El ser no es un predicado real (1)

Estoy volviendo a leer el curso dictado por Martin Heidegger en la universidad de Marburgo en 1927 titulado Los problemas fundamentales de la fenomenolgía (Madrid: Editorial Trotta, 2000, traducción de Juan José García Norro). Dicho curso es mi favorito, de los pocos que he leído. Y es que, dichas lecciones constituyen un complemento necesario para una lectura profunda y fructífera de Ser y tiempo. A pesar que mis obligaciones académio-laborales no tienen que ver con Heidegger, he querido hacerme un breve espacio para escribir sobre este curso, dado que me parece importante ir articulando algunas ideas en torno a las lecturas de Heidegger que voy haciendo en los momentos de ocio. De hecho, mi interés central es poder trabajar las lecciones y textos de Heidegger durante la época de Marburgo. Todo ello en función a la génesis y “fracaso” del proyecto heideggeriano de la ontología fundamental.

***

Estas entradas discutirán y presentarán la descripción fenomenológica que Heidegger realiza de la conocida tesis de Kant sobre el ser: “El ser no es un predicado real”. La importancia del análisis heideggeriano es que a través de la redefinición de los términos ontológicos fundamentales (o de su reapropiación originaria) se pone al descubierto la problemática ontológica central. Al mismo tiempo, estos análisis ayudan mucho mejor a comprender de manera más profunda lo desarrollado por Heidegger en Ser y tiempo. Obviamente me concentraré en las tesis, descripciones y argumentos centrales. Por eso, si es que uno desea mayor profundad o contextualización debe remitirse al texto mismo. Estaré más que satisfecho si es que texto invita a la lectura de Heidegger. Los interesados en la fenomenología saben que sus descripciones deben recorrerse y que es muy difícil (sino imposible) resumirlas tal cual.

Lo primero es señalar que la diferencia hecha por Heidegger en Ser y Tiempo entre Dasein y Vorhandenheit le servirá para diferenciarse de Kant y de la tradición. Cada uno de estos términos requeriría su propio tratamiento. Sin embargo, ellos no son el asunto central de la presente entrada. En consecuencia, me definir de manera muy breve, esquemática y provisional estos términos. Todo ello con el fin de que alguien no muy familiarizado con Heidegger pueda seguir el texto.

Por lo pronto, entonces, vamos a entender la palabra Dasein como el modo de ser del ente que somos nosotros en cada caso. Heidegger no quiere usar definiciones tradicionales porque tienen muchos prejuicios ontológicos que él justamente quiere desmontar (encubrimientos o tergiversaciones, etc). Cuando se hable de Dasein en Heidegger se aludirá pues al ente que somos nosotros. Dasein, repito, es un modo de ser, no una esencia. No es un qué, sino un cómo o, en todo caso (y sobre todo), un quién. Ahora bien, hay que precisar algo más: la palabra Dasein es de uso corriente en alemán. Nostros lo tenemos siempre como un coabulario “técnico”, pero se usa ordinariamente y significa existencia.

Finalmente, hay que añadir algo más. El alemán tiene la peculiaridad de tener palabras de raíces diferentes (latinas y germanas) para palabras que cotidanamente significan lo mismo. En el caso de Dasein existe la palabra Existenz que también significa “existencia”. Heidegger va a utilizar la palabra Existenz para caracterizar y resaltar el modo de ser del Dasein. Otro par de palabras que comparten esta característica con Realität y Wirkclichkeit que significa cotidanamente “realidad”. Estos vocablos serán también esenciales para el tratamiento heideggeriano de la tesis kantiana.

Vorhandenheit va a aludir a los entes que no tienen el modo de ser del Dasein y que se caracterizan por ser subsistencias: cosas que “están-ahí” “delante” para una actitud más “contemplativa” o “teórica”. Ejemplo sencillo para poder entrar en materia: cuando en nuestra existencia nos dirigimos hacia los entes con una mirada que contempla sustancialidad, propiedades, etc. Considerar los entes como cosas que subsisten con propiedad y que teóricamente nosotros conocemos.

Ahora bien, para Kant Dasein y Existenz aluden a existentia, “existencia”. Heidegger se referiría a este sentido tradicional con la palabra Vorhandenheit (y en español utilizaremos la palabra “subistencia”).

Lo que Kant denomina Dasein o Existenz y lo que la escolástica llama existentia, lo designaremos terminológicamente con la expresión “subsistencia”. Es la denominación del modo de ser de las cosas naturales, en el más amplio sentido de la palabra (54).

La diferencia con Kant, en lo que respecta a la terminología de los conceptos ontológicos, es precisada por Heidegger de la siguiente manera (y para resumir lo visto más arriba):

La palabra “Dasein”, por el contrario, no designa para nosotros, como para Kant, el modo de ser, sino un determinado ente, el que somos nosotros mismos, el Dasein humano. Somos, cada uno de nosotros, un Dasein. Este ente, el Dasein, tiene, como todos los entes, un modo de ser específico. En nuestra terminología designamos el modo de ser del Dasein como existencia (Existenz) y hay que observar que la existencia o la expresión “el Dasein existe” no es la única determinación de la forma de ser de nosotros mismos. Llegaremos a una triple determinación, que, sin duda, arraiga, en un sentido específico, en la existencia (54).

Para poder arribar a la tesis kantiana debemos antes presentar y discutir la crítica kantiana a la prueba ontológica de la existencia de Dios. Dicha prueba, que viene desde Anselo y que fue critica en su tiempo por Tomás de Aquino, es un elemtno clave de la problemática ontológica que nos interesa. Si bien el argumento ontológico puede formularse o explicarse de varias maneras, Heidegger nos invita a disponerlo de manea silogística:

Premisa mayor: De acuerdo con su concepto, Dios es el ente más perfecto.

Premisa menor: Al concepto de ente más perfecto pertenece la existencia.

Conclusión: Por tanto, existe Dios.

¿Dónde radica pues la crítica kantiana? No radica en la premisa mayor, ni tampoco en la conclusión. Todo se juega en la premisa menor. Kant afirma que al concepto del ente más perfecto no pertenece la existencia. La tesis central es pues, que la existencia  no pertenece a la determinación de un concepto.

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One response to “El ser no es un predicado real (1)

  • Víctor Samuel Rivera

    Estimado Erich;

    Veo con interés este texto. Voy a leerlo con calma el viernes. Lo tomaré como mi “homework”. Debes saber que yo no he leído en particular este texto de Heidegger que comentas. Ya revisé que ni siquiera lo tengo en la biblioteca.

    ¿No estaré convirtiéndome -ahora, en el ocaso- en un niño? El que aprende es un niño. Gracias a Dios eso no ha envejecido en mí.

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