las redes y el interconnected network, internet (detrás habían varios influyentes teóricos de sistemas y redes). O más atrás aún, descubrirás cómo se llega en Alemania, en 1938 (ojo), al primer proyecto de un “cerebro mecánico”, es decir un calculador para la producción técnica de sentido (ojo con esto último que no es una mera cuestión electrónica, es una pregunta clave de la hermenéutica). Este calculador será el Z1, de Konrad Zuse, que se convertirá en lo que estamos usando ahora, los, ordenadores, PCs.

    sobre el nexo de estos ejemplos aplicativos, la frase de heidegger y la pregunta sobre la epistemología y teoría general, recomiendo esta video-entrevista que realizamos con el grupo a algunos profesores que se ocupan de estos nexos:

    http://geviert.wordpress.com/2009/08/05/individuo-y-sociedad-artefacto-e-informacion-tecnica-y-filosofia-de-la-tecnica/

    En todo este cuadro, Luhmann es el nexo entre todo esto y los efectos para las ciencias sociales:

    https://geviert.wordpress.com/2009/12/07/soziale-systeme-elementos-para-una-destruccion-de-la-escuela-de-frankfurt/

    los links del comentario a javier en este último post, son muy buenos.

    retomanos,
    Giovanni

  • Nohlen sobre el método comparativo (1) « Vacío

    […] elecciones competitivas, Nohlen sobre el diseño y la evaluación de los sistemas electorales (1) y (2). Parece que Nohlen va a venir este año por acá. Será motivo de ir pensando en algunas […]

  • El nuevo institucionalismo (2) « Vacío

    […] de un debate público, racional y argumentativo (la visión habermasiana a la que alguien como Nohlen se opondría). Las instituciones no parecen muy susceptibles de un cambio fácil y por eso son […]

  • 2 años en el Vacío: « Vacío

    […] Nohlen sobre el diseño y la evaluación de los sistemas electorales (1) […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: