La teología política de Carl Schmitt (1)

Lo siguiente son unas notas sobre el texto Teología política. Cuatro ensayos sobre la sobernía de Carl Schmitt. Editada por Struhart & Cia, traducida por Francisco Javier Conde y prologada por el mismo Schmitt.

***

Schmitt empieza el primer ensayo (“Definición de soberanía”) afirmando que el soberano es el que decide sobre el estado de excepción, entendiendo esta acepción de soberano como un concepto límite. “Estado de excepción” es el concepto clave de la teoría del Estado para una definición de de tipo jurídica para el concepto de la soberanía. Y es que:

La decisión sobre lo excepcional es la decisión por antonomasia (15).

Para Schmitt ninguna norma del derecho puede preveer la excepción absoluta, además de poder hacer de criterio decisiorio sobre si algo califica de excepcional. Y esta excepcionalidad es tan extrema, que no se puede definir ni precisar rigurosamente. En pocas palabras, no podemos realmente aprehender jurídicamente, en toda su esencial, lo propio del estado de excepción. Lo que se puede tipificar constitucionalmente, a lo mucho, es quién debe decidir. Si quien debe decidir es alguien que no esté controlado por otro, o que la decisión esté dividida en poderes que hacen de contrapeso, como en las democracias liberales, entonces tenemos un soberano.

El decide si el caso propuesto es o no de necesidad y qué conviene hacer para dominar la situación. Cae, pues, fuera del orden jurídico normalmente vigente sin dejar por ello de pertenecer al él, puesto que tiene competencia para decidir si la Constitución puede ser suspendido “in toto” (17).

La cuestión fundamental entonces, en lo que concierne a la soberanía es la si el soberano está limitado por algo o alguién, si debe rendirle cuentas a algo a alguién, si está por encima de todo derecho y de toda ley. Bodino es para Schmitt el pensador clave que pudo explicitar la relación que tiene el concepto de “soberanía” con el de “necesidad “y con el de “decisión”.

Eso es lo verdaderamente impresionante de su definición, que concibe a la soberanía como unidad indivisible y zanja definitivamente el problema del poder dentro del Estado. El mérito científico de Bodino, su éxito, se debe a haber insertado en el concepto de la soberanía la “decisión”.

Schmitt sostiene que todo orden descansa, en última instancia, en una decisión. Esto debe entenderse en toda su radicalidad, ya que incluso (o podríamos decir “sobre todo”) el mismísimo orden jurídico, descansaría no en una norma (como podría pensarlo Kelsen), sino en una “decisión”. La cuestión es, obviamente, quién decide.

¿quién asume la competencia en un caso para el cual no se ha previsto competencia alguna? Preguntábase de ordinario quién tenía a su favor la presunción del poder no sujeto a límites. He ahí el porqué de la discusión sobre el caso excepcional, el “extremus necessitatis casus”. En las disertaciones sobre el llamado principio monárquico vuelve a repetirse lo mismo con idéntica estructura lógico-jurídica.

La pregunta que se formula es la misma: quién dispone de las facultades no regladas constitucionalmente, es decir, quién es competente cuando el orden jurídico no resuelve el problema de la competencia (21-22).

El problema de la decisión, la soberanía, la necesidad y la excepción se juegan para Schmitt en el artículo 48 de la constitución de Weimar. Este artículo sostiene que el presidente del Reich puede declarar el estado de excepción, pero el Reichstag tiene la posibilidad de levantar dicho estado. Si no hubiese división de facultades, si el poder y la decisión no estuviesen controladas, entonces tendríamos un artículo constitucional que ortoge la soberanía. Para Schmitt es este poder el que es constitutivo de todo Estado posible. De ahí que afirme lo siguiente:

Si los Estados miembros, según la interpretación usual del artículo 48, no poseen ya la facultad de declarar por sí el estado de excepción, no son Estados. El artículo 48 es clave para resolver el problema de si los territorios alemanes son o no son Estados (23).

