¿Qué es esto, la fenomenología? (4): el concepto preliminar de “fenomenología”

Es propio de la esencia de las investigaciones fenomenológicas el que no puedan relatarse de manera abreviada, el que siempre haya que repetirlas, recorrerlas de nuevo.

Martin Heidegger, Prolegómenos para una historia del concepto de tiempo, 1925.

***

Ligando los matices y sentidos de las palabras anteriormente presentadas es que podemos expresar el sentido formal de la investigación fenomenológica como tal:

(…) hacer ver desde sí mismo aquello que se muestra, y hacerlo ver tal como se muestra desde sí mismo (SZ, 34).

Dicha frase puede verse como la explicitación y tematización de los motivos “apofánticos” y “sintéticos” (entender estas expresiones en relación a su significado griego originario) de la máxima fenomenológico-husserliana por antonomasia:

¡A las cosas mismas!

De esta manera regresamos a la idea de que la fenomenología no es una doctrina o un sistema de ideas, sino una manera de aproximarse a los problemas y a los asuntos: un método, un cómo (y no un qué quiditativo). La idea es proceder de una manera descriptiva que no acepte nada que no se dé, que no se muestre y que no se manifieste como evidente.

Así pues, fenomenología es un título “metódico“, puesto que es la denominación de la manera de proceder, de aprehender y definir aquello que sea el asunto de la filosofía (P, 115).

A continuación, Heidegger hará la distinción entre dos conceptos de fenomenología: el concepto vulgar de fenomenología y el concepto fenomenológico de fenomenología. El primer concepto, el vulgar, es considerado como más formal y general, ya que aquí la fenomenología tiene que ver con toda mostración del ente tal y como se muestra en sí mismo (SZ, 35). Heidegger considera que, si bien esto no estpa equivocado, hay que reconocer que hay un sentido de fenómeno que es eminente y que la fenomenología debe buscar mostrar, por sobre todos los demás:

¿Qué es lo que por esencia necesariamente debe ser tema de una mostración explícita? Evidentemente, aquello que de un modo inmediato y regular precisamente no se muestra, aquello que queda oculto en lo que inmediata y regularmente se muestra, pero que al mismo tiempo es algo que pertenece esencialmente a lo que inmediata y regularmente se muestra, hasta el punto de construir su sentido y fundamento.

Ahora bien, aquello que eminentemente permanece oculto o recae de nuevo en el encubrimiento, o sólo se muestra “disimulado“, no es este o aquel ente, sino como lo han mostrado las consideraciones anteriores, el ser del ente (SZ, 35).

La fenomenología busca tematizar y acceder a los fenómenos buscando describirlos sin caer en tergiversaciones, yendo a ellos mismos. El ser del ente es el fenómeno que cotidianamente permanece oculto, encubierto y olvidado. La tarea eminente de la fenomenología sería la de tematizar el ser. En pocas palabras, el ser es el fenómeno en sentido fenomenológico que hace de tarea y asunto eminente del quehacer fenomenológico.

Fenomenología es el modo de acceso y de determinación evidenciante de lo que debe constituir el tema de la ontología. La ontología sólo es posible como fenomenología <Cfr., Los problemas fundamentales de la fenomenología>. El concepto fenomenológico de fenómeno entiende como aquello que se muestra el ser del ente, su sentido, sus modificaciones y derivados. Y este mostrarse no es un mostrarse cualquiera, no tampoco algo así como un manifestarse [Erscheinen]. El ser del ente es lo que menos puede ser concebido como algo “detrás” de lo cual aún habría otra cosa que “no aparece” (SZ, 35-36).

La última parte del párrafo me parece central, ya que debe servir de hilo para tratar de evitar errores. El ser de ente no es “algo” que “está dentrás” de los entes. la fenomenología no busca, en este sentido, algo que está detrás. No es como si se quisiera “tematizar el noúmeno”. Lo que sí debe entenderse con el ser, por ahora, es que es algo que cotidianamente se encuentra encubierto y cuya mostración corresponde a la fenomenología. El ser no es un ente detrás de otro ente, pero sí debe pensarse como el fenómeno por antonomasia que la fenomenología debe des-cubrir y tematizar. Hacer del ser encubierto fenómeno, he ahí la tarea eminente de la fenomenología.

