Sistema electoral y democracia liberal según Dieter Nohlen: elecciones competitivas

La idea de las entradas siguientes es hacer una especie de resumen sobre el libro de Dieter Nohlen Sistemas electorales y partidos políticos (México D.F.: FCE, 2004). Lo que sucede es que voy a tener que hacer una exposición sobre el texto íntegro, al mismo tiempo que debo de entregar un texto que haga de resumen y de los lineamientos generales de las ideas que en dicho texto se presentan. Más allá de las discrepancias que uno pueda tener con Nohlen, creo que el aspecto por el cual siempre siento interés por él es por su énfasis en la importancia del contexto para las instituciones políticas.

***

Podemos empezar partiendo del factum de las elecciones en los Estados liberales modernos y constatar que quizá sea lo común que tienen dichos Estados, al mismo que lo diferente. La idea es que se tienen procedimientos para elegir representantes, aunque dichos procedimientos no sean exactamente iguales. Estos procedimientos son, pues, el método democrático cuasi por antonomasia, en la medida en que es uno de los pocos momentos donde el pueblo de las sociedades modernas tiene cierto control sobre los representantes y gobernantes. Ahora, no perdamos de vista que las elecciones son una técnica para elegir representantes y que por sí solas no garantizan democracia. De ahí que puedan haber elecciones en países no democráticos (autoritarios o socialistas, por ejemplo).

Dos condiciones centrales a las elecciones en países democráticos son (1) la libre elección de los ciudadanos y (2) el hecho de que no exista únicamente un partido. Tener opciones y capacidad de elegir entre ellas son pues, requisitos de las elecciones democráticas. Cuando la ley ampara a estas condiciones estamos ante elecciones competitivas (sistemas democráticos). En caso de que esto no sea así, no no sea del todo así, tendrá como resultado elecciones no competitivas (sistemas políticos totalitarios) y elecciones semi-competitivas (sistemas políticos autoritarios).

Los principios que Nohlen deriva de la idea regulativa de elecciones competitivas para hacer de criterio evaluador de la realidad empírica son los siguientes:

  1. Propuesta electoral libre.
  2. Competencia entre candidatos (posiciones y programas políticos).
  3. Igualdad de oportunidades para los candidatos.
  4. Libertad de elección (voto secreto).
  5. El sistema electoral no debe provocar resultados no-democráticos.

Las elecciones competitivas, como ya hemos visto, son un elemento central de los sistemas políticos democrático-liberales, al punto de ser una condición necesaria (pero no suficiente) de estos sistemas. Sin elecciones no hay democracia, aunque las elecciones por sí mismas no la garanticen. En cambio, en los países del llamado socialismo real, las elecciones son no competitivas ya que dicho procedimiento está enteramente subordinado al hecho de que es un único partido el es que es legítimamente el que dispone del poder, por la misión histórica que supuestamente posee. Finalmente, las elecciones semi-competitivas son compatibles con la articulación de una oposición, pero que no tiene una efectiva posibilidad de quitarle la hegemonía a quien detenta el poder autoritariamente (el ejemplo de Nohlen es el PRI de México hasta la década de 1980).

Las funciones de las elecciones competitivas serían, además (y en lo esencial):

  • Expresar la confianza del electorado en los candidatos electos.
  • Constituir cuerpos representativos funcionales.
  • Controlar el gobierno.

Sin embargo, y aquí resalto la importancia sobre el contexto que mencioné al inicio, Nohel especifica lo siguiente:

Las funciones específicas de las elecciones dependen de las circunstancias sociales, institucionales y políticas. En países socialmente fragmentados, las elecciones pueden tener la función de posibilitar la representación justa de los diferentes grupos socioculturales o de superar políticamente las divisiones formando mayorías parlamentarias, por ejemplo: en Malasia, las elecciones deben facilitar las representación de todos los grupos etno-religiosos, garantizando, al mismo tiempo, la formación de un gobierno mayoritario. Para lograrlo, se intenta limitar la competencia entre los partidos (17).

Aquí es donde debemos señalar tres factores estructurales importantes en la determinación de las funciones que adquieren las elecciones:

  • La estructura del sistema social: clases sociales, grupos, antagonismos, minorías, etc.
  • La estructura del sistema político: si es presidencialista, parlamentario, etc.
  • La estructura del sistema de partidos: número, tamaño, diferencia ideológica, etc.

En conclusión, tenemos que las elecciones competitivas son una condición necesaria de las democracias liberales cuyas funciones, si bien tienen ciertos principios comunes, varían de acuerdo al contexto y a la historia del lugar donde se realizan.  Por su parte, las elecciones semi-competitivas serían propias de regímenes autoritarios donde la idea central de la elección tiende más a la estabilidad y legitimidad del orden político, que muestra a la opinión pública internacional. Finalmente, las elecciones no competitivas son propias de los regímenes totalitarios del socialismo real (Nohlen no utiliza otros ejemplos para hablar de totalitarismo) donde la elección busca, sobre todo, movilizara las fuerzas sociales y aclarar la política comunista.


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