El fin de la filosofía (1)

por Erich Luna

En estos días, a través de distintos posts, me he encontrado con diversas (e interesantes) reflexiones en lo relativo al quehacer filosófico y académico. El primero de ellos es el post de Levi Bryant (Who’s Authorized to Speak?). Dicho post era una continuación a otro que borró (Thoughts of Consolation). Graham Harman, por su parte, escribió hace poco un post sobre el escribir y el quehacer académico (writing advice). Finalmente, en nuestro medio, Alejandro León escribió un post también en torno a dicho asunto (¡Autistas del mundo, uníos! El encierro de la filosofía académica y la liberación por el pensamiento colectivo). Dado que la reflexión sobre lo que es la filosofía, así como su quehacer, campo y tareas, es algo que siempre me ha interesado de sobre manera, estos posts me han motivado a comentarlos y a esbozar algunas cosas al respecto. Todo ello con el fin de clarificar mejor el problema o el estado de la cuestión (con vistas a, obviamente, hacer algo al respecto). Es importante señalar que nuestra especialidad de filosofía está en estos momentos discutiendo la posibilidad de cambios y reformas. De ahí que este tipo de discusiones me interesen aún más.

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Quisiera empezar con el primer post de Bryant, el que borró (más adelante comentaré el otro post de Bryant, el post de Harman y el post de León) .En dicho post, Bryant arremete contra las grandes organizaciones o asociaciones filosóficas de la tradición continental (él alude específicamente a la SPEP). La razón: esencialmente porque han dejado de lado el abordaje de problemas filosóficos para dedicarse únicamente a ser comentaristas de grandes filósofos (asumo que los lacanianos también correrían este riesgo).

Although it occasionally happens, it’s very difficult to imagine papers at SPEP not devoted to Husserl, Heidegger, Sartre, Irigaray, Merleau-Ponty, Derrida, Foucault, Deleuze, etc., etc., etc. This is a scandal for philosophy insofar as it reduces philosophy to intellectual history.

Concuerdo con Bryant en que la filosofía no puede reducirse a hacer comentarios de otros filósofos. Creo que la exégesis y el rigor para profundizar en la historia de la filosofía es fundamental, tanto para la docencia, como para la investigación y la creación de nuevas ideas y pensamientos. Sin embargo, si llevamos dicho pathos exegético al límite, tendremos justamente la reducción de la filosofía a mera historia de ideas, o peor, de diversas lecturas sobre ideas.

The point isn’t that we shouldn’t talk about other philosophers– of course we should, just read Aristotle or Plato –but that philosophy shouldn’t be about other philosophers. SPEP promotes a culture of commentary that strives to insure the exclusion of new or emerging thinkers.

La tesis de Bryant, que comparto, es que la exégsis o el estudio de los clásicos debe hacerse con vistas a pensar creativamente y no con vistas únicamente a poder repetir lo que los grandes pensadores han dicho. No me malentiendan: el mundo necesita manuales de filosofía y comentarios a las grandes obras del pensamiento, así como congresos y artículos especializados. El punto es que eso, si bien es importante, no es lo fundamental de la filosofía, por lo menos tal y como yo la entiendo ahora. La originalidad y la profundidad requieren del conocimiento de la tradición, pero un conocimiento erudito de la tradición no garantiza nada.

En el caso de la tradición anglosajona de filosofía analítica y de sus organizaciones (Bryant tiene en mente la APA), la crítica se centra en la extrema especialización y asilamiento que la filosofía ha adoptado. Y es que, si bien la tradición analítica se ha jactado de tratar de problemas y no de erudición histórica, los resultados no son más prometedores. La filosofía carece aquí de una cuasi total posibilidad de devenir interdisciplinaria ya que se está conviertiendo en una profesión tecnocrática, aislada en sus departamentos y círculos especializados. Para efectos prácticos, si bien la filosofía continental no es lo más mainstream del mundo, uno puede ir a Crisol y comprar Heidegger o los últimos textos de Habermas. Pero, ¿Dónde cualquier persona compraría los papers relevantes de filósofos analíticos si no es en suscripciones especializadas?

While the APA is to be commended for promoting problems over the tradition of commentary, it has created a discursive structure that is so constipated as to be almost entirely irrelevant.

El otro asunto es el relativo al canon. Todo departamento, región, tradición, tendrá su canon de autores. Por ejemplo, en nuestro departamento de filosofía, los principales referentes contemporáneos  son los clásicos de la fenomenología y hermenéutica: Husserl, Heidegger y Gadamer. Ello no es algo bueno o malo en sí mismo. Simplemente expresa que dichos autores gozan de cierta “hegemonía” en lo que a referencias se refiere (y en todo lugar siempre habrá autores hegemónicos que configuren un canon). Bryant sostiene algo en lo cual concuerdo: la originilidad del quehacer filosófico, en lo que a la apropiación de la tradición se refiere, tiene mucho que ver con la introducción de referentes no canónicos para la investigación y discusión.