Fenómeno no es nada detrás de lo cual haya algo; más exactamente con respecto al fenómeno no se puede en absoluto preguntar por ningún detrás, puesto que lo que se da es justamente algo en sí mismo. Lo que sí puede suceder es que lo que se muestra en sí mismo y hay que acreditar se encuentra encubierto. Lo que es visible en sí mismo y, al menos por definición, puede ser accesible en cuanto fenómeno no tiene necesariamente por qué serlo de hecho. Lo que según la posibilidad es fenómeno precisamente no está dado en cuanto fenómeno, sino que antes de nada debe darse. En cuanto labor de investigación, la fenomenología es justamente el trabajo de hacer ver poniendo al descubierto, en el sentido de, con la guía del método, desmontar los encubrimientos (P, 116).

Ahora bien, sobre los modos de ocultamiento, Heidegger elabora brevemente algunas consideraciones. Un primer sentido de ocultamiento tiene que ver con el fenómeno que aún no ha sido descubierto y que por eso se encuentra oculto. Un segundo sentido tiene que ver con el fenómeno que alguna vez fue descubierto, pero que luego fue recubierto de nuevo, quedando oculto. Además, hay encubrimientos que son fortuitos y hay encubrimientos que son necesarios (SZ, 36).

Nunca he entendido muy bien esa expresión de Heidegger. A menos que se asuma cierta teleología histórica, creo, no entiendo como es que puede haber un encubrimiento que tenga que ser necesario. Ahora bien, esa es una manera de entender esto, pero no es la más interesante a mi juicio. La necesidad del encubrimiento no viene de ninguna providencia, sino de algo mucho más concreto: que cuando se descubren fenómenos y se plasman en el lenguaje, uno puede luego no llegar a los fenómenos y quedarse como la expresión, una especie de “mentar vacío” (Leermeinen husserliano o Gerede heideggeriana) que no tiene arraigo en las cosas mismas, en los fenómenos y por eso es que el encubrimiento es necesario. No es determinismo burdo, sino la situación de no ir a las cosas mismas, esa situación es la que necesariamente encubre a los fenómenos. Creo que no sería descabellado que Heidegger podría tener en mente, entre otras cosas, al tratamiento del ser que Platón y Aristóteles (Heidegger dictó cursos sobre ambos en los años anteriores a la publicación de SZ) tuvieron y que la tradición ha tergiversado o asimilado de manera no originaria.

Por ello mismo, el modo de tematizar algo como el ser del ente, fenómeno fenomenológico, es de vital importancia. De ahí que Heidegger diga lo siguiente, cita con la que podemos terminar la entrada:

Puesto que fenómeno, en sentido fenomenológico, mienta siempre y solamente el ser, y ser es siempre el ser del ente, para la puesta al descubierto del ser se requerirá primero una adecuada presentación del ente mismo.


7 responses to “¿Qué es esto, la fenomenología? (4): el concepto preliminar de “fenomenología”

  • Geviert-Kreis

    “El ser del ente es lo que menos puede ser concebido como algo “detrás” de lo cual aún habría otra cosa que “no aparece” (SZ, 35-36). La última parte del párrafo me parece central, ya que debe servir de hilo para tratar de evitar errores. El ser de ente no es “algo” que “está detrás” de los entes.”

    una cita pertinente y una conclusión límpida que ambas arrasan y lanzan por los suelos a medio siglo de voluntariamente ocioso “análisis ideológico” y doctrinas afines. Se medite.

    “Además, hay encubrimientos que son fortuitos y hay encubrimientos que son necesarios (SZ, 36).Nunca he entendido muy bien esa expresión de Heidegger. A menos que se asuma cierta teleología histórica, creo, no entiendo como es que puede haber un encubrimiento que tenga que ser necesario. Ahora bien, esa es una manera de entender esto, pero no es la más interesante a mi juicio. La necesidad del encubrimiento no viene de ninguna providencia, sino de algo mucho más concreto”

    Permítime decirte que te equivocas Erich, más bien debería ser un estímulo más para la revisión del propio intento de apropiación del autor. Porque precisamente en la compresión de ese curioso “encubrimiento necesario” como posibilidad, donde está la clave para lo que repito por tercera vez sobre el poder del fenómeno. No olvidemos que en los denominados pre-socráticos no hay telos como proceso, sólo hay el aparente dualismo de lo que modernamente se entiende como necesidad y casualidad. La providencia es un ejemplo inapropiado, porque lo estás entendiendo como determinismo, fatalismo. Heidegger tiene un curioso texto sobre la MOIRA también. Considéralo más bien como OTRO aspecto sumamente inquietante de la fenomenología que Heidegger nos propone (por sus implicancias netamente políticas):

