Hacia la crítica del correlacionismo

Ya he manifestado en un post pasado el interés que tengo por el realismo especulativo. Ahí manifesté que quería leer Tras la finitud, texto de Quentin Meillassoux. Dicho libro es definitivamente uno de los textos/ manifiestos fundacionales de dicho movimiento filosófico. Gracias a Raúl, he podido tener desde ayer el tan mentado texto. En estas semanas me será difícil escribir con regularidad ya que se vienen los finales y la última semana de prácticas. Sin embargo, mientras tenga algo de tiempo quiero empezar a escribir sobre este libro. Espero poder, sobre la base de lo que escriba acá, preparar algo para el Simposio de estudiantes de filosofía. Se ha hablado últimamente en nuestra blogósfera sobre el “parricidio” y la academica. Yo ha he esbozado mis ideas en los últimos posts que he escrito. Creo, sin embargo, que un post como este es significativo en este día (el día del padre), pues el correlacionismo es, de alguna manera “el padre”.

Hasta donde sé no hay una traducción al español. Yo me basaré en la traducción hecha por Ray Brassier para la editorial Continuum (editorial muy interesante) y publicada en el año 2008.

En esta serie de posts tendré como eje e hilo el libro de Meillassoux, buscando hacer una presentación sintética y coherente que pueda hacer de contribución a la difusión y discusión del realismo especulativo en español. Sin embargo, queriendo ser fiel a lo desarrollado en el Manifiesto, no pretende hacer un mero “comentario” al texto. La idea es poder comprender las ideas de Meillassoux de manera adecuado, pero con vistas a nuestro propio contexto y a poder seguir (y eventualmente intervenir) en las discusiones contemporáneas que se dan en los medios electrónicos dedicados al realismo especulativo. Asimismo, el texto de Meillassoux posibilitará la lectura de textos de los demás realistas especulativos (Brassier, Harman, Grant etc) que se basan en él (ya sea porque estén a favor o en contra de sus ideas).

***

Meillassoux empieza el libro recordándonos la célebre distinción entre “cualidades primarias” y “cualidades secundarias”. Todo estudiante de filosofía conoce esa distinción moderna hecha por Locke, pero ya detectable en la propia obra Descartes. Las “cualidades primarias” refieren a lo cuantitativo de las cosas, mientras que las “cualidades secundarias” refieren a lo cualitativo. Las “cualidades primarias” son consideradas como objetivas y las “cualidades secundarias” son tenidas por subjetivas. Por ejemplo, una manzana tiene un determinado peso, volumen y demás aspectos matematizables y cuantificables que serían propios de dicho objeto. Sin embargo, el olor y el sabor, por poner dos casos, estarían relacionados con nuestros órganos sensibles. Sin papilas gustativas no tendría sentido atribuirle sabor a la manzana, mientras que parecería sensato atribuirle las cualidades cuantitativas. Podemos pues, sostener que las cualidades primarias pretenden decirnos algo de los objetos independientemente de nuestra relación con ellos (“cosas en sí“), mientras que las cualidades secundarias son determinaciones relacionales que dependen también de nosotros (“cosa para nosotros“).

Ahora bien, el “sentido común” de la filosofía continental considera esta distinción como arcaica, como “escolástica”. Puedo hablar, a modo de ejemplo, de los estudiantes de nuestro departamento. Es muy probable que vía la influencia de la tradición fenomenológica, hermenéutica, pragmatista y del giro lingüístico, esta distinción se muestra como caduca. Pero hay que ver cómo aborda Meillassoux el problema, con el fin de llegar a detectar ciertos supuestos filosóficos problemáticos que están presentes en la filosofía continental contemporánea. Todas estas tradiciones contemporáneas estarán de acuerdo con que las propiedades sensibles son relacionales. Con lo que discreparían es con la posibilidad de hacer una tajante y demarcatoria distinción entre lo “en sí”  y lo que es “para nosotros”. Lo que se cuestionaría es la posibilidad de conocer determinaciones del objeto que puedan existir sin el sujeto que percibe.

El argumento moderno no es muy difícil de esquematizar: no podemos saber si es que conocemos determinaciones del objeto que sean independientes a la relación que tengamos con él porque para poder comprobar eso tendríamos que poder “salirnos de nosotros mismos” y poder corroborar que se trata de determinaciones del objeto que son independientes. La conclusión es pues, que ninguna determinación puede tener la certeza de no ser relacional y por eso se puede asumir el carácter relacional para todo tipo de determinaciones, con lo cual la diferencia entre primarias y secundarias se torna irrelevante. Meillassoux considera que ha ido sofisticándose o redefiniéndose la relación que caracteriza este conocimiento del objeto desde la revolución copernicana de Kant: adecuación, representación, constitución, intersubjetividad. Se pasa de una cuestión monológica a una dialógica: la comunidad de científicos.

En todo caso, después de Kant lo que tenemos es la primacía de lo que Meillassoxu llamará correlación:

Such considerations reveal the extent to wich the central notion of modern philosophy since Kant seems to be that of correlation. By ‘correlation’ we mean the idea according to which we only ever have access to the correlation between thinking and being, and never to either term considered apart grom the other. We will henceforth call correlationism any current of thought which maintains the unsurpassable character of the correlation so defined. Consequuently, it becomes possible to say that every philosophy wich disavows naïve realism has become a variant of correlationism (5).

La tesis es pues, que desde Kant se hizo lugar común el hecho de que ser y pensar estén correlacionados. Uno no puede ir “más allá” o “trascender” dicha correlación. Por eso Meillassoux llama a la filosofía que abandone el realismo ingénuo, en pro de la correlación, correlacionismo. Bryant ha llamado al correlacionismo, en un post suyo, la ideología de nuestro tiempo. Más allá de que pueda tener o no razón, el hecho de que Meillassoux haya podido encontrar supuestos comunes a tradiciones diferentes de filosofía continetal post-kantiana (como ejemplos, hermenútica, fenomenología, deconstrucción) y, al mismo tiempo, señalar que dichos supuestos son problemáticos, es algo realmente impresionante. En todo caso, a medida que avancemos en la lectura y presentación del texto se verá en qué medida son sólidas y contundentes las críticas.

El correlacionismo sostendrá, de manera categórica, que no se podrá conocer un objeto independientemente de su relación con el sujeto y viceversa: tampoco podremos conocer a un sujeto independientemente de sus relaciones con los objetos. Para este último caso, no puedo dejar de pensar en Charles Taylor y su crítica a la racionalidad “desvinculada” de Descartes. Ahora bien, el correlacionismo de la filosofía contemporánea no solamente afirma que uno no puede desvincular al sujeto del objeto. También afirma que la relación entre ambos es de tipo “primaria”. Acá el correlacionismo puede abandonar la dualidad sujeto/ objeto y redefinir los términos. Por ejemplo, Heidegger en Ser y tiempo nos habla del Dasein, del estar-en-el-mundo, de la aperturidad y del Sein bei. Para el heideggeriano promedio, el problema de la relación entre el sujeto y el objeto es un pseudo problema, es un problema moderno que se disuelve o que es “derivado” de un fenómeno más originario: el estar-en-el-mundo del Dasein fáctico.

Nuestro ejemplo nos sirve para evidenciar que una piedra angular del correlacionsimo es la tesis de relaciones recíprocas primarias. Ideas de “co-originalidad”, “co-dación”, “co-presencia”, “co-relación”, etc. La tarea de la filosofía deviene, sobre todo, la pregunta por la correlación más originaria. Meillassoux sostiene que antes de Kant la disputa de la filosofía era por conocer la relaidad, la esencial, la substancialidad. Depsués de Kant la disputa de la filosofía devino la de ser la búsqueda por la correlación primaria (sujeto-objeto, nóesis-nóema, lenguaje-referente, etc).

Francis Wolff ha señalado que la conciencia y el lenguaje han sido los “medios” principales de la correlación. Wolff llama a ambos elementos “objetos-mundo”, ya que lo peculiar de ambos es que “hacen el mundo”. Meillassoux añade que estos ejemplos poseen dos características cuasi-opuestas. La primera característica es que nos ponen “en contacto” con el mundo. La segunda es que nos “limita”.

For it could be that contemporary philosophers have lost the great outdoors, the absolute outside of pre-critical thinkers: that outside which was not relative to us, and which was given as indifferent to its own giveness to be what ir is, existing in itself regardless of whether we are thinking of it or not; that outside which thought could explore with legitimate feeling of being in foreign territory -of being entirely elsewhere (5).

Aperturidad y finitud parecen ser los rasgos esenciales del correlacionsimos, cuando busca tematizar la relación primaria de correlación. Por eso es que puede haber cierta continuidad desde Kant, aunque ya no se trate de filosofías que tengan por relación primaria a la relación sujeto-objeto y que caractericen dicha relación como representación. Hay pues, una especie de continuidad de Kant al Heidegger del Evento.


7 responses to “Hacia la crítica del correlacionismo

  • Mr. X

    Interesante post. Sin embargo tengo ciertos reparos. Tal como presentas el Correlacionismo, NO es incompatible con la disticion entre propiedades primarias/secundarias. Dices “El correlacionismo sostendrá, de manera categórica, que no se podrá CONOCER un objeto independientemente de su relación con el sujeto y viceversa: tampoco podremos CONOCER a un sujeto independientemente de sus relaciones con los objetos.” Pero el que sostiene que hay propiedades primarias/secundarias NO esta hablando del Conocimiento de estas. Es decir, si bien el conocimiento es siempre relacional, el que hayan o no ciertas propiedades no lo es. El problema con el argumento que presentas es que critica una tesis metafisica con premisas epistemologicas. Te cito: “no podemos saber si es que CONOCEMOS determinaciones del objeto que sean independientes a la relación que tengamos con él porque para poder COMPROBAR eso tendríamos que poder “salirnos de nosotros mismos” y poder CORROBORAR que se trata de determinaciones del objeto que son independientes. La conclusión es pues, que ninguna determinación puede tener la certeza de no ser relacional y por eso se puede asumir el carácter relacional para todo tipo de determinaciones, con lo cual la diferencia entre primarias y secundarias se torna irrelevante.” Tus premisas son epistemologicas (“conocer”, “comprobar”, “corroborar”) pero tu conclusión es METAFISICA! Lo que tendrias que hacer para refutar la distinción entre propiedades primarias/secundarias es mostrar por que dicha distinción es metafisicamente defectuosa o lleva a consecuencias metafisicas inaceptables o indeseables. Pero esto no tiene que ver con lo conocemos o no.

  • Erich Luna

    Hola Mr. X

    Muchas gracias por tus comentarios. Planteas observaciones necesarias y espero poder irlas abordando y discutiendo. La advertencia es que no domino este tema y estos posts buscan más bien “pensar en voz alta”.

    Entiendo tu crítica: premisas epsitemológicas y conclusiones metafísicas.

    La razón por la que pasé rápido esta cuestión es por como se asume en la historia de la filosofía desde Kant. Buscar las condiciones y garantías del conocimiento lleva a reformular, de alguna manera, las problemáticas ontológicas y vicerversa. No creo que estas “sub disciplinas” de la filosofía estén tan rígidamente separadas o que sean inconexas para influirse mutuamente.

    Quizá puede haber un correlacionismo que no recuse la distinción. Yo simplemente asumí que dicha pretensión demarcatoria entre propiedades objetivas y subjetivas era considerada de manera cuasi “escolástica” por la filosofía contemporánea: los pragmatistas, deconstruccionistas, fenomenológos, heideggerianos, hermenéutas, post-modernos, post-estructuralistas. Todos son críticos, dentro de muchas cosas, con las distinciones modernas.

    Aprecio tus observaciones. Pido algo de paciencia. Recién estoy leyendo el libro. A medida que lo avance iré escribiendo al respecto, con el fin de aclarar más las dudas.

    Por lo pronto, muchas gracias
    Erich

  • Lo “ancestral” y el “arche-fossil” « Vacío

    […] Acerca de « Hacia la crítica del correlacionismo […]

  • Eduardo

    Está interesante el artículo, pero lo que no encuentro es la crítica al correlacionismo. ¿Por qué el correlacionismo está mal? ¿Qué evidencia habría de que hay algo “más allá” del correlacionismo?

    Creo que es interesante seguir el hilo del correlacionismo pero yo, más bien, siempre lo interpreté como un hilo paralelo al clásico hilo representacionalista de la Modernidad. Allí donde la Modernidad buscaba necesidades, regularidades fijas en la naturaleza (o en el espíritu), tienes a autores como Hume que, aunque no lo ponen en esas palabras, están cómodos con la idea de una ciencia basada en correlaciones regulares. No deja de ser cierto que correlación no implica causalidad, pero cuando el 99% de los casos te muestra una misma correlación, tendrías que ser bastante necio para no apreciar que algo está pasando.

    Claro, ésta es *otra* idea de correlacionismo, que no va en la misma dirección. ¿Pero por qué es un problema? Yendo hacia Wolff y su great outdoors, ¿cómo puede saber que hay algo allí? ¿Cómo puede haber un “afuera” que no sea relativo a nosotros, si es, justamente, un “afuera”?

    Espero que sigas desasnando a aquellos de nosotros que no tenemos el libro para leer.

  • Erich Luna

    Hola Eduardo

    Muchas gracias por comentar. El libro no lo he terminado, es más, recién lo estoy empezando, así que trataré de irte respondiendo en base a lo que voy avanzando y posteando.

    “¿Por qué el correlacionismo está mal?”

    Hasta el momento, Meillassoux piensa que el correlacionismo no puede, de manera efectiva, afirmar literalmente afirmaciones ancestrales (eso lo menciono en el segundo post). Cree que no puede porque distingue dos niveles de significado: el realista “ingénuo” y el de la relación “originaria”. Meillassoux cree que cuando hacemos esa disntición las afirmaciones ancestrales devienen sin sentidos (“non-sense”, creo que era la palabra).

    El correlacionismo no alude a lo que tú aludes. No se trata de Hume. Más bien, tiene que ver sobre todo con la tradición filosófica kantiana y poskantiana (fenomenología, deconstrucción, etc)

    “¿cómo puede saber que hay algo allí? ¿Cómo puede haber un “afuera” que no sea relativo a nosotros, si es, justamente, un “afuera”?”

    Estas son buenas preguntas y espero que Meillassoux vaya a abordarlas. Pero él si parece dar a entender que hay “algo” independientemente de la correlación (“amterior” a la correlación).

    Saludos,
    Daniel

  • La confrontación de Badiou (matema) con Heidegger (poema) sobre la naturaleza. « Vacío

    […] de Meillassoux Tras la finitud (He escrito ya algo sobre dicho libro en los siguientes posts: Hacia la crítica del correlacionismo, Lo “ancestral” y el “arche-fossil”, Crítica de la posición correlacionista sobre lo […]

  • 2 años en el Vacío: « Vacío

    […] Hacia la crítica del correlacionismo […]

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