Lo “ancestral” y el “arche-fossil”

por Erich Luna

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Teniendo en cuenta lo desarrollado en el post anterior, podemos ahora ver cómo empezar a ver las insuficiencias y consecuencias problemáticas que los supuestos ontológicos y epistemológicos del correlacionismo acarrean.

Podemos partir, al igual que Kant, del factum de la ciencia, más allá de si es necesaria, contingente, perfecta, etc (ese será un problema que se abirdará depspués). Hay científicos haciendo ciencia, realizando hallazgos, haciendo afirmaciones. Las afirmaciones de las que parte la argumentación de Meillassoux, en este punto, son las siguientes:

  • La fecha del origen del universo: hace 13.5 billones de años.
  • La fecha del acrecimiento de la tierra: hace 4.56 billones de años.
  • La fecha del origen de la vida en la Tierra: hace 3.5 billones de años.
  • La fecha del origen de la humanidad (Homo habilis): hace 2 millones de años.

Estas afirmaciones evidencian y constatan algo importante: la ciencia de hoy puede producir afirmaciones (statements) sobre eventos o acontecimientos anteriores al surgimiento de la vida y de la conciencia, tal y como las conocemos. Estas afirmaciones pueden fechar “objetos” anteriores a cualquier forma de vida. Si bien las afirmaciones son hipótesis científicas revisables y corregibles, ello no quita el hecho de que puedan afirmar cosas como la “edad” del universo.

En relación a esto, la pregunta de Meillassoux es la siguiente:

what is it exactly that astrophysicists, geologists, or paleontologists are talking about when they discuss the age of the universe, the date of the accretion of the earth, the date of the appereance of pre-human species, or the date of the emergence of hmanity itself? (9).

¿De qué, pues, están hablando los científicos cuando hablan de estas cuestiones?

Meillassoux nos propone dos términos que utilizará para elaborar su argumentación. Ambos términos son los que dan el título a este post: lo “ancestral” y el “arche-fossil” (o “fossil-matter”). Dado que no existe, hasta donde sé, una traducción del texto, utilizaré por el momento ambos términos sin traducir.

Lo “ancestral” será cualquier realidad que es anterior a la emergencia de la humanidad y/ o de cualquier forma de vida en la Tierra. El “arche-fossil” (o “fossil-matter”) serán los materiales que indican la existencia de una realidad o evento ancestral. Por ejemplo, isótopos o las emisiones de luz de las estrellas.

Meillassoux llama, siguiendo lo anterior, afirmaciones ancestrales a las afirmaciones sobre eventos previos a la existencia de vida en la Tierra. Debemos preguntar, bajo qué condiciones podemos decir que las afirmaciones ancestrales pueden gozar de pleno significado. Debemos acá tener presente el esbozo de definición de lo que es el correlacionismo y preguntar cómo el correlacionismo interpreta las afirmaciones ancestrales.

El correlacionismo de la filosofía contemporánea no pretende hipostasiar la correlación más allá de la existencia humana. Quien lo hace no tendría problemas para hablar de correlación, de manera previa a la existencia humana. Bastaría pensar en un “testigo anterior”, como Dios, que garantiza la correlación (podríamos pensar en un Dios con la intuición originaria de Kant, que piensa y pone sus objetos. De esta manera lo ancestral sería posible y las afirmaciones ancestrales de la ciencia también lo serían). Sin embargo, el correlacionismo contemporáneo no busca hipostasiar. De hecho, lo que busca es resaltar la facticidad y la finitud, con lo que la correlación no parece podre afirmarse más allá de los seres humanos.

We do not know of any correlation that would be given elsewhere than in human beings, and we cannot get out of our own skins to discover whether it might be possible for such disincarnation of the correlation to be true (11).

Un físico con supuestos filosóficos de tipo “dogmático” cartesiano (me estoy basando en la clásica división esquemática entre “dogmáticos”, “escépticos” y “críticos”, propia de la filosofía moderna) no tendría, según Meillassoux, mayores problemas para las afirmaciones ancestrales. Este científico asumiría la diferencia entre determinaciones objetivas y subjetivas y sostendría que no puede afirmarse si en el momento del acrecimiento de la Tierra “hacía mucho calor” o si la luz de las estrellas era “cegadora” o “brillante”, ya que un observador cómo nosotros no estaba presente. Lo que sí podríamos afirmar son las cualidades de tipo primarias, cuantitativas, objetivas: hace cuánto tiempo fue dicho acontecimiento (4.56 billones de años aproximadamente) y cosas de este tipo (como el volumen, etc). No tendría sentido, pues el preguntar qué colores habían o qué olores habían por las razones ya aducidas. Se trata de eventos anteriores a toda forma de vida humana y de eventos incompatibles con la existencia humana, tal y como la conocemos.

Ahora bien, de acuerdo a Meillassoux, no debe suponerse que el físico “cartesiano” debe suponer que la realidad es en sí misma matemática. Aquí Meillassoux distingue entre el carácter ideal de las afirmaciones ancestrales que hacemos hoy y su referente real que no tiene que tener necesariamente las características ideales de las afirmaciones ancestrales. Además, desde Popper sabemos que las afirmaciones científicas pueden son siempre revisables y susceptibles de falsación. Ello lleva a pensar que sería imprudente decir que hay necesidad en que las afirmaciones ideales que hacemos de eventos ancestrales reales hayan sido exactamente así. Esa actitud sería bastante imprudente. Sin embargo, Meillassoux sí piensa que el científico, siendo prudente con sus afirmaciones, podría suponer que lo que dice es verdad. Mientras nuestras teorías o modelos de explicación no han sido superados por nuevas teorías, es sensato suponer que nuestras reconstrucciones de los eventos ancestrales reales podrían haber sido tal y como los describimos vía nuestras afirmaciones ancestrales ideales.

Vemos pues, según Meillassoux, que el científico promedio y cotidiano tiene mayor tendencia a sumir una posición filosófica afín al cartesianismo, a la distinción entre cualidades primarias y secundarias. Es más difícil que pueda tener supuestos filosóficos kantianos: ellos no concederán fácilmente que lo matematizables solamente pueda existir mientras nosotros existimos.

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