    porque, en efecto, si la fenomenología es el método del “cómo” del desvelamiento como bien dices, nosotros estamos en realidad aprendiendo con ella no sólo a “ir hacia las cosas mismas”, sino también a (RE)-conocer la naturaleza de esos entes que se ocultan y se revelan a voluntad, incluida la posibilidad que estos se mantengan ocultos necesariamente. No debemos olvidar que ese Dasein es también un fenómeno entre fenómenos, por lo tanto su método de conocimiento (Erkenntnis) es también una forma de (re-)conocimiento (Bekenntnis). Hay pues un aspecto técnico de esta hermenéutica heideggeriana que se presenta como una MIMESIS especular punto por punto entre el DA-sein y ese poder de RE-VELAción, ocultamiento y desocultamiento de los fenómenos (incluido el del Dasein). Un aprender a “arrancarlos” del ocultamiento para aprender de ese arte de ocultarse.

    Precisamente una de las primeras críticas al “círculo hermenéutico de Gadamer” fue que ese “técnica del círculo” poco tenía que ver con la interpretación en su sentido culturológico corriente, sino que se presentaba como una especie de MIMESIS CIRCULAR DE SEGUNDO GRADO (mucho ojo con este término que no es mero imitar). El círculo hermenéutico es, en este preciso sentido, una IMITACION de COM-PRENSION del fenómeno en su darse (sobre ver-stehen necesitamos otro post). Se note que no hay un sujeto “que comprende” en un sentido corriente en este movimiento imitativo. Gadamer luego “suavizó” en el apéndice al W&M, esta lectura “esotérica” y curiosa del “círculo”. Sin duda, creo yo, es un aspecto oscuro de Heidegger que Gadamer “ocultó” voluntariamente.

    Pregunta capciosa: ¿qué ente es aquel que está determinado por la posibilidad de PODER ocultar? ¿si tal ocultamiento necesario es también una legítima posibilidad del fenómeno como dice Heidegger ¿no lo hace a ese ente igualmente auténtico, es decir, no va también “a la cosas mismas”? Nos estamos perdiendo tal vez de otro concepto más amplio y màs interesante de Ideo-logía?

    saludos

  • Erich Luna

    Hola Giovanni
    Disculpa por no haber respondido antes tus comentarios. He estado algo ocupado y estos posts ya habían sido escritos hace unos días y programados (falta uno más para terminar “la colección”).

    Estamos de acuerdo sobre lo primero que me señalas: el ser del ente no está “detrás”.

    Ahora, nuestra supuesta discrepancia en lo segundo no es tal. Lo que sucede es que escribí un poco mal ese párrafo. Es mi entera responsabilidad. Lo que sucede es que cuando escribí estos post siempre estuve pensando de nuevo los temas. No fue una mera repetición. Con lo cual en esta parte, estoy un poco pensando varias posibilidades y parece que suscribiera la idea de una teleología histórica. En realidad estaba pensando en voz alta posibilidades. Espero se me disculpe.

    Lo que pienso es que con una visión simple de la historia de la filosofía, de sus esquemas y conceptos tradicionales, parece ser esa la vía más obvia para interpretar dicho pasaje.

    Me remito al lo último del pasaje del post que citas:
    “Ahora bien, esa es una manera de entender esto, pero no es la más interesante a mi juicio. La necesidad del encubrimiento no viene de ninguna providencia, sino de algo mucho más concreto”

    Me remito a lo que sostengo después del fragmento que citas:

    “(…)que cuando se descubren fenómenos y se plasman en el lenguaje, uno puede luego no llegar a los fenómenos y quedarse como la expresión, una especie de “mentar vacío” (Leermeinen husserliano o Gerede heideggeriana) que no tiene arraigo en las cosas mismas, en los fenómenos y por eso es que el encubrimiento es necesario. No es determinismo burdo, sino la situación de no ir a las cosas mismas, esa situación es la que necesariamente encubre a los fenómenos. Creo que no sería descabellado que Heidegger podría tener en mente, entre otras cosas, al tratamiento del ser que Platón y Aristóteles (Heidegger dictó cursos sobre ambos en los años anteriores a la publicación de SZ) tuvieron y que la tradición ha tergiversado o asimilado de manera no originaria.”

    Osea, la necesidad de un encubrimiento no tiene que ver con un gran meta-relato gran visión de la historia, como lo pensaría el sentido común, sino más bien con la necesidad que implica una mala apropiación de la tradición si es que no se tiene arraigo en los fenómenos. Creo que la cuestión se juega en la “disposición” o “actitud” que el Dasein pueda tener ante los asuntos mismos.

    Estoy de acuerdo con lo interesante e importante que son las implicancias que para la ontología política y una posible fenomenología de lo político tiene, pues, la fenomenología de Heidegger. El texto sobre la Moira sé cual es. Lo que sucede es que, lamentablemente, me estoy remitiendo al periodo de Marburgo de Heidegger y no a lo posterior. Es una delimitación arbitraria, pero es que me interesa contextualizar y trazar nexos genealógicos que puedan hacer mejor la comprensión de SZ, así como ver las interpretaciones fenomenológicas de la historia de la filosofía que hacen de base. Aristóteles es el ejemplo paradigmático y Nicolás Varela ya nos ha comentado a ambos al respecto, por poner un caso.

    De hecho si creo que desde la visión de Heidegger comprender el ocultamiento y el desocultamiento de los fenómenos es algo crucia. Pero creo que en esta época, Heidegger si tiene la fuerte creencia de que lo encubierto se puede desocultar con el método fenomenológico y que se debe llevar a cabo la gran tarea de una explicitación del fenómeno que se oculta en un sentido eminente, y que por eso es el concepto fenomenológico de fenómeno: el ser. De ahí que haya mucha ambición en las posibilidades de, justamente, una ontología fundamental. Ambición que supuestamente (y ahí viene otro debate sobre el que ya has mencionado algunas ideas antes) se abandona con la Kehre, en pro de nuevos tratamientos (no fenomenológicos), nuevos autores (Nietzsche y los presocráticos, Hölderlin, etc), así como el progresivo deslinde de la rica terminología fenomenológica que desarrolla en SZ. Obviamente esta “ruptura” es cuestionable, pero más que avalarla o cuestionarla me interesa el de dónde se parte: del proyecto de la ontología fundamental.

    Sobre las diferencias entre Heidegger y Gadamer sobre la hermenéutica y la comprensión, creo que es un tema importante que debe tratarse. De decirte que no me siento aún en capacidad para hacerlo. Lo que si trataré de hacer en su momento, es abordar la comprensión heideggeriana de SZ.

    Finalmente, sobre la pregunta capciosa, yo creo que una respuesta (no la única) es el Dasein mismo, ya que es quien puede justamente no ir a las cosas mismas y moverse enteramente en un decir que no tiene arraigo en los fenómenos. Ese carácter, si lo asociamos a la idea que suscribo plenamente, de que el filosofar puede verse más como un comportamiento del Dasein, así como la ciencia (de hecho la filosofía es pensada acá como la ciencia fundamental: la ciencia crítica – sobre eso espero subir mi ponencia dentro de poco), la posibilidad de desocultar de la filosofía se encuentra también ligada a la posibilidad de un ocultamiento. Por eso Heidegger expresa, de manera genial, en su primer curso en Friburgo (1928) “Introducción a la filosofía” que detrás de cada gran filósofo puede esconderse (quizá o también) un gran sofista.

    Muchos saludos,
    Erich

    p.d. prometo responder los otros comentarios a penas tenga tiempo.

  • Gianni Vattimo en Lima (1): modernidad y posmodernidad « Vacío

    […] Lo que Vattimo quiere rechazar es el dogmatismo y la ortdoxia en sus vertientes fuertes e intolerantes. Vattimo piensa en eso cuando rechaza la verdad. De ahí que sus ejemplos sean los de matar a alguien en nombre de “la verdad”, “la libertad”, “la emnacipación”, “la revolución”, etc. Este fundamento o ideal metafísico es el Dios no cristiano, el principio último de los filósofos. El Dios personal no tiene nada que ver con ello para Vattimo (así como para Caputo y la “teología débil”). Este debilitamiento empieza con, según nuestro autor, con los “maestros de la sospecha”: Marx, Nietzsche y Freud. El mérito que subyace a estos autores es la de invitarnos a tener una actitud crítica para con el mundo en el que vivimos, para nuestros valores y para nuestra propia identidad. Tematizar lo obvio, así como lo dijo Heidegger en Ser y tiempo, en relación al objeto más propio de la filosofía, a partir de una cita de Kant (al respecto pueden verse los posts que he dedicado a qué es la fenomenología, sobre todo ¿Qué es esto, la fenomenología? (4): El concepto preliminar de “fenomenología”). […]

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