El estado de excepción posee tal otredad, tal límite, que la soberanía debe poder decidir ilimitadamente, al punto de poder suspender el orden jurídico, si es que llega a ser necesario. El Estado subsiste y el derecho pasa a un segundo plano. Desde esta perspectiva derecho y Estado no son equiaparables, ni igualables, ya que el soberano puede suspender el derecho para hacer que el Estado subsista. La idea es que es posible un orden no jurídico para hacer frente al estado de excepción.

La existencia del Estado deja en este punto acreditada su superioridad sobre la validez de la norma jurídica. La “decisión” se libera de todas las trabas normativas y se torna absoluta, en sentido propio. Ante un caso excepcional, el Estado suspende el Derecho por virtud del derecho a la propia conservación (24).

En un estado de normalidad, la autonomía de la decisión  es reducida al mínimo, pero en el estado excepcional es la norma lo que debe ser reducido. Y es que lo excepcional es, para Schmitt, es lo no subsumible, lo indeterminado. Como las normas generales necesitan ciertas condiciones para que puedan ser aplicadas efectivamente, en un estado que disuelve dichas condiciones, la suspensión de dichas normas puede ser decidida.

No existe una que fuera aplicable a un caos. Menester es el orden sea restablecido, si el orden jurídico ha de tener sentido. Es necesario de todo punto implantar una situación normal y soberano es quien con carácter definitivo decide si la situación es, en efecto, normal. El derecho es siempre “derecho de una situación determinada”. El soberano crea esa situación y la garantiza en su totalidad. El asume el monpolio de la última decisión (25).

Es la decisión, el monopolio de la decisión lo que constituye pues, para Schmitt, la esencial de la soberanía del Estado. Y recordemos la definición con la que este ensayo se abrió: el soberano es el que decide en estado de excepción.

Vemos que en tal caso la decisión se separa de la norma jurídica y, si se nos permite la paradoja, la autoridad demuestra que para crear derecho no necesita tener derecho (25).

Es por eso que Schmitt considera que los intentos de Kelsen y de los que equiparan derecho y Estado no pueden ser conscientes de la posibilidad extrema:

La tendencia del Estado de derecho a regular lo más a fondo posible el estado excepción no entraña sino el intento de circunscribir con precisión los casos en que el derecho se suspende a sí mismo. ¿Dónde toma el derecho esa virtud y cómo es posible lógicamente que una norma tenga validez excepto en un caso concreto que ella misma no puede prever de hecho? (26)

La excepción es para Schmitt, además, y en opisición a sus juristas contemporáneos, lo más interesante.

La excepción es más interesante que el caso normal. Lo normal nada prueba; la excepción, todo; no sólo confirma la regla, sino que ésta vive de aquélla. En la excepción hace la vida real con su energía saltar la cáscara de una mecánica anquilosada en pura repetición.

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7 responses to “La teología política de Carl Schmitt (1)

  • Alfonso

    Hola

    Antes que cualquier otra cosa felicidades por tu blog, soy seguidor del mismo y cada vez le encuentro aspectos interesantes, hoy me motiva escribirte el texto que analizas, y màs que alguna acotación es información, fijate que ese texto, que tiene una que otra deficiencia, va aser publicado por Trotta, en donde vienen otros ensayos, aparentemente en esta edicion de trotta viene todos los textos sobre teología política, bueno es todo lo que quería comentar gracias por este blog, no hay nada como en un domingo leer algo profundo y atractivo como esto

    Saludos

    Alfonso

  • Erich Luna

    Hola Alfonso
    Muchas gracias por seguir el blog y,sobre todo, por participar. Justo ayer, me enteré de la publicación de Trotta. Tengo mucho interés en saber que tan buena es la traducción y la edición de los textos. Veré si la la biblioteca de la universidad puede pedir el libro. A penas lo tenga en mis manos, y espero sea pronto, daré mis impresiones. Mientras tanto seguiré comentando esta traducción, ya que para un curso de teoría política tengo que leer el texto completo y pensé que sería bueno compartir las notas que iba haciendo con el fin de discutirlas.

    Muchos saludos,
    Erich

  • GK

    saludos,

    gracias por el dato sobre la nueva traducción de la TP. Escribes que el prólogo de la traducción que estás comentando es de Schmitt. ¿podrías comentar también el prólogo de esa edición? Generalmente Schmitt usa sus prólogos para dar una clave de lectura más allá del texto. El prólogo de la TP II por ejemplo, son sólo dos páginas y es bien denso. Schmitt introduce un término oscuro, pero importante: cristología política. Los manuscritos tienen muchas notas esteganográficas, cifradas (hay una TP III en el archivo que no debe publicarse todavía).Paracerá exagerado, pero Schmitt usa versículos de la biblia (en el Nomos por ejemplo) para avisar al lector cómo debe ser leído el texto. Si se piensa que sean citas bíblicas entre otras, “históricas”, se fracasa completamente, como más de un secular hace con el Apocalipis (cfr. el diálogo Schmitt-Taubes). Este texto que estás comentando, sobre todo el III y el IV capítulo son muy importantes, porque dejan ver el método de Schmitt que usa en todos los demás libros. Es necesario no limitarse a la exégesis literal: la apropiación de esos dos capítulos “cuesta” (son los más comentados por los teólogos alemanes). Ya los comentamos cuando lleges en tu post (según el tiempo disponible).

    Un par de notas sobre tus notas. Dejas entender por tu argumentación que Schmitt resuelve el problema de la excepción y el “quién decide” en el sentido del absolutismo: “La cuestión fundamental entonces, en lo que concierne a la soberanía es la si el soberano está limitado por algo o alguién, si debe rendirle cuentas a algo a alguién, si está por encima de todo derecho y de toda ley”. Espero equivocarme. No debemos confundir, creo yo, el soberano con el concepto de persona y sus libertades negativas en sentido moderno, liberal-emancipador. El soberano que plantea Schmitt está sobre el formalismo positivo de la lex, pero nunca fuera del Nomos (digamos, del ordenamiento). Frente a la excepción (y el enemigo público) el soberano está en el “caso-límite”: o “defiende” el orden (Katechon) o fracasa ante el nuevo orden (Paraklet). Schmitt considera el Estado (participio) como un “Dios mecánico” (Behemoth) suspendido entre esos dos polos, katechontico y parakletico. El soberano (o los organos soberanos, USA y su principio del gobierno separado es un ejemplo perfecto) está en el medio, o en los dos extremos, ante la excepción.

    No olvidemos que Schmitt en la TP está criticando la incapacidad del formalismo juspositivo de la lex frente a la excepción, para hacernos ver el aspecto político-(teológico), secularizado en este caso, del Nomos como decisión necesaria frente a la excepción. El Nomos, que es el tema del otro conocido texto, comprede la lex, no la excluye (es la denominada “constitución material”). En otras palabras, el soberano de Schmitt no abandona nunca el campo del ordinamiento en sentido estricto (fracasa con él al máximo), por lo tanto no es infalible ni absoluto (cfr. “diálogos sobre el poder”). No debemos, me permito sugerir,imaginarnos el quién-decide schmittiano como un Rey, una Sissi o un monarca, como en la lectura sudamericana corriente del Schmitt-reaccionario, pro-dictadura que gusta a más de un católico teista (y a sus críticos seculares, deistas).

    Precisamente en el capítulo IV sobre los contrarevolucionarios podremos notar mejor las diferencias claras entre Schmitt y los teistas reaccionarios (que usa sólo como método, no como modelo, menos como ejemplo, Donoso sobre todo) y los deistas liberales que critica, los ingleses en primer lugar. Esta doble crítica no lo hace un antiliberal, más bien un liberal alemán.

  • Erich Luna

    Hola

    Disculpa por la demora en responder, he tenido una semana bastante ocupada. Sobre el dato de la nueva traducción,no te preocupes, de hecho ustedes están bastante interesados en Schmitt y creo que era lo propio a hacer.

