Introducción a la ética kantiana (2) (segundo capítulo de la Fundamentación de la metafísica de las costumbres)

Las siguientes notas tienen como fin el hacer de esquema de práctica dirigida para los alumnos del curso de Ética de Gonzalo Gamio, del cual soy jefe de práctica. Tiene como fin, pues, el ser una especie de guía esquemática e introductoria a una serie de problemas abiertos (y relacionados), en parte, con la propuesta ética de Immanuel Kant. El texto base para esta sesión es el segundo capítulo “Tránsito de la filosofía moral popular a una metafísica de las costumbres” de la Fundamentación para una metafísica de las costumbres, traducción de Roberto Aramayo, Madrid: Alianza Editorial, 2002.

***

kant

Vimos en el post anterior, como Kant describía ciertos requisitos y rasgos propios de lo que debería constituir esencialmente el valor moral de una acción. Lo que llama la atención, y Kant lo sabe bien, es que parece difícil tener una absoluta certeza en lo que respecta a si, de facto, ha habido alguna vez una acción de este tipo, es decir, una acción moral como tal.

De hecho, resulta absolutamente imposible estipular con plena certeza mediante la experiencia un solo caso donde la máxima de una acción, conforme por lo demás con el deber, descanse exclusivamente sobre fundamentos morales y la representación de su deber.

Kant piensa que la mayoría de nuestras acciones son hechas conforme al deber y no por el deber. Y es que podría darse el caso de que los últimos fundamentos de determinación de la voluntad sean, finalmente, motivaciones egoístas. Por eso Kant llega a pensar como posible que nunca se haya realizado una acción moral, entendida de esta manera radicalmente racional. Sin embargo, Kant nos insta a pensar que ese no es un argumento suficiente para decsartar dicha visión y obligación de lo que constituiría un mandato para la acción que se quiera moral, ya que la razón busca prescribir lo que debe ser, aún a costa de nunca haberse dado en el mundo.

Este carácter racional de la moralidad es, para Kant, válido para todo ser racional. Esto implica pensar en una ley moral universal que trascienda a la condición humana. De ahí que los ejemplos no puedan ser empíricos, ya que sería condicionar lo racional a lo puramente humano. La voluntad debe ser determinada por fundamentos a priori, previos a la experiencia. Los ejemplos necesitan de cierto ideal o criterio en base al cual los juzgamos. De ahí que Kant considere que el concepto de moralidad no pueda derivarse de unos cuantos ejemplos.

(…) justamente porque las leyes morales deben valer para cualquier ser racional, se deriven dichas leyes de los conceptos universales de un ser racional en general, y de este modo se presente primero toda moral como algo absolutamente independiente de la antropología que precisa para su aplicación a los hombres (lo cual se puede hacer muy bien en este tipo de conocimientos totalmente separados), exponiendo la moral como filosofía pura, o sea, como metafísica (…) (90).

Lo que tenemos es una idea de perfección moral que nuestra razón proyecta a priori.

Kant sostiene que cada cosa de la naturaleza opera con arreglo a leyes (91). Pero es el ser racional el que se caracteriza por:

la capacidad de obrar según la representación de las leyes o con arreglo a principios del obrar, esto es, posee una voluntad. Como para derivar acciones a partir de leyes se requiere una razón, la voluntad no es otra cosa que razón práctica. Si la razón determina indefectiblemente a la voluntad, entonces las acciones de un ser semejante que sean reconocidas como objetivamente necesarias lo serán también subjetivamente, es decir, la voluntad es una capacidad de elegir solo aquello que la razón reconoce independientemente de la inclinación como prácticamente necesario, o sea, como bueno (91).

Pero en el caso del ser humano las voluntad no es plenamente determinada por la razón. Determinar la voluntad de acuerdo a la razón supone, para Kant, un apremio. La voluntad del ser racional humano será determinada por fundamentos racionales, aunque no sean obedecidos según la naturaleza de un ser puramente racional:

La representación de un principio objetivo, en tanto que resulta apremiante para una voluntad, se llama mandato (de la razón) y la fórmula del mismo se denomina imperativo (92).

El imperativo se expresa en un deber-ser. Los imperativos dicen lo que sería bueno hacer a una voluntad que no siempre hace algo porque se lo representa como algo bueno. Lo bueno debe ser entendido aquí como lo válido para cualquier ser racional en cuanto tal, a través de causas objetivas (no subjetivas). Lo subjetivo particular (y no universal para todo ser racional) que determina la voluntad sería lo agradable, no lo bueno.

Una voluntad divina no tendría que ver con apremio alguno, ya que estaría determinada racionalmente siempre, en su modalidad subjetiva. Para una voluntad divina y para una voluntad santa no hay imperativo alguno. Acá el querer siempre coincide con la ley. El imperativo es la fórmula que expresa la relación de la ley objetiva del querer con la imperfección del ser racional humano. Para Kant hay dos tipos de imperativos: categóricos e hipotéticos.

Los imperativos hipotéticos:

(…) representan la necesidad práctica de una acción posible como medio para conseguir alguna otra cosa que se quiere (o es posible que se quiera) (94).

Acá de lo que se trata es de una acción buena para otra cosa, para algún propósito que sea posible (principio problemático-práctico) o real (pricipio asertórico-práctico).

Los imperativos de habilidad:

Todas las ciencias contienen alguna parte práctica, la cual consta de problemas relativos a un fin posible para nosotros y de imperativos sobre cómo puede ser alcanzado dicho fin. De ahí que tales imperativos puedan ser llamados de habilidad (95).

Acá la cuestión no es moral, sino que se trata de una relación de medios-fines. La lógica de un médico y de un asesino es, bajo este esquema de relación, el mismo.

El imperativo categórico:

(…) sería el que representaría una acción como objetivamente necesaria por sí misma, sin referencia a ningún otro fin (94).

Acá de lo que se trata es de una acción que se representa como buena en sí misma (principio apodíctico-práctico). Manda un proceder inmediato. No tiene que ver con la materia de la acción, ni con lo que podrá resultar de ella. Lo importantes es la forma y el principio de la acción. Lo bueno de acción es, aquí, la intención (sin importar el grado de éxito que se pueda tener con ella). Es el imperativo de la moralidad.

Después de esto Kant afirma que si bien podemos encontrar una multiplicidad de fines, en el caso de los seres racionales dependientes de imperativos, en realidad hay un propósito principal y fundamental: el de la felicidad. El imperativo hipotético que promueve este fin es el asertórico. La habilidad humana para poder proveernos del mayor bienestar propio que podamos tener es lo que Kant llamará prudencia.

Hasta aquí tenemos:

1. Reglas de la habilidad. Son los imperativos técnicos, referentes al arte.

2. Consejos de la prudencia. Es subjetivo porque la felicidad es contingente y tiene que ver con lo particular de cada sujeto y de cada situación. Son los imperativos pragmáticos, los que conciernen a la felicidad. No son mandatos, ya que son contingentes y no necesarios. Son consejos. La felicidad es un ideal de la imaginación, no de la razón.

3. Mandatos (leyes) de la moralidad. La ley es el único concepto de objetiva necesidad incondicionada, valida universalmente. El cumplimiento de la ley obligatoria debe ir, incluso, en contra de la inclinación. No esta limitado por ninguna situación o condición: es absolutamente necesario. Es el imperativo moral, el que tiene que ver con la conducta libre en general, con las costumbres (99).

Anuncios

3 responses to “Introducción a la ética kantiana (2) (segundo capítulo de la Fundamentación de la metafísica de las costumbres)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: