Acerca de la posibilidad de una ciencia del mundo de la vida en Husserl (2)

Las siguientes notas tienen como fin el hacer de esquema de práctica dirigida para los alumnos del curso de Temas de filosofía contemporánea de Mariana Chu, del cual soy jefe de práctica. Tiene como fin, pues, el ser una especie de guía esquemática e introductoria a una serie de problemas abiertos (y relacionados), en parte, con la fenomenología desarrollada por el filósofo Edmund Husserl. El texto de base es una selección de parágrafos de La crisis de las ciencias europeas y la fenomenología trascendental, Barcelona: Editorial Crítica, 1991.

***

Edmund_HusserlSiguiendo lo desarrollado en el post anterior, lo importante es poder abordar la tematización de este “subjetivo-relativo” propio del mundo de la vida. Lo que sigue aquí son unas citas que engloban y sintetizan, de alguna manera, lo esencial de la problemática del parágrafo 34.

Husserl niega a la psicología la posibilidad de poder comprender de manera plena dicho fenómeno, dado que la psicología es la ciencia objetiva de lo subjetivo. Esta noción de objetivdad implica un supuesto naturalista:

En esta medida, aquí ya hay de antemano un naturalismo, en tanto que este concepto es tomado de la ciencia natural galileana, de modo que el mundo científicamente “verdadero”, el mundo objetivo, está constantemente pensado de antemano como naturaleza en un sentido lingüístico ampliado (133-134).

El mundo objetivo, según Husserl, es una substrucción lógico.teórica. Pasamos de la experimentabilidad real de lo subjetivo mundano-vital a lo no perceptible, ni experimentable en su propio ser sí mismo.

El mundo de la vida es un reino de evidencias originarias. Lo dado evidentemente es, según el caso, lo experimentado con presencia inmediata en la percepción como “ello mismo”, o bien lo recordado en el recuerdo como ello mismo; toda otra forma de la intuición es un presentar ello mismo; toda otra forma de la intuición es un presentar ello mismo; todo conocimiento mediato perteneciente a esta esfera, dicho más ampliamente: toda forma de la inducción, tiene el sentido de una inducción de lo intuible, de lo posiblemente perceptible como ello mismo o recordable como habiendo sido percibido, etc (134).

Y más abajo añade:

Ciertamente, una tarea altamente importante de la investigación científica del mundo de vida consiste en poner de relieve el protoderecho de estas evidencias, y, en verdad, su mayor dignidad para la fundamentación del conocimiento frente a quella dignidad de las evidencias lógico-objetivas. Tiene que aclararse por completo, así pues, llevarse hasta la evidencia última, cómo toda evidencia de realizaciones lógico-objetivas, en la que la teoría objetiva está fundamentada según forma y contenido (así, la teoría matemática, la científico-natural), posee sus ocultas fuentes de fundamentación en la vida realizadora en última instancia, vida en la que la evidente dación del mundo de vida constantemente posee, ha alcanzado y alcanza de nuevo su sentido precientífico de ser. El camino retrocede aquí de la evidencia lógico-objetiva (la “intelección” matemática, la “intelección” científico-natural, científico-positiva,, tal y como la consuma el matemático que investiga y fundamenta, etc.) a la protoevidencia en la que el mundo de la vida está constantemente dado con anterioridad (134-135).

Más adelante concluye:

Por mor de este enraizamiento la ciencia objetiva tiene una constante relación de sentido con el mundo en el que vivimos siempre y en el que también vivimos en tanto que científicos y, entonces, también en la comunidad general de cocientíficos -así pues, con el mundo de vida universal- (136).

Esto lleva a Husserl a sostener, de manera definitiva, que el saber científico se funda en la evidencia mundano-vital:

El saber sobre el mundo objetivo-científico se “fundamenta” en la evidencia del mundo de vida. este último le está dado previamente como base al trabajador científico o bien a la comunidad de trabajo; pero, construyendo sobre esta base, el edificio es, sin embargo, un edificio nuevo y distinto. Si cesamos de estar sumergidos en nuestro pensar científico, si nos percatamos de que nosotros los científicos somos, en efecto, hombres y de que somos en tanto cointegrantes del mundo de vida, el mundo que siempre es para nosotros, que siempre está dado previamente, entonces, junto a nosotros, toda la ciencia vuelve al-meramente “sub jetivo-relativo”- mundo de vida (137).

La tarea científica del mundo de la vida queda, entonces, planteada por Husserl de la siguiente manera:

Así pues, en cualquier caso, para la ilustración tanto de esta como de las restantes adquisiciones de la actividad humana, hay que tomar en consideración en primer lugar el mundo de la vida concreto, y ciertamente en la universalidad realmente concreta en la que este mundo engloba en sí, actualmente y en el horizonte, todas las emisiones de valideces adquiridas por los hombres para el mundo de su vida en común, y en la que este mundo de vida ha referido, en última instancia y globalmente, estas valideces a un núcleo del mundo que hay que preparar de manera abstracta: el mundo de las lisas y llanas experiencias intersubjetivas (140).


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