    Sobre el prólogo de Schmitt, es cierto lo que anticipas: es bastante corto, así que lo que haré será transcribirlo y se podrá discutir así en línea.

    ¿A qué te refieres con que hay una TP III en el archivo que no “debe” publicarse todavía?

    Es interesante lo que mencionas acerca de la importancia de las citas biblícas de Schmitt, así como la importancia de las secciones 3 y 4, en lo que concierne a su método.

    Sobre las precisiones y cuestiones que planteas a mi texto, me parecen interesantes, pero voy a tener que hacer preguntas que evidenciarán mi ignorancia en lo que respecta al estudio riguroso de Schmitt, ya que solamente he leído y par de textos (esencialmente de los que me he ocupado en el blog)

    Lo primero sobre es la distinción entre lex y nomos, me gustaría que la ampliaras.

    No entiendo porque el soberano puede estar o en el medio o en los extremos.

    Mi asociación con el quien-decide tenía que ver más con el monarca que cuestionas, pero era porque el concepto de decisión propio del soberano me dio la impresión a mí de ser, análogo al de Hobbes: un poder indivisible e inapelable, más no por ello infalible, sino perfectible únicamente por el mismo soberano.

    Me gustaría que precisaras esa lectura de Schmitt como un “liberal alemán”. Suena interesante, sobre todo porque mi primera impresión acerca de él fue la de ser un anti-liberal (esa fue mi impresión a la hora de ver su crítica al parlamentarismo, a la constitución de Weimar y al concepto mismo de “democracia liberal”). En todo caso, si a eso añadimos la mala fama que algunos bloggeros peruanos “conservadores” o “reaccionarios” le dan, entonces creo que tenemos como resultado ese sentido común acerca del autor: una genuina Gerede heideggeriana.

    Muchos saludos,
    Erich

  • La teología política de Carl Schmitt (5) « Vacío

    […] obra. En esta entrada me gustaría discutir el prólogo de Schmitt, bastante breve, a partir de un comentario de una de las entradas […]

  • Carmen Zavala

    Hola Erich,
    No tengo tiempo para traducir esto ahora y menos ir alas fuentes y traducrlas, pero lo hare en algun momento ya que tanto se habla de Schmitt en este pais sumergido por las fuerzas del vaticano. la fuente es Wikipedia en aleman. Creo que tu sabes algo de aleman:
    Öffentlich trat Schmitt wiederum als Rassist und Antisemit [53] hervor, als er die Nürnberger Rassengesetze von 1935 in selbst für nationalsozialistische Verhältnisse grotesker Stilisierung als Verfassung der Freiheit bezeichnete (so der Titel eines Aufsatzes in der Deutschen Juristenzeitung.[54] Mit dem so genannten Gesetz zum Schutze des deutschen Blutes und der deutschen Ehre, das Beziehungen zwischen Juden (in der Definition der Nationalsozialisten) und so genannten Ariern unter Strafe stellte, trat für Schmitt „ein neues weltanschauliches Prinzip in der Gesetzgebung“ auf. Diese „von dem Gedanken der Rasse getragene Gesetzgebung“ stößt, so Schmitt, auf die Gesetze anderer Länder, die ebenso grundsätzlich rassische Unterscheidungen nicht kennen oder sogar ablehnen.[55] Dieses Aufeinandertreffen unterschiedlicher weltanschaulicher Prinzipien war für Schmitt Regelungsgegenstand des Völkerrechts. Höhepunkt der Schmittschen Parteipropaganda war die im Oktober 1936 unter seiner Leitung durchgeführte Tagung Das Judentum in der Rechtswissenschaft. Hier bekannte er sich ausdrücklich zum nationalsozialistischen Antisemitismus und forderte, jüdische Autoren in der juristischen Literatur nicht mehr zu zitieren oder jedenfalls als Juden zu kennzeichnen.

