Advertencia de los 7 Ensayos de Mariátegui

por Erich Luna

Ich will keinen Autor mehr lesen, dem man anmerkt, er wolte ein Buch machen; sondern nur jene, deren Gedanke unversehens ein Buch wurden.

– Friedrich Nietzsche, Der Wanderer un sein Schatten

Mariátegui empieza su magnum opus avirtiéndonos (literalmente) de que no encontraremos en sus 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana (y aquí) un libro pretendidamente orgánico. Todo lo contrario: como Netzsche, lo que quieres es que el hilo de sus pensamientos vaya articulando poco a poco sus obras, obras que realizará únicamente si es que siente la necesidad vital de hacerlo.

Mi pensamiento y mi vida constituyen una sola cosa, un único proceso. Y si algún mérito espero y reclamo que me sea reconocido es el de -también conforme a un principio de Nietzsche- meter toda mi sangre en mis ideas (7).

Mariátegui anuncia que dejó de incluir un ensayo sobre “evolución política e ideológica del Perú”. Mencioné en un comentario a la entrada anterior, que por el ochenta aniversario de 7 Ensayos se sacó una edición con el supuesto octavo ensayo, bajo el título de “ideología y política”. Habrá que ver si es que es una parte del volumen de las obras populares que lleva dicho título o si es que, en efecto, se trata de alguna posible primera versión no incluida. En todo caso, cuando adquiera dicho ejemplar, a menos que alguien que lo tenga pueda comentar aquí, resolveré dichas dudas.

Lo más importante, y por lo que consideraría a Mariátegui un verdadero pensador y marxista es por lo que dice a continuación:

Volveré a estos temas cuantas veces me lo indique el curso de mi investigación y mi polémica. Tal vez hay en casa uno de estos ensayos el esquema, la intención de un libro autónomo. Ninguno de estos ensayos está acabado: no lo estarán mientras yo viva y piense y tenga que añadir a lo por mí escrito, vivido y pensado.

Creo que esa es la verdadera actitud crítica que debería caracterizar a quien se quiera considerar un heredero de Marx como tal. No se trata de congelar un pensamiento que continuamente puede ser crítico consigo mismo, con el fin de profundizar más en los problemas que le atañen. Creo que, a diferencia de muchos marxistas peruanos ortodoxos, en el mal sentido de la palabra, que se reclaman “mariateguistas”, Mariátegui tendría que decir que el no era “mariateguista”, al igual que Marx tuvo que decir que él no era marxista. Basta pensar cuanto ortdoxo pensó (y quizá piensa) que en El Capital de Marx se encuentra la verdad, cuando él propio Marx no se cansó de modificarlo hasta que murió (se cuentan por lo menos 3-4 versiones alemanas y la francesa).

Además, Mariátegui se adelanta a dos posibles críticas hacia él, críticas casi ad hominem. La primera es la de ser un “europeizante”, alguien que trata de aplicar moldes e ideas occidentales a realidades ajenas. Mariátegui sostiene que es en Europa donde ha hecho su mejor aprendizaje. Considera que es la ciencia y el pensamiento occidental son necesarios para la salavación de Indoamérica. De hecho dicha cuestión es polémica, incluso hoy. En todo caso, Mariátegui considera que su obra debe de leerse antes de emitir dicho juicio descalificador. Y creo que realmente tenía razón, aunque habrá que verlo leyendo el texto, por hacer una apropiación originaria de su tradición y de la tradición occidental.

La segunda crítica tiene que ver con el hecho de que él no sea neutral a la hora de exponer y presentar sus ideas. Al respecto dice lo siguiente (puede verse, como algo relacionado, un artículo de Nelson Manrique y una entrada de Gonzalo Gamio):

Otra vez repito que no soy un crítico imparcial y objetivo. Mis juicios se nutren de mis ideales, de mis sentimientos, de mis pasiones. Tengo una declarada y enérgica ambición: la de concurrir a la creación del socialismo peruano. Estoy lo más lejos posible de la técnica profesoral y del espíritu universitario (8).

Ahora creo que después de muchas discusiones y debates contemporános, en materia filosófica, somos menos propensos a pensar en algo así como a pura “objetividad” o “neutralidad”. En esa línea, comparto el espíritu de Mariátegui por darle una dirección explícita a sus escritos. Hay a veces muchos científicos sociales que pretenden analizar “neutramente”, en “el centro”, porque son “científicos”. Lamentablemente, creo que me encontraría más cerca de Mariátegui en ese caso: punto de vista explícito, dentro de lo posible obviamente,  sin por ello perder o abandonar toda pretensión de rigurosidad, seriedad y profundidad a la hora de abordar problemas y cuestiones de toda índole.

Acá terminan básicamente las dos páginas con las que Mariátegui prologa sus 7 Ensayos. Lo que quería hacer ahora, algo completamente anecdótico, era mostrar masomenos cuánto tratamiento dedica a cada uno de los ensayos. Es obvio que no todo debe ser tratado igual. De ahí que simplemente sea para tener una visión de conjunto antes de entrar a ver cada una de sus partes.

Yo sé que esta cuantificación es bastante superficial y que el número de páginas no garantiza, obvia y necesariamente, nada. Sin embargo, por eso mismo, me parecía curioso (“anecdótico”dije antes) el hecho de que lo menos extenso de la obra es lo que más ha reprcutido en el sentido común acerca de Mariátegui. La idea de ver la historia y la sociedad de manera marxista, a partir de un estudio de la economía y de la producción, así como el problema del indio en el Perú. Sin embargo, más de un tercio del libro trata del proceso de la literatura y no hay que ser muy versado para saber que el marxismo ortdoxo y tradicional da peso a lo económico y no a lo literario (la idea de infraestructura económica y superestructura ideológica del célebre Prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política de Marx (aquí y aquí) es el documento más popular en difundir dicha visión). Mariátegui, por el contrario, ya parece dar mucho peso a lo que no es estrictamente económico. Estaría mucho más cerca del célebre “teórico de la superestructura” Antonio Gramsci (lo cual para mí es un tremendo cumplido), que de los marxistas más ortdoxos y economicistas. Asumo que su estancia en Italia tiene que ver con eso, . En todo caso, eso es algo que se irá viendo a medida que se presenten y discutan los ensayos de Mariátegui.

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