The best and most significant philosophy is always that philosophy that risks the cannon and strives to posit its own conditions by introducing new philosophers into discourse. We can think of the heroic move Harvey makes in making Marx and Lefevbre so central to his work, or the move Jameson makes in taking Sartre so seriously in a context where Sartre is largely ignored, or the significance of Harman taking Latour, Zubiri, and Gasset seriously, or Deleuze taking Bergson, Hume, Spinoza, and Leibniz so seriously in a French intellectual climate dominated linguistic idealism and Hegelianism in a variety of forms, of Brassier taking the Churclands and Laruelle seriously, or of Grant deciding to champion Schelling.

Es esta desazón frente al status quo de la academia filosófica contemporánea por lo que Bryant expresa el desinterés que la discusión con especialistas le genera. En cambio, tener intercambios con profesionales y académicos creativos de otras disciplinas puede resultar mucho más enriquecedor. Creo que en este punto ello puede ser cierto. Por mi experiencia, los estudiantes y profesores de filosofía de nuestro medio suelen tener intereses muy delimitados y ello impide un diálogo que trascienda el área de especialización de cada filósofo. De ahí que siempre vayan las mismas personas a los mismos eventos a escuchar lo mismo y a decir lo mismo, en la mayoría de las veces.

I also know, however, that I would much prefer to have dinner with a media theorist, a literary theorist, a geographer, a gender theorist, etc. Namely, anyone that is actually working on a problem and therefore compelled to create something new.

El texto de Bryant termina con el anhelo de que las nuevas teconologías y medios puedan fomentar una actividad filosófica más creativa, aunque ello no implique (obviamente) dejar de lado los medios tradicionales para la elaboración y difusión de la producción filosófica y académica. Y una de las últimas frases del post realmente me gustó mucho porque es algo que yo también he sentido desde hace algún tiempo:

I hope that people dream of becoming thinkers rather than police officers of the cannon, impassioned over how Heidegger or Wittgenstein have been misinterpreted.

He conocido en nuestro medio a múltiples filósofos que se dedican a eso: a saber de manera exhaustiva y erudita todo sobre un filósofo y su producción académica se limita a sostener que quienes lo han criticado no lo han entendido. Y, curiosamente, los grandes pensadores leyeron mal a estos autores, pero estos eruditos y fieles seguidores del filósofo mal entendido han venido a este mundo para defenderlo porque nunca se contradijo y está más vigente que nunca en todos los aspectos. Esa ortodoxia de la academia filosófica es la que más me disgusta. Siempre he pensado que la filosofía tiene mucho que ver con la arrogancia de pensar. Por eso es que la siguiente cita de Heidegger siempre me ha sido muy cara:

La fenomenología, mientras se entienda a sí misma, seguirá esa vía de investigación, contra cualquier tipo de profetismo, contra cualquier inclinación a hacer de guía de la vida. La investigación filosófica es y sigue siendo ateísmo; por eso puede permitirse la “arrogancia del pensar”, y no sólo se la va a permitir, sino que esa arrogancia es la necesidad íntima de la filosofía y la verdadera fuerza, y justamente en el ateísmo llega a ser lo que en una ocasión dijo uno de los grandes, una “gaya ciencia”

Pero los especialistas confunden que su trabajo es eso y piensan que son los sacerdotes y sumos teólogos de una iglesia filosófica de la cual ellos son miembros con los demás especialistas del mundo. En mi experiencia particular, Heidegger es uno de los filósofos que más han influido en mí. Sin embargo, nunca he sentido mayor aprecio por los heideggerianos. De hecho, creo que le hacen mucho mal a Heidegger. Y creo que peor serían los nietzscheanos, seguidores de quien no quería seguidores, sino “compañeros de viaje”. Quizá el premio se lo lleven los marxistas que convirtieron el pensamiento crítico en dogma y “religión atea”.

No hay filósofo que no se haya equivocado (así nos duela). No hay filósofo que no haya dicho cosas estúpidas. No hay filósofo cuyas obras completas sean absolutamente imprescindibles per se.

Si ser matemático no es equivalente a ser un historiador erudito de las matemáticas (o de un período de su historia) y ser científico no es igual a ser un historiador erudito de la ciencia (o de algún momento clave de su historia), entonces ¿ser filósofo es algo distinto a ser un historiador erudito de la filosófia (de algún período o de algún filósofo en particular o de algún libro en particular)?

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