La autoafirmación de la Universidad Católica

(No he podido escribir en todo este tiempo porque mi computadora falleció)

Me he hecho un espacio corto, mientras arreglo ese asunto, para escribir sobre el problema de la Pontifica Universidad Católica. No soy imparcial al respecto. Soy estudiante de ahí y trabajo ahí. La universidad me da para comer y para aprender. No soy neutral alrespecto, pero tampoco creo que alguien pueda serlo. Digo esto antes que me increpen algo. Los perodistas ganan sus sueldos y no por eso, necesariamente, tiene n que seguir seriamente lo que se les dicen. Espero, siguiendo esa analogìa, ser un estudiante y trabajador “independiente”. Si mis críticos conservadores creen que es imposible, muy a pesar suyo estarán constatando que el reduccionismo economicista de Marx era verdad (¡Un ateo malvado!) y que todos solamente seguimos ciegamente intereses de clase. Mi conocimiento de Marx es gracias a la universidad.

Puestos los prejuicios claros, procedo a resumir un poco la reunión de hoy en el coliseo polideportivo convocada por nuestro rector Marcial Rubio. El fin del post es presentar una visiòn del asunto y discutirla con otras, nada más. Yo no voy a demonizar al arzobispado. De hecho, me gustaría saber bien sus argumentos. Sin embargo, estoy del lado de la universidad.

Debo empezar diciendo que me sorprendió la asistencia. Muchísimos alumnos y profesores llenaron el polideportivo, lo cual muestra un buen poder de convocatoria e interés por parte de la comunidad universitaria ante este problema. Marcial Rubio fue quien habló todo el tiempo. Me remito a presentar sus argumentos lo más sencillamente posible, por cuestiones de tiempo. Si hay un error con las fechas o el hilo conductor de los hechos, espero que me lo señalen.

1. Riva Agüero, en su testamento, estipulaba que sus bienes pasarían a ser de la PUCP cuando pasarán 20 años de su muerte. Murió en 1944 y en 1964 esos bienes eran de la PUCP. Riva Agüero sostuvo que debía de haber una junta y que cuando las personas designadas murieran, debía haber un designado por el arzobispado. Ser designado no es ser representante. La junta debía administrar ciertas cuestiones que Riva Agüero demandaba, como celebrar determinadas ceremonios y hacer determinadas cuestiones con sus bienes.

2. En 1957 se estableció un estatuto para la junta administradora de los bienes, estatuto que no tiene nada que ver con lo que “pensó” Riva Agüero.

3. En 1994 se decidió en la junta que la PUCP se haría cargo de sus bienes. Hasta ese momento nunca hubo conflcito alguno entre la Iglesia y la PUCP.

4. En 1999 Cpiriani deviene arzobispo y empieza los conflictos por los bienes de la PUCP, a través de Muñoz Cho. Hay una demanda de considerar los bienes de la PUCP como bienes ecleciásticos, pero el Vaticano da razón a la PUCP porque era una institución privada.

5. A raíz de las demandas por poseer TODOS los bienes de la PUCP, más allá de los que Riva Agüero poseyó y determinó que la junta debía administrar, la PUCP realiza una acción de amparo ante el TC. La tesis era defender los derechos de propiedad y autonomía, derechos fundamentales que el TC debe garantizar.

6. Se da un fallo en contra del amapro, lo cual implica que no tenemos un “escudo” frente a Muñoz Cho. Sin embargo, el TC actua inconstitucionalmente porque habla de cosas de las que NO debería de hablar. Ello implica constatar que más allá de lo jurídico hay presiones políticas.

7. Sobre el amparo, se tiene que acatar, pero no implica que Cipriani tiene oficina o carta libre en la PUCP. Lo que significa es que no hay amparo, nada más.

8. Paralelamente hay unos juicios ordinarios que sí son relevantes para el tema de la propiedad. Es obvio que Muñoz Cho intentará usar como precedente la setencia con el fin de ganar esos juicios. La PUCP intentará mostrar que tiene la razón.

9. Sobre el fallo del TC, la PUCP va a buscar en la Corte Interamericana de Derechos Humanos que se le reconozca como vulnerada en taneto pesona jurídica o asociación de personas naturales. Es una estrategia bien incierta.

