Sobre el Opus Dei y la “censura”: el miedo de la PUCP

por Erich Luna

(Una vez más me he podido hacer un espacio para postear algo en el blog. Los invito a hacer sus comentarios y disculparme si me demoro un par de días en responder. Trataré de responder siempre lo antes posible)

He visto y esuchado muchas declaraciones sobre que conflicto que mantienen el arzobispo Juan Luis Cipriani y nuestra universidad, a través de sus autoridades, profesores y estudiantes. Y una cosa que se repite mucho, a pesar que directamente el problema es el testamento y la administración de los bienes, es que si Cipriani “entra” a la PUCP, aunque quien entraría sería su designado, es que la PUCP devendría una institución ultra conservadora, sin pluralidad y con una terrible censura. Básicamente habría una inquisicón que sacaría a los divorciados, homosexuales, ateos, izquierdistas y teólogos de la liberación. En pocas palabras, la comunidad progre se vería fuertemente perjudicada.

Yo soy pesimista en este asunto, pero no creo en catastrofes extremas tampoco. Ya dije que creo que nuestra universidad tiene razón, pero a diferencia de discusiones académicas o blogs donde lo que se privilegian son los argumentos (como en el blog de mi amigo Gonzalo Gamio, a quien estimo en demasía), en estos juicios no parece que prevalecerá algo puramente “racional” o “jurídico” (los habermasianos, si los hay, deben entender que estamos en el Perú y no en el Estado de derecho democrático discursivo con racionalidad comunicativa y la victoria del mejor argumento que, obviamente, no creo que exista en ningún lugar, no que tampoco pueda llegar a existir). El poder y las presiones serán, probablemente, el factor determinante.

En todo caso, dado que la discusión ha generado olas de polémica sobre cómo son las universidades del Opus Dei, si censuran o no, o qué censuran y qué no, o si es que son mejores o dan más plata o son más católicas, creo que sería bueno añadir una raya más a esta discusión sin propósito, en lo que a repercusiones efectivas se refieren (creo que la gran mayoría de la ciudadanía y civismo 2.0. tienen acá ese desenlace), yendo “a las cosas mismas” (como el maestro Husserl nos enseño).

No soy erudito en religión católica o teología, ni en la historia de la Iglesia, sus instituciones, ni en sus “reformas”. Sin embargo, como testimonio personal, estudié en el Colegio Santa Margarita. Dicha institución tiene como director a Edistio Cámere, miembro de “la obra (Opus en latín)”. Mi confirmación de cuarto de secundaria tuvo como sacerdote al mismísimo cardenal Juan Luis Cipriani.

Después de estudiar ahí, hice mi bachillerato y trabajé como profesor de filosofía en dicha institución durante dos años (2008 y 2009) mientras hacía mi licenciatura en filosofía y el primer año de la maestría en ciencia política. Mantengo una relación de amistad y respeto con Edistio, aunque obviamente tengamos discrepancias en varias cosas. No puedo decir que ese mismo respeto lo tengo de otras personas conservadoras y del Opus Dei que he conocido. Lo cual implica que no todos los los miembros del Opus Dei deben entrar en el mismo saco. Yo extendería la comparación y diría que puede haber gente de la Teología de la liberación, o liberales de izquierda o izquierdistas sobre la que tampoco sienta un respeto sin más. En pocas palabras, hay gente por la que no sienta indignación en todos lados, aunque la proporción varíe.

Debo aclarar, antes de seguir con la mini-historia, dos cosas: la primera es que soy ateo convicto y confeso. Digo esto para que no se asocie mi posición con un sesgo o conservadurismo religioso. No creo en religión alguna. En todo caso el Opus Dei puede utilizar a “su” favor que perdí la fe en la PUCP porque conocí posiciones más interesantes, a mi modesto juicio, y eso me llevó a abandonar la religión. Sin embargo, hay mucha gente que mantiene su fe y la “vive” en la PUCP.

La segunda cuestión que merece mencionarse,  sin  pretender por ello nada más que un aspecto más del problema, es que he conocido personalmente a Gustavo Gutiérrez, he conversado con él y lo he escuchado hablar del evangelio en varias ocasiones. Asimismo, he leido su libro Teología de la liberación. Perspectivas y su libro sobre Job (no recuerdo el título, pero es un libro muy bueno) y La verdad los hará libres (cuyo genial artículo “Teología y ciencias sociales” debería ser revisado por cualquiera de esos sodálites promedio, blanquitos con barba, pantalón de vestir y camisa – todos son igualitos :P-, que repiten con excesiva ignorancia que los teólogos de la liberación son marxistas o “terrucos”). A pesar de ser ateo, he dicho varias veces públicamente que considero que Gustavo Gutiérrez es uno de los peruanos vivos más brillantes que tenemos (premio Príncipe de Asturias como, por ejemplo, Giovanni Sartori).

He hecho la mini biografía para explicitar mis supuestos y que no se me atribuya ser apologeta o crítico sin más. He conocido ambos lados y he leido algo de ambos lados. En el caso del Opus Dei, he leido su best-seller Camino.

Quiero dejar en claro que este librito lo he revisado este año por mero interés en saber qué decía el fundador del Opus Dei. Nunca en mis años de estudiaste y profesor en el Santa Margarita se nos mencionó nada de Escrivá, aunque habian algunas imágenes suyas rondando por el colegio. Asimismo, revisé que nuestra modesta biblioteca escolar tiene los 7 Ensayos de Mariátegui y no la Suma de Tomás de Aquino. Sin embargo, si ví durante mis años de profesor dos casos de censura que no tengo problema en decir, porque son verdad y no pueden negarse. El primero es que para el curso de metodología de la investigación propuse varios temas filosóficos para que haya una lista que los alumnos puedan tener de referencia. Eran temas amplios. Los temas de filósofos cristianos fueron aprobados sin más. Sin embargo, los temas de Nietzsche fueron censurados por un profesor que coordinaba el curso. La razón era que podrían “confundir” a los chicos. Yo me opuse rotundamente porque, y esto es cierto, cuando yo era estudiante hice un trabajo sobre Marx y no hubo ningún problema. Hubo un tema que propuse sobre Mariátegui que sí fue aprobado, pero este mismo profesor me daba a entender que el resultado del trabajo debía ser que Mariátegui estaba equivocado. Ahora bien, eso no es difícil de mostrar. Uno puede hacer eso con cada grande de la filosofía: Platón y Aristóteles, por ejemplo. El problema era esa conclusión sesgada para guiar un curso de investigación. Obviamente me rehusé y, en este caso, el tema procedió y me dediqué a asesorar a la alumna que había elegido el tema, siempre estudiando el texto con rigor y haciendo críticas interesantes, pero resaltando sus aportes. Una última de este profesor (miembro de “la obra”, del grupo de los que no inspiran respeto alguno): mandó que Santillana hiciera versiones especiales de los libros de historia universal para que ciertos eventos no salieran. Intuyo, y aquí estoy especulando, que deben ser las guerrillas y revoluciones. Asumo que el argumento era el mismo: para que los chicos no se “confundan”. Siempre anduve preocupado, pensando en eso del “confundirse”. Y bueno, leyendo al propio Escrivá uno puede entender los “fundamentos” textuales del Opus Dei para generar eso. Cito textualmente estas verdaderas “joyitas” e invoco a los miembros de la obra que nos las defiendan con argumentos sensatos (las negritas son mías):

25. No discutáis. – De la discusión no suele salir la luz porque apaga el apasionamiento.

53. Ese espíritu crítico -te concedo que no es susurración- no debes ejercitarlo con vuestro apostolado, ni con tus hermanos. – Ese espíritu crítico, para vuestra empresa sobrenatural -¿me perdonas que te lo diga?- es un gran estorbo, porque mientras examinas la labor de los otros, sin que tengas por qué examinar nada -con absoluta elevación de miras: te lo concedo-, tú no haces obra positivia alguna y enmoheces con tu ejemplo de pasividad, la buena marcha de todos.

59. Conviene que conozcas esta doctrina segura: el espíritu propio es mal consejero, mal piloto, para dirigir el alma en las borrascas y tempestades, entre los escollos de la vida interior.

Por eso es Voluntad de Dios que la dirección de la nave la lleve un Maestro, para que, con su luz y conocimiento, nos conduzca a puerto seguro.

63. Tú -piensas- tienes mucha personalidad: tus estudios -tus trabajos de investigación, tus publicaciones-, tu posición social -tus apellidos-, tus actuaciones políticas -los cargos que ocupas-, tu patrimonio…, tu edad, ¡ya no eres un niño!…

Precisamente por todo eso necesitas más que otros un Director para tu alma.

Y termino, por ahora, con esta cita digna de todo un santo:

74. Amar a Dios y no venerar al Sacerdote… no es posible.

En todo caso, queda el testimonio personal y las citas para complejizar y complementar lo dicho y discutido en este plano más ideológico sobre lo que podría o no podría pasar.

(Prometo ir ampliando la lista de citas de Escrivá)

Actualización 1:

627. Tu obediencia debe ser muda. ¡Esa lengua!

Actualización 2: top 3 quotes de la secciñon del libro “Mortificación”:

189. Todo lo que no te lleve a Dios es un estorbo. Arráncalo y tíralo lejos.

194. Yo te voy a decir cuáles son los tesoros del hombre en la tierra para que no los desperidicies: hambre, sed, calor, frío, dolor, deshonra, pobreza, soledad, traición, calumnia, cárcel…

207. Agradece, como un favor muy especial, ese santo aborrecimiento que sientes de tí mismo.

(Después de frases como esas es que la concepción de la religió como opio del pueblo resulta verosímil)

Anuncios