  • Giovanni

    saludos Erich,

    sobre la TP III:

    El archivo Schmitt en la ciudad de Düsseldorf (Landesarchiv Nordrhein-Westfalen u. Hauptstaatsarchiv) contiene literalmente uno de los archivos más grandes de Alemania dedicado a un único autor. Hay más de 80 metros de anaqueles con más de 500 Archivkartons (“cajas”) clasificados, con textos, manuscritos del autor, artículos, apuntes, cartas, etc. Lo publicado y conocido de Schmitt es una ínfima parte. En una palabra, para los docentes e investigadores, incluidos los curiosos al vuelo, hay Schmitt para rato. Para hacerse una idea de la masa de material disponible, puedes revisar el catálogo completo hecho por Dirk van Lark:

    Schmitt, C. (1993): Nachlass Carl Schmitt. Verzeichnis des Bestandes im nordrhein-westfälischen Hauptstaatsarchiv. Hrsg. v. Dirk van Laak/Ingeborg Villinger. Siegburg: Respublica-Verlag.

    Parte del archivo está online:

    http://www.archive.nrw.de/LAV_NRW/jsp/findbuch.jsp?archivNr=185&tektId=4980&id=0297&klassId=8

    En el archivo puedes encontrar, por ejemplo, mucha correspondencia con intelectuales marxistas y liberales (N. Bobbio por ejemplo), más o menos apasionados por su obra, entre ellos la correspondencia del marxista mesiánico y schmittiano Walter Benjamin (que Schmitt no lo reconoce como un buen alumno, a pesar de su admiración personal por el jurista). En el archivo se encuentra, entonces, un manuscrito inédito con el título TP III que no tiene permiso de publicación. En otras palabras el escrito ha sido dejado por Schmitt para “uso interno”. Es normal. Schmitt tiene muchos diálogos “no escritos”, en particular conversaciones con amigos teólogos judíos sobre todo, con los cuales ha tratado a fondo la TP. Uno de los más importantes es el diálogo con colega del gran G. Scholem, el judío Jacob Taubes. La TP III Será publicada en su momento oportuno, como se está haciendo con la obra de Carl G. Jung por ejemplo y su “rotes Buch”.

    No es necesario estar en Alemania para adquirir una copia del algún material del archivo, te lo pueden mandar por correo. Es necesario un permiso especial, en esto podemos ayudarte a través de conocidos de Dirk van Laak.

    Sobre los demás puntos: lo mejor es tener un esquema sobre “los niveles de lo político” para poder ir ordenando los descubrimientos y las buenas intuiciones. Podría ser importante para tus alumnos que “cierres” tus excelentes esquemas introductorios, afrontando la TP II por ejemplo.

    Sobre el tema del soberano y “lo extremos”, no me he dejado entender con claridad, disculpa. Quería decir que el soberano no sólo se muestra en el caso extremo de excepción, sino también durante el “tiempo de paz”. En sentido estricto, Schmitt ve la constitución (material, mucho ojo) de un ordenamiento en relación directa con el quien-decide (en esto Schmitt tiene mucho de liberal). El peso que Schmitt le da a la constitución no es marginal. Una prueba de ello es el hecho que el último capítulo del libro sobre “doctrina de la constitución” está siendo intensamente debatido por el Derecho público europeo (UE), porque anticipa muchos elementos de la actual estructura institucional in fieri de la UE (¿nuevo nomos después de Lisboa?).

    El soberano, entonces, como representante del ordenamiento, está siempre codificado, no “surge de la nada”, en el peor de los casos, se “auto-disuelve” (como Fujimori por ejemplo). Por eso citaba también el gobierno separado americano como un buen ejemplo de un país que está en permanente “estado de excepción” extra-sistémico, en el extranjero precisamente (el apoyo geopolítico al golpe en Honduras por ejemplo), sin perder (ojo) su mecanismo de checks & Balances interno, inter-sistémico. Desde este punto de vista, el presidencialismo americano es un caso perfecto de soberanía en relación permanente con “casos límites” y una constitución intacta desde 1789! No cambia que la “excepción” se de fuera de su territorio, al contrario. De estos nuevos escenarios se ocupa la (nueva) política comparada internacional y el neo-realismo (schmittiano).

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