Base real, ideología, historia y revolución en Marx: Prólogo de la Contribución a la crítica de la economía política (1)

No creo que tenga sentido simplificar algo tan complejo y rico como el pensamiento de Karl Marx. Sin embargo, creo que un texto que engloba mucho de la visión más “tradicional” u “ortodoxa” (y en muchos casos burda, de “manual”) es el Prólogo de Marx a su Contribución a la crítica de la economía política. No pretendo en este breve post cuestionar el prólogo, sino más bien presentarlo (lo otro requiere de una confrontación con muchos textos, algo que podría hacerse más adelante). Creo que el texto es bastante breve y que hay que asumir una serie de cuestiones, además de obviamente ser consciente que el propio Marx tiene algunos escritos donde algunas de estas tesis pueden entrar en una fuerte tensión. Estos escritos son sobre todo los escritos más “políticos” como, por ejemplo, El 18 Brumario de Luis Bonaparte y La guerra civil en francia. Estoy utilizando la versión traducida por Scaron, Tula, Mames, Murmis y Aricó, traducción editada por Siglo Veintiuno en Buenos Aires (2005). Me concentraré en comentar y presentar los pasajes que considere pertinentes y claves para una primera visión introductoria y esquemática.

La primera tarea que emprendí con el objeto de resolver las dudas que me asediaban fue una revisión crítica de la filosofía del derecho de Hegel, un trabajo cuya introducción apareción en los Deutsch-Französische Jahrbücher <Anales Franco-Alemanes>, editados en París en 1844. Mi investigación desembocó en el resultado de que tanto las condiciones jurídicas como las formas políticas no podías comprenderse por sí mismas ni a partir de lo que ha dado en llamarse el desarrollo general del espíritu humano, sino que, por el contrario, radican en las condiciones materiales de vida, cuya totalidad agrupa Hegel, según el procedimiento de los ingleses y franceses del siglo XVIII, bajo el nombre de “sociedad civil”, pero que era menester buscar la anatomía de la sociedad civil en la economía política (4).

Lo que Marx nos dice que pudo constatar es que cuando se dedicó a estudiar la filosofía hegeliana del Espíritu Objetivo (Al respecto se pueden revisar los Principios de la filosofía del derecho y la sección del Espíritu Objetivo respectiva de la Enciclopedia de las ciencias filosofícas) es que las las configuraciones jurídicas y políticas no pueden entenderse desde la historia universal entendida como el desarrollo del Espíritu del mundo (Véase las Lecciones sobre filosofía de la historia universal de Hegel), ni tampoco por sí mismas. Lo que Marx sostiene que es que lo político y lo jurídico debe ser explicado y comprendido a partir de otra cosa. La respuesta de Marx es el segundo momento de la eticidad (Sittlichkeit) hegeliana: la sociedad civil (y cuya expresión alemana puede significar también “sociedad burguesa”). La sociedad civil es vista y resaltada en el primer momento de su despliegue, esto es, el sistema de las necesidades, momento caracterizado por las condiciones materiales de vida que Marx resalta. Sin embargo, Marx va a ahondar en dicha problemática, profundizando en lo que llama la “anatomía” de dicho sistema de necesidades: la economía política moderna representada, sobre todo, por Smith y Ricardo.

Comencé en París la investigación de esta última, prosiguiéndola en Brusela, hacia donde había emigrado como consecuencia de una orden de expulsión del señor Guizot. El resultado general que obtuve y que, una vez obtenido, sirvió  de hilo conductor de mis estudios puede formularse brevemente de la siguiente manera. En la producción social de su existencia, los hombres establecen determinadas relaciones, necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción  que corresponden a un determinado estadio evolutivo de sus fuerzas productivas materiales (4).

Esta primera parte del párrafo es esencial. En ella Marx nos anuncia que los seres humanos, caracterizándose por estar contínuamente buscando satisfacer sus necesidades a través del trabajo y de su relación con la naturaleza, establecen relaciones sociales entre sí. Estas relaciones sociales no son cualquier tipo de relación social, sino que tienen que ver específicamente con la producción. Pero estas relaciones sociales de producción tienen como espacio de constitución (o como “condición de posibilidad”) determinadas fuerzas productivas materiales. Las fuerzas productivas son los medios que el ser humano desarrolla con tu trabajo y la naturaleza para satisfacer sus necesidades, desarrollando así su producción. La idea central hasta aquí es que el ser humano continuamente desarrolla sus fuerzas productivas y éstas exigen que las relaciones sociales de producción cambien. Una buena polémica dentro de los marxistas es si este “desarrollo evolutivo” debe pensarse teleológicamente, es decir, si avanza hacia alguna parte y/ o propósito necesariamente; o si es que más bien se trata de un desarrollo no determinista y unilineal.

La totalidad de esas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se alza un edificio [Uberbau] jurídico y político, y a la cual corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material determina [bedingen] el proceso social, político e intelectual de la vida en general. No es la conciencia de los hombres lo que determina su ser, sino, por el contrario, es su existencia social lo que determina su conciencia (4-5).

El párrafo anterior me parece que es el central. Las fuerzas productivas requieren de ciertas relaciones sociales de producción no elegidas libremente. Dichas relaciones sociales son las que, tomadas en su totalidad, deben ser consideradas como la estructura económica de una sociedad. Esto es lo que Marx llama acá la base real, lo que los marxistas llaman normalmente la “infraestructura económica”. Es a partir de esta base real que se erige y se levanta lo político y lo jurídico, según Marx. No debemos perder de vista que, unas líneas más arriba, lo que Marx había cuestionado era que podamos tomar de manera puramente independiente a lo político y a lo jurídico. Vemos ahora que su explicación se debe, esencialmente, a la estructura económica, a la trama de relaciones sociales de producción.

Pero, lo que si pertenece a dichas formas político-jurídicas son determinadas formas de conciencia social. Esto nos lleva a la afirmación más fuerte y categórica de todo el prólogo: la vida intelectual, política, social (vida en general) está determinada por el modo de producción de la vida material. Desde esta perspectiva lo que se nos afirma es pues, que nuestra conciencia no es la que determina nuestro ser. Es más bien la naturaleza material la que, de acuerdo a cómo se estructure económicamente (por el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción) la que generará determinadas formas de conciencia social. El espíritu será una especie de “propiedad emergente” de la naturaleza, determinada socioeconómicamente.

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