Como puede verse, y no es por “piconería” del que pierde, todavía no se ha dicho nada y falta bastante (gracias a la eficiencia de nuestro poder judicial qye, dicho sea de paso, resolvio el amparo en meses cuando debió ser en 60 días). No hay que alarmarse todavía. La PUCP no va a ser la Universidad de Piura, por si a alguien le quita el sueño eso. Por lo menos no todavía. El problema de fondo es que el poder judicial no es puramente juridico. Hay muchos temas y presiones políticas en juego.

Lo mejor uno puede hacer, si le interesa el asunto, es informarse diariamente y difundir lo que suceda, con el fin de que haya una opinión pública que pueda pronunciarse, más allá de que sea a favor o en contra, y se pueda aí presionar a que se cumplan las leyes, que es lo que a todos nos interesa.

Finalmente, la cosa es personal, a diferencia de lo que piensan muchos. No es con el Vaticano, con la Iglesia o con el derecho. Es con Cipriani con quien las relaciones entre el arzobispado y la PUCP entran en conflcito. Y no creo que esté mal decir lo que todos piensan y nadie dice. Nuestro departamento de teología está fuertemente influido por la Teología de la liberación de Gustavo Gutiérrez y Cipriani es del Opus Dei. Tenemos un instituto de derechos humanos y un rector emérito que presidió la CVR y Cipriani dijo que los derechos humanos son una cojudez. Tenemos una facultad de ciencias sociales (lo cual de por sí seguro ya es un pecado) con académicos de izquierda y él es, digamos, de “derecha”. No discriminamos, por lo menos de jure, a divorciados, homosexuales, ateos, etc y él sí. En pocas palabras, hay muchas más cosas en juego y en conflicto que lo que Riva Agüero dijo que hagan con sus cosas. El tema es mucho más político que jurídico y como se sabe, la política en nuestro país no es la cosa más limpia del mundo.

Lo normal en el Perú es que la luz no pueda brillar entre las tinieblas.

p.d. El título es una muestra de que los no reaccionarios (lo cual no implica ser liberales convictos y confesos) también podemos hacer títulos huachafos que aludan a Heidegger sin que tenga ningún sentido. Lo que si no creo que hagamos es poner fotos y videos de princesas y dibujos animados.

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8 responses to “La autoafirmación de la Universidad Católica

  • Gonzalo Gamio

    Muy buen post, Daniel.

    Un abrazo,
    Gonzalo.

  • Javier Urbina

    Interesante post, Daniel. Concuerdo contigo, pero me quedan unas pregunta…

    ¿Por qué los alumnos de la PUCP se congregan y luchan, se politizan, recién cuando su propia universidad se ve amenazada?

    Y frente a otros problemas sociales, ¿también se congregan y elevan una voz colectiva de disención?

    ¿Qué defienden al fin? ¿Qué principios orientan su acción política? ¿La justicia para todos o el interés y la propiedad de algunos?

    Estaré atento a tu respuesta.
    Un fuerte abrazo.

    Javier

  • info-derecho

    Los problemas suelen ser políticos antes que jurídicos en todas partes.

  • Gustavo

    Aún siendo udepino, o justamente por eso, entiendo, apoyo y aplaudo la posicion de la PUCP.

  • Ricardo Milla

    Es un buen resumen de lo dicho por nuestro Rector.

  • Geviert-Kreis

    estimado Erich:

    “el TC actua inconstitucionalmente porque habla de cosas de las que NO debería de hablar. Ello implica constatar que más allá de lo jurídico hay presiones políticas”.

    me parece una afirmación inexacta y apresurada sobre el funcionamiento de los TCs mi estimado amigo. Ya he leído esto repetidas veces en varios artículos y me sorprende que nadie diga nada hasta ahora. Será que el debate todavía está a nivel de la comprensible lógica de la pasión a favor o en contra. ME parece comprensible. Hago un comentario meramente institucionalista, de manual de Derecho público digamos, no sobre vuestro debate directamente:

    1) Todos los TCs del mundo son instituciones político-jurídicas. Sus miembros son elegidos por el equilibrio de fuerzas de los respectivos organos del estado, composición de los partidos en el parlamento, magistratura y demás. Todos los gobiernos intentan monopolizar los propios TCs, pero generalmente, entre el mecanismo del voto necesario y la renovación temporal de los miembros del TC, tiende a ser difícil. Un TC nunca decide sobre la base de la “imparcialidad”, no al menos en los términos de una idealización subjetiva y politico-romántica de lo justo que veo más de uno asume en bloque y sin excepciones. Un TC decide sobre la base de una legitimidad que es siempre tripartita: lógico-jurídica en la forma, técnico-procedural en sus mecanismo decisorio y político-autoritativa (nos guste o no) a la base, a nivel de “régimen” digamos. En este sentido, para los TCs no hay nada “más allá” de la política. No necesitan estarlo. “Ello implica constatar que” estamos afimando una perogrullada. Más allá de vuestro caso, ahora sí me permito opinar, la tesis de la “mano negra” me parece una tesis irresponsable desde el punto de vista de las instituciones.

    2)Sobre “usurpar funciones”. Muchos TCs tienen mecanismos de “competencia manipulativa” (es un término técnico) y/o “adictiva” cada vez que decide sobre materia de legitimidad/ilegitimidad constitucional, amparo, habeas corpus, data, etc. Generalmente los TCs europeos, por ejemplo, disponen de estos poderes. A pesar de ello, no se pronuncian nunca sobre cuestiones del fuero civil (la herencia en vuestro caso) y nunca si todavía no se ha pronunciado sentencia en primer lugar. Esto puede ser una interesante diferencia con vuestro caso. Sin embargo (me dice una amiga jurista de Derecho internacional), hay casos (raros) en que un TC “manipula” a fondo, es decir interviene en un proceso ordinario, modelándolo. En estos casos excepcionales, los jueces ordinarios, pudiendo contradecir el TC, no lo hacen nunca (no existe). En esto les doy la razón en preocuparse seriamente. Te doy la razón en el título de tu post, nada de “título huachafo”: deberán autoafirmarse al estilo de Heidegger con el riesgo de caer fuera de la ley, si no lo hacen con tacto (la lógica de la barricada no ayuda).

    La cosa que no me explico sinceramente en vuestro caso es que cualquier constitucionalista sabe perfectamente sobre este último riesgo en los TCs, dado el punto 1. Un misterio para mí. ¿podría alguien responderme? Yo veo un suicidio en el sentido estricto de la palabra, un suicidio casi irresponsable.

    cordialmente,

    Giovanni

  • Erich Luna

    Hola a todos.
    Perdón por haber podido contestar. Como lo dije al inicio del post, ya no tengo mucho tiempo para poder bloggear. En esta semana espero remediar el asunto “reviviendo” una vieja pc.

    Gonzalo: muchas gracias por tu comentario, ya hemos hablado personalmente más en detalle sobre el tema.

    Javier: tus preguntas son buenas y ya hemos estado discutiéndolas presencialmente en las reuniones sobre Badiou. Cuando tengamos un texto conjunto discutido con Emmanuel, quizá podríamos postearlo acá.

    “info-derecho”: creo que concuerdo con tu idea. No creo que exista lo “puramente” jurídico, o lo “puramente” político. Creo que lo mejor es siempre tomar la mayor cantidad de variables y aspectos. Una máxima fenomenológica que siempre me ha sido cara. En todo caso, fue Hegel quien dijo también que la verdad es el todo.

    Ricardo: sí, traté de hacer un resumen de la reunión, así que creo que se ha captado el mensaje. Sin embargo, en los últimos párrafos traté de dejar en claro ciertos prejuicios que se saben y no se dicen.

    Giovanni: muchas gracias por tu comentario. Tus refelxiones me parecen muy buenas y creo que tienes mucha razón en lo que dices. La cita del post que cuestionas no es mi opinión personal, sino lo que dijo Marcial Rubio, nuestro rector. Traté de reflejar lo que se dijo y creo que tus críticas complejizan la situación lo cual enriquece el análisis. Me gustaría saber el porqué nuestros abogados no dicen eso, tanto los que están a favor del fallo del TC, como los que están en contra.

    Y sobre el título, creo que tu interpretación lo puede hacer pertinente. El matiz que le quise dar fue el de evidenciar la huachafada estilística de nuestros reaccionarios hermenéutas post modernos conservadores católicos filovirreinales. Pero tu referencia a Heidegger hace que quiera hacerme el tiempo para escribir sobre él. Cuando acabe el semestre quizá. Sabes que el proyecto de la ontología fundamental y su relación con la política, en el marco y contexto de la revolución conservadora, caída de Weimar y ascenso del nacionalsocialismo, así como los vínculos posibles con la obra de Schmitt es un campo que me interesa investigar mucho.

    Muchos saludos a todos,
    Erich

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