Esquema de la evolución económica (1): la economía colonial y las bases económicas de la república

I. – La economía colonial

Mariátegui empieza su primer ensayo afirmando que es en el terreno de la economía donde uno puede constatar mucho más clara y explícitamente el hecho de que la Conquista constituya una escisión fundamental en lo que respecta a la historia del Perú. Ahora, lo problemático es que Mariátegui considera que antes de que vinieran los españoles, lo que había era:

(…) una economía que brotaba espontánea y libremente del suelo y la gente peruanos (9, el subrayado es mío).

Resulta, como es obvio, bastante problemático considerar que “lo peruano” preexiste como tal a la Conquista. Mariátegui sostiene que era la economía lo más interesante del imperio incaico. Señala, basándose en testimonios, que dicha economía producía bastante bienestar material para una comunidad que estaba en continuo crecimiento. Característico de esta economía sería el haber infundido una “humilde y religiosa obediencia a su deber social” (9):

El trabajo colectivo, el esfuerzo común, se empleaban fructuosamente en fines sociales (9)

Los españoles, desde la visión de Mariátegui, habrían irrumpido, transgredido y destruido el asombroso modo de producción incaico. La idea es que al romper los vínculos que daban unidad al imperio incaico, éste se fragmento en un gran número de comunidades, dispersas entre sí.

El trabajo indígena cesó de funcionar de un modo solitario y orgánico. Los conquistadores no se ocuparon casi sino de distribuirse y disputarse el pingüe botín de guerra. Despojaron los templos y los palacios de los tesoros que guardaban; se repartieron las tierras y los hombres, sin preguntarse siquiera por su porvenir como fuerzas y medios de producción (10).

Lo que sería propio de la conquista, desde esta perspectiva, sería la explotación (sobre todo del oro y la plata) y destrucción de una gran sociedad y de una gran economía. En pocas palabras, en lugar de tener una conquista que fuera una empresa política y económica, lo que habríamos tenido es una empresa muchísimo más eclesiástica y militar. Mariátegui llega a pensar, de manera bastante idealizada, que dicho modelo prehispánico podía ser llamado socialista. Ello le permitirá afirmar lo siguiente:

Sobre las ruinas y los residuos de una economía socialista, echaron raíces las bases de una economía feudal (10).

Los grupos sociales que formaron parte de la empresa conquistadora no se habrían caracterizado por generar riqueza (salvo el caso de los jesuitas en el Paraguay), producción, sino por todo lo contrario: cortes, burocracias, inquisiciones, conventos, criados, esclavos, etc.

Los españoles y los mestizos eran demasiado pocos para explotar, en vasta escala, las riquezas del territorio. Y, como para el trabajo de las haciendas de la costa se recurrió a la importación de esclavos negros, a los elementos y características de una sociedad feudal se mezclaron elementos y características de una sociedad esclavista (11).

Toda esta primera etapa de la conquista Mariátegui la considera “feudal”. Se caracteriza por la extracción de los recursos, la explotación de las clases trabajadoras y por una fuerte presencia de la nobleza, la religión y las jerarquías aristocráticas. La segunda etapa es donde la economía empieza a desarrollarse en una economía burguesa.

II.- Las bases económicas de la república

Si la primera etapa surgió con la irrupción de la Conquista española en el imperio incaico, la segunda etapa se da con otro hecho político-militar: la independencia del Perú. Mariátegui sostiene que las ideas de la ilustración, de la revolución francesa y norteamericana tuvieron una aceptación en nuestro contexto porque la economía ya había empezado a constituir clases sociales burguesas, aunque bastante embrionarias e incipientes.

“(…)Los conductores, los caudillos, los ideólogos de esta revolución no fueron anteriores ni superiores a las premisas y razones económicas de este acontecimiento. El hecho intelectual y sentimental no fue anterior al hecho económico” (12, es una cita de Mariátegui a sí mismo que no tiene referencia).

Lo que Mariátegui señala a continuación, muy afin a la visión marxista del antagonismo entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producciín, desarrollada bastante bien en La ideología alemana y en el Prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política, que la política centralista de España no dejaba que las colonias expandan y desarrollen su economía.

El impulso natural de las fuerzas productoras de las colonias pugnaba por romper este lazo. La naciente economía de las embrionarias formaciones nacionales de América necesitaba imperiosamente, para conseguir su desarrollo, desvincularse de la rígida autoridad y emanciparse de la medieval mentalidad del rey de España. El hombre de estudio de nuestra época no puede dejar de ver aquí el más dominante factor histórico de la revolución de la independencia sud-americana, inspirada y movida, de modo demasiado evidente, por los intereses de la población criolla y aún de la española, mucho más que por los intereses de la población indígena.

Enfocada sobre el plano de la historia mundial, la independencia sud-americana se presenta decidida por las necesidades del desarrollo de la civilización occidental o, mejor dicho, capitalista (12-13).

Es en relación a la importancia del desarrollo del capitalismo que emerge y se constituye la lucha política por la independencia y la “emancipación”. Esa es la razón por la cual Mariátegui señala la importancia del papel que ha jugado Inglaterra, la cuna del capitalismo y del liberalismo, en la independencia de América. España no podía satisfacer lo que el desarrollo de la economía empezaba a demandar:

España no podía abastecer abundantemente a sus colonias sino de ecleciásticos, doctores y nobles. Sus colonias sentían apetencia de cosas más prácticas y necesidad de instrumentos más nuevos. Y, en consecuencia, se volvían hacia Inglaterra, cuyos industriales y cuyos banqueros, colonizadores de nuevo tipo, querían a su turno enseñorearse en estos mercados, cumpliendo su función de agentes de un imperio que surgía como creación de una economía manufacturera y librecambista.

Una vez que se logró la independencia, las nuevas repúblicas entablaron relaciones económicas de libre intercambio entre sí. Las nuevas repúblicas mandaban recursos e Inglaterra les mandaba productos industriales. Pero la geografía, para Mariátegui, jugará aquí un papel esencial. Argentina y Brasil serán beneficiados por el desarrollo económico, dando lugar a democracias liberales.

Por su posición geográfica, el Perú resultaba más vecino y más cercano al Oriente. Y el comercio entre el Perú y Asia comenzó como era lógico a tornarse considerable (15).

Aquí es donde Perú recibió inmigrantes chinos para reemplazar a la esclavitud negra.

Anuncios

One response to “Esquema de la evolución económica (1): la economía colonial y las bases económicas de la república

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: